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Lucía Etxebarria, Beatriz y los cuerpos celestes

PARTE PRÁCTICA

6. DIFICULTADES DE TRADUCCIÓN RELACIONADAS CON EL CONTEXTO COMUNICATIVO

6.3. Jerga y argot

6.3.3. Lucía Etxebarria, Beatriz y los cuerpos celestes

“Intenta explicarle a tu psiquiatra, a ese psiquiatra al que paga tu padre, lo difícil que resulta que le hables a él, a alguien que no ha pasado por esto que tú estás pasando […]. Intentas explicarle que estás asustada, que te sientes celosa de Coco, que no estás muy segura de los líos en que te estás metiendo. Tus explicaciones son confusas, y además están plagadas de términos que el psiquiatra no entiende: Coco es un ‘macarra reciclado’ que se las da de pijo y se dedica al ‘trapicheo’ y a ‘tangar’, y Mónica una pija reciclada por mucho que se las dé de “indie” y de “undergrunge”, y empiezas a estar harta de que Mónica y Coco no conciban la diversión si no van ‘puestos’, y hay un tío en Metralleta al que parece que le gustas y Mónica dice que es un ‘estupa’, pero tú opinas que lo que le pasa es que es un yuppie con un ‘cuelgue sideral… Intentas explicarle que te encuentras cada día peor, física y mentalmente, pero el doctor no te entiende cuando le hablas del ‘bajón de las pilulas’, y poco a poco te vas liando más y más, y te encuentras con una maraña de pensamientos enredados entre las manos que no sabes cómo desmadejar” (Etxebarria, 1998: 166).

“Prova un po’ a spiegare al tuo psichiatra, allo psichiatra pagato da tuo padre, quanto ti sia difficile parlare con lui, con qualcuno che non è passato attraverso le tue stesse esperienze [...]. Cerchi di spiegargli che sei spaventata, che sei gelosa di Coco, che non sei poi così sicura di volerti cacciare nei guai come stai facendo. Le tue spiegazioni sono confuse e per di più infestate di termini che lo psichiatra non capisce: Coco è un ‘pappone riciclato’ che si dà arie da bravo ragazzo mentre si dedica allo ‘spaccio e alle truffe’, e Monica una ‘brava ragazza riciclata’ nonostante si dia arie da ‘indie’ e da ‘undergrunge’, e cominci a essere stanca che Mónica e Coco non concepiscano un divertimento che non sia ‘farsi’ e che c’è

un tipo alla Metralleta al quale sembri piacere e Mónica dice che è uno sbirro mentre tu pensi che sia solo uno ‘yuppie’ con una ‘cotta siderale’... Cerchi di spiegargli che ti senti ogni giorno peggio, fisicamente e psicologicamente, ma il dottore non ti capisce quando parli del ‘down da pillole’ e piano piano ti vai a incasinare, e ti ritrovi con un groviglio di pensieri confusi tra le mani che non sai come sbrogliare” (Etxebarria, 1999: 178).

Comentario

Esta novela de la joven escritora vasca, premio Nadal (1988), une un fondo existencialista al descubrimiento del “eros” y del “thánatos”, y sabe dar una visión de su época y de la sociedad a través de una fuerte ironía, de mucho humor y del lenguaje desinhibido propio de la narrativa española de las últimas décadas. La inconformista Beatriz vuelve a Madrid después de pasar dos años “refugiada” en Edimburgo. A su regreso deberá afrontar una situación conflictiva con sus tradicionales y adinerados padres, reencontrar a sus viejos amantes y amigos y, sobre todo, plantearse sin excusas su vida futura. Desde el punto de vista lingüístico la novela acusa, en un argot propio de la juventud, “la presencia de fuertes hibridaciones lingüísticas provenientes del mundo musical y del ámbito de la drogadicción” (Odicino, 2006: 69), aunque esta inclusión afectará sólo al plano del vocabulario, no a la sintaxis96. De hecho, no es raro que este tipo de términos pase a incorporarse, a través del argot juvenil, al registro coloquial habitual (Briz, 2001), perdiendo su marca idiolectal. Nos referimos a vocablos como “camello”, “mono”, etc.

