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M OMENTOS DE LA SENSACIÓN

In document MIMO (página 63-66)

E xpresión e improvisación

4.1.4. M OMENTOS DE LA SENSACIÓN

a) Recepción por las fibras terminales específicas de los órganos.

b) Conducción alteración ➝ impulso ➝ mensaje ➝ traducción a energía nerviosa. c) Proyección en el cerebro de la información, copia o réplica del estímulo exterior.

Todas estas propiedades las tendremos presentes en nuestros ejercicios de perfec- cionamiento sensorial.

Hasta ahora hemos desarrollado, de un modo escueto pero suficiente, el fenómeno de la sensación. Pero si para cualquier persona, es necesario conocer y potenciar las facultades sensitivas, mucho más lo debe ser para el mimo.

La mayoría de los humanos dedicamos escasa atención a estos receptores que nos ponen en contacto con el mundo exterior. Necesitamos una educación o reeducación sensorial. Más aún, y esto para un artista es imprescindible, necesita- mos educar y cultivar nuestra sensibilidad.

Aunque la sensación asegura el contacto con lo real, no garantiza, sin embargo, su comprensión. Para que ésto ocurra son necesarias ciertas condiciones:

a) Unas por parte del objeto o estímulo, como son: • Intensidad, duración, frecuencia y extensión. b) Otras que pertenecen al sujeto, y son:

• La concentración de la atención. • Interés u orientación hacia el objeto. • Expectación.

• Ejercitación que perfecciona y afina la sensibilidad.

• La relajación psico-física. (La fatiga disminuye la sensibilidad).

Estas últimas nos interesan especialmente para nuestro proceso de educación y entrenamiento.

Sabemos ya que nuestro sistema de sensibilidad es capaz de desarrollarse y perfeccionarse ilimitádamente.

También sabemos que hay una interacción entre los sentidos. Por lo general, ante un objeto, los sentidos funcionan conjuntamente para darnos una información lo más completa posible. Es decir, que la perfección humana no es simple, ni pasiva, ni tampoco instantánea ya que en el momento de realizarse, pueden converger otras sensaciones recordadas. De ahí la importancia de la memoria sensorial, algo que debemos ejercitar como un medio eficaz e insustituíble para la práctica escé- nica. El mimo debe habituarse a trabajar con todos los sentidos, debe aprender a mirar, a observar, a escudriñar, a descubrir, a sentir curiosidad, a apropiarse mental- mente de todo lo que los sentidos le puedan ir suministrando.

Así, tenemos una serie de acciones específicas, como son: mirar, observar, otear,

ver, fijar; escuchar, oír; oler, olfatear; degustar, paladear, probar; sentir calor o frío; pesar, sopesar; acariciar, agarrar, frotar, manosear, palpar, rozar, tocar...

Y en cuanto a la sensación propioceptiva, relacionada con el sistema locomotor y articular, responsable del equilibrio, la posición y el movimiento corporal: andar,

pasear, detenerse, moverse, recorrer, saltar, girar.

Debemos hacer recorridos por todas las sensaciones y observar qué repercusión tienen en nosotros, cómo nos afectan (agradable o desagradáblemente), cómo reaccionamos exteriormente (movimientos, gestos, actitudes).

Todo ello enriquecerá nuestra sensibilidad, nuestra memoria sensitiva, nuestra capacidad de reacción y nuestra expresividad. No olvidemos que el mimo, en su actuación, carece de objetos, pero debe dar la impresión de que recibe sus impul- sos realmente y reacciona ante ellos con sinceridad, con verdad emocional.

