• No se han encontrado resultados

Nos encontramos en un buen momento

para fortalecer la

normativa y las

instituciones. Una

empresa con recursos

cuantiosos y personal

ineficiente, está

destinada al fracaso.

Es obvio que el Estado

Dominicano, para

poder cumplir los

roles, retos y desafíos

del presente requiere

de manera

impostergable adoptar

un sistema de gestión

de recursos humanos

basada en la carrera

administrativa .

Función Pública en la Constitución de la República Dominicana

Uno de los factores que más ha promovido la d eb ilid a d in s t it u cio n a l e n la Re p ú b lica Dominicana ha sido la carencia de un marco legal ad ecu ad o p ara p rom over la eficacia en la función pública.

Si bien al ad venim iento d e la Rep ú blica, en la letr a d e la Con stitu ción d e 1844 se consagró u n estatu to d e la fu nción p ú blica q u e e n s u m o m e n t o fu e co n s id e r a d o av an za d o, la m en tablem en te, p or r az on es h istóricas qu e sería p rolijo d estacar, nu nca fue desarrollado y terminó siendo eliminado en la reform a constitu cional d e 1854.

En el ar tícu lo 14 se p lan teaba q u e los

dominicanos nacen y permanecen libres e iguales en derecho, y todos son admisibles a los empleos p úb l i co s , co n s a g r a n d o n ít id a m e n t e la

igu ald ad en el acceso a la fu nción p ú blica. Asimismo, en el numeral octavo del artículo 102 se estableció como una de las atribuciones del Presidente de la República, suspender de sus

destinos a los empleados cuyo nombramiento le corresponde, cuando delincan en raz ón de su oficio, estableciendo así con una visión superior

a su ép oca el p rincip io d e inam ovilid ad no estabilidad de los agentes del Estado.

La inamovilidad o estabilidad desapare- ció en la p rim era reform a constitu cional, la d e fe b r e r o d e 1854, in t r o d u cié n d o s e la cláusula vigente hasta la fecha, que faculta al p od er ejecu tivo a rem over librem ente a los servid ores d e la Ad m inistración p ú blica. Y, a u n q u e la d octr in a h a en ten d id o q u e se p u ed en establecer excep cion es legales, la

ju r is p r u d e n cia co n s t it u cio n a l r e cie n t e con sid eró lo con trario, sosten ien d o qu e la fa cu lt a d d e l P r e s id e n t e d e r e m o v e r lo s fu ncionarios p ú blicos no está cond icio-nad a en la Constitución y, por tanto, es discrecional (Sentencia Caso INDOTEL, reafirmada en el caso de

un recurso de inconstitucionalidad de la Ley Institu- cional de Policía). Es así que el estatus jurídico

con stitu cion a l d e los ser v id or es p ú blicos dominicanos es hoy inferior al que amparaba al servid or d e 1844.

Se trata de una anomia constitucional que p on e en p elig r o la efica cia d e la fu n ción p ú blica en el p aís, y hay qu ienes sostienen qu e ello exp lica el p orqu é la Ley 14-91 sobre el Servicio Civil y Carrera Administrativa no cumplió su cometido. Para quienes sostienen e s a t e s is , s in u n cu a d r o co n s t it u cio n a l adecuado es virtualmente imposible que una Ley d e Fu nción Pú blica p u ed a ser ú til. Sin intención d e contrariar frontalm ente aqu ella posición entiendo que no había forma de que la Ley 14-91 jugara su rol normativo, aún con u n cu ad ro constitu cional a su favor, p orqu e ella nació añeja y p lagad a d e u n sinnú m ero d e fallas técnicas irrep arables en el contexto político dominicano.

La Re p ú b lica D o m in ica n a s e h a ca r a ct er iz a d o p o r u n a t r a d ició n p o lít ica autoritaria que corroe las bases mismas de la in stitu cion alid ad . An tes, in clu so p revio al nacim iento d e la Rep ú blica, el au toritarism o de la colonia se impregnó al código genético d e la cla s e p o lít ica d o m in ica n a . N o fu e extraño, entonces, qu e al inicio d e la ép oca r ep u blican a, con Ped ro San tan a y Bu en a- ventura Báez se solidificara un autoritarismo criollo, qu e se ha id o clonand o y recicland o

generación tras generación, constitución tras constitución. Ello explica el porqué nos hemos acostu m brad o a d esatar los vicios antes qu e las fortalezas d e la Constitu ción.

Sin d u d a, el conju nto d e com p eten-cias exorbitantes que al Presidente de la República le otorga la actual Constitución en su artículo 55 p r o d u ce n u n e le v a d o n iv e l d e cen tr a liz a ción d e la a ct iv id a d esta t a l en m a n o s d e l P o d e r Eje cu t iv o y d e la ad m in istr ación cen tr al. Den tr o d e d ich as com p etencias resalta en su asp ecto negativo el que, como Jefe de la Administración Pública, t ie n e a m p lia s fa cu lt a d e s , q u e s e g ú n la jurisprudencia constitucional son de carácter

discrecion al p a r a d e s ig n a r y d e s t it u ir

lib r e m e n t e a t o d o s lo s fu n cio n a r io s y em p lead os qu e no p ertenezcan a otro d e los p o d e r e s d e l Es t a d o . Ta n a lt o p o d e r in co n d icio n a d o h a d a d o lu g a r a u n a bu rocracia estatal p arasitaria qu e se recicla co n ca d a ca m b io d e g o b ie r n o y q u e e s u t iliz a d a co m o b o t ín p o lít ico m e d ia n t e p rácticas clien telistas a través d e sistem as corruptos de tráfico de influencia.

P er o a ú n en el m a r co co n st it u cio n a l actu al existen p rincip ios fu nd am entales qu e p u d ieran servir d e p arám etro p ara fu n d ar una función pública que priorice la eficiencia y que pueden ser antepuestas a las supuestas facultades discrecionales del Presidente, que en un ámbito como la función pública parecen su m am ente cu estionables.

La evocación con stitu yen te d e qu e la fin a lid a d p r in cip a l d e l Es t a d o [e s ] la p r otección efectiv a d e los d er ech os d e la p ersona hu m ana y el m antenim iento d e los

La finalid ad

principal del Estado