LAS MUJERES Y BUENAS PRÁCTICAS ACTIVIDADES COMERCIALES EN EL
4. EL MERCADO COMO UN ESPACIO DE DESARROLLO DE LAS MUJERES: MÁS ALLA DE UNA FUNCIÓN
PURAMENTE ECONÓMICA
El centro comercial más cercano donde las mujeres de Shashui realizan sus actividades comerciales y desde donde obtienen ingresos monetarios es el mer- cado de Soni. Parece que fueron los alemanes primero y británicos después los que lo establecieron como emplazamiento y fueron realizando diferentes reformas en él. Hay indicios de que era un lugar, en el periodo precolonial, donde la gente ini- cialmente se encontraba para llevar a cabo actividades de trueque.
El mercado está a una distancia de unos 3 km. de la aldea de Shashui más cer- cana y a unos 10 de las más lejana. Está situado en un emplazamiento estratégico, económicamente hablando, en la intersección de caminos que llevan en una di- rección a Lushoto (capital del distrito), por otra a Bumbuli (otro de los centro ur- banos más importantes de la zona) y por otra a Mombo (cruce de caminos en di-
Actividad Tiempo hombres Tiempo mujeres
(horas/día) (horas/día) Cocinar 0 3,6 Limpiar la casa 0 1 Ir a por agua 0 1,3 Lavar ropa 0 0,38 Trabajo agrícola: Desmalezar: 3 2,14 Poner plaguicidas: 0,4 1,28 Regar: 0,57 1,14 Comercializar: 0,8 1,14 Moler Maíz 0 0,4
Ir a por comida para la animales 4 2
Ir a por leña, cortar árbol 0,1 2
Actividades religiosas 1,5 1,5
TOTAL 10,55 horas 17,8 horas/día
ROSER MANZANERA RUIZ
rección a Dar es Salaam), la capital del país, a Tanga (capital de la región, y la ve- cina Kenya). Este emplazamiento lo convierte en un lugar ideal de parada obli- gada de autobuses y viajeros que aprovechan para realizar sus compras.
El mercado se celebra dos días a la semana: los martes y los jueves. Los jue- ves son el día grande del mercado porque éste se extiende a Kisiwani un anejo de Soni. Gentes de los pueblos de los alrededores acuden a vender sus productos y a realizar negocios de diferentes tipos.
El mercado tiene diferentes usos sociales más allá de ser un espacio reservado únicamente a transacciones económicas como suelen entenderse los mercados en Europa. Las aportaciones de la Economía Feminista han sido fundamentales para poner de manifiesto cómo estas consideraciones del mercado tiene que ver con las definiciones que sobre las acciones económicas se han realizado basados en una
concepción del individuo como auto-interesado, autónomo, racional y libre para esco- ger sobre diferentes acciones (Nelson, J. 1996).
En el mercado se da cabida a otro tipo de funciones que responden a necesi- dades sociales y culturales de las personas y que tiene además una dimensión de género. El mercado sirve como punto de encuentro donde las relaciones sociales entre la gente de diferentes procedencias se mantienen y fomentan. Para las mu- jeres, por ejemplo, el mercado sirve para mantener relaciones con sus familias de origen12. Allí se encuentran con sus madres, hermanas o hermanos y se intercam-
bian regalos en forma de alimentos, prendas de vestir, etc.
Tiene también una función de red de comunicaciones y difusión de informa- ción, pues en él se obtienen noticias o se envían a través de redes de conocidos o alle- gados. Estas redes van más allá del marco local llegando a ser inter-regionales e in- cluso transfronterizas. Por ejemplo se envían paquetes a Dar es Salaam usando como intermediarios los autobuses públicos que paran allí. En tercer lugar constituye un es- pacio de ocio. Los días de mercado la gente se reúne para tomar té o pombe (alcohol local) en pequeños establecimientos muchos de ellos a cargo de mujeres.
Los impuestos son recaudados desde el mercado a cada uno de los puestos que venden. Esta función va acompañada de la de control social ya que los re- caudadores de impuestos suelen ser a la vez los que controlan los espacios de mer- cado a través de la recaudación fiscal y de la distribución de los lugares de venta en casos de conflictos.
