• No se han encontrado resultados

MUCHISIMAS COMPLICACIONES

In document LOS-MAGOS-DE-LA-GOLDEN-DAWN.pdf (página 134-154)

Es probable que Mathers decidiera efectuar una traducción inglesa de un manuscrito que, encontrara en la Biblioteca del Arsenal durante el verano de 1896, probablemente poco después de recibir el giro final de Annie Horniman a mediados de julio. Sus perspectivas financieras eran inciertas y él confiaba en que el libro de Abra-Melín le procuraría al menos un poco de dinero.

En la Introducción de su traducción, Mathers mencionaba que un ocultista fallecido, que tal vez haya sido Kenneth Mackenzie, le había hablado del manuscrito muchos años atrás, y que hacía poco que su, amigo Jules Bois había llamado su atención sobre el particular.

Además, Mathers expresaba que tanto Eliphas Lévi como Bulwer Lytton estaban familiarizados con el manuscrito y que éste último había basado en él partes de sus novelas Zanoni, 1842, y Una Extraña Historia: "El autor de 'Una Extraña Historia' tuvo en vista asimismo, y en especial, los experimentos descritos extensamente en el Libro III cuando, en la biografía de Sir Philip Derval, le hace hablar de ciertos libros que describen experimentos ocultos, algunos de los cuales él ensayó y, para su asombro, dieron buenos resultados", explicaba Mathers.

Independientemente de toda consideración financiera, Mathers suponía que el libro de Abra-Melín representaba un tratado mágico de capital importancia. En Septiembre de 1896 se puso en contacto con George Redway, quien le publicara sus libros anteriores, en la década del '80. Le pidió cincuenta libras por la venta total de sus derechos y, a la sazón, rechazó indignado la contraoferta de Redway:

Su propuesta de la mitad de las ganancias no me satisface para nada, pues lo que quiero es dinero al contado , y ahora; por eso, le hago esta clara oferta: redactaré el libro con notas explicativas adecuadas y una introducción apropiada, y me encargaré de la prensa, y le venderé los derechos por 35 libras al contado, pagaderas cuando el escrito marche, del mismo modo como arreglamos con mis otros libros. Esta es una rebaja de 15 libras; y esto se lo ofrezco sólo porque lo que me importa es el dinero al contado.

El 3 de octubre, Redway le contestó, sugiriéndole que "por lo general, cuando a un autor hay que liquidarle sus ganancias por derechos sobre libros de ocultismo, lleva mucho tiempo reunir 25 libras", y le ofreció un adelanto de 25 libras, y otras 10 una vez cubiertos todos los costos. Mathers aceptó este arreglo. Hacia el 28 de noviembre, Redway había recibido parte de la traducción, enviándole a Mathers dos cheques por cinco libras. La carta que acompañó al segundo cheque causó bastante disgusto en París. Redway le escribió:

Le adjunto... un .informe sobre una parte de su escrito, del que puede usted extraer algunas sugerencias útiles. Por correo certificado le remito su introducción del escrito, que yo mismo examiné, para que usted vea en qué medida su larga residencia en el exterior y su abstención en cuanto a labor literaria no le ha hecho cometer desatinos pero sí descuidar la elegancia del estilo... Le ruego que dé un poco más de frescura a su estilo.

Es evidente que hacia el 4 de diciembre Mathers había logrado de Gardner un préstamo de 50 libras, porque en esa fecha le escribió a Redway pidiéndole que todas las otras sumas que le debía se las remitiera directamente a Gardner. El ya había recibido dos cheques por cinco libras, pero uno de ellos lo había enviado a Gardner. Quedaban otras 15 sobre la entrega del escrito, y diez finales cuando Redway recuperara sus costos.

A continuación, el 9 de diciembre, Mathers le escribió a Gardner diciéndole que "mucho me agradarían las otras 50 libras", pero nada sabemos de solicitudes anteriores de este préstamo adicional. Hacia el 16 de diciembre, le escribía a Gardner sobre la mejor manera de escapar de las garras de Redway, sobre la base de que con el editor no había contrato formal ni acuerdo sellado. Mathers concluía esta carta expresando su pesar porque Gardner no pudiera "disponer de las otras 50 libras, o una parte de éstas ahora, pues estoy terriblemente apremiado y he tenido que pagar 45 libras de las primeras 50 que usted me prestó" .

