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Reivindicaciones contemporáneas de la Materia.

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COMPRENSIÓN DE LA MATERIA

II. DIALÉCTICAS SOBRE LA MATERIA Y FORMA EN ARQUITECTURA

3 Reivindicaciones contemporáneas de la Materia.

En este último capítulo, se presentan algunas voces relevantes que reclaman una consideración más atenta de los aspectos más matéricos concernientes a la producción arquitectónica.

Es preciso aclarar que tales reivindicaciones no inciden directamente en el aspecto físico o corpóreo de la materia, si no que surgen, digamos, como consecuencia de una apología de aspectos perceptivos y sensitivos. Los propósitos de esta actitud están dirigidos a la identificación del ser humano con el lugar, su adaptación a los espacios, la comprensión del entorno, y finalmente, con su confort físico y psíquico.

Es obvio que todo ello redunda en aspectos de fenomenología; lo que no resulta nada extraño; sobre todo teniendo en cuenta la trayectoria de la arquitectura desde los orígenes del Movimiento Moderno.

Sería objeto de otro estudio explorar los paradigmas de la percepción o de las sensaciones, pues nos adentramos aquí en un amplio campo de posibilidades; no es lo mismo un cierto confort sensitivo para la cultura europea o asiática. En la primera existe una tendencia a “arroparse” con las paredes, mientras que los segundos lo hacen con el suelo. La forma transcultural, inaugurada a principios del siglo XX, es un potente instrumento de la arquitectura.

Como se expone en los próximos capítulos, la traslación de fenómenos acuñados por el hombre, como la náutica o el mito, guarda estrecha relación con la materia.

Con tal fin, se han escogido algunas reivindicaciones representativas1. En algunos casos

son exponentes relevantes, como Juhani Pallasmaa, Steven Holl o incluso el propio Zumthor. En otros casos, puede tratarse de un ensayo aislado, como “Madre Materia”, de Fernando espuelas Cid, dedicado monográficamente a la materia.

- Juhani Pallasmaa.

Con toda probabilidad pasará a la historia de la arquitectura como uno de los principales exponentes que reclamaron el valor de lo sensitivo y de lo humano en los planteamientos arquitectónicos. Su obra se extiende por todas las escuelas de arquitectura a través de una actividad como conferenciante y ponente extraordinaria. Para presentar el legado de Pallasmaa se realiza un breve recorrido a través de dos ensayos que se concentran en la reivindicación de lo sensorial.

“Los Ojos de la Piel” es la primera de ellas, y donde seguramente inaugura abiertamente su línea de pensamiento hasta hoy día. “La Arquitectura de la Humildad”, es una publicación posterior a la primera que, para profundizar en las mismas cuestiones, reedita algunos artículos y escritos producidos durante los últimos años.

1 “Los Ojos de la Piel” (2005).

Esta obra, uno de los ensayos más influyentes que reclaman el retorno de una arquitectura de los sentidos, comienza con un prólogo de Steven Holl que denuncia abiertamente la influencia de los medios de comunicación como una de las causas de “distracción” de los verdaderos valores de la arquitectura.

“Los bienes de consumo lanzados en todo el mundo mediante las técnicas

hiperbólicas de la publicidad sirven para reemplazar nuestras conciencias y

difuminar nuestra capacidad reflexiva. En arquitectura, la aplicación actual de nuevas técnicas supercargadas digitalmente se unen a la hipérbole.” (pg. 8)

Para introducir la cuestión de la percepción, Pallasmaa comienza con una reflexión sobre las cualidades de nuestros sentidos perceptivos: Los cinco sentidos, actuando al unísono nos proporcionan lo que se denomina como una visión periférica. La información que se nos proporciona se deposita en diferentes niveles de conciencia, que en su conjunto, conforman nuestra percepción completa. Entre ellos, el sentido del tacto supone una extensión de la vista. De hecho, Pallasmaa recuerda que el ojo es un órgano sensible al tacto, pues el contacto lumínico activa nuestra percepción visual.

