Formar en la oración personal, para la comunicación íntima con Dios:
1. Persuasiones del servidor respecto de la oración:
(En tema tan rico y trascendental solamente podemos aspirar, en cuanto aquí digamos sobre la oración, a dar indicaciones y a hacer sugerencias)
- Sin una oración íntima con el Señor, no se puede realizar en profundidad nuestra identidad de: hijos de Dios, hermanos de Jesucristo, templos vivos del Espíritu, llamada a vivir en nosotros la vida trinitaria.
- Sin una oración o trato íntimo con el Señor, resultará muy difícil vivir nuestra condición cristiana según el Evangelio, a ejemplo de Jesucristo, bajo el impulso del Espíritu. - Sin el trato íntimo con el Señor correremos peligro serio de desviar nuestros
compromisos apostólicos a una búsqueda disimulada de nosotros mismos; a desilusionarnos en las dificultades, a entibiar nuestras motivaciones.
- Sin un trato íntimo con el Señor no llegaremos a conocer ―internamente‖ a Jesucristo; a dejarnos moldear por su acción a través del Espíritu, a irnos despojando del ―hombre viejo‖ para revestirnos de la imagen de Jesús.
- Sin un trato íntimo con el Señor resultará poco menos que imposible el amor a nuestros hermanos en y con Cristo; nuestros compromisos más entusiastas por ellos apenas pasarán de ser meramente honestos sin elevarse al nivel sobrenatural cristiano.
- Sin un trato íntimo con el Señor por la oración nuestra aportación espiritual a los grupos de oración se empobrecerá y en nuestro compromiso correremos el riesgo de cansarnos, ceder a la pereza, al desánimo, a actuar sin calor interior, a dirigir muy humanamente.
- Sin un trato íntimo con el Señor por la oración privada estaremos frustrando, en gran parte, la acción del Espíritu. Una de sus misiones es, y la experiencia de la Renovación Cristiana lo comprueba abundantemente, llevarnos a la intimidad, cada vez más profunda, con Jesús.
- Los servidores de la Renovación Cristiana, deben estar persuadidos de que orar no es siempre fácil, ni mucho menos. Hay que pagar, ordinariamente, el tributo de la paciencia, la perseverancia y la esperanza.
- La comunicación íntima con el Señor supone ciertas exigencias, que, ordinariamente, no nos ahorra el Espíritu, en la preparación, en la actitud, etc., y el servidor debe conocerlas.
- Llegar a la intimidad con el Señor supone que el servidor le dedica tiempo prudencial, diario ha ser posible; le da importancia de prioridad; ordena su tiempo de modo que ésta queda a salvo y reciba la atención merecida.
- Juegan gran importancia, por más que parezcan cosas secundarias, el lugar donde se ora, el tiempo cuando se ora, el modo como se ora.
- El servidor tiene que ser humilde y, aunque la oración es fundamentalmente obra del Espíritu, no le será fácil llegar a la intimidad con Dios si no se decide a orar y aprender los modos diversos de comunicarse con el Señor.1
2. Hombre de ORACION: (Lc 5,16; 6,12; 1 Tes 5,17; Fil 2,19-20).
- Sin minusvalorar los dones humanos….al contrario; reconociéndolos, empleándolos, perfeccionándolos, cooperando con ellos, LLEVA TODO POR VIA DE ORACION.
- Se alimenta diariamente con la oración ―personal‖, íntima, fiel, aun en la aridez y las pruebas, al Señor.
- Se ayuda de otros para progresar en la oración comunitaria y personal.
- No se deja absorber por las ocupaciones. Tiene un tiempo especial para comunicarse con el Señor.
- Esta oración le lleva a una recepción más frecuente y fervorosa de los sacramentos, sobre todo de la Eucaristía, la oración por excelencia.
