3. Integridad genética del material crioconservado
4.2 Micropropagación de Castanea spp
Ya que el uso de la crioconservación generalmente precisa de que se haya establecido un sistema de regeneración in vitro, se comentará brevemente el estado actual de la micropropagación del castaño.
La propagación del castaño mediante la tecnología del cultivo in vitro ofrece una alternativa complementaria a su propagación asexual. Desde los primeros trabajos realizados por Jacquiot (1947), varios grupos de trabajo han desarrollado diferentes metodologías para la multiplicación de la especie a través de esta técnica, utilizando preferentemente la micropropagación a partir de la proliferación de yemas axilares (Vieitez y col., 1986), aunque más recientemente se consiguió la regeneración mediante embriones somáticos (Vieitez, 1995; Corredoira y col., 2003).
El castaño es una especie difícil al establecimiento y la regeneración in vitro (Vieitez y col., 1986). El éxito del cultivo está influenciado por el estado ontogénico del material de partida y por el genotipo, que son los factores críticos de la micropropagación de esta especie. El material de origen juvenil, ofrece una buena respuesta a las condiciones in vitro, que disminuye gradualmente con la edad, especialmente si el material procede de la copa del árbol (Sanchez y Vieitez, 1991).
La proliferación de yemas axilares, es hasta el momento, el método que ha ofrecido los resultados más satisfactorios, especialmente a partir de material que conserva el carácter juvenil como son los renuevos basales o los brotes epicórmicos (Vieitez y col., 1986; Sanchez y Vieitez, 1991). Con posterioridad, la aplicación de técnicas de rejuvenecimiento en material adulto como la etiolación (Ballester y col., 1989; Sánchez, 1991), el injerto con o sin la pulverización con BA (Giovanelli y Gianini, 2000), el forzado de la brotación y recultivo del mismo explanto en medio con BA (Ballester y col., 1992; Sánchez y col., 1997a,b) permitió mejorar considerablemente el establecimiento, las tasas de multiplicación y el enraizamiento en Castanea sativa e híbridos de Castanea sativa x C. crenata. A estas investigaciónes se puede añadir también los trabajos realizados en Castanea dentata e híbridos, por Serres y col. (1990), Maynard y col. (1993), Xing y col. (1997) y Szendrák y col. (1997), que han sentado las bases de la futura propagación en masa de los clones de castaño americano.
La micropropagación mediante la proliferación de brotes axilares ha permitido el establecimiento de bancos de germoplasma in vitro, posibilitando la conservación de genotipos selectos tanto juveniles como adultos y la regeneración de plantas completas.
Los protocolos de micropropagación, como también de almacenamiento en frío (Janeiro y col., 1995), han sido desarrollados en el Instituto de Investigaciones Agrobiológicas de Galicia (IIAG- CSIC) y en el Institut National de la Recherche Agronomique (INRA) en Burdeos (Francia), los cuales han sido transferidos a las empresas comerciales para la propagación de híbridos selectos, resistentes a la tinta (Castanea sativa x C. crenata) (Vieitez y Merkle, 2005).
La embriogénesis sómatica de castaño ha sido posible a partir de embriones cigóticos inmaduros de Castanea sativa x C. crenata (Vieitez y col., 1990, Vieitez, 1995), y a partir de hojas procedentes de cultivos de brotes in vitro (Corredoira y col., 2003). Mucho de los cultivos de castaño mantenidos in vitro y conservados en frío poseen características interesantes de resistencia a enfermedades, como también son un material valioso ya que en algunos casos son producto de la transformación genética, por lo que tienen un valor añadido. Además estos cultivos mantenidos en frío, aunque representan una solución a medio plazo, tienen los inconvenientes señalados previamente en el apartado 2.1. En consecuencia, la crioconservación es la alternativa más válida para mantener en condiciones controladas este material hasta su utilización.
