ESTADO DEL ARTE, MARCO TEÓRICO Y MARCO CATEGORIAL
3.2 Marco teórico Perspectivas teóricas que aportan a la comprensión de lo corporal, la comunicación asertiva y la diversidad en la infancia.
3.2.6. Necesidades Educativas Diversas (NED) e Infancia.
Cuando se aborda la temática de la diversidad, cabe dar cuenta que es un aspecto fundamental dentro de cualquier ámbito educativo, social, o cultural, ya que las diferencias y las diversidades se encuentran en todos los contextos en los cuales el ser humano se desenvuelve; aunque en múltiples ocasiones sean desconocidas, en esa intención de varios sectores de la sociedad por homogeneizar a todos y todas, creyendo, equivocadamente, que los contextos, las construcciones simbólicas y culturales junto a las experiencias particulares no influyen en la manera en la cual una persona se desenvuelve en un determinado momento de su vida y en un escenario particular.
Para hablar de diversidad, se hace necesario reconocer que este término posee múltiples variantes que denotan y reconocen distintas características de esta condición. Buscando ir más allá de las NEE´s (Necesidades Educativas Especiales), que, si bien, responden a la intención de incluir a niños y niñas con algún tipo de diversidad funcional6 a los espacios educativos; en los últimos años se ha visto insuficiente, teniendo en cuenta que la diversidad va mucho más allá de lo evolutivo y biológico.
Por tal motivo, cabe realizar un acercamiento general a lo que se puede definir como diversidad, dado en cualquier contexto y bajo cualquier circunstancia, abordando el término Necesidades Educativas Diversas (NED), que dispone de una mayor pertinencia en relación con la propuesta investigativa y pedagógica que se busca desarrollar. Ya que reconoce y abarca
6 Se dice que una persona tiene diversidad funcional cuando tiene diferentes capacidades que otras personas. Su discapacidad, sea de una u otra forma, hace que sus funcionalidades sean distintas a las de otros seres humanos, y a veces requieren unas necesidades especiales para actividades cotidianas (como encender la luz, subir y bajar persianas, escribir en el ordenador, etc.).
dentro de sí, aquellas diferencias relacionadas no solo con lo físico, también con lo social, lo económico, lo político, lo religioso, lo cultural además de un aspecto que muchas veces se desconoceen los procesos de formación, las experiencias de vida con las que cada niño y niña convive adiario. Con respecto a este tema, Carolina Ceballos y Lina Vallejo (2013) comentan que:
La diversidad es una característica intrínseca de cada ser humano, ya que cada persona tiene un modo especial de pensar, de sentir y de actuar, independientemente de que, desde el punto de vista evolutivo, existan unos patrones cognitivos, afectivos y conductuales con ciertas semejanzas. Dicha variabilidad, ligada a diferencias en las capacidades,
necesidades, intereses y condiciones socioculturales, etc., abarca un amplio espectro de situaciones, en cuyos extremos aparecen los sujetos que más se alejan de lo habitual. (p. 3)
Ahora bien, en concordancia con esta visión de lo que es la diversidad y de la manera en la cual debe ser reconocida en contextos educativos y de formación, surge la necesidad de establecer y definir un rol para aquellos agentes educativos que acompañen los procesos de desarrollo de los niños y las niñas, ya que se hace necesario generar estrategias novedosas e inclusivas, que reconozcan todas las particularidades y especificidades de los sujetos.
De esta manera es importante promover cambio significativo, no solo en la
manera en la cual se considera y se entiende la diversidad, sino en los cambios que debe hacer el docente en su praxis para responder a esta diversidad; buscando no solamente un reconocimiento, sino un enriquecimiento de los procesos que se desarrollen con la infancia. Respecto a esto, Parra, A., Pascuy, L. y Flórez, J, (2012) mencionan:
Es así, como se debe apuntar a una pedagogía de la diversidad comprometiendo el clima de la institución, propendiendo por el reconocimiento y respeto a la diferencia, propiciando el progreso y avance de todos ellos dentro del aula y por ende de la institución y fuera de ella. (p.130)
Se hace importante, reconocer que las diversidades, en el sentido en que se ha expuesto anteriormente, crea en los niños y las niñas diversas formas de pensar, actuar, sentir, percibir y responder a los estímulos que llegan desde el exterior.
Por otra parte, es necesario tener en cuenta que la infancia con la cual se desarrolló este proceso, tiene unas condiciones y unas particularidades, que hacen que el mismo se desarrolle de una manera diferente. Desde la perspectiva de este proyecto investigativo, se comprende la infancia como aquella etapa inicial y vital de los seres humanos, que corresponde a las edades entre los 0 y los 12 años. Para este caso específico, hablamos de niños y niñas cuyas edades oscilan entre los 6 a los 9 años de edad. Sin embargo, no solo se hace reconocimiento de una etapa psicobiológica, también se realiza el reconocimiento de un momento vital, en la cual el sujeto-niño, niña, comienza una inserción en el mundo social, cultural, familiar que lo rodea y ejerce unas tensiones además de la necesidad de adquirir unos conocimientos particulares de su cultura para poder ser reconocido desde esta.
Estas infancias poseen unas características definidas no solo por el contexto social, familiar y cultural en el cual se desenvuelven, también por sus características particulares e individuales. Se reconoce, en primera medida, una infancia diversa, una infancia compuesta por varias
dimensiones que integran: lo corporal, lo espiritual, lo cognitivo, lo comunicativo, lo social, lo afectivo, entre otras.
Por tal motivo, y siguiendo las ideas de Juan Carlos Amador Baquiro (2012) podemos denominar a esta infancia, como una infancia contemporánea la cual se comprende como “un conjunto de modos de ser y existir asociados con los acontecimientos moderno-coloniales del
tiempo presente así como las expresiones de nuevas generaciones que tramitan su vinculación con el mundo mediante otros referentes simbólicos. (p.80)
En particular, las infancias con las cuáles se han desarrollado este proyecto pedagógico- investigativo, poseen unas necesidades particulares que corresponden a unas condiciones específicas del contexto en el cual circundan. Condiciones que generan unas dinámicas y unos comportamientos determinados promoviendo en ellos y ellas respuestas de diversa índole: negativas, positivas, conflictivas, acertadas, entre otras. Así pues, resulta importante orientar sus procesos sociales y culturales, de formas diferentes a las establecidas por sus entornos para brindarles experiencias vitales que les permitan desarrollarse en su espacio cultural y también a nivel personal, social, comunicativo, expresivo, sensible. Puesto que “(...) la condición infantil está atravesada por experiencias y mecanismos que les permiten al sujeto ordenar el mundo a partir de la construcción de gramáticas propias y, de este modo, participar de los
acontecimientos que allí se producen.” (Amador, 2012, p. 84)
Es dentro de esta concepción de lo diverso en los procesos de formación y desarrollo de la infancia, que se ubica esta propuesta, teniendo presente que todos y cada uno de los niños y las niñas presentan una serie de condiciones, experiencias, características y procesos diferentes, que los han construido y constituido como sujetos diversos. Esta multiplicidad de sujetos y de
construcciones dentro de los espacios de Cultivarte, nos dan la posibilidad de enriquecer, no solo las acciones pedagógicas que se desarrollan allí, sino también el proceso investigativo que se desarrolló; ya que la visión del mundo y del contexto inmediato que ha construido cada uno de los sujetos, amplía las visiones que se tienen como docente y abre la puerta a diversas