El 19 de diciembre, Mathers le envió a Redway una comunicación cuyo objeto era persuadirlo de que abandonara sin escándalos el proyecto sobre Abra- Melin.

Considero impertinentes sus observaciones y las de su asesor sobre mi estilo literario. Sin duda, su nombre tiene cierto peso como editor, pero nunca supe de sus pretensiones como autor, y opino que lo que está en juego es mi nombre en la portada de la obra, no el suyo ni el de su asesor que probablemente la recomiende a personas conocedoras del ocultismo.

Como usted decidió asumir esta postura conmigo, debo recordarIe que todo lo que hasta ahora tuvo lugar entre nosotros sobre la Magia de Abra-Melín son simplemente negociaciones, y que entre nosotros no se ha firmado definitivamente contrato alguno. Mi único razón por la que quise venderIe los derechos fue que entonces, y de modo temporario, necesitaba inmediatamente dinero en efectivo; en la actualidad, ese período ya pasó.

Entonces, Mathers aumentó sus condiciones. Si Redway quería todavía editar el libro, debía pagarle "50 libras al contado sobre la entrega de todo el original" (menos las 10 libras ya adelantadas), más otras diez después que Redway recuperara los costos de producción, dándole a Mathers seis ejemplares encuadernados de la obra (antes él sólo había recibido uno). Además, Redway tenía que aceptar que no efectuaría alteraciones "en parte alguna del original de la obra". Finalmente, si Redway no estaba dispuesto a aceptar estas condiciones, Mathers le "devolvería de inmediato las 10 libras que usted ya me pagó; y considere interrumpidas todas las negociaciones entre nosotros".

Redway rechazó estas propuestas y le pidió el reintegro de las 10 libras que le adelantara. Todo lo que recibió fue una carta en la que lo remitía a Gardner, a quien escribió ello de enero de 1897:

El señor Mathers, de la calle Mozart, en París, me escribió el 26 del mes pasado para decirme que él había "autorizado" a usted a que me devolviera diez libras que él obtuvo de mí en circunstancias en las que no necesito ahondar. Como todavía no tengo noticias de usted, tal vez el señor Mathers esté abusando nuevamente de mi credulidad. Tenga la amabilidad de hacerme llegar sus noticias de inmediato.

Ahora podemos dejar por un rato al libro de Abra-Melín y continuar con otros asuntos.

Entretanto, Gardner había consagrado otra vez su talismán de Mercurio y con resultados satisfactorios. Westcott le escribió el 4 de diciembre de 1896, diciéndole lo que tenía que hacer para completar su plan de exámenes:

Para el ['examen] H, usted puede elegir consagrar un Telesma, o invocar astralmente a un espíritu, con elemental en lo planetario: en uno u otro caso, tendrá que confeccionar un talismán. Estudie el E2 [ritual del escrito] y efectúe una abstracción de Z2, y componga oraciones para las diversas partes, catalogando los nombres [angélicos] a los que apelará. Me complacerá darle mi bienvenida como Adepto Teórico Menor, una vez cumplidos estos exámenes. El 17 de diciembre, Mathers le mandó otro consejo financiero:

N.B. No se meta con valores griegos con la esperanza de que suban todavía; el apoyo del Emperador alemán de nada vale, y otras complicaciones provienen de un factor totalmente inesperado.

Le escribió otra vez el 26 de diciembre, esta vez con la esperanza de persuadir a Gardner de que a él y a su primo Walter MacGregor Stoddart les prestara 250 libras, en conexión con un plan de promoción ferroviaria. Además, el asunto era urgente.

Personal y confidencial Estimado Gardner:

Voy a exponerle una parte importantísima de un negocio privado.

El gobierno imperial otomano le concede los derechos de construcción de un ferrocarril, en territorio turco, a mi amigo, el marqués D'Oyley, del Chateau de Sans Souci, Bellevue, Bas Meudon, cerca de París, y también del no. 19 de la avenida de la Opera, en París.

