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Nuevos perfiles y especialidades emergentes

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Y ESPECIALIDADES EMERGENTES DE ANIMACIÓN

2.1. Animación teatral

En términos generales, la animación teatral tiene un doble significado y alcance según se ponga el acento en cada uno de los dos conceptos que componen esta denominación. Si el acento lo ponemos en el teatro, entonces éste se con- vierte en la parte sustantiva y la animación es el comple- mento, instrumento o medio para acercar y promocionar el teatro entre el público (PAVIS, 1980). En este caso, la ani- mación es un medio del teatro.

Pero esta interpretación inicialmente surgida del mundo teatral y educativo, se ha visto desbordada por otro enfoque que ha terminado colonizando el significado de lo que hoy entendemos por animación teatral: la especialidad de la animación sociocultural que utiliza los recursos y técnicas teatrales como medios de participación, desarrollo grupal y creativo. En este caso, lo sustantivo es la animación y el te- atro se convierte en un medio privilegiado para desarro- llarla (Ventosa, 1996).

Para ilustrar de manera esquemática este doble enfoque de la animación teatral, presentamos el cuadro de la pági- na siguiente comparado (Ventosa, 1996).

Las primeras experiencias de animación teatral de las que tenemos registro documental e histórico aparecieron en Eu- ropa (Martinow-Remiche, 1974; Coenen-Huther, 1977) y en Latinoamérica (Boal, 1974, 1975) alrededor de los años se-

tenta del pasado siglo XX, prolongándose en los años ochen-

ta (Passatore, F.; Destefanis, S.; Fontana, A. y De Lucis, F. 1985) y su primera sistematización teórica y metodológica

ENFOQUE OBJETO PERFIL FUNCIONES FORMACIÓN IMPLICACIONES FINALIST A La

animación como fin

El teatr

o como

medio de ASC (cualquier programa de ASC en el que el teatr

o

se utilice como medio de intervención).

Animador

es

socioculturales especializados en expr

esión dramática y teatr o. — Centr o de inter és — Dimensiones: — lúdica — expr esiva — cr eativa — grupal — socializadora Formación básica en ASC y complementaria en teatr

o.

Incorporación de la formación teatral dentr

o

de los estudios de ASC.

INSTRU- MENT

AL

La

animación

como medio La ASC como medio del teatr

o (campañas de teatr o, teatr o-fórum, Certámenes de teatr o

aficcionado, escuelas municipales de teatr

o...). Pr ofesionales del teatr o especializados en ASC. — Educación teatral — Pr omoción teatral — Innovación y experimen tación

Formación básica en teatr

o

y complementaria en ASC. Implantación de la formación en ASC dentr

o

de los estudios y escuelas de Arte Dramático.

ENFOQUES DE LA ANIMACIÓN TEA

aparece a comienzos de los 90 del mismo siglo (Ventosa, 1990). A partir de entonces, se fue desarrollando su estudio y profundización desde una vertiente específicamente ani- madora (Ucar, 1992; Motos, T., 1996; Vieites, M. F., 2000).

Sin embargo, no ha sido hasta entrar de lleno en el siglo

XXIcuando se ha empezado a consolidar como tal discipli-

na con un perfil profesional específico y una ubicación epis- temológica precisa (Caride y Vieites, 2006).

El perfil profesional y la formación del animador o ani- madora teatral se consolidó merced a un proyecto impul- sado por la Unión Europea desde el programa «Youthstart» dedicado a la implantación de nuevas profesiones e inicia- tivas de empleo (Caride, Martins y Vieites, 2000).

Todo este aquilatado recorrido histórico, pone en evi- dencia el progresivo acrisolamiento de una práctica so- cioeducativa, a partir de una inicial e intuitiva mezcla de in- gredientes. Este proceso ha llegado a un punto de madurez en el que se hace necesario plantearse el reconocimiento académico y profesional de la animación teatral como una disciplina y una profesión con personalidad propia.