Para explicar este complejo sistema sensorial que nos relaciona con el mundo, el autor se refiere a la visión enfocada y desenfocada del mundo:

1 No se ha pretendido, como es obvio, realizar una recopilación exhaustiva sobre esta cuestión. Otros autores u obras podrían figurar en este capítulo. En el transcurso de las lecturas escogidas se ha constatado, en muchas ocasiones, una cierta repetición en torno a las mismas reflexiones. En todo caso, el objetivo es mostrar el sentido general de la reivindicación de lo sensitivo, y su influencia sobre la consideración de la materia en la arquitectura.

“La primacía del sentido del tacto se ha hecho cada vez más manifiesta. También ha suscitado mi interés el papel de la visión periférica y desenfocada en nuestra experiencia vivida del mundo, así como nuestra experiencia de la interioridad de los espacios en los que vivimos. La esencia misma de la experiencia vivida está moldeada por la hapticidad y por la visión periférica desenfocada. La visión enfocada nos enfrenta con el mundo mientras que la periférica nos envuelve en

la carne del mundo. Junto a la crítica de hegemonía de la vista, es necesario reconsiderar la esencia misma de la visión.” (pg. 10)

La percepción sensorial es el instrumento de conexión con la realidad material. Es el transmisor de códigos que nuestros receptores sensoriales e intelectuales reciben. En lo relativo al conocimiento, la conciencia tiene la misión de procesar toda la información. Y en un acto reflexivo, de proyectarla de nuevo al mundo a través de nuestra actividad. Este “vaivén” entre la realidad concreta y las dimensiones de nuestra conciencia, se encarga la fenomenología. El mismo Pallasmaa asume esta dimensión mental como catalizador intelectual en tarea arquitectónica:

“El sentido del yo, fortalecido por el arte y la arquitectura, nos permite dedicarnos plenamente a las dimensiones mentales del sueño, de la imaginación y del deseo… …El significado primordial de un edificio cualquiera está más allá de la arquitectura;

vuelve nuestra conciencia hacia el mundo y hacia nuestro propio sentido del yo y del ser.” (pg. 11)

Una vez enfocada la cuestión, “Los Ojos de la Piel” se desarrolla en dos partes; la primera está dedicada a una revisión histórica, y la segunda a la reflexión sobre las interacciones de los sentidos en nuestra percepción del espacio y de la arquitectura.

La primera parte se extiende en torno a algunas consideraciones básicas, como la trayectoria de la “concepción de la vista”. Se destacan momentos que han ejercido una influencia en el arte y en la arquitectura, como por ejemplo, el sentido ocular centrista del Renacimiento, o su eliminación en el Cubismo.

Así mismo, también se refiere al olvido de la tradición colectiva y a la falta de profundidad existencial como causantes de la pérdida de plasticidad en el arte y en la arquitectura. La segunda parte del ensayo se extiende en varios capítulos cuyo enunciado indica el sentido del contenido. Se muestran algunos apuntes ilustrativos:

- En el capítulo, “El Cuerpo es el Centro” cita a Merlau-Ponty cuando dice que “Nuestro

cuerpo es al mundo, lo que el corazón es al organismo”.

- En “Experiencias multisensoriales”, se refiere a “The twelve senses”, 1958 de Albert

Soesman, al empirismo de Berkeley y al mencionado Bachelard y su imaginario de la casa.

- En el “Significado de la sombra”, narra sus visitas al templo de Royoan-Ji, en Tokio. - En el capítulo “Intimidad acústica”, reflexión la distinción entre el sentido de la exterioridad de la vista y la interioridad del oído, como experiencias de nuestra conciencia. - En “Silencio, tiempo, soledad” dice que “la Arquitectura es el silencio petrificado”, en una expresión que podría ponerse en boca de los poetas de la fenomenología.

- En el capítulo “Espacios del olfato” vuelve a referirse a Gaston Bachelard.

- En “La forma del tacto” alude al placer de tocar las cosas, recordando la escultura de Rodin o el hormigón visto del Salk Institute de Louis Kahn.

