• No se han encontrado resultados

EL MUSEO DE BREGENZ

In document Arquitecturas matéricas (página 137-142)

III DIAFRAGMAS: JENAZ , VALS, Y BREGENZ

3.11 EL MUSEO DE BREGENZ

- La obra perfecta.

En alusión a la novela de Sebastian Junger, se introduce con este título el análisis del Museo de Bregenz.

Cuando se visita Chur en junio de 2.008 se produce un encuentro fortuito con Rubén Jodar, un joven arquitecto barcelonés que en esa época estaba trabajando en el estudio de Haldenstein. Junto a la puerta del atelier es visible la vivienda de hormigón del

mismo Zumthor. Rubén, aludiendo a su participación en dicha construcción, hablaba del perfeccionismo extremo de Zumthor. Según su testimonio, algunos paramentos de “hormigón visto” de la vivienda habían sido derribados y construidos hasta tres veces para conseguir la textura deseada. Cabe señalar que, según Jodar, Zumthor asumía todos los costes de las repeticiones.

Este testimonio rememora la anécdota rumoreada sobre las amonestaciones que Peter Zumthor recibía de su padre porque construía las partes traseras de los muebles que debían adosarse a la pared, con los mismos acabados que los frentes que debían quedar a la vista. El perfeccionismo extremo de Zumthor ha sido confirmado por todas las personas que han sido entrevistadas durante la investigación y que han trabajado en alguna ocasión con él. En la entrevista celebrada en Madrid el 16 de setiembre de 2.011, su antiguo colaborador Miguel Kreisler comenta que, en su opinión, el museo de Bregenz es la obra culmen de Zumthor. La razón que esgrime es, según palabras textuales, “la ausencia de fisuras”. …¿A qué se refiere Miguel Kreisler con esta expresión?...

Para el joven arquitecto madrileño “la ausencia de fisuras” se refiere a la absoluta objetividad del proyecto y construcción de todo el edificio. Esta reflexión es explicada con más detalle en un capítulo próximo cuando se realiza una reflexión de las tres obras de la agrupación de los “Diafragmas”.

Como introducción, avanzaremos que en Bregenz no se acude a analogías náuticas como en Sant Benedegt o semióticas como en Bruder Klaus (como ejemplos en alusión a las capillas). Esta ausencia de referencias, por definirlas de algún modo, “externas” a lo que sería más propio de “tipologías arquitectónicas”, es en opinión de Kreisler, una cualidad valorable de la obra.

Este comentario es significativo proveniente de un colaborador de Zumthor. Probablemente, en un ambiente de perfeccionismo es más fácil trabajar con argumentos referidos a valores arquitectónicos y constructivos de la propia obra, que a través de “agenciamientos” o analogías.

3.11 (2a) Planta tipo: envolvente vertical - hormigón.

Techo - Vidrio. Julio 2.012.

3.11 (2b) Planta baja: envolvente vertical - vidrio.

Techo - hormigón. Julio 2.012.

3.11 (3a) Relaciones “cúbicas” del volúmen de Bregenz y el

edifico adyacente. Julio 2.012.

3.11 (3b) Plaza de acceso con la fachada trasera respecto al

lago constanza. En primer término, edificio Administrativo- cafetería del Museo de Bregenz, también de Peter Zumthor.

Junio 2.008. 3.11 (2b) 3.11 (2a) 3.11 (3b) 3.11 (3a) - Descripción de la obra.

Es la obra de mayor dimensión de las escogidas para la investigación.

El imponente volumen de vidrio de 26,57 x 26,57 x 30 m está emplazado en el magnífico frente del lago Constanza.

El edificio está flanqueado por el antiguo edificio “amarillo” de correos y un antiguo teatro; una contundente construcción cúbica totalmente pétrea, sin apenas ventanas, al que Zumthor debió mirar detenidamente para implantar su “cubo de vidrio” contrapuesto. El proyecto, en realidad, se compone de dos volúmenes exentos; la sala de exposiciones y el pequeño edificio negro destinado a la administración del museo y cafetería. Éste último tiene poco interés, por lo menos para esta investigación. Estos dos edificios, junto al teatro, conforman un espacio público carente de toda vegetación.