Hay, al menos, dos tipos de razones que fundamentan esta afirmación. La primera es de naturaleza empírica y se asienta en la presencia generalizada que ha llegado a tener el teatro dentro de los programas y servicios de animación, lo mismo en su vertiente educativa como en la social y cul- tural. De ello dan fe los ya citados estudios empíricos y do- cumentales europeos realizados.

La segunda razón es de carácter científico y se refiere al grado de conocimiento que se ha venido generando en tor- no a esta nueva disciplina, desde las iniciales experiencias (Passatore, Destefanis, Fontana y De Lucis, 1972; Marti- now-Remiche, 1974; Boal, 1974 y 1975; Coenen-Huther, 1977), las primeras elaboraciones teórico-metodológicas (Ventosa, 1988 y 1990; Ucar, 1992 y 1993), las aportaciones en torno a los foros internacionales convocados sobre el te-

ma (Vieites [coord.] 2000; Caride, Martins y Vieites [coords.] 2000), hasta desembocar en aportaciones multidisciplina- res en forma de tratado académico (Caide y Vieites, 2006). y este proceso, aunque aún está en rodaje, presenta, sin em- bargo, unas condiciones suficientes como para emprender esta empresa legitimadora.

Para ello, disponemos de unas bases teórico-conceptuales al respecto que parten de la consideración de la Animación teatral como un tipo de animación sociocultural caracteri- zado por la utilización del teatro como recurso preeminen- te de intervención. Esto nos permite afirmar que el objeto de nuestra disciplina viene delimitado por el conjunto de modelos, métodos y prácticas socioculturales derivados de la aplicación predominante de las técnicas de expresión dramática y teatral a programas y modelos de Animación Sociocultural (ASC). Su campo de estudio abarcará, por tanto, la intersección entre la ASC —como modelo formal de intervención— y el teatro —en cuanto recurso material y técnico—. Atendiendo a estas premisas, podemos definir la animación teatral como una práctica sociocultural com-

pleja, que brota cuando un determinado modelo de interven- ción (la ASC) se lleva a cabo a través de un recurso expresivo concreto (el teatro) en aras de la democracia cultural.

2.2. Animación deportiva y nuevos espacios

lúdico-educativos de intervención

Como ya advertimos al principio, la animación deportiva profesionalmente no se sitúa dentro de la familia sociocul- tural, a pesar de ser una especialidad de la animación ofi- cialmente reconocida dentro del sistema educativo español y europeo e impartida como tal dentro de los ciclos de For- mación Profesional superior (RD 2048/1995).

Pero ello no quiere decir que no comparta con la ASC contenidos y funciones comunes, sino más bien todo lo con- trario, ya que lo que marca la diferencia en ambas modali-

dades de animación es tan sólo la preferencia en el uso de unos determinados recursos (los deportivos por un lado y los socioculturales por otro) a la hora de conseguir unos fi- nes compartidos (el desarrollo de la participación y el em- pleo lúdico-educativo del tiempo libre), a través de una me- todología también común (lúdica, participativa, activa y grupal). Ni siquiera los espacios de intervención de la ani- mación deportiva y sociocultural son excluyentes o están di- ferenciados, sino que más bien son mutuamente comparti- dos, de tal forma que una instalación deportiva se utiliza muy a menudo para desarrollar programas de Animación Sociocultural y tiempo libre (talleres, campamentos, colo- nias o semicolonias infantiles, por ejemplo) y un equipa- miento sociocultural se utiliza frecuentemente para activi- dades de animación deportiva.

Incluso, puede haber espacios en los que las activida- des de animación compartan simultáneamente dimensio- nes deportivas y socioculturales o lúdico-educativas. Es el caso del espacio acuático, en el que me voy a detener a continuación.

Pero antes de referirnos a un ámbito específico de la ani- mación deportiva, es preciso que describamos su marco ori- ginario.

Los orígenes de la animación deportiva surgen de la con- fluencia de un doble proceso con direcciones convergentes: J De la Animación Sociocultural al deporte: la búsqueda de nuevas técnicas de participación y de motivación ciudada- na, junto con el creciente arraigo e interés que despierta la actividad deportiva en la población, hace del deporte un ámbito idóneo y cada vez más utilizado por los animadores y educadores de tiempo libre para desarrollar programas de intervención en donde las actividades físico-deportivas aparecen de manera monográfica e integrada junto con otro tipo de actividades socioculturales.

