Chile entiende que el desarrollo compromete a la gestión en una postura innovadora y acorde con la Modernización del Estado, como una apertura global, en donde las instituciones de todos los sectores establecen las políticas necesarias en inserción económica para elevar las condiciones de vida en un territorio definido.
La exigencia externa demanda resultados internos de las políticas públicas. Esa es la principal preocupación del actual proyecto de Modernización del Estado iniciado en el año 2000. El control de los datos
68 AHUMADA, Jaime. 1998. El proceso de descentralización. En Chile en los noventa.
TOLOSA, Cristián y LAHERA, Eugenio (edit) Editorial Dolmen S. A. Presidencia de la República. Dirección de Estudios. Santiago de Chile. pp. 91-116.
estadísticos y el índice de competitividad regional es un apoyo indispensable para focalizar políticas sectoriales e incentivar la acción privada.
Los índices de probidad institucional de un país son hoy una garantía, un pasaporte para acceder a nuevos mercados como a mayor inversión extranjera. Los esfuerzos en Chile apuestan por un Estado más eficiente y efectivo, capaz de dar respuesta a la altura de las exigencias. Un Estado unitario, descentralizado, que aspira a incrementar los niveles de participación, de transparencia en la gestión y que asume las desigualdades en el ámbito nacional.
El contexto macroeconómico y político ha sido intervenido por una gestión dirigida a los resultados sociales, al impacto que provocan dichas políticas. La administración pública está orientada hacia el cliente y hacia la participación ciudadana, en donde nuevamente se plantea la gestión y las competencias. Una gestión estratégica eficiente facilita la descentralización destinada a crear autonomía y autogestión del desarrollo.
El impacto de la corrupción
Desafortunadamente, sobre todos los esfuerzos anteriores se cierne la
corrupción como una siniestra amenaza. Su práctica imposibilita en el
mediano plazo el desarrollo y consolidación de la democracia y economía. Porque en el breve plazo, la corrupción parece ser el camino más expedito para acceder sin medios violentos a ciertos beneficios con resultados que pueden traducirse en servicios o bienes que satisfacen las propias necesidades.
El incremento de quienes practican la corrupción, conduce a un estado de inoperancia e ineficiencia en la gestión, desarticulando las organizaciones, deslegitimando el poder político en medio de un estado de naturaleza salvaje de poder. La corrupción significa para la economía costos directos, estableciendo relaciones entre mayor corrupción y menor inversión.
Los Gobiernos Regionales y Provinciales, y las Administraciones Comunales continúan fortaleciendo su institucionalidad. Pero persisten las debilidades: por ejemplo, es el Presidente quien nombra a los Intendentes Regionales y Gobernadores Provinciales, y los Consejeros Regionales son elegidos en una votación de segundo grado o indirecta.
La Ley 19.097 da pasos impulsando un fortalecimiento regional, porque crea una nueva forma de administrar las Regiones, cuyo objetivo es el desarrollo social, cultural y económico, por medio de la participación en las decisiones.
Del análisis entre Regiones en gestión e inserción económica queda claro que la expansión de las exportaciones y de los mercados de destino ha crecido desde 1990, y es permanente en Coquimbo, Maule y la región de Los Lagos.
Sin embargo, la tasa de variación del PIB regionalizado mantiene la proporción de crecimiento constante, dejando entrever que los ingresos por concepto de exportaciones o por inversión materializada no reparten las utilidades en la misma proporción en todo el territorio. Esta situación se esclarece con la relación centralidad de la Región Metropolitana que la beneficia con el mayor PIB del país, pese a ser la única Región que ha decrecido paulatinamente la tasa de exportaciones desde 1990.
Santiago sobrepasa a la Región, en un fenómeno de no-Región, a causa de la cercanía y concentración de los excedentes económicos y de las variables demográficas y urbanas. Alberga al 43% de la población del país en 2,04% de su superficie. La producción nacional se concentra aquí en 47% del PIB nacional; centraliza el 26,3% de la inversión pública, y el 21,5% de la inversión privada; realiza el 60% del consumo del país, es sede de 46 importantes grupos económicos, con el 71% de las grandes empresas, y donde se efectúan el 80% de los depósitos bancarios.
Valparaíso registraba hasta 1996 una crítica situación, muy explicable, porque el excedente de las exportaciones no se materializa en la Región, un hecho que se suma a las elevadas tasas de desocupación. A partir de 1999, la inversión extranjera materializada se eleva 31,36 veces. También las exportaciones se elevaron en el 2000 en 34,7%, pese a que en 1999 el nivel de las exportaciones era inferior a 1997. Sin embargo, en los últimos años, la variación de la ocupación en la Región arroja cifras negativas.
Por lo tanto, estos logros regionales parecen decir que aún estamos en presencia de los efectos centralizadores de Santiago. El sector económico y financiero no detiene su senda de crecimiento, pero carecemos de equidad, o de distribución equitativa del ingreso. Se justifica así la inquietud de French-Davis para quien el desarrollo debería ir de la mano del crecimiento con equidad. El proceso de descentralización no ha dado los frutos para la transformación productiva y la equidad social. Tal vez sea muy temprano para exigir tantos cambios, pero nunca muy tarde. En 1996, el Maule triplicó el ingreso por concepto de exportaciones con respecto al 2000, no obstante sus elevados niveles de pobreza y desocupación la relegan a la segunda posición más baja de competitividad regional.
C
APÍTULO3
E
XIGENCIA TERRITORIAL EN CUANTO A COMPETENCIA YADMINISTRACIÓN
En este capítulo analizaré las facultades o capacidad de decisión vinculadas al desarrollo de las distintas Regiones, comparando las atribuciones y las funciones delegadas desde el Poder Central. Por otra parte, en el texto tiendo a dar una mirada en cuanto a las aptitudes de las Instituciones en el proceso de descentralización. Una reforma siempre tiene la base de estructuras preexistentes, y la resistencia al cambio es natural en todo proceso innovador, pero eso no debe postergar la emergencia por estructuras flexibles.