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Zubrzycki ha destacado que los hogares azampeños no se desconectan o aíslan en una economía de subsistencia, sino que tratan de mantener o incrementar canales con la sociedad nacional mediante migraciones y especialmente con el Estado, a través de la escuela, el empleo público, las pensiones y retribuciones para pasivos y los planes sociales para los desocupados (Zubrzycki, 2007).

La actividad ganadera está restringida a ganado menor (cabras y ovejas), burros, mulas y escasos equinos. Sólo tres familias en Azampay, una en La Agüita y una en Chistín poseen hacienda, cuya producción se destina al consumo familiar y a la venta ocasional. Se aprovechan los pastos y aguadas del pie de monte y en invierno los de las zonas más húmedas cerro arriba, por lo que todos los días se liberan y guían los animales hacia sus pasturas encerrándolos al atardecer nuevamente en los corrales. Su alimentación se completa con alfalfa y chauchas de algarrobo. En algunas casas se crían cerdos que se consumen en ocasiones festivas, y gallinas, principalmente por sus huevos.

En una tierra que depende del agua sumamente escasa, sin inversiones ni mejoramiento tecnológico, los cultivos se limitan a alfalfa, maíz, zapallo, cebolla, trigo, poroto, papa, tomate, lechuga, zanahoria y acelga para consumo familiar, al igual que frutales como durazneros, membrillos, manzanos, perales y vid. El único cultivo para la venta es la nuez, con el apoyo de la municipalidad han realizado injertos para mejorar la variedad del fruto pero su producción es variable, habiendo años de buen rendimiento y otros donde, sea

por la falta de agua o por lluvias inoportunas, apenas se obtienen frutos para el consumo. La cosecha exige un trabajo intenso durante los meses de febrero y marzo.

En 1998 miembros del equipo de investigación llevaron a cabo una encuesta (a un total de 77 encuestados, quienes, salvo 3 casos, estaban residiendo de forma permanente en la localidad) y entrevistas focalizadas para conocer la situación ocupacional y los movimientos migratorios de los pobladores, información que fue analizada en los trabajos aquí citados.

La ocupación principal de las mujeres está vinculada a la actividad textil (pullos, chales, ponchos, básicamente con lana de oveja) aunque se ha reducido considerablemente en las últimas décadas, como consecuencia de una significativa disminución en la venta y en su valor como bien de intercambio (Maffia y Zubrzycki, 2001). Esta labor junto a tareas vinculadas a la tierra ha permitido que las madres solteras y sus hijos constituyan el núcleo del grupo doméstico convirtiéndose en una unidad productiva viable, situación que comenzó en la época de la migración a la zafra: “Cuando migraban el pueblo se quedaba sólo de mujeres, ellas se ocupaban de la hacienda” (Maffia, Zubrzycki y Ballina, 2005: 96).

Los varones trabajan como agricultores y en mayor proporción en empleos de la municipalidad realizando tareas ligadas a la construcción, reparación de caminos y canales, etc. Dos varones y dos mujeres son empleados de la escuela (porteros) y un agente sanitario y una enfermera trabajan en la posta sanitaria. Aún aquellos que cuentan con una jubilación, pensión o plan social complementan sus ingresos con los beneficios resultantes de la producción agrícola-pastoril y el telar artesanal.

Los niños también realizan algunas actividades como hacer pastar los animales o cuidar las huertas, las niñas ayudan en el trabajo doméstico, cocina y limpieza de la casa, mientras que los varones realizan algunas “changuitas” para otros vecinos como atender el turno de riego o recolectar las nueces en la época de cosecha (Maffia, Zubrzycki y Ballina, 2005).