CONCEPCIONES EVOLUCIÓN HISTÓRICA MEDIOS FORMAS DE EXPRESIÓN Cultura patrimonial Hasta los años 60-70 del siglo XX Ausencia de políticas culturales y deportivas Cultura y deporte de élite Democratización cultural A partir de los años 70 del siglo XX Difusión cultural y promoción del deporte Desarrollo de la cultura de masas y del deporte como espectáculo Democracia cultural A partir de los años 80 del siglo XX Animación sociocultural y deportiva Cultura y deporte popular

J Del deporte a la Animación Sociocultural: al mismo tiem- po, desde la orilla del deporte los medios de comunicación consiguen una difusión generalizada de las competiciones deportivas a través de eventos cada vez más populares e im- pactantes (olimpiadas, mundiales, trofeos, torneos, copas, ligas…). También la labor divulgativa de los mass media en Por otro lado, la evolución en las concepciones y políti- cas culturales, afecta igualmente a la evolución de la con- cepción del deporte y a las políticas deportivas que se van desarrollando primero en Europa y luego en otros conti- nentes. No en vano, el deporte forma parte de las compe- tencias en materia de cultura, habiéndose abordado por la mayoría de los gobiernos europeos conjuntamente con las políticas de juventud, desde donde la Animación Sociocul- tural históricamente se ha venido desarrollando (Francia es quizá el caso más paradigmático por la influencia que ha tenido en otros países europeos como el nuestro: Decha- vanne, 1991). Este proceso histórico y relacional entre la influencia de las políticas y concepciones culturales y de- portivas, lo resumo en el siguiente cuadro comparado:

temas referentes a la salud, junto con una serie de valores en alza referentes al cuidado del cuerpo y de la imagen, re- percuten en la importancia creciente que la población va otorgando al deporte. Al mismo tiempo, la progresiva in- corporación y generalización de la educación física y de la práctica deportiva, tanto en el sistema educativo formal co- mo no formal, ha provocado que este tipo de actividades se hayan hecho habituales para una buena parte de la pobla- ción no sólo infanto-juvenil, sino también de los sectores de población adulta y mayor.

Finalmente, como consecuencia del desarrollo de la in- dustria del ocio, se están potenciando cada vez mayor nú- mero de paquetes turísticos y de actividades vinculadas al deporte de aventura con la creación y promoción de nuevas prácticas deportivo-recreativas y la recuperación de otras (deportes autóctonos, deportes y juegos populares…).

A partir de lo dicho, podemos afirmar que la meta de la animación deportiva es la misma que la de la Animación Sociocultural, esto es, la democracia cultural que aplicada al deporte la podemos traducir por la consigna del «deporte para y por todos» como expresión más extendida del depor- te popular, correlato a su vez de la cultura popular. Todo ello dentro del marco y de los presupuestos de la animación como desarrollo del ocio y como ocio para el desarrollo personal y social.

J Delimitación de la animación deportiva: junto con la iden- tificación del objeto de la animación deportiva, es necesa- rio situarla en el contexto global del deporte, con el fin de establecer sus límites frente al resto de las prácticas depor- tivas, así como concretar sus ámbitos de actuación.

Una posible manera de poder delimitar el alcance de la animación deportiva es comparándola con el resto de las prácticas deportivas. En este sentido, podemos distinguir cua- tro tipos de prácticas deportivas (De Diego y Sagrado, 1993):

• Alta competición: práctica de tipo receptivo cuyo ob- jetivo es el aumento del rendimiento y está orientada hacia el resultado.

• Deporte escolar: orientado también hacia el resultado, pero con su meta en el aprendizaje de destrezas mo- toras, para lo que se requiere de una actitud recepti- va y activa a la vez.

• Rehabilitación deportiva o deporte terapéutico: de ca- rácter receptivo, orientado hacia el proceso y el re- sultado y con la recuperación como fin principal. • Animación deportiva: práctica activa y participativa,

orientada hacia el proceso y con el disfrute como ob- jetivo fundamental.

