VISIÓN CRÍTICA
2.3 Metodologías de diseño arquitectónico
Para poder analizar las metodologías de diseño usadas en el medio de la arquitectura, será preciso adentrarnos en su medio mismo, conocer sus actividades, su entorno, sus conceptos básicos. (También se muestran conceptos sobre las formas de diseñar a través de la historia, un proceso de diseño integrador así como una Metodología de la inferencia del diseño por el Análisis Celular en el ANEXO 3).
2.3.1 Consideraciones diversas sobre arquitectura:
• Aproximación al quehacer arquitectónico
• Consideraciones sobre lo funcional y lo estético
• El rol del arquitecto y del ingeniero • El entorno cultural de la arquitectura Aproximación al quehacer arquitectónico
El arquitecto es fundamentalmente un hombre de acción práctica, y en ello se diferencia del pensador del investigador, pero su actividad práctica tiene también una dimensión artística. Su hacer es creativo, no meramente repetidor o pasivo; necesita de la inspiración y de la imaginación creadoras que se logra cuando se ha ahondado en la observación crítica de la realidad natural, cultural y social.
El diseño arquitectónico implica básicamente un acto de creatividad, un acto de invención que va desde el comienzo del proyecto de un edificio, o conjunto habitacional, hasta la ejecución de un plan, que desarrollado, conducirá a una situación deseada.
La obra ya terminada y habitada es, pues, la finalidad del diseño arquitectónico.
En la etapa de diseño se trata de proyectar una estructura espacial que sirva a determinadas funciones
que el hombre realiza en el mundo, o se propone realizar. 2
Mediante el conocimiento de las necesidades individuales y sociales, y por la aplicación de métodos y estrategias de diseño adecuados, las complejas exigencias de la arquitectura podrán ser reconciliadas e integradas en construcciones que sean a la vez humanas y eficaces, y es aquí donde se pretende intervenir al proponer una metodología de diseño arquitectónico para las plataformas habitacionales, y a la vez se pueda hacer extender a cualquier otro tema de diseño arquitectónico.
Consideraciones sobre lo funcional y lo estético
A mediados de los años 60`s, la arquitectura pasaba por una situación bastante crítica. Pocos edificios resultaban satisfactorios para sus usuarios y la profesión de arquitecto era considerada con una gran desconfianza por la sociedad.
Algunos arquitectos o corrientes de opinión abogaban por una estandarización, por un sistema en el que elementos prefabricados, hechos industrialmente, fueran diseñados, transportados a pie de obra y ensamblados ahí, produciendo edificios “funcionales”, en los que las preferencias de los usuarios y gustos del arquitecto, no encontraban cabida; no importaba si el edificio eficiente y económico, resultaba poco interesante, feo; sería mala suerte.
En el otro extremo, desde principios del siglo XIX, se daban tendencias según las cuales el edificio debería ajustarse a la imagen de moda, sujeta a ciertas convenciones de tipo visual. Se le daba
demasiada importancia al deleite de los sentidos, como una experiencia mas que nada visual, dejando de lado si el mismo no cumplía con los requisitos de orden práctico, si era funcional, si era muy caluroso muy frío, si tenía goteras, etc.
Es obvio que dirigirse en ambos extremos, es caer en excesos y errores que terminan no satisfaciendo integralmente al usuario individual y colectivamente.
La gente vive la experiencia del edificio por medio de los sentidos: además de verlos, admirarlos, los toca, atiende a los sonidos, a las sensaciones de frío o de calor en su interior, a su cercanía o lejanía, a su confort, etc.
En otras palabras, el edificio estimula los sentidos en general, produciendo una gama de sensaciones que se pueden descuidar si nos concentramos sólo en el deleite visual ó sólo en su utilidad-
funcionalidad.3
“El buen construir debe cumplir con cinco condiciones: utilidad, solidez, deleite, al tiempo debido y al
precio adecuado” 4(aunque últimamente se deja a un lado el deleite del usuario).
El rol del arquitecto y del ingeniero
La actividad del arquitecto debe de ver más allá que sólo la apariencia visual de un edificio o el “enriquecimiento” de la estructura del edificio; a como se manejan las actividades de los arquitectos e ingenieros en general, aún actualmente.
A lo largo de los últimos doscientos años se ha venido produciendo una separación creciente entre las distintas funciones en el diseño de los edificios.
