5.3 CONTROL DE PLAGAS EN PRODUCCIÓN INTEGRADA DE OLIVAR
5.3.2 Mosca del olivo (Bactrocera oleae)
La mosca del olivo es la plaga más importante en el culti- vo del olivar. Se distribuye en el área mediterránea, en el occidente de Asia y en muchas zonas de África.
Puede desarrollar de dos a cuatro generaciones anuales dependiendo de la climatología. Las hembras de la pri- mera generación hacen la puesta en aceitunas que se en- cuentran endureciendo el hueso, generalmente entre la segunda quincena de julio y agosto, dependiendo de las zonas. La oviposición se efectúa mediante una pequeña incisión en la piel del fruto, que a los pocos días cambia de color, tornándose ocre y quedando una marca caracte- rística.
Cuando la larva nace comienza a excavar una galería, ali- mentándose de la pulpa y desarrollando tres fases larvarias, todas de color blanco o ligeramente amarillento. Al terminar su desarrollo, la larva de tercera edad comienza a transformarse en pupa en el interior del fruto o en el suelo. En cualquier caso, se observa un orificio de salida, que desemboca en una tortuosa galería extendida por todo el fruto.
Los adultos de esta generación de verano dan lugar a la siguiente generación de otoño, iniciando la “picada” u ovi-
posición entre septiembre y octubre, dependiendo de las
zonas. En esta ocasión, el fruto se encuentra en su máximo tamaño en la fase de envero, y no es raro encontrar más de una picada en una misma aceituna.
Dependiendo del clima de las comarcas olivareras, podrá desarrollarse otra generación o directamente afrontará el in- vierno en forma de pupa.
Los factores ambientales, especialmente la temperatura, son determinantes en el desarrollo e intensidad del ataque de la mosca del olivo. Así, zonas con altas temperaturas en verano (por encima de los 36ºC) muy frecuentes en las cam- piñas andaluzas, apenas registran presencia de la plaga. Sin embargo, zonas de montaña con veranos frescos tienen una presión constante de este díptero. Algunos años en las cam- piñas cercanas a zonas de sierra aparecen daños de mosca en otoño.
Los daños directos más importantes se producen durante el estado larvario. Las larvas viven y se alimentan del interior del fruto (una larva es capaz de comerse entre un 10 y un 30% del peso de la aceituna). Es frecuente que en esta época se caiga la aceituna conforme crecen las larvas, producien- do una clara pérdida de producción.
Los daños indirectos se deben a la pérdida de calidad del aceite obtenido a partir de los frutos ata- cados. Esto es consecuencia de la proliferación de hongos y otros microorganismos en el interior de
Figura 8. Adulto de mosca del olivo y picada
Figura 9. Aceituna con orificio de la salida de mosca del olivo
Unidad didáctica 5. Control de enfermedades y plagas en producción integrada de olivar
las galerías abandonadas, que deterioran las características químicas y organolépticas del aceite extraído.
En aceituna de mesa, los daños son más acusados ya que los frutos atacados son eliminados comer- cialmente.
Métodos de control
Figura 10. Aceituna picada de mosca del olivo
El primer paso para establecer un control de la mosca del olivo es realizar una estimación del riesgo me- diante la observación del porcentaje de frutos ataca- dos. Para ello se examinarán 20 aceitunas en cada uno de los 20 árboles utilizados como Unidad Mues- tral Primaria (UMP) en cada estación de control, si se observan menos del 10% de aceitunas picadas, y 10 aceitunas por árbol si el porcentaje de aceitunas picadas es superior al 10%. En el caso de olivar de mesa se examinarán 50 frutos por árbol.
Otro método para estimar el riesgo de mosca del oli- vo, es instalar mosqueros y trampas en cada estación
de control.
El umbral de decisión es el siguiente: • Primera aplicación:
- En aceituna de mesa: si se superan las capturas de un adulto por mosquero y día con más del 50% de hembras fértiles - En aceituna de almazara: si se superan las
capturas de un adulto por mosquero y día con más del 60% de hembras fértiles y aparecen las primeras aceitunas picadas. • Siguientes aplicaciones se consideran dos cir-
cunstancias que determinan dos opciones:
- En época de calor, con capturas en los mosqueros: si se superan las capturas de un adul- to por mosquero y día con más del 60% de hembras fértiles y aparece más del 2-3% de frutos con formas vivas
- En otoño, con temperatura más fresca y sin capturas en mosqueros: si aparecen más de tres adultos por placa amarilla y día y además hay más del 2-3% de los frutos con formas vivas.
Los tratamientos químicos se pueden realizar sobre la mosca adulta (adulticidas) o sobre las larvas (larvicidas).
La aplicación más extendida es el tratamiento cebo aéreo dirigido al estado adulto, consistente en la aplicación de un caldo con atrayente alimenticio e insecticida autorizado, en bandas de 25 metros de anchura, intercaladas entre bandas de 75 m en las que no se aplica nada (bandas protegidas). Este tratamiento, alternando bandas tratadas con bandas protegidas, también puede hacerse con medios
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terrestres cuando la superficie a tratar presenta un mosaico de parcelas que no pueden rociarse del caldo insecticida y que imposibilitan un tratamiento aéreo eficaz.
Otras formas de aplicación son:
- Parcheo, consiste en tratar un metro cuadrado de cada olivo con la mezcla de atrayente e insecticida.
- Uso de árboles-cebo, consiste en aplicar una mezcla de atrayentes alimenticios y sexuales e insecticida, a un retículo de árboles rodeados de otros que no se tratan.
Como puede apreciarse, todos los tratamientos adulticidas mencionados presentan un grado más o menos amplio de respeto al medio ambiente, porque en ningún caso se trata de aplicaciones insec- ticidas totales.
Otros métodos de control adulticidas, son los trampeos masivos. Se trata de distribuir por el cultivo trampas (40-50 unidades por hectárea) con atrayente alimenticio (fosfato biamónico). La más usada es la denominada trampa “Olipe”, aunque se están desarrollando muchos modelos diferentes, con distintos tipos de cebos.
La lucha biológica contra la mosca del olivo no está muy extendida, ya que las poblaciones naturales de parásitos no son importantes como para que puedan ejercer una tasa de parasitismo suficiente para controlar la plaga. No obstante, se está investigando cómo lograr incrementar los efectivos de al- gunas especies de parásitos, favoreciendo la implantación de algunas especies vegetales autóctonas.