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Los sucesores de Riro: Líderes en una Rapa Nui ya dividida

Después de la muerte de Riroroko, la administración de la Compañía hizo todo lo posible por dar término a la organización política-real rapanui. Pero esto no estuvo exento de dificultades ya que había personas con aspiraciones nobiliarias y con cierto reconocimiento de parte de los

65 Este cariño se veía reflejado en una canción que le dedicaron los isleños a fin de que desistiera de

su viaje al continente, por temor a que fuera asesinado.

66 Véase la influencia de los antiguos ‘ariki mau sobre la naturaleza en Métraux, 1940: 133-134. 67 Barthel, 1959: 16. “No hay duda de que en los últimos tiempos el rey tenía una función más bien

sacerdotal careciendo de cualquier poder político”.

68 Ibid. “Su supuesta posición más fuerte en períodos más tempranos de la historia isleña fue

completamente opacada en la conciencia de la gente por las cambiantes realidades bélicas de los siglos XVIII y XIX”.

demás isleños. Los nativos le dijeron a Bienvenido de Estella, que cuando llegó la noticia de la muerte del kin Riro, el administrador Sánchez Manterola fue a hablarles y señaló: “Ya no hay más rey en la isla. ¡Yo mando!” a lo cuál el ya nombrado Enrique Ika a Tu’u Hati habría res-

pondido: “No. Todavía hay rey: yo lo soy”69. Ika, como “primer ministro” de Riroroko y como el más cercano al linaje de los reyes adquirió el papel de representante de los isleños por un breve lapso. Este incluyó una escaramuza contra Sánchez Manterola y sus guardias, obligando al administrador a huir de regreso a Mataveri. Debido a esto y al uso de armas de fuego de la administración de la Compañía, Ika tuvo que vivir oculto hasta la llegada de la corbeta General Baquedano. No hay en la memoria de Sánchez Manterola, mención de este episodio, bochor-

noso para él, sin embargo Ika ya no adoptó de lleno el papel de los kin Riro y Tekena, mucho menos de los antiguos ‘ariki mau, por lo que no es recordado como rey en la isla. Ika fue más bien quien, por un breve período, tomó las riendas y ocupó la posición vacante al no haber un

kin, pero no fue elegido como rey según el uso de la época (que era una elección democrática). Sí habla Sánchez Manterola, en cambio, de un tal Manuel Vega, mostrándolo como alguien que aspiraba a ser el legítimo sucesor de Riroroko. Esto se dio porque Vega, trabajador chileno continental de la Compañía, se casó con la viuda del kin, Verónica Mahute el 29 de enero de 1900 y habría decidido tomarse en serio su papel de marido de la “reina” viuda, entonces de apenas 26 años. Vega inició una efímera revuelta contra el encargado de la Compañía, en con-

junto con su colega de apellido Zamorano70. Sánchez Manterola en sus memorias, señala que, tras el fracaso de esta conspiración y la deportación de Zamorano hacia Tahiti, Vega volvió a la natural sumisión ante su jefe y se separaría de Verónica Mahute. Sin embargo, esto es dudoso ya que Vega seguirá en la isla hasta después de la partida del administrador, regresando en la corbeta General Baquedano en 1902 por orden del capitán Basilio Rojas (previa conversación con el sucesor de Sánchez Manterola, Horacio Cooper). Desde el continente, Manuel Vega, continuará protestando contra los abusos que se cometían en contra del pueblo de su esposa71. Se desconoce por ahora cuál es el ascendiente que Vega tenía sobre los nativos. Los nativos no lo mencionan ni a Vives ni a Estella ni a ninguno de los extranjeros que preguntan por los reyes de la isla. Seduce la idea de pensar que quien estaba detrás de sus acciones fue la misma Verónica Mahute, incitando a Vega, un representante del gobierno y de la compañía, a actuar en pro de los intereses rapanui. En cuanto a legitimidad, Vega sería similar a Dutrou-Bornier, alguien que busca legitimarse como rey a través de los derechos supuestos de su esposa. El matrimonio entre Vega y Verónica Mahute, separados de hecho desde 1902, será finalmente disuelto por el arzobispo Edwards en 1916. Manuel Vega sería el segundo no-rapanui en aspirar a un título real en la Isla, después de Dutrou-Bornier72.

