Escenario Histórico del Siglo
2.2. Períodos históricos del Perú y las Constituciones del Siglo
2.2.2 Las Aperturas Democráticas (1945-1948) y (1956-1968): 1 El factor popular y los partidos políticos
2.2.2.3 El Odriísmo
El gobierno de Manuel Odría se caracterizó por el retorno a una política económica de corte liberal, en el sentido de contar con una menor intervención del Estado en el aparato productivo. A esto se sumó un tipo de control sobre los movimientos sociales, que combina la represión y el autoritarismo con el paternalismo clientelista y una persecución mucho más despiadada, a los políticos y opositores al régimen.157
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Carlos Contreras y Marcos Cueto. (2012). Historia del Perú Contemporáneo. Lima: Instituto de Estudios Peruanos, Cuarta edición, tercera reimpresión, p.311.
84 La represión política estuvo representada por Alejandro Esparza Zañartu, director y luego ministro de Gobierno, por la que fueron apresados y torturados miles de opositores al régimen y desterrados cientos de ellos. Como suele ocurrir en este tipo de gobierno, la corrupción campeó en todos los sectores del Estado, ante la falta de una rigurosa fiscalización. El gobierno tuvo que afrontar el problema del asilo de Haya de la Torre en la embajada colombiana. Odría se negó a darle un salvoconducto, aduciendo que el líder aprista debía dar cuenta de crímenes comunes ante la justicia peruana. La sede de la embajada fue rodeada de fosos y ametralladoras, peligrando con ello las buenas relaciones con Colombia. El asunto fue llevado ante la Corte Internacional de Justicia de la Haya. Finalmente, el gobierno peruano permitió que Haya de la Torre saliera de la embajada, para mandarlo de inmediato al exilio. A nivel internacional, este incidente desprestigió a Odría, Haya de la Torre era un perseguido político. Para ejercer el control de la situación política interna, Odría declaró ilegales al Partido Aprista Peruano y al Partido Comunista Peruano, declarándose su proscripción, al amparo legal de la Constitución de 1933, donde “el Estado
no reconoce la existencia legal de los partidos políticos de organización
internacional”.158 A través de este mecanismo, le fue posible controlar y
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En este punto, tuvo una destacada participación don Víctor Andrés Belaunde, quien se opuso al anteproyecto del artículo 53 de la Constitución, sosteniendo en la sesión del 22 de
setiembre de 1932: “El artículo propuesto no solo me parece opuesto a todos los principios
de derecho público sino que viene a contrariar arraigadas y profundas convicciones mías. Cuando se discuta el anteproyecto, discusión que no me cansaré de repetir en la Cámara- fue meditada y absolutamente imparcial, extraña por completo a los intereses políticos, incluimos un artículo en el capítulo de los funcionarios públicos, que dice a la letra: “los empleados públicos no podrán tomar parte activa en la propaganda partidista o electoral”.
Este ha sido el criterio de la Comisión. Si se agrega este enunciado a la libertad de creencias y de conciencia puede decirse que todo ideario tiene que ser respetado y no cabe establecer ninguna diferenciación respecto de los partidos políticos, tenga o no organización
internacional”. Víctor Andrés Belaúnde, rechazó este mandato constitucional sosteniendo:
“Recordemos que casi todos los movimientos de progreso han sido de carácter
internacional. Los partidos liberales de los diferentes pueblos de América se considera como una identidad solidaria que se extendía por todo el continente. La organización internacional no puede decirse que sea característica de un partido de extrema izquierda, ha sido una organización que ha corrompido a muchos partidos de centro o simplemente de una política
reformista (…) yo soy enemigo que se hagan esas declaraciones verbales”. En: Víctor
Andrés Belaunde: “Obras Completas”. T IV. (1987) “El debate Constitucional”. Lima. pp. 347
y ss. Sin embargo, pese a las duras críticas y posturas de oposición, se insertó esta cláusula constitucional.
85 reprimir a los principales partidos con influencia en las organizaciones sindicales y populares, y a otros sectores de oposición a su gobierno. Además, con ello se daba la “paz social” necesaria para fomentar la inversión de los capitales privados y extranjeros.
Ocho años duraría la severa dictadura del general Odría, época de oro para las empresas privadas. El comercio exterior y la balanza visible de pagos mejoraron, aliviados por la demanda internacional creada por la guerra de Corea. Las liberales y excesivas concesiones consolidaron el dominio del capital extranjero en el sector minero. Algunas medidas proteccionistas moderadas y una absoluta libertad para la fijación de precios en el mercado interno permitieron la instalación de una modesta industria de tipo sustitutorio. La financiación de capital, por las empresas extranjeras o nacionales, siguió recurriendo al ahorro interno, dominado por la banca particular. Fue asimismo, la época del boom pesquero que prometió al Perú un auge similar al del guano, con el mismo resultado: agotamiento del recurso, enriquecimiento extranjero, despilfarro interno e intervención ineficaz y tardía del Estado. También contempló acciones sociales en torno a la educación, aunque cuestionada: “(…) el gobierno de Odría se empeñó en
la instalación de grandes unidades escolares, diseminadas por toda la
ciudad. Los años siguientes demostraron la falacia de esta solución”. 159
En 1956 Odría convocaba a elecciones. Entre los que participaban en ella se encontraban: Hernando de Lavalle, político liberal, que representaba el continuismo económico del Ochenio; Fernando Belaúnde Terry, joven arquitecto de clase media, quien encarnaba el reformismo institucional; y el ex presidente Manuel Prado Ugarteche, vinculado a la oligarquía, al sector agro exportador y defensor de los intereses norteamericanos. A pesar de su discurso opuesto al antiimperialismo aprista, contó con el apoyo del líder del
159 Macera, Pablo (1972). Visión histórica del Perú. Síntesis histórica de los pueblos
86 APRA, Haya de la Torre, quien de este modo ganó la legalidad de su partido y detuvo la persecución a la que estaban sometidos sus militantes.