- Resulta estimulante la sutileza del capítulo “Imágenes de acción”, donde recuerda la apreciación de Alvar Aalto por la Anunciación; en la obra de Fray Angélico no se

escenifica un “estar” dentro o fuera, sino que se representa la acción de “entrar”. Esta apreciación sugiere el concepto “relacional del espacio”, que para Pallasmaa se olvida en el Movimiento Moderno, y se conserva en la arquitectura japonesa.

- Finalmente, en “Mímesis del cuerpo”, recuerda la cita de Deleuze; “El propio paisaje

piensa en mí, y yo soy su consciencia”, en una cita que encuentra proximidad con Louis Kahn, cuando en “A Statement”, la ponencia presentada en el Congreso Internacional de Diseño, Aspen (Colorado), 1962, declaraba:

“Ese instrumento está creado por la naturaleza: la naturaleza física, una armonía de sistemas en donde las leyes no actúan de un modo aislado, sino en una especie de interacción que conocemos como ‘orden’…

…Hemos de conformarnos con lo que haya en la naturaleza, porque en ella no existe ninguna clase de conciencia. La naturaleza no es consciente de la puesta del sol, no es consciente de que una puesta del sol sea bella…

…La naturaleza es inconsciente, pero la psique es consciente: exige vida y da vida.” (Arts and Architecture, vol.81, nº 5, mayo 1964,)

Más allá del valor de los ejemplos escogidos en “Los Ojos de la piel”, lo relevante de este ensayo es que crea un escenario propicio para la reflexión sobre la relación entre lo material y la percepción sensorial.

2.9 (2) Anunciación de Fray Angélico.

Como corolario, se advierte que para entender en su justa medida el valor de la materialidad en relación a lo sensitivo, se debe aclarar que si bien, todo lo matérico es origen de una percepción sensorial, esta propiedad no es reflexiva; esto es, no toda percepción sensorial proviene de la materialidad. Esto es importante para el fenomenólogo; y como se verá, para la arquitectura.

En la iglesia de Sant Benedegt, la percepción sensorial es fruto de la conciencia que se produce entre la presencia del agua y la arquitectura “náutica”. En este caso, la materialidad de la obra está al servicio del imaginario de nuestra conciencia.

2 “Una Arquitectura de la Humildad” (2010).

En esta obra Pallasmaa tampoco establece un guión estructurado, por lo que se trata más de una recopilación que un ensayo con hilo argumental o una reflexión concatenada. En sus capítulos vuelve a recurrir a muchas de las referencias de los “Ojos de la piel”, si bien introduce a muchos arquitectos y autores contemporáneos.

La obra discurre entre la reivindicación de la pérdida de la consistencia material en la arquitectura actual y muchos ejemplos específicos que ensalzan el valor de lo matérico. El tiempo, la luz y el lenguaje son algunos de los elementos que se introducen para referirse a las cualidades de la materia.

Algunos fragmentos de esta obra son utilizados como citas en este documento.

- Steven Holl.

“Fuera, el enorme reloj de Castello Estense (hacia 1385) daba las seis en punto y

unos largos rayos de sol arrojaban sombras oscuras y curvas bajo los contrafuertes del muro de piedra marrón oscuro. Desde el foso del castillo, el agua estancada proyectaba una luz oscilante sobre el intradós de los arcos mientras los espacios adyacentes recibían su primer rayo de luz matinal. Tradiciones locales ligeramente absurdas, como la carrera de botes de remo en el foso del castillo, parecían encajar a la perfección en este desconcertante aunque dichoso lugar.”

Steven Holl,

“Cuestiones de percepción. Fenomenología de la Arquitectura”. (pg. 55 y 56) Editorial Gustavo Gili, Barcelona, 2011

Para Juhani Pallasmaa, los arquitectos Glenn Murcutt y Peter Zumthor, Junto a Steven Holl, son los tres máximos exponentes de la arquitectura contemporánea sensorial.