A medida que la teoría de las estructuras se ha ido desarrollando, la Ingeniería, se ha ido convirtiendo en una práctica independiente, susceptible de cuantificación, por lo cual se supone que constituye un trabajo más “duro” que el del arquitecto.
Y paralelamente a los ingenieros calculistas, han nacido también los de construcción, los de aire acondicionado, electricidad, comunicaciones, etc.
El contenido de la función arquitecto se ha ido restringiendo y se le ha dejado el lado “blando” del diseño, aquellas tareas que no pueden ser cuantificadas y descansan en su habilidad y sentido común y estético. Es competente sobre todo, en temas como la forma, el color, la textura: la materia prima del deleite visual.
Aunque, también parece cada vez más probable que la cuantificación intervenga en esos aspectos. El color, por ejemplo, puede quedar perfectamente especificado en términos de intensidad, valor y gama(es decir, se pueden hacer experimentos psicológicos en los cuales las respuestas se cuantifiquen en relación con estos términos), y así se podría eliminar otra tarea del arquitecto.
En cuanto a la forma, textura, proporción, etc., podrían seguir el mismo camino; de modo que el arquitecto llegaría a no tener nada que hacer.
Pero curiosamente, el instrumento que hace posibles estas cuantificaciones (el computador) parece rehabilitar al arquitecto, al menos la manera arquitectónica de pensar.
Esta, como sugiere Christopherson (1963) 5 en otro contexto, es una manera específica de pensar,
distinta de la del ingeniero. Por ejemplo: el problema de “Cómo franquear un río” se propone típicamente a los estudiantes de ingeniería en los siguientes términos: “dado un puente colgante de tal luz, peso, y forma, con cables de tal material, ¿Cuál debe ser el grosor de los cables?”. Esto es lo que se les propondría como un problema de diseño; pero las decisiones básicas de diseño han sido ya tomadas. Realmente el problema se les debería haber planteado así: “¿Cómo se podría tender un puente sobre este río?”. Y aún así queda ya presupuesta la idea de usar un puente para cruzar el río.
3- “Diseño Arquitectónico, arquitectura y ciencias humanas”, Geoffrey Broadbent Gustavo Gili 1976 4- Vitrubio, (1914) “The ten books on architecture” ed. consultada de 1960.
La pregunta equivalente, para un estudiante de arquitectura, se plantearía del siguiente modo: “He aquí un río, de tantos metros de ancho, con tal caudal; hay un determinado número de automóviles por hora que deben de cruzarlo de norte a sur y tantos otros de sur a norte. ¿Cómo se puede franquear?”. De este modo el problema se convierte en una toma de decisión que requiere del diseñador una reserva de imaginación, ingenio y creatividad, reserva que no se tiene en cuenta al pedir un cálculo de los cables. El diseño de los cables, vigas, pilares, se puede programar, convirtiéndose en un problema rutinario de computación, y lo mismo cabe decir de otros problemas equivalentes sobre costos, calefacción, ventilación, iluminación, etc.
El entorno cultural de la arquitectura
Las capacidades “blandas” del arquitecto, las que requieren juicio personal para evaluar necesidades humanas, vuelven a adquirir un nuevo valor. Son aquellas que determinan “qué” debe ser programado en la computadora, y tendrían que ver con algo más que el “efecto visual” o el “enriquecimiento” de la estructura del edificio.
En primer lugar, habrá que tener presente al usuario de los edificios como sujeto perceptor, y que este los percibirá a través de sus sentidos: verá, oirá, sentirá frío o calor y tendrá experiencias, todo ello como resultado de las decisiones del diseñador, (experiencias de por vida).
Y la psicología de la percepción enseña, nos guste no, queramos o no, que esas otras personas
aportarán su experiencia previa al percibir los edificios, y esta experiencia varía mucho de una persona a otra en la estimación de lo que es suficientemente fresco, cálido, amplio o silencioso, por lo que será totalmente imposible establecer estándares en tales materias.
Por otra parte, se aportarán también valores personales al enjuiciar un edificio en su conjunto; no sólo valores económicos sino también valores en términos de requerimientos simbólicos referidos al aspecto que el edificio debe tener: si parece alegre, deslumbrante, digno, etc. La gente leerá estos significados en los edificios sin que importe cuán funcional o estéticamente neutro haya querido hacerlos el arquitecto, del mismo modo que encuentra significados de este tipo en la forma de vestir, cortarse el pelo, etc., de los demás.