La provisión de servicios sanitarios, como quinta función, es también im- portante. El mercado por situarse en Soni representa el lugar central desde donde se proveen los servicios de salud. El dispensario más cercano de la zona esta en Soni. Es también el lugar donde se sitúa la administración local.
Otro de los aspectos característicos del mercado es su cosmopolitismo. El hecho de que acudan gentes de diferentes municipios e intermediarios de dife- rentes capitales de región como Tanga, Moshi o Dar es Salaam a realizar nego- cios lo convierten en un centro donde diferentes etnias, religiones y otras divi-
DERECHO AL DESARROLLO DE LAS MUJERES Y BUENAS PRÁCTICAS: ACTIVIDADES COMERCIALES…
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12La organización patrilineal de la zona implica una residencia patrilocal, esto es las mujeres deben ir a
siones sociales se mezclan e interrelacionan. Podríamos decir que tiene además una función integradora.
Además sirve como punto de encuentro sexual. Son muchas las habladurías y chanzas sobre jóvenes que van a los hoteles a encontrarse con otros para tener relaciones sexuales. Las habladurías tienen en este caso una función de distensión social. Los posibles conflictos entre diferentes individuos o grupos se difuminan a través de las habladurías usándolas como herramienta para un desprestigio so- cial simbólico que previene el conflicto directo. El mercado es el escenario clave donde tal uso se da. El ajetreo y dinamismo de las actividades llevadas a cabo los días de mercado dan lugar también a las confusiones entre la gente que se sitúan en diferentes espacios en distintos momentos. Es en esta confusión donde la ha- bladuría encontraría su razón de ser, ya que no existen evidencias para contrade- cirla aunque tampoco para ratificarla.
4.1. Organización de los espacios de mercado y relaciones comerciales
El mercado se organiza según los productos de venta por zonas y a la vez está claramente diferenciado por género. La venta de verduras y frutas se sitúa en un espacio determinado y son las mujeres las que se encargan de su venta. Por el con- trario, la zona de ropa o electrodomésticos se sitúa en otro lugar y son los hom- bres los que venden. Además el mercado está delimitado físicamente por peque- ños establecimientos entre los que se encuentran tiendas de ultramarinos, carnicerías, talleres de confección, molinos de maíz, etc.
Las relaciones de compra-venta dan lugar a la negociación de relaciones con otro tipo de cariz donde se ponen de manifiesto las tensiones entre la urbanización de las ciudades y la ruralidad de los pueblos, entre los agricultores y comerciantes y entre los compradores y vendedores. Estas tensiones dan lugar, entre otras, a que no existan precios fijos y a que éstos sean sometidos a negociaciones donde los niveles de beneficios varían enormemente. Las mujeres generalmente para tener cierto control sobre éstos y con ello asegurarse determinadas cotas de acumulación de capital y en definitiva la supervivencia tienen clientes y proveedores fijos con los que existen li- mites fijados en el grado de negociación de los precios, ya que el compromiso implí- cito que conlleva esta relación entre ambos establece en si un equilibrio en la maxi- mización de beneficios para cualquiera de ellos.
El tamaño y la posición económica central del mercado lo convierten en el espacio más importante desde donde las mujeres y hombres obtienes ingresos. Se trata por tanto no sólo de un emplazamiento físico y de una modalidad transac- cional (Bohanan y Dalton 1962) sino de un espacio de desarrollo más allá de las definiciones económicas entendidas por «Occidente».
Las mujeres se han hecho un hueco en el mercado como un espacio de desa- rrollo que las empodera a través de la realización de diferentes estrategias. Una de ellas es el Kibaty, una fórmula de desarrollo exclusivamente femenina de gran éxito y popularidad entre las mujeres de la zona que les asegura la obtención de ingresos saltándose así las limitaciones que reducen su capacidad para obtenerlos.
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5. KIBATY COMO FÓRMULA DE DESARROLLO