Si aplicamos la ya comentada ambivalencia de la ani- mación al ámbito deportivo, comprobamos lo siguiente:

• Desde una perspectiva finalista-vertical, se puede utili- zar el deporte como medio de animación, para facili- tar la participación y la dinamización grupal o ciuda- dana con vistas al desarrollo del tejido social de una población determinada. En esta orilla, se encuentran generalmente los que han llegado al deporte desde los frentes de la animación y suelen ser animadores so- cioculturales con una cierta formación deportiva. • Desde un enfoque instrumental-transversal, se puede

utilizar la animación como instrumento del deporte, de cara a desarrollar estrategias de generalización de la práctica deportiva a toda la población o como me- dio de implicar a la comunidad en la recuperación de deportes autóctonos. En esta otra ribera, suelen estar los que han llegado a la animación desde el deporte y representan a los técnicos deportivos con alguna fo- nación complementaria en animación y tiempo libre. A medio camino entre ambos espacios, podemos situar al deporte recreativo o recreación deportiva (Dechavanne,

1991) (o desarrollo de juegos y predeportes como una ma- nera de convertir el tiempo libre en ocio) y al deporte pro- filáctico (realización de actividades físico-deportivas como mantenimiento de la salud y prevención sanitaria y social ante problemas de marginación, drogodependencias…).

a) Perfil de animador deportivo: funciones y formación

Podemos agrupar las funciones del animador deportivo de la siguiente manera (Dechavanne, 1991; Quintana, 1993):

• De intervención en el tejido social, para promover o modificar hábitos o actitudes sociales.

• Relacional, con una finalidad socioafectiva, comuni- cativa y convivencial.

• Técnico-deportiva, facilitando aprendizajes psicomo- tores diferenciales en función de los destinatarios. • Capacidad de analizar y detectar la demanda de los

usuarios, con el fin de adaptar lo mejor posible la ofer-

ta a la demanda.

• Capacidad de diseñar, ejecutar y evaluar proyectos de

animación deportiva adaptados a la realidad del medio

y de sus destinatarios.

Para poder desempeñar con profesionalidad las funcio- nes descritas, es preciso una formación apropiada que apor- te al menos los siguientes conocimientos y destrezas:

• Conocimiento de los fundamentos y metodología de la ASC para poder dinamizar a un colectivo impli- cándlo en el cultivo y desarrollo de sus propias capa- cidades físicas.

• Manejo y conocimiento de la dinámica y técnicas de grupo para poder conducir y motivar a los grupos de manera participativa, eficaz y progresiva.

• Conocimiento y manejo de las técnicas y actividades deportivas más usuales e idóneas para desarrollar las

capacidades físicas individuales o grupales de una ma- nera accesible, lúdica y controlada.

• Conocimiento de la Pedagogía del Ocio, marco de re- ferencia desde donde ubicar la finalidad de la anima- ción deportiva como medio idóneo para enriquecer el tiempo libre, transformándolo en ocio, espacio de ple- nitud personal, libertad y calidad de vida.

• Conocimientos básicos de Psicología Evolutiva y Di- ferencial para saber adaptar y aplicar los programas de actividades a las peculiaridades de cada sector po- blacional y de cada problemática específica.

• Conocimiento y manejo en el uso de instalaciones y del material deportivo más idóneo para la práctica de la animación, tanto en medio abierto o natural como en medio cerrado o urbano.

Pero de entre todos estos requisitos propios del animador deportivo, quizá el más importante de todos es la capacidad de estar en permanente estado de formación y actualización profesional, abierto a nuevas actividades, nuevas tendencias e intereses cambiantes de la población. Abierto, en definitiva, a la innovación, imprescindible en una nueva profesión aún en construcción y cuyo esperanzador futuro posiblemente de- penda de que nunca termine de completarse.