Existe una discusión sobre quién fue realmente el que sucedió a Riroroko como el representante máximo de los nativos rapanui. Estella habla de Ika, Sánchez Manterola menciona a Vega y Vives Solar de un tal Tueri-Beri (que veremos más adelante). La posición que adoptamos frente a esta discusión es que no fue ninguno de los anteriores. En lugar de esto, coincidimos con el nombre

69 Estella, 1920: 145.

70 Véase la relación de Sánchez Manterola en el apéndice documental II de Conte Oliveros, 1994. 71 Sus alegatos aparecen en el libro “Los Crímenes de Isla de Pascua” de Julián Ruiz, publicado en

Valparaíso en 1904. Citado por Rolf Foerster, ver la nota al pie siguiente.

72 Esta apreciación podrá confrontarse con el trabajo a la fecha inédito de Rolf Foerster sobre Verónica

propuesto por el Consejo de Ancianos en su libro Te Mau Hatu o Rapa Nui de 198873: María Aŋata Veri Tahi a Peŋo (c. 1853- †Dic.1914), la ya nombrada catequista, alumna de Roussel en Mangareva y determinante para la elección de su primo, Riroroko, como kin en 1892. Era

hija de Hare Kohou y de Veri Tahi a Kau, de las tribus Miru y Hau Moana respectivamente. En 1871 fue una de las que partió con el padre Roussel, estableciéndose con unos 160 rapanui en la misión de Mangareva con su primer marido: Manu Heu Roroa, bautizado Nikonore Maríu (Nicanor Mario), también Hau Moana. Con él tuvieron dos hijos, la mayor terminó siendo la matriarca de la familia Teave (Chávez): María Daniela “Ta’uru Pua” Manuheuroroa (1874- †19.Jul.1936). Según cuenta la historia oral, en esta isla Manu Heu Roroa habría golpeado severamente a Aŋata, dejándola con algún grado de parálisis que la obligaría de por vida a usar bastón para desplazarse. En venganza, los primos de Aŋata asesinaron a su violento marido74. La protegida del padre Roussel, sería por un breve lapso alumna de la escuela de catequistas de Mo’orea donde conocería a su futuro marido, el guerrero Puapua a Ma’ori llamado Ure Kino y bautizado como Pakomio (del nombre francés Pacôme) (c.1830-†c.1908) quien vivía en Ana o Nero y era un férreo taŋata honui representante de Ko Tu’a Hotu ‘Iti y anotado como Tupahotu

por el censo de Salmon (en realidad era Ure o Hei)75. Aŋata y Pakomio tuvieron varios hijos, siendo Nicolás (el único varón, nacido en 1899) y su hermana mayor María Engracia quienes perpetuarían el apellido Pakomio en la isla.

Se ha visto antes que Aŋata tuvo un papel clave en la elección de Riroroko como kin. La in-

fluencia de esta mujer, practicante de un sincretismo católico y místico de tipo milenarista76, se haría sentir sobre todos los rapanui, hasta el día de su muerte en 1914 como se puede ver incluso en el nombre con que fueron bautizadas varias mujeres de diferentes familias entre 1915 y 1930. Si bien Aŋata nunca ostentó el título de reina, su personalidad cargada de una religiosidad particular, carácter fuerte y postura enérgica en contra de la Compañía, lograron que observadores y estudiosos externos usaran términos como “profetisa” o “sacerdotisa” para referirse a ella77. Al parecer, los isleños habrían visto en ella una persona poseedora de un mana muy fuerte, un contacto directo con la divinidad que recuperaría en parte la tradición de sus líderes de tiempos pretéritos, capaz de conectar el nuevo credo religioso con las costumbres e idiosincrasia original rapanui, en una especie de pionero movimiento político-religioso y de conciencia étnica. Son ilustrativas las líneas de José Ignacio Vives Solar, testigo directo de los acontecimientos de la época, quien al hablar sobre Aŋata señala: “Viuda y desempeñando ya Pakarati el oficio de catequista, no perdió en nada su prestigio y de hecho gobernó siempre a los pascuenses, ya sirviendo de consejera bajo los reinados de Atamu Tekena, Riro Roko y Beri Beri ya más abiertamente después que el Comandante Rojas, el año 1901 (sic), suprimió la

73 Hotus, et al., 1988: 303 y p. 354.

74 Véase un resumen de la historia en Fischer, S.R., 2005: 129. McCall también menciona que Manu

Heu Roroa murió a causa de un homicidio en Mangareva en “Las Fundaciones de Rapa Nui”, 1986:

13.

