2.2. Información de desempeño, de sostenibilidad y medioambiental e investigacio-
2.2.4. Modelos de información de sostenibilidad y medioambiental
2.2.4.2. Norma ISO en la divulgación de la información medioambiental
Las empresas mineras preocupadas por la operatividad desarrollan sus operaciones de acuerdo con un Sistema de Gestión Ambiental, que a su vez es
divulgado según las prácticas de desempeño ambiental. La importancia de rendir cuentas y de difundir la información en los sistemas de gestión medioambiental, según Llena (2008) puede observarse en las principales normas de certificación ambiental existentes a nivel internacional: EMAS (Eco-Management and Audit Scheme)40 de la Unión Europea e ISO 14001. Ellas establecen la confección de sistemas de documentación, registro y comunicación interna de todo el sistema para uso interno, pero también la elaboración de una declaración medioambiental para la posible utilización por parte de agentes externos a la empresa.
Los estudios de Moneva y Hernández (2009), dan cuenta de que las formas de rendición de cuenta a los grupos de interés son directas y poco formales, no tienen como objetivo principal informar sobre sus acciones a grupos de interés como inversores, gobierno, organizaciones no gubernamentales y grandes acreedores; principalmente están relacionadas con los trabajadores y sus actividades de formación, participación en los sistemas de seguridad laboral y temas ambientales.
La preparación y divulgación de información de carácter medioambiental ha estado escasamente regulada, vislumbrando un carácter voluntario, y no estandarizada (FEE, 1993, 1995, 1996). No obstante, las presiones de diferentes asociaciones medioambientalistas, demandan no solo sistemas de producción respetuosos con el entorno sino además transparencia en la información financiera y medioambiental de las empresas —y más aún las mineras— acorde con las regulaciones ambientales, provocando con esto un cambio de actitud en los entes reguladores, tanto nacionales como internacionales.
Es por eso que una de las primeras acciones regulativas ambientales fue la de la Agenda Ambiental de Naciones Unidas a partir de la Conferencia de Estocolmo o 1ª Cumbre de la Tierra (1972) que se concentraba en el rol de algunas entidades nacionales y regionales con mayor capacidad e influencia en la agenda regulativa ambiental. Luego siguió la de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Medioambiente y Desarrollo, celebrada en junio de 1992 en Río de Janeiro, Brasil que señalaba el derecho a la información medioambiental como un aspecto prioritario para conseguir un desarrollo sostenible. En este sentido, el Quinto Programa Comunitario
40 Puede encontrarse amplia información sobre el mismo en la página web del EMAS de la Unión Europea:
realiza una apuesta por la transparencia informativa de las empresas, que deberán reflejar en sus estados financieros anuales la política medioambiental desarrollada.
En el año 2002, la Conferencia de las Naciones Unidas para el Desarrollo Sustentable que se realizó en Johannesburgo, convocó a los estados a profundizar la implementación de la Agenda 21 que fue aprobada en Río en el año 1992. En esta Cumbre Mundial de 2002 se reforzó el enfoque de Desarrollo Sustentable, con un adecuado equilibrio de sus tres componentes: social, ambiental y económico.
Hoy en día, es posible identificar una serie de organismos internacionales de las Naciones Unidas y otras entidades relacionadas, como impulsores de regulaciones ambientales internacionales en el ámbito minero. Aparecen en el escenario una serie de entidades y convenciones ambientales, de las Naciones Unidas y otros de carácter privado, como la Internacional Standard Organization (Organización Internacional de Normalización - ISO) que, desde los años noventa también realizan una agenda enfocada en este tema, donde los minerales y metales aparecen directa o indirectamente involucrados.
De tal manera, las empresas mineras han orientado sus estudios de desempeño ambiental sobre las políticas de RSE y de sostenibilidad, revelada por medio de sus informes o memorias anuales, que han sido evaluadas de acuerdo a los principios de GRI (2006), referidas a los aspectos de desempeño medioambiental y social que no dejan de lado la implementación de sistemas de gestión de calidad ISO 9001, gestión ambiental ISO 14000, requisitos de gestión medioambiental ISO 14001 y de seguridad laboral. La certificación internacional ISO 14000, es la primera de las normas internacionales para la gestión ambiental (Yamuca, 2010), herramienta cada vez más utilizada que permite a las organizaciones de todo el mundo realizar esfuerzos ambientales y medir su actuación de acuerdo con criterios aceptados en el mundo.
Para Núñez (2006) la ISO 14000 es un mecanismo que permite homogeneizar los estándares de gestión ambiental aplicables a las empresas y cuantificar muchos de los esfuerzos de incorporar esquemas de gestión ambiental en la misma. Asimismo, considera que se trata de una medida que, además, cuenta con un reconocimiento amplio en los mercados internacionales y entre los consumidores, especialmente en los países desarrollados.