“Por la sensibilidad el cuerpo se hace transparente”

4.2. LA EMOCIÓN

La diferencia existente entre sentimiento y emoción es sólo de grado y no cualita- tiva. Se basa en la intensidad de los cambios fisiológicos que los acompañan. En los sentimientos, los cambios son muy poco perceptibles, aunque siempre se hallan formando parte del proceso. En las emociones, en cambio, se distinguen con facilidad y pueden ser tan violentos a veces, que se pierde el control por completo. La naturaleza de la emoción es compleja y oscura. Tiene su origen en un conflicto interior, en un trastorno intenso de la vida afectiva. Pone en movimiento los múscu- los y se difunde hasta llegar a apoderarse de todo el cuerpo. Está muy ligada con la sensación interior y exterior. Las emociones dependen del temperamento y se acompañan, según la naturaleza, de tensiones o relajaciones musculares y vascu- lares.

Tenemos dos tipos de emociones:

a) Agradables (alegría, sorpresa, simpatía...), que producen placer, b) Desagradables (miedo, vergüenza, cólera...), que producen sufrimiento.

Sus manifestaciones físicas son numerosas: detención o aceleración de la respira- ción y de los latidos del corazón, contracción de los pequeños vasos periféricos - lo cual hace palidecer- o su dilatación -lo cual hace enrojecer-, contracciones viscerales diversas, manifestaciones corporales y mímicas variadas.

a) Fase inicial. b) Clímax. c) Fase final.

Cada fase se manifiesta por expresiones y gestos distintos.

La emoción-shock es una reacción breve y global del organismo a un aconteci- miento inesperado que afecta a la personalidad. Se manifiesta por reacciones psico-fisiológicas intensas como la risa, los sollozos, la rabia.

La emoción-sentimiento tiene lugar cuando la emoción se prolonga. Hablamos entonces de un estado emocional, de un estado afectivo.

La imaginación emocional. El temperamento predispone a las emociones agrada- bles o desagradables como sabemos. Pero también influye en la imaginación. Esta se conecta con el temple emocional y tiene el mismo poder que la realidad para desencadenar movimientos expresivos, actitudes y gestos.

Las imágenes pueden revivir e incluso producir emociones y sus correspondientes expresiones. Estos datos son particularmente importantes para el mimo, pues sabe- mos que el poder creador de la mente se apoya en la emoción y en la imaginación. Hay un lazo intrínseco que conecta a ambas y hace posible la expresión artística. Otro aspecto a tener en cuenta es que las imágenes emocionales dependen también, en muchos aspectos, de la experiencia personal. De ahí nuestra necesi- dad de estudio, de reflexión, de práctica continua de ejercicios de concentración, de memoria emocional, de comprender qué ocurre dentro y fuera del cuerpo en tales momentos...

4.3. LA EXPRESION

Cuando hablamos de expresión entendemos comunicación de ideas, imágenes, vivencias, experiencias, acontecimientos...

Se precisa una elaboración previa: la creación de un contenido comunicacional del tipo que sea y la elección del medio corporal (parte o partes del cuerpo) que ha de ejecutar la expresión.

Sabemos que las imágenes emocionales, de las que ya hemos hablado, pueden provocar un comportamiento expresivo parecido al causado por las impresiones reales. El mimo no puede vivir realmente las emociones en su actuación, por lo tanto necesita recurrir a la memoria emocional, a vivir la emoción o sentimiento concreto en imagen, a buscar en el subconsciente esa vivencia, esa impresión, y manifestar externamente el estado interior.

¿De qué manera se expresan las situaciones imaginadas? Por medio de: posturas,

gestos y movimientos.

Las posturas son actitudes físicas que sirven como de plataforma en la que se apoyan los gestos expresivos. Están bajo el control del sistema postural y del tónico que regulan, respectivamente, el equilibrio del cuerpo y el tono muscular.

Se pueden adoptar posturas involuntarias y voluntarias. Las primeras tienen lugar en la expresión espontánea de la emoción, no pasan por la conciencia. Las postu- ras voluntarias son adoptadas a partir de una decisión consciente. Este es el caso

de la expresión de un estado emocional, de una imagen creada, revividas por el mimo en su actuación. Este mismo proceso se efectúa en la producción de gestos y movimientos expresivos.

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