- ―El verdadero líder es una persona de oración. Sabe que la obra de la Salvación es de Jesús para la gloria del Padre. No depende de sus propias capacidades y talentos, aunque los usa con gran generosidad, para realizar la obra de Dios. En oración pide y recibe luz y el poder para ser colaborador fiel en la construcción del Reino‖.2
3. Persona de VIDA DE ORACION: (Lc 18,1:1 Tes 5,17; 1 Tim 2,1 1-ss, 8) La “fuente”
- Es como la ―irradiación o la vivencia en la vida diaria, de la oración. Viene a ser
―contemplativo en la acción‖, sin dicotomías entre ambas realidades que se influyen y complementan mutuamente.
- Es un hombre orientado, desde lo profundo del ser, hacia Jesucristo, la gran presencia
de Dios‖ que habitó entre nosotros‖.3
- ―El hombre de vida de oración, es el hombre de un gran amor: Dios lo enbelesa, Dios
lo deslumbra, gusta a Dios, su bondad y grandeza le asombra más cada día‖.4
- Es el hombre de una gran amistad con Dios, que exige mutuo intercambio de dar y
recibir; entre ambos existe una perpetua reciprocidad: ―Dios me ama, yo lo amo‖. No hay circunstancia en su vida en la que pueda dudar de la presencia y del amor de Dios hacia él. Es la intercomunicación de la amistad. Se alegra de que Dios sea Dios. Esto le importa más que su propia miseria de hombre.5
- Es el hombre que posee celosamente un gran secreto: Dios le ha revelado sus hombres: Padre, Hijo, Espíritu de amor que viven el infinito misterio de su ser único en El, en su intimidad más profunda y le participan su amor infinito. En esa Trinidad, en cada una de las personas encuentra su alegría más honda, su pacificación, el centro
mismo en el que todo ser capitula; y vive en honda e intima cercanía. Es el perpetuo amador de su amigo-Dios, de la Trinida.6
4. “Motivaciones”:
- La misma identidad cristiana nos pide un vivir para el Señor y un comunicarnos constantemente con el Padre, a imitación de Jesucristo y en El, con el poder y bajo la inspiración del Espíritu Santo.
- Es una de las misiones peculiares del Espíritu: enseñarnos a orar, ora en nosotros y con nosotros al Padre.
- Es una característica de la Renovación Carismática, que la experiencia da hallarse en muchas personas y en un grado profundo.
- En la Renovación Carismática, los ―carismas‖ deben ser ejercidos en la oración ―antes‖, ―mientras‖ y ―después‖ de su ejercicio.
- La vida de alabanza, acción de gracias y de adoración son ―connaturales‖ al ser de la Renovación Carismática, y su práctica en todo momento, explicita o implícitamente, las intensifica, purifica y profundiza.
- La maduración en lo que es el núcleo de la Renovación Carismática, formulada bíblica mente en: ―Jesús es el Señor‖ el centro ―total‖ de nuestras vidas, debe llevar necesariamente a vivir en una orientación plena hacia el Señor, expresa o tácita y esto es vida de oración.7
- La función fundamental del servidor da la razón más poderosa para que éste sea verdaderamente hombre de oración.
- El servidor es un guía de sus hermanos del grupo de oración. Con humildad y muy de lejos pero con la persuasión de la misión que se le ha confiado, puede hacer suya la alegoría del buen pastor; de Jesús (Jn 10,II-ss).
Es una pequeña porción de la gran Iglesia de Cristo la que, por la autoridad de quienes, de algún modo la participación del Obispo, pastor de la Renovación Carismática en la diócesis se le ha puesto en sus manos.
- A partir de la Encarnación del Verbo, el supremo mediador del Padre, el hombre, las comunidades, necesitan un testigo que ayude en la obra del Señor para guiar a El a sus hermanos, El verdadero testigo de Cristo es quien mejor dispuesto está para guiar a otros hacia si.
