Católica
2. Notas previas:
a) Nos ha parecido pedagógico dividir en dos secciones los aspectos que se tratan a continuación: los primeros se refieren especialmente al nivel humano de formación; los segundos engloban, generalmente, algunos aspectos de la formación sobrenatural. Aunque no pocas veces los dos niveles se entremezclen
b) Se ha escogido los que parecen a continuación porque vemos que son los que los tratadistas prefieren, sin que sean los únicos ni siempre los más importantes. La experiencia, por otra parte, indica estar acertado el camino que se pretende recorrer.
c) De intento, y el lector caerá fácilmente en la cuenta, las indicaciones que se hacen, la doctrina que se da, se han dejado, fuera de excepciones, en forma esquemática. Ordinariamente se remite a los textos bíblicos que es muy conveniente leerlos detenidamente, meditarlos, acogerlos para aplicarlos y vivirlos.
3. Responsabilidad:
a) Orientaciones
Es tan importante que debe ser indicado este requisito con plena lealtad, cuando se propone a una persona la posibilidad de discernir el llamado de Dios a servir. Sin ser aceptado seriamente, no hay invitación de Dios a colaborar con El en la Renovación Carismática, como servidor.
- Cuando un servidor va abdicando de la propia responsabilidad, debe ser amonestado fraternalmente; si perseverara en sus fallos, sería una renuncia implícita a su promesa de responsabilizarse. Por tanto, no debe ser retraído como tal a no ser que dé garantías fundadas de enmienda.
- Tan peligroso es para el servidor responsable estar sobrecargado de trabajo, aunque sea con una gran voluntad apostólica, como contentarse con desempeñar su cargo ―buenamente‖
- El servidor en la Renovación Carismática, debe reflejar a Cristo Pastor y Servidor; debe buscar muy sinceramente la voluntad de Dios, si aun no la conoce, auxiliado por personas aptas, y tratar de realizarla con el cuidado que el Señor y la comunidad que se le ha encomendado, merecen.
- La ―responsabilidad‖ asumida y realizada supone el cultivo y desarrollo de virtudes sólidas cristianas. Y, de un modo especial, implica el descubrimiento y la prontitud, de la ayuda del Espíritu a vivir el misterio de la Cruz.
- De una ―responsabilidad‖ asumida libremente, cultivada y desarrollada progresivamente, se valdrá la gracia del Espíritu para hacer brotar frutos admirables en las personas sobre que recae. Y al contrario, si se descuida. Por eso no se le podría crear mayor problema a la Renovación Carismática, que contar con servidores que no quisieran asumir su propia responsabilidad.
- La formación para la responsabilidad se pretende dar a nivel teórico con instrucciones, retiros, convivencias, etc. A nivel práctico con el ejercicio graduado y dirigido de responsabilidades, pero siempre en una mayor amplitud de acción. - Un elemento insustituible de la ―responsabilidad‖ es el conocimiento de la propia
misión y de la capacitación para realizarla.
- La responsabilidad frente a la Iglesia y la Renovación Carismática, debe estar convenientemente armonizada con las obligaciones del propio estado. Estas han de ocupar el primer lugar, pero no pueden acaparar de tal modo nuestra persona y nuestro tiempo, que, en una vida bien ordenada, no dejen cierto espacio para el trabajo apostólico y para el propio cultivo espiritual. Si no pudiera darse esta discreta armonía, entonces sería una indicación clara del Señor que no puede comprometerse con la responsabilidad que pide servir en la Renovación Carismática.
- Esta armonización del compromiso de la Renovación Carismática, con las obligaciones del propio estado y la profesión, debe dejar margen para el conveniente descanso.
Es una de las ―tentaciones‖ más sutiles y peligrosas: el vivir habitualmente sobrecargado de trabajo. No es bueno ni física, ni psicológica, ni espiritualmente. En este punto el mismo sujeto ha de velar por si mismo con tranquilo discernimiento. Creemos que es una misión importante de los ―asesores‖ y ―coordinadores‖ velar paternalmente para que cada servidor, sobre todo, los que trabajan en los equipos, no estén, ordinariamente, fuera de ocasiones extraordinarias, sobrecargados de ocupaciones; que no tomen sobre si más trabajo del que prudentemente, conforme a sus posibilidades, pueden realizar: De otro modo, los afectos, no pocas veces funestos, comenzarán a hacerse sentir.
Esto no es fomentar la ―pereza‖ de la que el servidor debe precaverse con tanto cuidado como del exceso de trabajo.
- Los servidores han de recordar frecuentemente que su compromiso fundamental es con una Persona. Cristo, no con una obra o misión. Esta seguirá necesariamente apoyada, sostenida y robustecida por el compromiso primario con el Señor: Visto desde esta perspectiva, cobra una seriedad especial.
- Los servidores tiene que conocer bien el campo de su actuación y estar en actitud de perfeccionarse, para ser instrumentos, cada vez más aptos, para la obra del Espíritu.
- La responsabilidad de los servidores se deriva:
De la realidad de la acción del Espíritu Santo que actúa, en su plan libre de salvación, usando como instrumentos colaboradores a los hombres (1 Cor 3,57; 4-1)
- De la importancia de la obra que se les encomienda, en nombre de la Iglesia, a través de los que dirigen la Renovación Carismática, respecto de sus grupos de oración.