En “Fenomenología de la Arquitectura” (2.007), Holl realiza una sugerente recorrido estableciendo conexiones entre referencias de la arquitectura y los elementos. La cita escogida como encabezamiento muestra la delicada capacidad perceptiva del autor al describir su visita a Ferrara.

Las primeras páginas del ensayo son una apología de la arquitectura, como el arte por excelencia por cuanto es la única manifestación donde se reproducen al mismo tiempo todas las percepciones sensoriales. Introduce conceptos como las zonas fenoménicas o el espacio en perspectiva, y se refiere a la superposición de imágenes que ofrecen los espacios urbanos en movimiento:

“Más plenamente que el resto de otras formas artísticas, la arquitectura capta la

inmediatez de nuestras percepciones sensoriales. El paso del tiempo, la luz, la

sombra y la transparencia; los fenómenos cromáticos, la textura, el material y los detalles…, todo ello participa en la experiencia total de la arquitectura. La representación bidimensional –en fotografía, en pintura o en las artes gráficas- y la música se encuentran sujetas a límites específicos y, por ello, captan solo

parcialmente la multitud de sensaciones que evoca la arquitectura. Aunque la potencia emocional del cine es irrefutable, solo la arquitectura puede despertar

simultáneamente todos los sentidos, todas las complejidades de la percepción… …Al unificar el primer plano, el plano medio y las vistas lejanas, la arquitectura ata la perspectiva al detalle y el material al espacio. Una experiencia cinemática de una catedral de piedra puede llevar al observador a través y por encima de ella, o incluso hacerlo retroceder fotográficamente en el tiempo, pero solo el edificio real

permite que el ojo deambule libremente por entre los detalles ingeniosos; solo la

arquitectura ofrece las sensaciones táctiles de la textura de la piedra y de los bancos pulidos de madera, la experiencia de la luz cambiante con el movimiento, el olor

y los sonidos que resuenan en el espacio y las relaciones corporales de escala y

proporción. Todas estas sensaciones se combinan en una experiencia compleja que pasa a estar articulada y a ser específica, aunque sin palabras. El edificio habla de los fenómenos perceptivos a través del silencio.”

(pg. 9 y 10)

La obra tiene dos partes; la primera se dedica a profundizar entre la arquitectura y los elementos que afectan a su percepción. En la segunda se extiende en lo que denomina “experiencias arquetípicas” de la Arquitectura.

En cuanto a los elementos referidos, dedica una especial atención a la luz y el color. Holl entiende el color “como la percepción de la luz de la materia”, en una perspicaz interpretación que distingue lo sustancial de lo lumínico.

Del mismo modo, define el color como la “indeterminación”, por cuanto su percepción está subordinada a la yuxtaposición.

Señala en que la luz diurna y la nocturna modifican la percepción de los espacios, y se refiere a Times Square como un espacio de “luz líquida”.

En su alegato por la hapticidad, coincide con Pallasmaa en la consideración de la supremacía del tacto, comparándolo con el sabor en la gastronomía.

En cuanto a la percepción de la proporción, emparenta la música y la arquitectura, a la vez que ensalza la naturalidad de la sección áurea1 o la serie de Fibonacci.

Sobre las circunstancias del lugar y la idea, aconseja el mecanismo de la yuxtaposición de la poesía y los programas complejos para grandes edificios, lo que demuestra una relación directa entre fenomenología y metodología.

La segunda parte recorre obras-paradigmas que para el autor que ilustran los valores sensoriales y perceptivos.

Por ejemplo, comparando el Panteón de Roma con Ronchamp, afirma que el “abismo simétrico” del primero se proyecta hacia el pasado, mientras que la asimetría de la capilla lo hace hacia el futuro; lo que muestra sin pudor una percepción fenomenológica.

Como Pallasmaa, se extiende en el templo Ryoan-Ji, esta vez en una doble visita donde compara la influencia meteorológica en la percepción de la arquitectura.