Esta concesión la firma ahora el sultán en Constantinopla; y a mi primo Walter MacGregor le han ofrecido participar en los beneficios resultantes de esa empresa, en consideración a la labor que él realizó y realiza al respecto, y aportar cierta porción de los gastos iniciales; con esta finalidad, él recibió un pagaré del mencionado marqués D'Oyley.

A Walter MacGregor y a mí nos piden que, dentro de una semana, reunamos la suma de 250 libras. Si usted quiere hacer esto, MacGregor desea imputar a usted en el antedicho pagaré para asegurarle la devolución de la referida suma, junto con una considerable bonificación que estamos dispuestos a arreglar con usted si puede hacer esto en nuestro favor. Pero, nos es necesario saber de inmediato si usted está dispuesto a iniciar negociaciones en este asunto, pues apenas contamos con una semana para resolver esto.

En consecuencia, tenga a bien telegrafiarme tan pronto reciba ésta, si es que usted puede aceptar la propuesta. Mi primo MacGregor y yo tenemos la probabilidad de concretar una considerable fortuna con este negocio, y en pocos meses todo este asunto tiene importantísimas orientaciones políticas, como usted podrá comprenderlo cuando le diga que Alfonso de Rothschild es quien más aportes hace en lo financiero.

Incluso, este asuntito con nosotros puede significar el comienzo de muchos negocios para usted, si decide aceptarlo.

Por ahora, esto debe mantenerse en absoluto silencio, y confío en que usted trate muy confidencialmente esta carta, pues divulgar algo en una semana o dos puede debilitar el plan. De paso, le aconsejaría Se desprendiera de todo valor egipcio que tenga, tan pronto como sea posible.

Estoy dispuesto a darle, pruebas documentales de lo genuino del negocio; pero, con esta finalidad, mejor sería discutir personalmente el asunto; o sea, que nosotros acudamos a vedo, o que usted venga a vernos a nosotros; pero esto deberá ser inmediato, pues por el momento no tengo dinero de reserva para el pasaje.

A continuación, Mathers le pedía a Gardner que le pagara a Redway las diez libras que le debía, y continuaba:

Estoy terriblemente apremiado por dinero en efectivo, y muchísimo me alegraría si usted pudiera procurarme algo más sobre el libro. Creo que su propuesta sobre su publicación es muy justa, solo que tal vez sea demasiado favorable a mí, puesto que ya se tomó tanta molestia en este asunto. Como verá por la parte final de esta carta, espero ganar una fortuna considerable, pero eso no podría ser dentro de unos meses.

Gardner no respondió a esta seductora propuesta, y Mathers le escribió otra vez ello de enero de 1897. El Y su primo habían conseguido otras dos semanas para reunir las 250 libras y confiaban en viajar a Londres a los pocos días para ver a Gardner. Mathers y Vestigia estuvieron en Londres hacia fines de enero, pero esta visita estaba conectada con las consecuencias del asunto Annie Horniman y para entonces la "considerable fortuna" que Mathers esperaba se había desvanecido probablemente en el aire.

A fines de enero había alguna confusión sobre la fecha en que Gardner rendiría su último examen para el grado de Teórico. Westcott le escribió el 26 de enero sobre esto, y añadió:

Deje en paz el caso de F.E.R. [Annie Horniman]: veo que ella ha sido más imprudente y fastidiosa de lo que pensé, pero si todo se mantiene tranquilo, tal vez vuelva al final si ella lo desea.

Me designaron Vice-Imperator de Isis.

Si usted no puede venir mañana a las 15.30 [al n° 62 de Oakley Square para su último examen], hágamelo saber de inmediato.

En lo concerniente a Annie Horniman, Westcott estaba ahora del lado de Mathers. No sabemos si esto tuvo algo que ver con su ascenso a la dignidad de Vice-Imperator del Templo Isis-Urania. En todo caso, su satisfacción iba a ser efímera.