Para quienes están desocupados la única posibilidad de obtener un trabajo es desplazarse fuera de Azampay; casi todos los individuos incluidos en esta categoría migraron por trabajo en algún momento (el 17,1% de las mujeres y el 24 % de los varones). Muchos varones se trasladan hacia la provincia de La Rioja, especialmente a las localidades de Vichigasta y Aimogasta, a las cosechas de viñas, olivos y jojoba, ausentándose durante dos o tres meses y regresando a sus casas hasta la próxima actividad agrícola estacional. Aquellos que migran hacia centros urbanos desarrollan tareas en el rubro de la construcción, ya sea como obreros contratados en empresas constructoras, o por cuenta propia en las ciudades de Belén, San Fernando del Valle de Catamarca y diversas localidades de La Rioja. Este tipo de

migración rural-urbana se caracteriza por un mayor tiempo de permanencia en los lugares de destino y por ser una opción también para las mujeres. Muchas jóvenes ya no se dedican al tejido y se emplean en el servicio doméstico en casas de familia, principalmente en las ciudades de Belén y San Fernando del Valle de Catamarca, retornando al menos una vez por año para las fiestas y enviando dinero y/o mercadería con variada frecuencia a la familia de origen y los hijos que quedan en Azampay. Generalmente algún pariente que se ha establecido fuera facilita este tipo de migración (Maffia y Zubrzycki, 2001). “De este modo, se plantea una situación similar a la descripta por G. Karasik (1985) para los pequeños conglomerados poblacionales de la Puna, donde se complementan los recursos propios de una economía de subsistencia con los que se generan a través de la migración estacional o las redes parentales de solidaridad que se extienden hasta los centros urbanos dentro y fuera de la región” (Maffia y Zubrzycki, 2005: 37).

Estos movimientos migratorios repercuten en la estructura y el funcionamiento familiar, muchas de las mujeres que migran dejan sus hijos en Azampay a cargo de los abuelos, que se desempeñan como “pater” y “mater” (padres sociales) de los hijos que genealógicamente son sus nietos. Ellos reemplazan o llenan el vacío que han dejado sus padres, en la condición de hijos, sustituyéndolos también en la calidad de herederos de las tierras y el agua, mientras que permanezcan en el seno familiar. En tanto que los hombres y mujeres que hayan migrado se mantengan solteros o sin uniones estables continúan perteneciendo a la familia de origen y aportando al mantenimiento de la unidad doméstica. Cuando constituyen una nueva familia en el lugar donde se han establecido, dejan de realizar estos aportes (Maffia y Zubrzycki, 2001, 2005).

El régimen de tenencia de la tierra, del agua y su sistema de reparto, que impide una mayor productividad, el creciente deterioro de la rentabilidad del tradicional trabajo textil, la presión demográfica, la escasez de otras oportunidades laborales en la zona, la atracción ejercida por la ciudad, las nuevas oportunidades en el mercado de trabajo extracomunitario, han impulsado la generación de estrategias individuales y grupales fuera de las localidades de origen o residencia. Mientras que décadas atrás era la zafra el motivo de emigración estacional de los varones, en la actualidad tanto varones como mujeres migran hacia centros urbanos incorporando prácticas, valores, símbolos y recursos materiales originados en el afuera.

En los últimos años la presencia de planes sociales (en el 2004 había 20 mujeres y 4 varones beneficiarios del Plan Jefas y Jefes de Hogar12) ha permitido la retención de jóvenes

en la localidad quienes deben cumplir 4 horas de trabajo diario en tareas de limpieza, cocina (en el comedor infantil), mantenimiento de caminos, acequias, etc.

12 El Programa Jefas y Jefes de Hogar Desocupados ha sido creado a través del Decreto N° 565/02 del Poder Ejecutivo

Nacional y la normativa complementaria que reglamenta su ejecución, elaborada por el Ministerio de Trabajo, Empleo y Seguridad Social de la Nación. Tiene por objeto brindar una ayuda económica a las jefas y jefes de hogar desocupados con el fin de garantizar el Derecho Familiar de Inclusión Social, asegurando: la concurrencia escolar de los hijos, así como el control de salud de los mismos; la incorporación de los beneficiarios a la educación formal; su participación en cursos de capacitación que coadyuven a su futura reinserción laboral; su incorporación en proyectos productivos o en servicios comunitarios de impacto ponderable en materia ocupacional.

Descripción del sistema estatal de atención a la salud y del

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