(Esto supondría tocar la finalidad de la Renovación Carismática y del objetivo de los grupos de oración, íntimamente relacionados)
- Los servidores tienen que estar dispuestos a dejarse evaluar fraternalmente y con lealtad; dejarse amonestar y corregir, sobre todo por los que tienen esa obligación; evaluar frecuentemente la marcha del grupo de oración, la preparación, los aciertos, las faltas; trazarse objetivos reales y poner los medios que estén a su alcance dejando al Señor el resultado. El descuido de la ―evaluación‖ es una de las causas del estancamiento y aun de las desviaciones del grupo. Algo muy importante que deben tener en cuenta cuando evalúen, es la relación con las personas del grupo y la interrelación de los servidores entre sí, con el párroco; con los diversos equipos de la Renovación Carismática.1
b) La actitud de Jesús:
- También Jesús se preocupó de darnos enseñanza sobre la creatividad o espíritu de iniciativa y tanto apreció esta virtud humana que condenó la pasividad o la pereza en el actuar.
―Porque los hijos de este mundo son más sagaces que los hijos de la luz‖. (Lc 16,8).
Su pensamiento queda muy claro sobre todo a partir de algunas de sus parábolas. En ellas Jesús enseña que es necesario ser activos y tomar iniciativas para el Reino de Dios, y el hecho de actuar así puede arriesgar su felicidad eterna y la expansión del Reino de Dios (Mt 25,31-46). Y parece sorprendernos el que no mencione el juicio que se nos seguirá sobre los pecados cometidos, porque ya su misericordia ha caído sobre ellos y el perdón de su bondad los ha borrado del todo. Jesús hace hincapié sobre nuestro actuar, sobre nuestra iniciativa respecto
de nuestros hermanos por amor suyo, y condena ―porque no hicisteis lo que debíais‖. Nos mostramos personas sin iniciativa por el Reino de Dios.2
- En la parábola de los talentos (Mt 25,14-30) Bonnard, eminente comentarista de San Mateo, afirma que los talentos de la parábola se entienden principalmente como el amor activo que los discípulos deben a todos los hombres.3
No abundamos en otras citas que pueden reafirmar lo precedente. El motivo parece manifiesto: Nos hallamos ante una responsabilidad fundamental: la construcción del Reino de Dios y en él es necesario tomar iniciativas para ganar terreno contra el enemigo del plan salvador del Padre; e igualmente para que este Reino se difunda. Dios actúa no pocas veces directamente; pero otras, las más frecuentes, quiere ver obrar a sus hijos y tomar iniciativas con la ayuda de su gracia. Al ligar tan estrechamente su Reino a nuestra cooperación está indicando que somos un elemento indispensable según sus planes, para nosotros y nuestros hermanos.
- La consecuencia es obvia. Necesitamos caer en la cuenta de esta seria responsabilidad y actuar conforme a ella. Es mucho lo que está en juego y el Señor nos ha descubierto el criterio de nuestro juicio. Lo que debimos hacer y no hicimos.
c) Recursos:
- Tan importante puede ser la creatividad o el espíritu de iniciativa, aun en las obras del Señor, que éstas pueden decaer y hasta extinguirse por falta de una discreta creatividad. El orden, lo esencial inmutable no van a sufrir por el hecho de que se les envuelva en una expresión distinta y aun nueva. Un vino añejo, delicioso no pierde su valor aunque cada vez o, frecuentemente, se escancie en vasijas apropiadas distintas.
Cuando un grupo de oración no sale de un camino trillado, está muy cerca el peligro de la fatiga, del formulismo, de la rutina. Hay elementos esenciales que no se pueden eliminar, v.gr. la alabanza, la palabra de Dios. Pero esos mismos pueden ser renovados discretamente con una breve motivación, con una sencilla oración que prepara nuestro oído y nuestra acogida interior, con una petición amable de atención, etc.
- Cuando nos abrimos al Espíritu y somos sinceros buscadores de la gloria de Dios, El va suscitando en nosotros una creatividad dentro y fuera del grupo de oración que llega a sorprendernos a nosotros mismos.
- La creatividad puede llegar de la mano de la experiencia ajena, de lo que otros hacen con éxito y tratamos de inspirarnos en ello para acomodarlo a nuestra realidad. La lectura de libros de garantía es una fuente abundante que nos puede iluminar, inspirar, sugerir modos de dar una eficacia mayor a lo que nosotros, como servidores, debemos hacer y en primer lugar hay que poner la oración para ser perfeccionados en nuestra obra, en la colaboración que damos al Señor. Ante
el Santísimo se han gestado frecuentemente, los más hermosas maneras de dar variedad y de ayudar más eficazmente a nuestros hermanos.
- Posemos en su justo valor la importancia de la creatividad de la que el mismo Señor nos dio ejemplo no sólo en sus modos de curar, sino también en las diversas maneras con que exponía su doctrina al auditorio, aunque sustancialmente fuera el mismo mensaje transmitido.4
4. Exigencias de la responsabilidad: