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Las modas o /y grupos juveniles y su incidencia en la sociedad

1.6 Objetivos

2.1.8 Las modas o /y grupos juveniles y su incidencia en la sociedad

La moda ha venido a ser un elemento de cambio, tanto en lo personal como en lo grupal, en los gustos y patrones cotidianos de las sociedades actuales que no han pasado nunca inadvertida para el mundo intelectual.

El gusto por lo nuevo y lo exótico en la moda ha sido un rasgo constante en nuestras sociedades modernas y sobre todo de manera creciente en los adolescentes.

Pero todo ello ha sufrido cambios, encontrando que la demanda de modas en la sociedad no obedece ya sólo a una predisposición de la distinción social sino que ejerce influencia positiva o negativa en la personalidad del individuo, llevando a afirmar su autonomía básica personal concentrándose en las tendencias extranjeras, en especial de la música, la cual muchas veces está llena de dominio y poder.

No podemos negar que la moda o/y grupos juveniles es un hecho de nuestra civilización en ella se dan cita desde efectos psicológicos y culturales hasta políticos y filosóficos, Involucra no sólo a conjuntos sociales sino que despierta el alma del individuo y se convierte en una opción de la libertad personal y de nuestra condición externa de presentarnos ante el mundo y modificarlo.

La moda como etiquetas de ciertos grupos juveniles pareciera ser una cura real, una satisfacción permitida, cuando sabe dar lo que se desea adquirir; la inducción y la seducción de sus montajes para la captación de su atención, llevan a preguntar por la fragilidad y alteración de la libertad de decisión particular ante su dominio que bien puede desordenarse, a la vez, en un recurso de expresión y transformación personal ante las formas externas sin significación del mundo, renovando la vida, la sociedad, el tiempo y hasta la historia.

La moda, en los adolescentes más que un conjunto de emblemas y símbolos, ha quedado como el escenario que cierra y abre un intersticio de exploración para la convivencia y el intercambio simbólico comunicacional, muestra la faz de lo nuevo para entender y vivir cotidianamente nuestras pulsiones personales, su presencia tiene una influencia mayor que la educación primaria y secundaria o universitaria, que los sindicatos, la empresa, los oficios, los partidos y hasta de los gobiernos.

Adentrarnos en los "mundos de vida" de los jóvenes actuales nos obliga a recorrer aquellos espacios desde los que expresan sus experiencias vitales y desarrollan procesos de enculturación propios.

Con la aparición de Internet, se ha producido un verdadero estallido en las dinámicas de la producción del saber sobre jóvenes y culturas, modas y grupos juveniles

La imagen de los jóvenes actuales, aislados y refugiados en sus mundos de significados, sentidos, identidades y relaciones sociales y culturales propias, se condensa a través de transformaciones en sus formas de vida y en los valores emergentes de una sociedad interconectada y multicultural.

Es innegable que los medios de comunicación, las redes de comunicación, información y mercado, las industrias culturales y los procesos de consumo son fundamentales en la producción de subjetividades contemporáneas, especialmente de los jóvenes, capaces de desarrollar modos de existencia, marcos de referencia, saberes singulares e incluso nuevas conductas que en la actualidad se consideran modas juveniles.

Este nuevo estado de vida tiene sus efectos a nivel subjetivo y atendiendo a los procesos de transición del adolescente no es difícil reconocer una creciente diversidad de experiencias a menudo asociadas con una percepción más aguda de los riesgos y las nuevas fuentes de vulnerabilidad que atraviesan ciertos jóvenes que se identifican con algunas modas como en el caso de la moda emo.

Tanto los medios de comunicación como las tecnologías de la información y la comunicación (TIC) permiten a los adolescentes mediatizar una actitud simbólica de apropiación, selección y modificación de significados a partir de la cual desarrollarán las estrategias desde las que pueden crear estilos de vida propios.

La propagación de las modas, la música, la jerga, las formas de baile y las actividades de ocio de los grupos y/o modas juveniles ha inducido a algunos a

anunciar el nacimiento del "adolescente global". La mitad de la población mundial tiene menos de 20 años. Pam Nilan (2004:41-42) nos advierte como: "Se proclama con entusiasmo que estos millones de adolescentes escucharán la misma música, verán las mismas películas, llevarán la misma ropa hasta hacer surgir el adolescente global, tanto en proporción como en perspectiva".