El pasaje elegido hace referencia a una incomprensión lingüística, muy relacionada con el problema existencial y generacional de la protagonista. El traductor busca, siempre que es posible, equivalentes funcionales, a veces con cierto grado de particularización o generalización; en caso contrario, hace uso de paráfrasis explicativas (“pijo”/ “bravo ragazzo”), aunque se pierda intensidad. Ejemplos de la primera estrategia son “ir puesto”/ “farsi”97; 96

El discurso del narrador en primera persona, por el contrario, es elaborado y entra perfectamente en los límites del lenguaje literario: usa paralelismos (“que estás asustada, que te sientes celosa de Coco, que no estás muy segura”), metáforas (“maraña de pensamientos enredados entre las manos que no sabes cómo desmadejar”), aunque la fraseología sea coloquial: “meterse en líos”. Todo ello se mantiene en la traducción.

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Encontramos una diversa interpretación de la implicatura por parte de la traductora en “no conciban la diversión si no van puestos”/ “non concepiscano un divertimento che non sia farsi”; este último verbo es, efectivamente, en su acepción coloquial, “drogarse”, pero hay una diferencia de matiz entre “no conciben divertirse si no van drogados” o “no conciben otra diversión que no sea drogarse”, que es lo que dice literalmente el TT.

“tangar”/ “truffe”. Por su parte, los términos “trapicheo”, referido a actividades irregulares o tratos poco claros, a menudo ilegales (Moliner, 2007); “macarra”, que puede significar “proxeneta”, pero también “se aplica al individuo achulado y agresivo” (Moliner, 2007); y “cuelgue”, que puede definirse como “estado de colgado (loco o bajo los efectos de una droga)” (Moliner, 2007), se traducen respectivamente por medio de las siguientes particularizaciones: “trapicheo” por “spaccio”, que se refiere, como término argótico, exclusivamente al mundo de la droga; “macarra” por “pappone” que significa “protettore di prostitute” (Zingarelli, 1988) – aunque el personaje de Coco coincide más con la segunda acepción española -; y, finalmente, “cuelgue” por “cotta”, “passione amorosa improvvisa e violenta” (Zingarelli, 1988), pero también “lo stato di prostrazione fisica e psichica in cui cade un atleta nel corso di una gara per abuso di eccitanti o per eccessivo sforzo”. Si tomamos “colgado” en esta segunda acepción (“enajenado” o “drogado”), se trataría más de una generalización que de una particularización, la cual se produce también en el caso de “estupa”/ “sbirro”, ya que el término argótico español se refiere sólo al policía de estupefacientes. Por lo demás, para denominar las “tribus” sociales, es posible mantener los préstamos del inglés: “indie”, “undergrunge” o “yuppie”.

Como hemos visto, las dificultades para traducir este tipo de lenguaje son más que evidentes, y sería inútil buscar equivalencias “mejores”, ya que partimos de una situación de desequilibrio: no existe en italiano un argot juvenil que cumpla funciones similares; es más, el mismo registro coloquial, tan habitual en español y tantas veces recogido en la literatura, es carente en italiano, lengua que a menudo elige, para poder traducirlo, variedades de origen regional o argótico. Incluso a través de los equivalentes escogidos por el traductor, nos encontramos con un problema de frecuencia de uso, ya que “spaccio”, “truffe” o “sbirro” son palabras mucho más comunes, aunque mantengan su estatus de argot, que “trapicheo”, “tangar” o “estupa”. Es decir: por paradójico que parezca, el psiquiatra de Beatriz probablemente entendería mucho mejor a la Beatriz “italiana” que a la “española”.