b) La animación de espacios acuáticos

Como ejemplo de esos nuevos ámbitos emergentes de la animación a medio camino entre el deporte y la recreación, me voy a detener ahora en uno de los más inéditos: la ani- mación acuática. El agua es un elemento primordial, fuen- te de la vida y como tal origen, fundamento y condición exis- tencial del ser humano. Pero más allá de su función vital, el agua ha ido desplegando, con el desarrollo de la civilización humana, una serie de funciones socioculturales asociadas a fines higiénicos, terapéuticos, simbólico-religiosos, bélicos, productivo-comerciales, turísticos, deportivos, lúdicos o

educativos. De todas estas funciones, nos vamos a ocupar de las dos últimas, ante el creciente protagonismo que el medio acuático está adoptando en nuestra sociedad como espacio lúdico-educativo. Este desarrollo forma parte del crecimiento en el entorno de la sociedad del ocio y el bien-

estar al que el siglo XXIparece abocarse. Para comprobar

esta evolución, no tenemos más que observar a nuestro al- rededor la actual proliferación de instalaciones acuáticas destinadas al deporte, el ocio, el bienestar y el cuidado per- sonal que poco a poco está incardinándose en todas nues- tra ciudades.

Aunque la historia de las instalaciones y espacios acuá- ticos como medios de ocio y descanso tiene en nuestra cul- tura más de 2.000 años de historia (empezando por las pri- meras termas romanas y continuando con los balnearios),

no es hasta el último cuarto del siglo XXcuando se inició su

generalización a toda la población, primero con las pisci- nas públicas de verano, hasta el punto de haberse llegado a convertir en un servicio público obligado no sólo en cual- quier ciudad, sino en la mayor parte de los pueblos de nues- tra geografía. Después, se ha continuado este despliegue con la incorporación generalizada de este tipo de instala- ciones a las urbanizaciones privadas y finalmente, con la en-

trada en el siglo XXI, se ha subido un nuevo peldaño en es-

ta escalada de servicios con la climatización progresiva de dichas instalaciones, así como con la creación del nuevos servicios tales como el balneario urbano y el spa.

Este desarrollo imparable de las instalaciones y servicios acuáticos en los últimos años, ha afectado, como no podía ser menos, en la misma medida a los equipamientos y ser- vicios de ocio y tiempo libre, hasta el punto de que actual- mente la mayor parte de las instalaciones, servicio o pro- gramas educativos en el tiempo libre incluyen dentro de sus posibilidades y actividades las propias del medio acuático. Esto supone una necesidad creciente de recursos lúdico- educativos adaptados a este medio, con el fin de aprove-

char al máximo todas sus posibilidades. Una necesidad que contrasta abiertamente con la inexistencia de estudios so- cioeducativos al respecto. Y es que hasta la fecha, las esca- sísimas monografías que he encontrado publicadas en nues- tras latitudes sobre juegos acuáticos están escritas desde un enfoque exclusivamente deportivo o terapéutico (Moreno y Gutiérrez, 1998; Moreno, 2001; Choque, S. y Choque, J., 2004). Sin embargo, junto a esta innegable dimensión de- portiva e incluso terapéutica de las actividades acuáticas, no debemos olvidar sus inmensas posibilidades lúdico-edu- cativas cuando las abordamos desde el juego. En este sentido, el propósito de nuestro enfoque se centra específicamente en la actividad acuática como juego de cara a conseguir un desa rrollo integral del participante, no sólo motriz sino tam- bién socioafectivo y expresivo-comunicativo, desde un enfo- que lúdico-recreativo y dentro del marco de una educación en el tiempo libre. Para poder desarrollar esta nueva línea de trabajo de una manera integral, es necesario hacerlo desde una triple perspectiva: teórica, metodológica y práctica.

1. Desde el punto de vista teórico, lo primero es definir, de- limitar y describir las posibilidades y características lú- dico-educativas del medio acuático, estableciendo las variables que hay que tener en cuenta para una taxo- nomía de actividades acuáticas lúdico-educativas. 2. En el plano metodológico, se hace necesario diseñar y

aplicar estrategias y modelos de animación de espa- cios acuáticos contrastables que respondan a los di- ferentes contextos acuáticos existentes, así como a los distintos perfiles de sus destinatarios con una finali- dad lúdica y educativa.

3. Finalmente, desde el punto de vista práctico, es nece-

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