(Delgado, 2002) sostuvo que “La moda y/o grupo juvenil no es uniforme ni

evidente por ella misma, sin embargo, a través de ella podemos comprobar cómo el sistema de consumo permite a los jóvenes salvar su condición intersticial y redimir en el plano simbólico sus incertidumbres y, por supuesto, sus fracasos en el plano de la lucha por la promoción social y por el disfrute de un mundo todo él hecho de objetos codiciables”.

Los productos de consumo no son sólo vehículos para la expresión de las identidades juveniles, sino dimensión constitutiva de estos. La ropa, por ejemplo, cumple un papel central para reconocer a los iguales y distanciarse de los otros, como es el caso de los rokeros, emos, raperos entre otros adquiriendo una potencia social capaz de establecer la diferencia con la que una mirada superficial puede leer homogeneidad en los cuerpos juveniles que lo representan.

Toda su expresividad parece destinada a argumentar lo que Patrice Bollon (1992)

ha llamado: “Una rebelión basada en la máscara. Una rebelión sin pretensiones reivindicativas, que no plantea impulsar ningún movimiento social encabezado por jóvenes como pudo haber sucedido en los años sesenta. Simplemente, visibilizar una identidad, ser distinguidos, asumir algún tipo de jerarquía, a falta de verdadero poder, en el entramado anónimo del espacio social”.

Esto es especialmente cierto en el sistema comunicacional que para los jóvenes representa la moda.

Margarita Rivière (2002:91-92) lo argumenta del siguiente modo: “(...) los jóvenes

que afirman a través de la originalidad su negativa a vestir las ropas comunes (de moda) acaban reproduciendo los mismos mecanismos de los que protestan. No

sólo eso, sino que sus posibles ideas "contestatarias" pueden acabar completamente integradas en la moda oficial”.

Tal vez el juego, la ropa la música las máscaras y el disfraz cabe interpretarlo como un estilo que ciertos jóvenes han escogido para manifestarse a través de su imagen. Sin embargo, ese juego, esa búsqueda de identidad a través de la distinción, ese baile de máscaras y apariencias en las que el joven busca reconocerse serán incorporados como unos de sus más importantes procesos de enculturación. En realidad, como nos advierte Reguillo (2000) “los jóvenes se juegan ahí muchas más cosas que la superficialidad o la ligereza del ser”.

La búsqueda activa de identidades alternativas por parte de algunos jóvenes encuentra en el "trabajo simbólico" un claro sentido compensatorio, una respuesta positiva ante su falta de lugar en el mundo o el retraso en las transiciones a la vida adulta.

La producción y el consumo cultural, el uso social de Internet y otros dispositivos tecnológicos, las canciones, el no a la política, el (aparente) desentendimiento del mundo, el uso del cuerpo, no pueden dejar de expresar formativamente una posición con respecto a la sociedad en la que se habita.

La cultura anarco-punk, la electrónica, la gótica, los emo y sus constantes réplicas, expresan de otra manera el mismo malestar que los movimientos juveniles anti-globalización: una crítica ensordecedora, un dolor disfrazado de ironía indiferente, una angustia muda travestida de gozo.

El modo de divertirse, de pensar, de imaginar de estas nuevas modas y grupos juveniles no nace en realidad de ellas mismas., todo ello les viene propuesto en forma de mensajes formulados según el código a través de los TIC.

2.1.9 Las modas o/y grupos juveniles y su incidencia en la familia

La familia es la unidad social primaria y universal. El primer ambiente social que conoce el ser humano. El papel que juegan los padres en el desarrollo y maduración de la personalidad del niño y del adolescente es fundamental, estos necesitan sentirse queridos y protegidos por los padres, o en su defecto, por las personas que los sustituyen cuando éstos faltan por muerte, abandono, divorcio, etc.

La falta de afecto o privación afectiva padecida durante la infancia puede dar lugar a numerosos trastornos psicológicos y que se manifiestan durante la misma infancia o, a veces, con la llegada de la adolescencia,

Toda persona, sin excepción, ha vivido la experiencia de familia como hijos o como padres o en las dos modalidades, pudiendo afirmar, que hay tantas definiciones de familia, cuantas personas existen. Cada uno ha vivido la experiencia de familia en forma personal.

En este plano, todos y cada uno de los miembros de una familia y de la sociedad tienen diferentes conceptos de familia que de alguna forma, con las particularidades propias de cada uno, confluyen en un concepto más general y universal que los incluya.