El acceso al museo se produce por la fachada trasera respecto al frente fluvial, a través de la mencionada plaza pública.

La puerta de entrada al museo para los visitantes está situada en un vértice de la planta cuadrada, lo que al acceder, la primera percepción del espacio es diagonalizada.

El edificio se desarrolla en planta baja destinada principalmente a recepción y tres plantas piso idénticas para las exposiciones. Por debajo de la planta de acceso, se hallan dos plantas enterradas. La primera de ellas, contiene servicios para el museo y es accesible para el público.

El segundo sótano está destinado a instalaciones.

El acceso de servicio de logística, suministros y piezas de las exposiciones está situado en un vértice de la planta próximo a la avenida principal; lo que debe facilitar las operaciones de carga y descarga. Desde una enorme puerta, una plataforma proporciona el acceso a todos los niveles.

La circulación interior se resuelve con un ascensor para el público, el mencionado montacargas de servicio, una escalera de emergencia de dos tramos y una espléndida escalera principal de un tramo, dispuesta en el único lado que no hay ascensores.

El museo, pues, tiene una organización bastante simple, en términos geométricos.

La simplicidad geométrica es solamente aparente, pues en la visita al recinto solamente se aprecia una parte de los diafragmas del edificio.

La envolvente “escamada” de vidrio actúa como filtro lumínico de la luz solar, pero también como protector visual. Y aquí entramos en una de las soluciones constructivas más sofisticadas que se pueden encontrar en un edificio de estas características:

3.11 (4) Almacén de flores de Lewerentz.

3.11 (5) Conformación modulada del techo técnico de

Bregenz .

Fuente: Fotografía del autor. Visita julio 2.012

3.11 (6) Fotografía de la escalera principal para visitantes.

Julio 2.012.

3.11 (7a) (en las páginas siguientes) Planta Baja: croquis de la

planta tomado “in situ” que muestra todas las modulaciones. En circunferencias, las luminarias colgadas. Julio 2.012.

3.11 (7b) (en las páginas siguientes) Planta Tipo: Croquis de

la planta tomado “in situ” con la ausencia de la envolvente exterior. Al carecer de referencias desde el interior, no se

puede croquizar. Son apreciables los sentidos y orientaciones

de las fijaciones del falso techo. Julio 2.012.

3.11 (4)

3.11 (5)

3.11 (6) - La geometría exterior de vidrio no guarda correlación geométrica con los niveles

interiores; Mientras el edificio tiene cuatro plantas, la envolvente se compone de 10 niveles: Debido al arranque desde el nivel del suelo, no se guarda ninguna regularidad de relación con el interior.

- Aunque todas las plantas tienen una altura libre interior de 6,15 m., el nivel de acceso no tiene falso techo, por lo que se percibe mucho más alto. Esta circunstancia introduce uno de los aspectos más interesantes del proyecto; la alternancia matérica entre techos y paredes. Así, en la planta baja se muestra techo de hormigón y cerramientos verticales de vidrio, mientras que en las plantas tipos sucede al contrario; los muros perimetrales son de hormigón y los techos técnicos de vidrio.

- Un aspecto no visible que ocultan las escamas exteriores, son los cerramientos de estructura metálica y vidrio de toda la volumetría interior; incluso sobre las paredes perimetrales de hormigón. De esta manera, además de evitar condensaciones, se obtiene el aislamiento necesario para un control térmico muy exigente.

- Para obtener la luz natural en el interior del recinto, los cerramientos de hormigón solamente alcanzan la altura de 4 m. hasta el techo técnico. Los 2 m. restantes es un gran diafragma destinado a la iluminación y las instalaciones. Esto implica que los únicos muros estructurales son los interiores, lo que muestra un alarde estructural notorio. - Toda la franja perimetral oculta en el gran techo técnico permite la regulación de temperatura, nivel lumínico y aportación y extracción de aire a través de sistemas de protección y filtro. A su vez, los muros perimetrales de hormigón tienen integrado un circuito de refrigeración que contribuye al control térmico.