Los estudios de Cascio et al. (1997) consideran que todas las normas, excepto ISO-14001, son de lineamientos descriptivos mas no prescriptivos. Las normas 14001 especifican el sistema de administración ambiental, razón por la cual las empresas prefieren registrarse en ISO-14001 antes que en ISO-14000, para ser calificadas, ya que tampoco tiene la contundencia para frenar el impacto y la depredación del ambiente ocasionado por la actividad propia de la industria.
Para Salazar (2011) y Yamuca, (2010) la ISO 14001, es una norma de especificación que permite identificar los requisitos para implementar y mantener un sistema de gestión ambiental (SGA). Es la única norma de la familia ISO 14000 según la cual las empresas y —en especial las mineras— pueden certificar su Sistema de Gestión Ambiental.
La ISO 14001(2004) es una norma voluntaria y ha sido preparada por el Comité Técnico ISO/TC 207, Gestión Ambiental, Subcomité SC1, Sistemas de Gestión Ambiental y está dirigida a ser aplicable a “organizaciones de todo tipo y dimensiones y alberga diversas condiciones geográficas, culturales y sociales”41. El objetivo general, tanto de la ISO 14001 como de las demás normas de la serie 14000, es apoyar la protección ambiental y la prevención de la contaminación en armonía con las necesidades socioeconómicas. La ISO 14001 se aplica a cualquier organización que desee mejorar y demostrar a otros su actuación ambiental mediante un sistema de gestión certificado (Yamuca, 2010).
Los estudios de Moneva y Llena (2000), dan cuenta de que las normas ambientales que se usan tanto a nivel nacional como internacional —tal es el caso de las normas ISO 14000 y 14001— pueden ser adoptadas por las empresas y en especial las mineras, como parte de sus políticas medioambientales y controles de calidad ecológica, de acuerdo a su Sistema de Gestión Ambiental.
La norma ISO 14001 pretende proveer a las organizaciones de todo tipo y tamaño de los elementos de un Sistema de Gestión Ambiental efectivo que, según Yamuca, podrá ser integrado con los otros requisitos de gerencia, y ayudarles a alcanzar objetivos ambientales y financieros, en equilibrio con las necesidades socioeconómicas.
41
Según un estudio publicado en 2004 por la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE), más del 45% de las empresas multinacionales utilizan como herramienta de gestión ambiental a la ISO 14001. En América Latina y el Caribe, el número de empresas certificadas ISO 14000 ha crecido considerablemente, aunque en comparación con países de otras regiones del mundo aún siguen siendo pocas.
Los análisis de Gifford et al. (2009), manifiestan que en los países en desarrollo se han implementado Sistemas de Gestión Ambiental para evaluar la RSE de las empresas mineras establecidas según sus estrategias. El foco principal de un Sistema de Gestión Ambiental es prevenir adversos efectos ambientales y mejorar el desempeño ambiental mediante la institucionalización de los diversos programas y prácticas como la ISO.
Además de las normas ISO, que suelen ser voluntarias y orientadas a mejorar el desempeño ambiental, están las auditorías ambientales que también pueden ser utilizadas por las empresas mineras (Gifford et al., 2009). Para nuestro estudio nos dedicaremos a tratar las normas ISO y la certificación ISO 14001 referida a la adopción de un sistema de gestión ambiental que permita a las empresas mejorar su desempeño ambiental.
Según Correa et al. (2004), ya son más de 1 400 empresas las que han certificado bajo la ISO 14001 en América Latina. De este modo se pueden comprobar los avances que proporcionan las normas sobre contabilidad medioambiental para el desarrollo sostenible, así como corroborar el comportamiento de las empresas respecto de sus normas.
Los estudios de Archel y Lizárraga (2001), realizados en empresas españolas cotizadas, concluyen en la urgencia de una regulación en la materia, que contemplen tanto la adopción de sistemas de gestión medioambiental como la divulgación de las acciones realizadas. Al mismo tiempo, se hace necesario someter la información medioambiental a la opinión de verificadores externos. La implementación de esta práctica otorgaría un mayor rigor a esta información, ganando credibilidad, enfocando temas medioambientales y haciendo que las empresas se enfoquen hacia la sostenibilidad.
En tanto, los estudios de Hernández (2007) concluyen que las empresas mineras peruanas dentro de sus prácticas de desempeño ambiental han empezado a informar
sobre sistemas de gestión ambiental como el ISO 14001. Esto se confirma más tarde con los estudios de Hernández (2008), dando cuenta de que un 70% de empresas mineras en el Perú informan sobre la implementación de sistemas de gestión de calidad ISO 9001, medioambiental ISO 14001 y sistemas de seguridad laboral. Los sistemas de gestión, en la mayoría de los casos, se orientan a mejoramientos ambientales como por ejemplo, el tratamiento de residuos y relaves mineros.