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Parte I Aproximación conceptual y teórica en torno al regionalismo

Capítulo 2 Influencias en la selección de un modelo regional en América Latina:

2. El nuevo orden económico internacional y el modelo “hacia adentro” de América Latina: el papel de la CEPAL

2.4. Mercado Común Centroamericano (MCCA)

Otro de los intentos regionales que surgieron en esta primera etapa integradora empezó a gestarse a partir de 1965, en el interior de la ALALC, con la formación de un grupo subregional integrado por países medianos y pequeños, que así mismos se consideraban excluidos del propio proceso de integración. Su objetivo inicial no era tanto romper con el proyecto integrador de la ALALC sino contrarrestar el natural avance de los países líderes de la zona y fomentar programas que favorecieran un mayor dinamismo en las economías más rezagadas. Resultado de lo anterior fue el surgimiento en 1966 a partir de la Declaración de Bogotá, del Grupo Andino, pionero en ser el primer acuerdo subregional surgido en el seno de un proyecto regional así como por servir de marco a través del cual se canalizaron las primeras críticas a la ALALC. Poco después, en 1969, los países integrantes suscribieron el llamado Acuerdo de Cartagena, que dio origen al conocido como Pacto Andino, que se caracterizaría por ser una avanzada forma de integración con una estructura jurídico-institucional de carácter comunitario.

La decepción por el experimente previo y la voluntad secesionista de los participantes quedó manifestada en el artículo 1 del Acuerdo, que establecía como objetivos “…promover el desarrollo

equilibrado y armónico de los países miembros, acelerar su crecimiento mediante el proceso de integración previsto en el Tratado de Montevideo y establecer condiciones favorables para la conversión de la ALALC en un mercado común…”, y todo ello con el fin de “conducir a una distribución equitativa de los beneficios derivados de la integración entre los países miembros, de modo de reducir las diferencias existentes entre ellos”307. Es precisamente el tema de las asimetrías

entre los países miembros el punto neurálgico sobre el que se desarrolló el Acuerdo de Cartagena, haciendo especial hincapié en la puesta en marcha de medidas específicas para favorecer a las economías más desfavorecidas de Bolivia y Ecuador.

En términos de la liberalización comercial y durante los primeros años, los resultados fueron alentadores pues se observó un incremento gradual y sostenido del intercambio comercial. Así por ejemplo, las exportaciones crecieron un promedio de doce veces en una década, pasando de 96 millones de dólares en 1969 a los 1.114 millones de dólares en 1979. Fue a partir de 1977 que la situación empezó a declinar debido a la coyuntura que afectó a toda la región andina y entre las que cabria destacar las carencias de infraestructura existentes, problemas con la promoción y

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Texto oficial del Acuerdo de Cartagena, Texto oficial codificado, Lima, Junta del Acuerdo, 15 de junio de 1988.

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canalización de las transacciones, la descoordinación de los gobiernos de la zona y, finalmente, la salida de Chile del grupo en 1976.

Por último, dentro de estas primeras experiencias integradoras destaca también el surgimiento del Mercado Común Centroamericano (MCCA)308, iniciativa en la que la CEPAL intervino de de manera

directa y que se caracterizó por un mayor grado de compromiso respecto a lo que había sucedido en la experiencia de al ALALC. A diferencia de la experiencia anterior, facilitó mucho las cosas la mayor homogeneidad de los países centroamericanos así como sus señas de identidad nacional e histórica309, lo que se tradujo en un interés de los estados por acortar las etapas y lograr en un plazo

de cinco años un mercado común, tal y como se desprendía del artículo 1 del Capítulo 1 del Tratado de Managua de 1960. Para lograr tal objetivo y a diferencia de lo establecido en la ALALC, este Tratado establecía el carácter inmediato y total de las desgravaciones arancelarias, dejando de lado entonces cualquier tipo de negociación al respecto.

Al igual que ocurrió en la ALALC, los primeros resultados comerciales fueron bastante positivos, aumentando las transacciones entre los cinco países centroamericanos y favoreciendo un incremento del PIB anual de 6,5% (que a juicio de la CEPAL sin el proceso de integración no hubiera sido superior al 4,9%)310. En términos generales, en la década de los ochenta, el nivel de

intercambio recíproco se mantenía de manera sostenida, con un valor cercano a los 1129 millones de dólares, es decir, el 23,2% del comercio total de los cinco países (cifra más de treinta veces superior a la existente en 1960, inicio del Tratado). Sin embargo, la inestabilidad funcional y operativa del proceso integrador que acentuó las carencias estructurales de los países participantes, unido a la escasa visión de los responsables (que por ejemplo impusieron un gravamen a los productos de entre el 10 y el 20%) así como la autoexclusión de algunos países miembros (como Nicaragua o posteriormente Honduras, tras el conflicto bélico con El Salvador), hicieron que el proyecto acabara por diluirse.

Por varias razones, la integración centroamericana ha sido utilizada como ejemplo positivo en el contexto latinoamericano, en la medida en que ha podido sobrevivir en el tiempo frente a las recaídas de otros intentos, siendo esta razón su principal fuerza. Sin embargo y dentro de los aspectos negativos, cabría mencionar el marco institucional integrador del MCCA, responsable en

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Integrado por Guatemala, El Salvador, Honduras, Nicaragua y Costa Rica (en 1962). 309

Bulmer-Thomas, V., (ibídem p. 283). 310

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gran medida de que el enfoque estuviera orientado básicamente al ámbito comercial y a las actividades industriales y no a una mayor coordinación de políticas sociales entre los estados miembros.