LOS RECURSOS Y EL PODER
LOS RECURSOS COMO “ARMAS POLITICAS” I ¿QUE RECURSOS?
Hoy el petróleo, mañana el trigo ¿quién lo sabe? Cualquier recurso es o puede ser un instrumento de poder. Si es verdad que ciertos recursos, debido a su capacidad de satisfacer necesidades fundamentales, manifiestan una larga duración en el papel que desempeñan, permanecen igualmente ligados al contexto socioeconómico y sociopolítico, en cuanto a su significado como instrumentos de poder.
Ya no hay bienes libres. Lo que hay son bienes “políticos”, en la medida exacta en que responden a necesidades colectivas, tanto más cuanto que las necesidades no son exógenas sino endógenas a los sistemas técnico-económicos. Desde ahí que, si bien es posible evidenciar los recursos que, actualmente, son objeto de relaciones de poder tensas, es casi imposible decir cuáles de ellos determinarán las luchas y los conflictosen diez o veinte años. La historia está tapizada de recursos o, más exactamente, de materias que ya no tienen interés para la época actual. Sucede que para los sistemas técnicos y los económicos, indisolublemente vinculados, no tienen el interés que tuvieron tiempo atrás. La utilidad de una materia, como primer elemento de un recurso, es una función de la estructura técnico- económica y de las sucesivas coyunturas. Observación banal sin duda, pero a la que no se ha dado la suficiente importancia para explicar los cambios de posición que sufren las poblaciones territorializadas. Un ejemplo muy simple será suficiente para explicitar ese problema. Quebec decidió nacionalizar la explotación del amianto, materia cuya utilidad es indiscutible. Está bien, pero en cuanto una industria química logre poner en funcionamiento un procedimiento para crear un bien de sustitución que sea más barato que el amianto y que posea todas sus propiedades, el amianto quebequense no sólo puede dejar de ser un recurso, sino que también puede convertirse en un mineral poco útil. El caso es menos improbable de lo que se pudiera pensar.
Debido a esta flexibilidad que presentan los recursos, no bosquejaremos un cuadro general, sino que tomaremos solamente algunos ejemplos. Cualquier recurso puede ser objeto de un análisis en términos del poder, sin importar que sea de uso corriente o raro. En relación al poder, no hay ninguna diferencia, salvo en la intensidad de los conflictos y de las luchas que desaten. Los recursos son instrumentos de poder y la eficacia de esos instrumentos de poder depende de las estructuras y las coyunturas. Siempre ha sido así, incluso si el fenómeno no ha sido percibido como tal. La lucha por los recursos es tan antigua como la humanidad. Desde que existen los hombres, ha habido conflicto por las “cosas útiles”, o las que han sido consideradas como tales. No se ha hecho una historia de los recursos desde esta perspectiva, lo que es lamentable, aunque todas las formas de mercantilismo plantearon implícitamente el problema en términos de relaciones de poder y de luchas por los recursos. Si insistimos en este hecho es porque estamos tan marcados por la “psicosis petrolera” que podríamos creer que el fenómeno es reciente. Es verdad que desde hace una década, tanto para los recursos renovables como para los no renovables, se han presentado fenómenos de enrarecimiento absoluto o relativo. Aunque parezca que utilicemos un vocabulario de tipo militar, se habla de
179 los recursos como de un arma: “la comida es una arma” constató Earl Butz en 1974, cuando era secretario de agricultura de Estados Unidos.413
No hay duda de que los estadounidenses, motivados por el ejemplo de la OPEP, pensaron en utilizar los recursos alimentarios como instrumentos de poder. Para hablar cínicamente, el arma económica es más “ventajosa”, en el sentido de que ésta da un giro menos dramático a la lucha o al conflicto: “Sitiar una ciudad es mucho menos dramático que atacarla: los medios económicos funcionan a largo plazo y provocan efectos indirectos (en comparación a los medios militares)”414
. Es todavía posible, siempre bajo la misma perspectiva cínica, disimular el carácter conflictivo de la acción, ante los ojos de la opinión internacional, mediante la tesis de la rareza absoluta, cuando se trata de una rareza artificial y relativa. Seguramente es preciso que se cubran ciertas condiciones para que los recursos se conviertan en “armas”, pero antes de alcanzar ese nivel, casi siempre pueden ser instrumentos de presión.
Los actores sometidos a dichas presiones tienen las siguientes alternativas, que pueden elegir una por una o combinadas:415
1.- Adoptar una política de diversificación de las fuentes de importación.
2.- Reducir o estabilizar las importaciones, explotando de manera más intensa sus reservas, utilizando una tecnología para desarrollar sustitutos o reduciendo la demanda.
3.- Continuar importando los recursos tradicionales, pero aumentar la seguridad, haciendo acuerdos bilaterales con los proveedores.
4.- Buscar una solución multilateral de acuerdo con otros países importadores. Estas alternativas no son, evidentemente, de la misma naturaleza, ya que las primera, tercera y cuarta son opciones comerciales, mientras que la segunda es técnico-económica y no es concebible más que para los actores que disponen de una infraestructura científica desarrollada.
Sea como fuera, cierta concepción económica internacional ha hecho olvidar, voluntariamente o no, que cualquier mercado es, además de un lugar y una relación de intercambio, una relación de poder en el sentido más puro. Esto es verdad respecto a cualquier recurso, renovable o no, como lo demostraremos con la ayuda de algunos ejemplos.
II.- LOS CEREALES Y PARTICULARMENTE EL TRIGO
A pesar de estar vinculados a condiciones climatológicas precisas, los cereales pueden ser calificados, cuando menos los más importantes, de ubicuos. Los cereales constituyen, todavía, la base de la alimentación para amplias porciones de la humanidad. Eso significa que hay una concentración de la demanda muy débil. En otras palabras, la necesidad de cereales es casi universal, incluso si ciertas poblaciones los consumen poco. Fuentes de glúcidos y de proteínas, los cereales son esenciales para la sobrevivencia de los países menos desarrollados. Algunas de estas simples observaciones dan indicaciones suficientes para comprender que los cereales son un instrumento de poder potencial muy eficaz. Algunos menos que otros, es
413 The political economy of food, edited by Vilho Harle, Saxon House, 1978, p.47. “Food is a weapon” en el original (NdT).
414 Ibid., p. 49. (“The siege of a city is far less dramatic than an attack on it: the economic means work through their long term and indirect effects (relative to the military means)” en el original (NdT).
180 verdad. El arroz es poco importante en el plano internacional, ya que los grandes productores son también los grandes consumidores. En cambio, el trigo es un instrumento de poder terriblemente eficaz en el plano internacional, ya que los grandes productores no son los mayores consumidores. El trigo es, entonces, uno de los cereales que más viaja. Su posición en el comercio internacional es muy importante, no sólo en tonelaje, sino también en valor. Desde hace cuatro décadas, muchos países se han convertido en importadores netos de cereales. Eso significa que se ha incrementado la dependencia de diferentes regiones del mundo en materia de cereales. Esta dependencia es, además, una característica común en la mayoría de los países subdesarrollados.416 Asia se ha convertido en importadora neta de cereales hace unas tres décadas, mientras que África y América Latina los importan hace dos décadas. (Tabla 6).
Tabla 6
PRODUCCIÓN E IMPORTACIÓN DE CEREALES