La última cita escogida se revela como un manifiesto concluyente de Steven Holl: “Al adoptar la percepción como un modelo para el pensamiento arquitectónico, un

estudiante de arquitectura (un estudiante que yo todavía me esfuerzo en ser) lucha por convertirse en vidente. El acto de ver conlleva cierto gozo al captar la revelación

del mundo; a pesar de todo, aún sigue siendo desde nuestra “perspectiva” como se

forman nuestras propias visiones.” (pg. 64)

- “Madre Materia”: Los atributos de la Materia

Respecto a los atributos de la materia, es imprescindible referirse al ensayo de Espuelas Cid, en el que adopta un estilo y una metodología personal y fresca. Esta obra no puede pasar inadvertida en cualquier revisión, estudio o investigación que se realice en torno a la materia. La cantidad de material recopilado y de referencias aportadas1, la eleva a una

categoría que supera la estricta mirada del propio autor. De su lectura se extraen dos comentarios oportunos:

En primer término, destacan las primeras páginas destinadas a justificar la necesidad de tratar la materia como algo relevante, pero poco considerada en gran parte de la arquitectura más reciente. En este aspecto, existe alguna coincidencia con la introducción de esta Tesis2.

Las primeras líneas del ensayo arrancan con fuerza ejerciendo una decidida apología a la necesidad de restituir a la materia al lugar que le corresponde. A modo ilustrativo se ha escogido un fragmento de la introducción:

“…La necesidad de ocuparse de la materia en una sociedad dominada por la

imagen, brota como una inconsciente forma de resistencia. Así que en el fondo de esta investigación late la necesidad de restablecer algo parecido a la justicia en

la aún vigente dualidad entre imagen y fisicidad, o en términos aristotélicos, entre forma y materia…”

“Madre Materia”

(Pg.30) Lampreave, 2009 Fernando Espuelas Cid

En segundo término, es significativo que la estructura de los capítulos de la obra coincide con los atributos que F. Espuelas asocia a la materia; basta realizar una revisión del índice para comprender el guión del ensayo3.

1 Ver “Comprensión Morfológica de la Materia: D’Arcy Thompson”.

1 El ensayo contiene más de 200 referencias onomásticas en 170 páginas.

2 La lectura de de Madre Materia se realiza con posterioridad a la presentación del Proyecto de Tesis. La 1ª edición del

Ensayo y la presentación de la segunda (mayo 2009) se producen con dos meses de diferencia.

Página. Título 15 Identidad 27 Lenguaje 41 Interior 55 Materiales 73 Forma 93 Tiempo 109 Cuerpo 125 Anorexia 141 Moral 159 Trabajo

De esta clasificación, que destaca por la claridad estructural, se desprenden dos comentarios. Una (a) relativa al orden de los capítulos (inexistente), y otra (b), relativa a una omisión significativa.

(a) La ausencia de orden denota la naturaleza personal del ensayo, en la que no se pretende un guión argumental ni un epílogo concluyente. Destacan los formidables párrafos destinados a la Forma. Precisamente, el capítulo dedicado a la Forma, al estar inmerso en el cuerpo del ensayo como uno más, puede dar lugar a la interpretación de que ésta constituye, en el marco de la arquitectura, un atributo de la materia.

Esta cuestión es sumamente importante, porque cabe advertir que esta interpretación correspondería, en toda su dimensión, a una interpretación estrictamente aristotélica. Lo que se postula en esta Tesis es precisamente el estudio de su relación estructural con la materia.

(b) En cuanto a la omisión referida, es interesante advertir en el ensayo de Espuelas Cid la ausencia de un capítulo dedicado específicamente al “Espacio”. La polaridad

espacio-materia constituye un puntal fundamental de la interpretación aristotélica de la materia, en dónde no hay lugar sin materia.

Contrariamente, el lugar sin materia, es espacialidad. Y la espacialidad sin materia

implica una métrica. Como se ha explicado, para Aristóteles la métrica no tiene sentido fuera de la entidad física. Por esta razón, la omisión se debe, con toda probabilidad, a nuestra asimilada concepción euclidiana del espacio; Un espacio-tiempo kantiano, como marco de conocimiento a priori. La comprensión del espacio en Aristóteles, se contrapone

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