Gardner no pudo cumplir con esa citación en Oakley Square ante esa inminente notificación, puesto que no rindió su examen supremo hasta el 10 de febrero. Mathers le envió una breve nota en la que se disculpó por no poder estar presente. "Mañana partimos hacia Escocia, en la que estaremos con Sub Spe U.W. Brodie-Inness]", anunció. Esta puede haber sido la primera visita del escocés-parisiense a la tierra de sus antepasados MacGregor no identificados. Gardner ya había aprobado todos sus exámenes de la Segunda Orden y el 4 de febrero Westcott escribió al "Caro y Muy Honorable Frater D.P.A.L. - Adepto Menor Teórico" para informarle que "el Jefe ha registrado en el Libro de Constancias su ascenso a Teórico: muchas felicitaciones".

En su carácter de Adepto Menor Teórico pleno, Gardner estaba facultado para examinar a los candidatos del grado de Portal, y Florence Farr pronto le remitió los escritos de examen de J. Herbert Slater ("Veritas A Deo Est"). "Creo que

este escrito hará despertar a los candidatos, ¿no lo cree usted?", le escribió el 20 de febrero.

Mathers y Vestigia estuvieron de vuelta en Londres el miércoles 10 de marzo y se alojaron con la señorita Ada Waters ("Recta Pete") y su hermano George en el no. 97 de Westbourne Grove, en el distrito de Baywater. El tenía allí una venta de libros. Ese día le escribió a Gardner:

En relación con el original del libro de Abraham el judío, regreso a París el sábado y de inmediato seguiré con el resto del texto sin demora... Pasamos un tiempo muy agradable y activo en todos los planos en Escocia, pero estuve mal una semana por un resfrío, y apenas me compuse todavía.

Gardner, que era un entrometido bien intencionado, creyó entonces que podría ser una buena idea estimular encargos profesionales de bordados para Florencia Farr por parte de los miembros de la Golden Dawn. Ella había sido alumna de May Morris y en esta labor era tolerablemente diestra. Ella le escribió el 11 de marzo de 1897:

Hoy fui a ver al M (acGregor] M(athers] en lo de la señorita Waters y me mencionó su esquela acerca de mí. Fue algo muy bueno de su parte pensar en escribir eso; pero no creo que sea algo bueno realizar trabajo para los miembros de la Orden por dinero, a menos que se trate de algo espontáneo de parte de aquéllos. En especial, no me gustaría que ellos pensaran que yo quisiera que me dieran trabajo para hacer... No tengo una real necesidad, pues puedo conseguir dinero de los albaceas de mi padre, lo cual me mantendría por un año, pero naturalmente no quiero gastarme todo el capital. Si sólo yo pudiera ponerme a trabajar en algo provechoso con tanto ahínco como en lo que no lo es, yo pronto debería ser rica. Westcott se mantuvo en su dignidad de Vice-Imperator del Templo Isis-Urania sólo unas siete semanas, porque a mediados de marzo de 1897 fue obligado a renunciar. El 17 de marzo le escribió a Gardner:

Confidencial

Caro y Muy Honorable Frater:

Hoy lo visité para decirle que, muy a mi pesar, renuncié a todas mis dignidades en la Golden Dawn y quedé sólo como Adepto oculto. Debo decide que, como esto se produce, la razón es puramente personal, debido a que recibí la insinuación de que, de algún modo, funcionarios del Estado supieron que yo era un destacado dignatario de una sociedad en la que yo había pretendido neciamente poseer poderes mágicos, y que si esto cobraba más publicidad no sería conducente que a un "Coroner" -magistrado judicial- de la Corona se lo avergonzara de modo tan insensato. De modo que no tuve opción: no puedo pensar quién es el que me persigue: alguien deberá hablar. En 1889, pasé por algo parecido con la S[ociedad] T[eosófica] y mi apoyo a la señora Bla[vatsky] en Avenue Road, y entonces tuve que dejar de disertar allí los jueves. En ese entonces yo era el Vicepresidente de la Logia Blavatsky. Parecería que alguien procurara expulsarme de la Golden Dawn ¿no es cierto? Espero continuar dando mi ayuda particular a los miembros, a menos que M[athers] se irrite por esto, por el problema que le causa. He sugerido que usted y [Charles] Rosher y [la señorita] Waters podrían entre ustedes dividir mi labor y he dicho que S.S.D.D. [Florence Farr] queda a cargo, hasta que tenga noticias de él [Mathers]. Pero ella dice que nada hará hasta que reciba una clara solicitud para que actúe. Confío .en que se empeñará usted en mitigar la ira [de Mathers] si es que la muestra.