4.3 Crioconservación
Pence (1990, 1992) estudió la posibilidad de crioconservar ejes embrionarios aislados de C. mollissima y C. sativa, sin embargo no consiguió regenerar plantas completas, obteniendo solamente la formación de gran cantidad de callo o desarrollo de raíz. Holliday y Merkle (2000), lograron crioconservar cultivos embriogénicos de castaño americano utilizando como pretratamiento sorbitol y DMSO, como agente crioprotector, obteniendo la proliferación de embriones somáticos. En castaño europeo, Corredoira y col. (2004a), lograron la regeneración de plantas a partir de embriones somáticos parcialmente desecados y crioconservados. En este caso los embriones fueron precultivados durante siete días en un medio con una alta concentración de sacarosa y desecados hasta un contenido hídrico del 20-25% en cámara de flujo antes de ser llevados a nitrógeno líquido. Los porcentajes de recuperación fueron del 33%. Con la aplicación del proceso de vitrificación (tratamiento con PVS2 durante 60 minutos) se obtuvo un 68 % de recuperación del material después de la descongelación. Con respecto a la crioconservación de ápices caulinares de castaño, no se ha encontrado en la bibliografía consultada ningún trabajo referente a este tema.
5. El Roble
El genero Quercus comprende unas 300 especies presentes en Asia, la zona mediterránea, Europa (excepto su zona más septentrional), Norte y Centroamérica (Camus, 1936; 1938). Algunas especies son polimorfas y presentan subespecies, variedades y razas. Los híbridos entre Q. petraea, Q. robur Q. pubescens son bastante frecuentes, lo que dificulta el establecimiento de unos límites claros en sus áreas de distribución.
El área natural de Quercus robur comprende casi toda Europa, desde el Atlántico a los Urales, siendo más abundante en la zona central del continente. La península Ibérica es el límite suroeste, siendo abundante en Galicia, Asturias, Cantabria, País Vasco y Pirineos; de forma esporádica se encuentra en zonas montañosas del interior de Castilla, Madrid y Extremadura. Las masas más extensas y mejor conservadas están en el suroeste de Asturias, noroeste de León y montañas de Cantabria.
Esta especie es capaz de soportar bajas temperaturas en invierno e incluso heladas tardías de cierta intensidad. Aparece hasta los 1500 – 1700 m de altitud, siendo Quercus petraea la especie más abundante en áreas de montaña, mientras que Quercus robur abunda sobre todo en los valles. Quercus robur tolera suelos arcillosos y es más tolerante a la asfixia radicular estacional que el castaño, razón por la cual forma parte de los bosques de ribera en Galicia. Sus necesidades lumínicas son de plena luz y media luz, las plantas mas pequeñas no soportan una cobertura arborea más allá de uno o dos años. Es un árbol corpulento y regular que puede llegar a medir 40 metros de altura, con un gran diámetro de fuste, un sistema radicular fuertemente desarrollado y penetrante, una raíz principal pivotante y secundarias fuertes y extendidas. La copa es globosa y abierta, muy ramificada y follaje poco espeso, permitiendo el paso de la luz. Son árboles muy longevos, del orden de 500 a 600 años, pudiendo llegar a superar los 1000 años. El roble es una especie apreciada por su madera; las mejores calidades se destinan a ebanistería, carpintería de interiores, revestimientos decorativos, tornería, talla y tonelería (es la madera mas adecuada para contener vinos y licores de calidad, por su aptitud para el curvado, su comportamiento en la difusión de sustancias y la baja permeabilidad del duramen). Las calidades medias se emplean para suelos de madera y las peores para las traviesas del ferrocarril e instalaciones rurales (verjas, vallas y postes). Debido a su dureza, duración y resistencia a la pudrición, se ha utilizado también en grandes edificaciones y en construcción naval. El crecimiento es lento,
sobre todo en los primeros años, haciéndose posteriormente algo más rápido y sostenido, con rendimientos de madera del orden de 4 -6 m3/ha año. La producción de madera de roble media anual de España es de alrededor de 137.000 m3.
5.1 Propagación por métodos convencionales
El roble se propaga fundamentalmente por semillas, las cuales reciben un tratamiento de estratificación para superar la fase de dormancia (Chalupa, 1996), sin embargo sus semillas son recalcitrantes, es decir, no pueden ser almacenadas durante largos períodos de tiempo (Roberts, 1973).
La propagación asexual es bastante difícil, aplicándose métodos como el injerto en maceta y en campo (Bellarosa, 1989), así como también el estaquillado, técnica que está fuertemente condicionada por la edad de la planta madre, ya que el potencial de enraizamiento del material a propagar decrece rápidamente con la edad. Por otro lado, la tasa de supervivencia de las estaquillas enraizadas es bastante baja (Chalupa, 1982). Los métodos tradicionales de propagación no permiten la multiplicación a gran escala de genotipos seleccionados, por lo tanto es necesario disponer de técnicas complementarias basadas en la micropropagación que permitan una rápida regeneración de plantas con características forestales interesantes.