Así pues, además de analizarse el edificio como albergue de actividades, modificador del clima físico y factor de cambios económicos, tenemos que considerar sus implicaciones culturales.
La manera de escoger nuestra ropa es el resultado de ciertas presiones de orden social, político, económico, incluso religioso, por no mencionar el aspecto estético; todo esto en conjunto forma el entorno cultural. Los arquitectos operan como diseñadores también dentro de este contexto, y sus proyectos, en cuanto se convierten en edificios ya construidos actúan sobre el entorno cultural, modificándole de algún modo.
De esta forma queda claro que el diseño en arquitectura no puede ser nunca un hecho de decisión
automática o automatizable; lo que si se pueden marcar son metodologías a seguir para recomendar
secuencias o fases de los procesos, a fin de considerar todas las diversas variables que pueden
intervenir en un proyecto, apoyándose en todas las disciplinas sociales y técnicas para el caso, además de las técnicas y herramientas con que nos provee la tecnología. (Objetivo de la metodología a
desarrollar en esta tesis).
Hay en el diseño arquitectónico muchas cosas que no se pueden cuantificar. Cosas que son cuestión de imaginación, valores, identidades, simbolismos, sentido del lugar, etc. Temas todos ellos que las ciencias humanas están empezando a abordar.
2.3.2 Introducción a las metodologías de diseño arquitectónico.
En la intención de realizar una propuesta de metodología sistémica para el diseño arquitectónico de plataformas marinas habitacionales, se hace imprescindible el mirar atrás y ver qué metodologías ocupan los arquitectos en su que-hacer al diseñar espacios de muy diversa índole (habitacionales, de oficinas, recreativos, industriales, etc.), todos ellos realizados para satisfacer requerimientos espaciales del hombre en sus diversas actividades.
Es importante mencionar que los métodos de diseño arquitectónicos se han concebido para resolver proyectos en sitios ya sea urbanos, rurales, es decir con entornos ya construidos, con algunos tipos de servicios, comunicaciones, etc. Estos métodos se mencionan aquí para entender el cómo se resuelven los proyectos arquitectónicos y tomar elementos de estos métodos e integrarlos en la metodología
propuesta. En este caso el proyecto arquitectónico de las plataformas habitacionales debe considerar que
en estas instalaciones por su ubicación y funcionamiento deben considerarse varios factores o “inputs”
determinantes en el diseño, como son: la autonomía, con que debe contar la instalación, al estar
mínimo a 100 km. de tierra, el clima, al presentar condiciones extremas de calor, humedad, corrosión,
vientos, huracanes,etc,, la seguridad de las instalaciones, debido a factores naturales y factores propios
de su función al ser parte de complejos de producción petroleros, con sus riesgos inherentes, el modo de
vida en las plataformas o las actividades de los usuarios y cómo mejorar sus condiciones de estancia y
recreación, y la arquitectura en espacios reducidos, es decir de que forma se soluciona el alojamiento
de personal en dimensiones mínimas y que a la vez sea confortable.
Algún proceso consciente o inconsciente se realiza en la mente del diseñador para transformar las necesidades del usuario en espacios tridimensionales.
Generalmente se acepta o se piensa que el diseñador debe de tener algún talento especial o don que le permita en su mente procesar la información de que dispone y presentar una idea ingeniosa, creativa, novedosa para la realización de un proyecto.
En los años 60`s, se desarrollaron metodologías acerca de la racionalización en lo que se refiere a la información previa y la formulación de requerimientos (métodos cuantitativos), pero no se ha explorado bastante (no existe gran bibliografía en métodos de diseño arquitectónico), acerca de metodologías para el Acto mismo del Diseño, el cual se puede entender como: Cómo? INFORMACIÓN I D E A, DISEÑO, PROYECTO
?
Una parte del diseño en el que se sintetiza en el papel, (visualizando en la mente, imaginando) la solución que el arquitecto propone en base a la información previa, los requerimientos, la tecnología aplicable y su toque personal. (Su estilo, su volumétrica característica, su preferencia por ciertos materiales y acabados, etc.)
Esto no ocurre de inmediato, sino que es un proceso de aproximación que se vale fundamentalmente de la geometría arquitectónica. Ésta es el instrumento reductor de todo aquello que se pueda englobar como las condiciones de diseño, y permite plantear hipótesis de diseño, en términos ya de espacios
tridimensionales. Los diseñadores asumen el acto del diseño más como un acto intuitivo, que racional.
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