“Familia es el conjunto de personas ligadas entre sí por un parentesco biológico y social, que interactúan afectiva y efectivamente, bajo un mismo régimen administrativo, en función de su desarrollo personal y grupal para integrarse positivamente en la sociedad”.8

La familia es el núcleo social que brinda las mejores posibilidades de intercomunicación entre padres e hijos pues por lo común quienes lo conforman conviven bajo un mismo techo, comparten iguales deberes y derechos y participan de los mismos intereses y preocupaciones.

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En la familia correctamente organizada todos se sienten estimulados y ponen al servicio de los miembros del núcleo familiar lo que tienen y lo que son, en ella aprender a respetar y ser respetados a cumplir deberes y a descubrir derechos, es allí donde se inicia la calidad y cantidad de amor, se trasmiten los valores, se formulan las metas se trazan las vidas, en una palabra en el núcleo familiar se forja gran parte de la personalidad.

Por lo dicho hay que destacar que también la familia, tiene mucho que ver con la moda de los chicos, muchos padres dejan a sus hijos en el total abandono, ya que su prioridad es sólo trabajar privando a los chicos de afectividad y calor familiar, es ahí cuando el niño y el adolescente empiezan a frecuentar ciertas amistades que tal vez no son las mejores y de ahí se derivan ciertas tendencias juveniles que impactan de manera negativa en el comportamiento de los jóvenes.

La falta de afecto de un ambiente familiar deteriorado, con frecuentes disputas entre los padres delante de los hijos. La privación afectiva en relación al resto de los hermanos, con la sensación de que los demás son los preferidos conlleva a que el joven desarrolle una personalidad vulnerable, por la cual el niño o adolescente pretende reclamar afecto mediante conductas inadecuadas o incluso violentas, estableciéndose un patrón de conducta contradictorio al adoptar una moda o pertenecer a un grupo juvenil, ha aprendido que no recibe afecto y que sólo se le presta atención cuando "se porta mal", con lo que éste es el único medio que le queda para poder atraer la atención de sus padres.

Cuando una familia se encuentra a la deriva y sin dirección clara se requieren ciertos cambios dinámicos que la estabilicen. Los roles, los valores y los objetivos se pierden y se hacen confusos en la medida que los problemas avanzan.

Algunos progenitores consideran que los problemas emocionales de sus hijos son algo trivial o molesto, algo que no merece la atención y que hay que esperar a que pase. Son padres que desaprovechan la oportunidad que proporcionan las dificultades emocionales para aproximarse a sus hijos y que ignoran también la

forma de enseñarles las lecciones fundamentales que pueden aumentar su competencia emocional.

Uno de los primeros conflictos que vive el adolescente con sus familiares son por aspectos cotidianos, como por ejemplo: la forma de vestir y pensar , sus rutinas, sus costumbres, cuidado de la ropa, los horarios, las salidas, las modas, la música, y los grupos juveniles, etc.

Los adolescentes perciben fuertes sentimientos de estrés, confusión, dudas sobre si mismos, siendo absorbido con facilidad por la invasión de las modas del momento o grupos juveniles que no ofrecen nada positivo experimentando fracasos, frustraciones, depresión, tensiones y otros miedos que se pueden y deben tratar, e incluso el suicidio.

La desorganización familiar, destruye la cohesión del grupo, impide la coexistencia participativa aleja el anhelo de entrega de todos para todos inculcando en forma directa e indirecta a los hijos a entrar en mundos desconocidos donde son aceptados y se sienten identificados porque comparten las mismas ideas, sueños y estilos de vida.

Los adolescentes se alejan de la familia, compartiendo más con sus amigos y adquiriendo las destrezas para tomar decisiones optimas. El querer ser aprobado por un grupo de amigos los puede llevar a realizar actos arriesgados y participar en una serie de comportamientos peligrosos.

La vida en familia es un medio educativo para todos, en la cual se debe dedicar tiempo y esfuerzo. La familia, es la fuente de socialización primaria. Por ello, es la instancia que moldea pautas de conducta y actitudes de quienes son sus integrantes. No es menos cierto que los conflictos no se pueden evitar en la mayoría de las situaciones. Pero hay que estar preparados para afrontarlos, al igual como una persona se alimenta balanceadamente para mantener su organismo alejado de posibles enfermedades. Lo mismo acontece con los

conflictos. Una familia nutrida, será portadora de anticuerpos capaces de hacerle frente a cualquier dificultad y le será más fácil poder salir airosa.