75 Pakomio Ma’ori Ure Kino fue uno de los 16 rapanui que volvieron a la isla desde el exilio en

Perú, antes de la llegada de Eyraud. A su regreso, ya tenía el virus de la viruela y contribuyó involuntariamente a su esparcimiento. Sobrevivió tanto a la piratería como a la enfermedad. Enemigo acérrimo de Naporeone Kaituo’e, es de suponer que apoyó a la Misión en el conflicto con Dutrou- Bornier, dada su alineación con la confederación de Hotu ‘Iti.

76 Véase un panorama amplio de esto en Vives Solar, 1917 y especialmente en Castro Flores, 2006. 77 Vives Solar, 1917; Routledge, 1919: 144 y Estella, 1920: 153-154 y 157-162.

monarquía en Pascua”78. Si bien hoy en día se reconoce entre la población rapanui a los reyes Riro Roko y a Atamu Tekena, el gobierno de facto tenía cierta impronta religiosa que estaba encarnada en la figura de la ex catequista, la cual trascendió a los hombres que ocuparon el más visible cargo de kin.

Poco después de la llegada del nuevo administrador y subdelegado marítimo Horatio (Ho-

race) Cooper en 1900, los rapanui tuvieron claridad de que ahora se enfrentaban a un “jefe extranjero” mucho más duro y arbitrario que Sánchez Manterola, el cual, actuando bajo el influjo de un invisible Enrique Merlet, dejó un triste recuerdo entre los pascuenses de la época, como queda claro por los relatos de los ancianos recopilados en los libros de Estella (1920) e incluso en Hermann Fischer (2001), testimonios ya de segunda mano. Sánchez Manterola señala que “El señor Horacio Cooper quedó en la isla acompañado de su señora que se hallaba en un estado de suma gravedad y, por las noticias que llegaban después, de la isla, parece que se produjeron serios motines, porque cada vez que llegaba la Baquedano venían algunos canacas que, embarcados por la fuerza, se dejaban morir de hambre o bien morían aquí en los hospitales”79. Pese a que, como se citó más arriba, el comandante Rojas suprimió oficialmente la monarquía en 1902 (reemplazándola por un Cacique como se verá más adelante), los rapanui seguían oponiéndose a la autoridad local. ¿Cuáles fueron estos motines de los que habla Sánchez Manterola y los líderes nativos de aquellos? Seguiremos ignorando mucho sobre esta época mientras no se analice exhaustivamente la información del Archivo de Marina, pero algo se puede saber a partir de otras fuentes.

En la narración desde el punto de vista de los nativos que aparece en el libro del sacerdote Bienvenido de Estella, se supone que un grupo de rapanui le mencionó al administrador Co-

oper (Kupe para los isleños) que, al ir las cosas tan mal —en la relación entre el administrador y los nativos—, nombrarían un nuevo rey80. El administrador respondía que podían hacerlo y, según el profesor Vives Solar, incluso participó en la ceremonia y coronación —para su pesar posterior—81. La elección recayó, una vez más, en un Miru de una rama lateral a la de

los antiguos ‘ariki, específicamente un Miru Hamea: Tu’u a Here Veri (c.1861-† 3.Sep.1925), bautizado por los misioneros como Moisés (Moitē) y posteriormente llamado Veri-Veri. Era yerno de Tomenika a Vaka Tuku Oŋe, mencionado más arriba. Su padre era Here Veri bautizado Agustín (Akutino) y su madre Vai a Tare, bautizada Margarita. Se casó con Uka o Tu’a a Vaka (nacida en 1872), bautizada Balbina (Parapina) formando ambos el tronco de la actual familia Hereveri o Veri-Veri.

Si bien, para este tiempo, el título de “rey” de la Isla ya era algo deslucido, esto pudo deberse a cuestiones de tipo idiomático. ‘Ariki es una persona importante o noble según indican la segunda, tercera y cuarta acepción en el diccionario de la lengua antigua de Rapa Nui de Sebastián Englert: 2da: “Familia real, las personas que pertenecen a la familia real”/ 3ra: “(…) Nobleza; el noble” / 4ta: “Jefe; dignatario”82. Es muy probable que los rapanui de la época hayan usado el español rey como traducción de su palabra ‘ariki, incluyendo todas las

78 Vives Solar 1917: 655; énfasis nuestro.

79 De la relación de Sánchez-Manterola publicada en el segundo apéndice documental de Conte, 1994. 80 Estella, 1920: 147.