Alguien tendrá que ser designado para recibir los rituales en lugar de S.A., respecto de los rótulos. Como usted acaba de comprar una casa y no es probable que se mude, sugeriría su nombre, si usted está de acuerdo.

Usted no es el hombre con el que alguien vaya a entrometerse.

Suyo siempre, con amor hermético, S. Aude Es razonable preguntar: ¿quién podría querer expulsar de la Golden Dawn al inofensivo doctor Westcott? Creo que la respuesta es que sólo podría haber sido Mathers.

El Jefe regresó a París el sábado 13 de marzo de 1897. Parece que Westcott recibió una turbadora comunicación de las autoridades, o tal vez estuvo presente en una dolorosa entrevista el lunes 15 de marzo. El 17 de marzo fue a visitar a Gardner para contarle las novedades, no lo encontró en su oficina y ese mismo día le escribió. Mi sospecha de que Mathers podría haber asentado alguna clase de denuncia en el distrito apropiado antes de marcharse de Londres fue confirmada parcialmente por un pasaje de El Escándalo "Rosacruz", un folleto de edición privada, que contenía un ataque contra Mathers, y que fue publicado en 1911 por Leo Vincey. Sin embargo, el señor Vincey no era otro que Aleister Crowley.

En marzo de 1910, Mathers trató infructuosamente de obtener una orden que impidiera que Crowley publicara pormenores del ritual de iniciación de la Segunda Orden en The Equinox (1, iii). El diálogo siguiente', supuestamente ocurrido en los Tribunales, no refleja necesariamente la verdad. Empero, Mathers tal vez le contó la historia de que dejó el "manuscrito mágico" en un coche de punto en 1900, cuando, durante breve tiempo, fueron íntimos amigos. Scorpio, Abogado de lo Corona: Ahora bien, en relación con el doctor Westcott, ¿era su colega?

Mathers: Sí.

Scorpio: ¿El nombre de él era el impreso en los escritos de la Orden de la Aurora Dorada como la persona a quien debían ser devueltos en caso de muerte o incapacidad de quien los poseía?

Mathers: Sí.

Scorpio: ¿y estos .escritos contienen instrucciones prácticas para convocar demonios, hacerse invisible, transformar hombres en animales, fabricar oro, crear lluvia, y todas las otras artes fabulosas de los hechiceros?

Mathers: Sí.

Scorpio: Sucintamente, ¿usted y el doctor Westcott enseñaban las prácticas más viles de la magia negra?

Mathers: Sí.

Scorpio: Usted disputó con el doctor Westcott. Mathers: Sí. .

Scorpio: ¿Usted tenía celos de la autoridad de él? Mathers: Una autoridad dividida no es autoridad. Scorpio: ¿Usted no es una persona descuidada?

Mathers: En cuestiones de magia, uno no puede ser demasiado cuidadoso. Scorpio: ¿Alguna vez dejó algún escrito sobre magia en un coche de punto? Mathers: El mejor de nosotros puede equivocarse. Hasta Homero dormitó. Scorpio: ¿Estos escritos fueron llevados a Scotland Yard?

Mathers: No puedo decido, por lo que sé. Scorpio: ¿Ese sería el curso habitual? Mathers: Supongo que sí.

Scorpio: Al estar en ellos el nombre y la dirección del doctor Westcott, ¿las autoridades se los devolverían a él?

Mathers: Supongo que sí.

Scorpio: ¿Ellos insinuaban, además, al doctor Westcott que se le pagaba para

In document LOS-MAGOS-DE-LA-GOLDEN-DAWN.pdf (página 134-154)