Si Jenaz se puede explicar desde un simple tablón, y Vals a través de la construcción de una maqueta, el museo de Bregenz se puede “reconstruir” desde la historia de una simple ventana.

Nos referimos a la enigmática ventana del pequeño almacén de flores de Lewerentz situado en Malmö Eastern Cemetery.

Aunque no se ha podido comprobar si coinciden en las mismas dimensiones, en la imagen adjunta se aprecia la absoluta concordancia con el elemento de vidrio suspendido en los techos del museo. La “apropiación” de la pieza siempre será algo que quedará en la intimidad de Zumthor y que, como es obvio, se debe respetar. No por ello, deja de ser algo notorio.

La “apropiación” del módulo de vidrio podría parecer un acto revestido de toda arbitrariedad. Nada más lejos de la realidad. El museo de Bregenz es una construcción realizada llevando al límite la más rigurosa racionalidad.

No parece que la coincidencia de la ventana de Lewerentz y el módulo cenital de Zumthor sea algo casual.

De todas las obras visitadas y estudiadas, Bregenz es la que contiene menos “agenciamientos” externos. Los que aquí se exponen son el resultado de reflexiones de la investigación.

Durante la segunda a visita al museo de Bregenz, en julio de 2012, se dedican dos horas a realizar un ejercicio que se ha revelado de gran utilidad; el croquizado “in situ” de la planta del museo. El objetivo de este ejercicio era comprobar hasta qué punto se podía “reconstruir” el proyecto atendiendo a sus razones geométricas y modulares.

Los croquis de las plantas que se muestran se realizaron en el interior del recinto entre las 11:00 h. y las 13:30 h. del 14 de julio. Se aportan estos datos porque el corto tiempo de realización demuestra la lógica geométrica que desencadena el módulo de vidrio “tomado del almacén” de Lewerentz.

La planta se obtiene de trazar un cuadrado dividido en 16 módulos de 1,45 m.

Hay que aclarar que esta dimensión incluye tanto la plancha de vidrio como el espacio intersticial de escasos 2-3 cm. para las grapas de sujeción. Este aspecto es muy importante, pues la climatización está totalmente integrada en el diafragma existente entre el forjado y el techo técnico de vidrio; por este motivo no se percibe visualmente ninguna toma ni aportación de aire.

A partir de la mencionada retícula es posible “reconstruir” la planta. Un dato relevante es que los gruesos de los muros estructurales de hormigón miden exactamente la mitad que un módulo de vidrio; es decir, 70 cm.; lo que permite integrar todos los pasos de instalaciones en su cavidad interior.

Según las modulaciones, la escalera principal mantiene la anchura de un módulo de vidrio (1,40 m.), el montacargas de logística dos módulos (2,80 m.), el de visitantes 1,5 módulos (2,10 m.).

Esta misma geometría, permite deducir la cavidad entre los muros de hormigón y la envolvente exterior de planchas de vidrio; pues a los 16 módulos correspondientes al techo técnico de vidrio, se añaden 2 Uds. a la envolvente. Por lo que se contabilizan 18 x 18 planchas de vidrio, en un total de 10 niveles.

Cada escama de vidrio está compuesta por dos planchas laminadas de 10 mm. cada una. Y sus caras exteriores están matizadas, con toda probabilidad al ácido, en color blanco. Cada una de las 712 piezas de la envolvente mide 1,72 x 2,93 m. y pesa 252 kg.

Estas medidas demuestran que las dimensiones no pueden ser aleatorias, si no que son la resultante del despliegue geométrico de los módulos cenitales.

3.11(8a) Escamas de vidrio: vista cercana. Julio 2.008. 3.11 (8b) Escamas de vidrio: vista detalle. Junio 2.008. 3.11 (9) Planta Casa Patio de Mies.

3.11 (10) Planta tipo del Museo de Bregenz.

3.11 (11) (en la página siguiente) Sección transversal del

edificio que expresa la superposición de patios.

3.11 (8b) 3.11 (8a)

3.11 (9)

3.11 (10) - La “Casa Patio”.

Posiblemente Bregenz se puede presentar como la obra más objetiva de Zumthor. …¿Cuál es el argumento que se enuncia en Bregenz?...