Testigo es el que nos habla, nos ―redise‖ y nos descubre aquello que él ya antes había descubierto. El que nos entrega con la palabra, con las obras, con el ejemplo, lo que forma el núcleo de su vida. También él se aplica e intenta realizar lo que San Juan, lleno de emoción, escribía:
―Lo que existía desde el principio, lo que hemos oído, lo que hemos visto con nuestros ojos, lo que contemplamos y tocaron nuestras manos acerca de la Palabra de vida, pues la vida se manifestó, y nosotros la hemos visto y damos testimonio y os anunciamos la Vida eterna, que esta vuelta hacia el Padre y que se nos manifestó, lo que hemos visto y oído, os lo anunciamos para que también vosotros estéis en
comunión con nosotros. Y nosotros estamos en comunión, con el Padre y con el Hijo, Jesucristo‖ (1 Jn 1,1-3).
- Es un descubrimiento progresivo, profundo, maravilloso que ha ido haciendo de Cristo en su vida el servidor. Descubrimiento que está todo el inmundo de gozo ( 1Jn 1,4), de amor acaparador. Y aquí es donde entra el papel insustituible de la oración.
Allí es donde Jesús recibía de su Padre celestial sus consignas, su fuerza, su vida (Jn c.5). En la oración, lugar privilegiado, es don del discípulo de Cristo, se pone en comunicación íntima con El. Allí va contemplándolo, tocándolo, al modo de Juan evangelista y se va adentrando en su conocimiento, amor y seguimiento.
En esta comunicación de todo su ser con el Maestro, es donde va recibiendo sus criterios, sus deseos, sus actitudes…Va asimilándolo vitalmente, poco a poco; se va convirtiendo a El, se deja tomar por El. Su vida y la de Cristo se van edificando…Es allí donde el Espíritu Santo se emplea a fondo con nosotros para: ―re-crearnos‖ en Cristo (Rom 8,29). El servidor, frente a sus hermanos, cuando se ha dado esta osmósis espiritual de la vida de Cristo, no hará otra cosa que irradiar aquello que ha vivido largamente en su frecuente y prolongada comunicación por la oración.8
No hará sino dejar que la luz interior que el Espíritu ha ido encendiendo y agrandando, se irradie en sus maneras, en sus criterios, en su enseñanza, en su mismo silencio lleno de lo que el Señor le ha ido comunicando en el diálogo de amigos en la oración. - ―Lo esencial de la oración es la comunicación con Dios, una experiencia de encuentro,
un contacto YO-TU como diría Martín Buber. Mientras no se dé ese encuentro y contacto, no hay oración.
La oración ―se produce‖ entre dos y con cooperación de los dos. Yo no puedo producir un encuentro sin la gracia de Dios; por otra parte Dios puede, pero no suele imponerme un contacto sí, de mi parte, no lo pido, deseo, busco.
Considerando esta esencia de la oración, comprenderemos fácilmente nuestros textos escritos, en el canto, en nuestras andanzas por la ciudad, en el trato con otras personas, aún en medio del trabajo intelectual. Porque la comunicación es a nivel del espíritu. (con muchas resonancias no conceptuales de nuestro ser). Pero siempre será necesario que consagremos períodos de tiempo exclusivos para nuestra búsqueda de Dios. Es digno y justo que hagamos esto de nuestra parte. El, por su parte, es soberanamente libre para tocarnos cuando y como quiera‖. 9
- Cuando el servidor es realmente una persona de oración encontrará que toda su vida se convierte en testimonio vivo, poderoso del Señor hacia sus hermanos para ser guiados por Cristo que está presente y actúa en su testimonio. Es testigo porque enseña y transmite al mismo ser. Testigo porque se convierte en luz, enseñanza, aliento, fortaleza, consuelo, estimulo para caminar hacia quien el servidor va caminando tan de cerca. 10
Allí, sobre todo a los pies de Cristo crucificado, sumergidos en la contemplación de su pasión y de su muerte, nos sumergimos en las fuentes de la sabiduría; adquirimos
una esencia de la Vida que ningún conocimiento humano puede dar. Allí recibimos la llamada fascinante a caminar, más y más hondo, al infinito de Dios en Cristo y el apremio de comunicar este misterio a nuestros hermanos.