Hasta la década de 1960, prevalecieron políticas comerciales de corte liberal en una economía abierta, cuyo crecimiento se basaba en las exportaciones de materias primas. Esta postura se basó en el bajo nivel arancelario y ausencia de controles cambiarios, como al desarrollo de una industria pequeña y en gran medida ligada al sector exportador, una economía más abierta al comercio exterior que la economía latinoamericana promedio; y un sector público pequeño y poco sofisticado.160 Según Rojas (1993), el Perú no estaba listo para políticas proteccionistas de industrialización. La razón de esta “inmadurez” se debía a la falta de una clase media articulada alrededor de intereses opuestos a aquellos de la élite exportadora. Desde los años 40, panorama similar a los años 60 en términos educativos, mostraba una clase media relativamente pobre en ingresos y pequeña en tamaño. De esta manera, el país no estaba listo para buscar un modelo de desarrollo alternativo al liberal.161 A nivel internacional, el Perú rompió relaciones diplomáticas y comerciales con Cuba por su revolución socialista, a pesar de la digna presentación del diplomático peruano Raúl Porras Barrenechea al rechazar el bloqueo comercial y diplomático contra Cuba, promovido por Estados Unidos y avalado por la gestión de Prado. Nuestro país recibió ayuda de Estados Unidos al crearse la “Alianza para el Progreso” de John F. Kennedy.
Prado apoyó la candidatura de Víctor Raúl Haya de la Torre en 1962. Aquel mismo año fue derrocado por golpe de Estado por el Comandante General de las Fuerzas Armadas Ricardo Pérez Godoy, quien asumió la jefatura de la Junta de Gobierno el 18 de julio de 1962. La razón fue una nueva
160 Rojas, Jorge. (1993). El Perú hasta 1960. Políticas liberales de una economía abierta.
Lima: Serie Documentos de Trabajo N° 109. p.2.
87 convocatoria a elecciones, pues las que se habían llevado a cabo favorecían a Víctor Raúl Haya de la Torre con 36% de los votos válidos.
El gobierno militar de Pérez Godoy dio la Ley de Bases de la Reforma Agraria, el Decreto Ley N° 14328, emitido en noviembre. En marzo de 1963, este gobierno de las Fuerzas Armadas emite el Decreto Ley 14444, dedicado a contraponer la reforma directa aplicada por los sindicatos campesinos, bajo la conducción de Hugo Blanco en la Convención y Lares en el Cusco. En las siguientes elecciones, convocadas por la Junta Militar en 1963, Belaunde fue elegido presidente con el apoyo de su partido Acción Popular y de la Democracia Cristiana. Pretendió realizar una política conciliadora entre los diversos sectores sociales y grupos políticos, otorgó facilidades de inversión al capital extranjero e intentó poner en marcha una moderada reforma agraria. Su actuación respecto a los problemas sociales, considerada conservadora, provocó la rebelión del campesinado (alzamiento de Cusco, 1964) y de la extrema izquierda (formación de guerrillas), que reprimió el ejército. En mayo de aquel año, refrenda la Ley de Reforma Agraria N° 15037. Sobre el particular, si bien con la norma dada por Pérez Godoy sólo se expropió la hacienda Potrero con 1,545 Has en La Convención; con Belaúnde Terry, fueron expropiadas apenas 834,370 Has de tierras y de ellas fueron adjudicadas sólo 384,254 Has. 162
El 3 de octubre de 1968, Belaúnde fue derrocado por el golpe militar dirigido por Juan Velasco Alvarado y se vio obligado a abandonar el país.
Desde los inicios del siglo hasta este tiempo, Cotler (2006) observa un aspecto esencial: el del desarrollo y transformación del Estado. El Estado aristocrático, de “funcionarios públicos”, pocos y privilegiados, pasaría a ser cada vez más un Estado masivo, de “servidores”, hasta su crisis total para el último cuarto de siglo. Muestra cómo entre 1900 y 1965, el presupuesto
88 público deja de ser prioritariamente administrativo, financiero y militar, para pasar a gastarse en educación, salud y fomento, atendiendo al vuelco demográfico que definirá las siguientes décadas de historia. 163