81 Vives Solar, 1920b. 82 Englert, 1948: 424.

acepciones. Lo cierto es que Moisés Tu’u Hereveri, llamado Beri-Beri, Tueri-Beri o Tueriveri por los cronistas foráneos, más allá de su pintoresca “coronación”, fue un jefe o dignatario, elegido —una vez más— como kin o representante de los nativos. Y no se quedaría corto en sus acciones, tanto Estella como Vives Solar coinciden —basándose en los testimonios rapanui— en que Cooper, con sus guardias chilenos, comenzaron a secuestrar mujeres casadas para mantenerlas en la casona de Mataveri (que seguía siendo la capital administrativa desde los tiempos de Dutrou-Bornier) mientras sus maridos trabajaban en el campo. Tu’u Hereveri comandó una verdadera expedición de guerra para rescatarlas, lográndolo cuando Cooper y su gente no se encontraban en el lugar83. Según el relato de Vives Solar, al parecer Aŋata estuvo, otra vez, detrás de estas acciones. Esto desencadenó una serie de escaramuzas y un conflicto que duró mientras el inglés estuvo a cargo de la administración. De este tipo de conflictos vienen los amotinados que mencionaba Sánchez Manterola más arriba y que llega-

ban con cada viaje de regreso de la Baquedano desde la isla. Tu’u Hereveri sería deportado, como castigo por sus constantes rebeliones y terminaría siendo grumete de la mencionada Corbeta, dando la vuelta al mundo en 190884. Con todo, los informantes de Thomas Barthel le dijeron que Ika a Tu’u Hati y Tu’u a Hereveri eran jefes secundarios que no recibían los homenajes tradicionales de respeto, por parte de su pueblo85 aunque el mismo autor señala, erróneamente —en el caso de Ika al menos—, que eran menos directos en cuanto a linaje real que Riroroko y Tekena.

A modo de recapitulación: Kaimako’i fue el último ‘ariki mau que ejerció un período completo. Maurata fue el último ‘ariki mau legítimo que alcanzó a ejercer por un tiempo reducido. Gregorio Rokoroko He Tau fue la última persona de linaje real que participó en ciertas ceremonias asociadas al cargo y primer rey católico. Koreto fue reina de una dinastía ilegítima y no reconocida por los nativos, como queda claro en la declaración de Geiseler en 1882: “Nobody had heard of Queen Koreto, mentioned by Pinard (sic) in 1867 (sic)”86. Atamu Tekena fue el primer rey rapanui que no perteneció al linaje de los antiguos ‘ariki

y el primero y último de una proyectada dinastía católica. Simeón Riro Kāiŋa fue el primer

kin o rey elegido democráticamente y según el imaginario de la armada chilena (véase su monumento en la Plaza de la Gobernación) el último rey de isla de Pascua. Moisés Tu’u Hereveri fue el último kin o representante elegido democráticamente para resguardar los intereses nativos y para oponerse a la Compañía de Merlet. ¿Qué tenían en común todos estos? Eran Miru por un lado u otro (excepto la reina consorte de Dutrou-Bornier, Koreto), incluida Aŋata. Más allá de las transformaciones y cambios, los reyes seguían, hasta aquí, siendo de la tribu real, por más que a estas alturas ya no se tuviera consideración por la rama más cercana a los antiguos ‘ariki mau y el carácter de la realeza hubiera cambiado totalmente tanto en el sentido territorial, tipo de sucesión, forma de gobernar y prerroga-

tivas de los gobernantes.

83 Estella, 1920: 147-148 y Vives Solar 1920b.

84 Véase el trabajo de Foerster: 2010a para entender las implicancias de la posible política de

deportaciones con la isla a cargo de Merlet y luego a cargo de la CEDIP.

85 Barthel, 1959: 7.

86 Geiseler, 1883: 47, trad: “Nadie ha oído sobre la reina Koreto, mencionada por Pinard en 1867”. La

persona a quien hace referencia es Alphonse Pinart y la fecha real es 1877. Aparece también citado en Métraux como que cuando Geiseler preguntó por Koreto, se le respondió que una reina con tal nombre jamás había existido, ver Métraux, 1940: 92.

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