El grafismo zumthoriano de las ediciones de sus obras1 no es homogéneo. La variedad del

lenguaje gráfico es de gran utilidad para seguir el “rastro” del proyecto. Zumthor no revela los enunciados de sus proyectos mediante entrevistas, sino a través de sus construcciones y de sus ediciones.

Si observamos la obra a través del grafismo advertimos que Bregenz también se construye con una analogía, en este caso arquitectónica; la casa patio.

El grafismo de las ediciones del museo de Bregenz revelan sin pudor una clara alusión a las plantas de las “casas patio” de Mies van der Rohe. No solamente los valores de línea lo evidencian; la disposición en esvástica de los paramentos de hormigón recuerda a algunas de las versiones de la tipología del arquitecto alemán.

No obstante, la disposición geométrica es personal en Zumthor en cuanto a que los muros de hormigón del museo contienen relaciones específicas del proyecto:

- Si en Mies los diafragmas se expanden, en Bregenz se comprimen.

- Si en las casas de patio de Mies los muros actúan como planos, en Bregenz actúan como volúmenes.

- Si en las casas patios los muros se desprenden de los núcleos de servicio, en Bregenz los comprenden.

Existe otra cuestión mucho más específica en Bregenz que la disposición geométrica en planta de los muros de hormigón:

Estela Rahola, en la entrevista de julio de 2.011, menciona la “superposición de patios” del museo de Bregenz. Si en las secciones se evidencia la adición repetitiva vertical de la aludida planta, en las imágenes interiores se confirma a través de un falso techo de vidrio que se extiende obsesivamente, incluso a través de las escaleras. El techo se prolonga homogéneo y geométrico como un manto que se contrapone a la opacidad de los muros de hormigón.

Como ya se ha expuesto anteriormente, la solución del “cielo de vidrio”, sin embargo, no se produce en la planta baja. Existen dos razones:

1 La planta baja no se entiende como sala de exposiciones, si no como un gran foyer, y por tanto, las instalaciones tienen diferentes requerimientos.

2 En la planta baja se debe permitir la comunicación con el exterior para los accesos de visitas y logística, y por tanto, las envolventes no son de hormigón, si no de vidrio. Es decir, se invierte las relaciones matéricas entre el hormigón y el vidrio; mientras que en las plantas de exposiciones el hormigón es lo vertical y el vidrio lo cenital, en el foyer el vidrio es lo vertical y el hormigón lo cenital.

Lo que se revela en Bregenz es que las analogías responden a diferentes segmentos. Y lo que las diferencia es precisamente la fenomenología.

La náutica, o los elementos de la cosmología griega pertenecen a segmentos propios porque contienen una carga emocional y poética que trasciende más allá de la propia Arquitectura; se pueden extender a la Poesía, a la Música o a la Pintura.

Sin embargo, existen referencias que pertenecen estrictamente al mundo de la Arquitectura. Estas referencias surgen a través de obras maestras que van conformando un repertorio arquitectónico en sí mismo. Y la materia participa en ello:

…¿Acaso no se empieza a utilizar el mármol de una manera diferente tras la construcción del pabellón de Barcelona de 1929?...

La “casa patio”, como el hormigón o el vidrio, contienen su propia fenomenología. Tales fenómenos se conforman a lo largo del tiempo. De la misma manera que los mitos contribuyeron a la fenomenología de la cosmogonía o los pasajes épicos de la Historia a

la de la náutica, a través de los hitos de la Arquitectura también se ha ido conformando referentes arquitectónicos.

Algunos de éstos lo constituyen tipologías arquitectónicas en sí mismos, como el atrio de la casa romana, el claustro monacal, o la casa patio.

Otros, lo constituyen los propios materiales, como por ejemplo, el hormigón a través de la obra de Le Corbusier, o el vidrio a través de Paxton o Bruno Taut.

Precisamente, en el museo de Bregenz, se superponen el hormigón y el vidrio. 1 Zumthor deja de publicar, para editar. Publicar y editar constituyen dos maneras muy diferentes de presentar las obras.

3.11 (11)

In document Arquitecturas matéricas (página 137-142)