LA CUESTION CUBANA Y LA CONFERENCIA DE PUNTA DEL ESTE
1. Ofrecimiento de buenos oficios
Poco antes de dejar el gobierno, Eisenhower rompió relaciones diplomáticas con Cuba e instó a su sucesor, John F. Kennedy, a suspender el comercio con ese país.
El gobierno de Ecuador propuso en febrero de 1961 iniciar una acción conjunta de carácter conciliador por parte de los países latinoamericanos para resolver las diferencias entre Cuba y Estados Unidos. La Cancillería argentina rechazó la propuesta alegando que eran muchos los países en conflicto con Cuba e iniciar gestiones en esa
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Conil Paz y Ferrari, op. cit.,p. 204. La comunicación tiene fecha 13 de julio de 1960.
3 Schlesinger, op. cit.,p. 714. En San José de Costa Rica tuvieron lugar dos reuniones de
consulta, una a continuación de la otra. La VI trató el tema de la República Dominicana y la VII el de Cuba.
4 Lanús, op. cit.,t. I, p. 244. 5 Ibíd., p. 250.
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circunstancia podría significar “el desgaste de un recurso sobre el que sería difícil volver después de un resultado negativo”.6
Para evitar nuevas rupturas de relaciones, el canciller cubano Raúl Roa envió, el 23 de febrero, a sus colegas latinoamericanos una comunicación en que denunciaba el imperialismo de Estados Unidos pero expresaba estar dispuesto a mantener conversaciones con los representantes de ese país. La Cancillería argentina respondió el 4 de marzo, con un ofrecimiento de buenos oficios “para la búsqueda de fórmulas que puedan resolver o aliviar el estado de tensión originado por el empeoramiento de las relaciones entre Estados Unidos y Cuba”. La iniciativa tal vez respondiera a un intento de evitar la invasión que se estaba preparando y que el presidente Frondizi conocía. Una copia de esta respuesta se envió al presidente Kennedy.7
La Cancillería dio a conocer un extenso comunicado respecto de la decisión tomada ante la nota del canciller Roa. Reivindicaba el principio de autodeterminación que el país había considerado a lo largo de su historia como norma indeclinable. Nadie podía obligar al gobierno a abdicar de participar en la solución de los conflictos entre países amigos, no pudiendo desconocerse que el caso cubano-norteamericano y el propio proceso de la revolución en Cuba repercutían en el continente con gravedad. Al recibir la nota cubana, el gobierno entendió que estaba ante la única vía que quedaba abierta en el proceso. Había pedido además la cooperación en la gestión diplomática a otros países de la región.8
Las críticas que generó el ofrecimiento de buenos oficios a Cuba y Estados Unidos fueron sintetizadas en un proyecto de pedido de informes al Poder Ejecutivo, presentado por el diputado de la UCR, Arturo Mathov, ante la Cámara. La medida habría obedecido, en opinión del legislador, a los siguientes propósitos: a) capitalizar en el orden interno las corrientes electorales que podían ver con simpatía el cambio de rumbo de la política exterior del país; b) crear un factor de distracción popular frente a los graves problemas de la ciudadanía; c) favorecer la situación internacional de Cuba en detrimento de la de Estados Unidos, y d) algún compromiso con el comunismo nacional o internacional. El ofrecimiento de mediación ponía en peligro la solidaridad y
6 Conil Paz y Ferrari, op. cit., pp. 214-215.
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Lanús, op. cit., t. I, p. 250; “Agradece Estados Unidos la ofrecida mediación con Cuba”,
Democracia, 23-III-1961. Los buenos oficios implican que el gobierno que los ofrece actúa sólo como un conducto de comunicación; la mediación, en cambio, se pone en marcha por solicitud de una de las partes en conflicto e implica que el mediador puede llevar a cabo negociaciones por sí mismo. En caso de que el ofrecimiento de buenos oficios fuera aceptado, Miguel Angel Cárcano sería el enviado especial ante el gobierno de Estados Unidos y el embajador en Brasil, Carlos M. Muñiz, cumpliría la misma función ante el gobierno de Cuba. Véase “Al ofrecer
mediación, Argentina siguió la línea de su tradición internacional”, Democracia, 14-III-1961.
8 “Al ofrecer mediación, Argentina siguió la línea de su tradición internacional”, Democracia,
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la seguridad americanas, circunscribiendo a un solo país –Estados Unidos- un problema que afectaba a la comunidad americana.9
Los diarios La Prensa y Buenos Aires Herald, a su vez, basaron sus críticas en el hecho de que la medida se había tomado dos días después de que Berle, asesor de Kennedy para América latina, expresara que la cuestión cubana era un asunto hemisférico y no bilateral.10 Algunos políticos señalaron que se había arriesgado un ofrecimiento sin contar con razonables presunciones de que fuera bien recibido por ambas partes.11
La visita del embajador de Ecuador, Gonzalo Escudero Moscoso, al canciller Taboada fue percibida como apuntada a señalar la actitud contradictoria involucrada en el rechazo a la propuesta ecuatoriana y el posterior ofrecimiento de buenos oficios a Cuba y Estados Unidos.12
El gobierno de Cuba envió su respuesta el 8 de marzo, señalando que apreciaba la iniciativa pero creía inútil iniciar cualquier acción al respecto, mientras el gobierno de Estados Unidos no asumiera “una actitud propicia a negociar por vía bilateral, en pie de igualdad y con agenda abierta, sus diferencias con el gobierno cubano, para cuya discusión reiteramos nuestra disposición favorable”.13
El secretario de Estado Rusk envió el 22 de marzo una respuesta condicionada a una clara definición anticomunista por parte de Castro:
si el gobierno de Cuba decidiera separarse en el hecho y en la teoría de las ambiciones imperialistas del bloque chino-soviético y decidiera cumplir con sus acciones, así como con sus palabras, sus compromisos interamericanos, incluyendo el respeto por los derechos individuales, y hacer posible para Cuba el recobrar su lugar histórico dentro de la familia interamericana, esto sería motivo de profunda satisfacción para el gobierno y el pueblo de Estados Unidos. Si el gobierno de la República Argentina encontrara posible establecer que el gobierno de Cuba está dispuesto a dar pasos efectivos para alcanzar esos resultados, el gobierno de los Estados Unidos, después de esta determinación,
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“Proyecto de resolución”, Cámara de Diputados, Diario de Sesiones, t. VIII, 14-IV-1961, pp.
5820-5821.
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“Again Cuba”, Buenos Aires Herald, 9-III-1961.
11 “Opiniones divergentes en torno al ofrecimiento de nuestra Cancillería”, Correo de la Tarde,
8-III-1961.
12 “Contestó Cuba a la proposición argentina de buenos oficios”, LP, 9-III-1961.
13 “Contestó Cuba a la proposición argentina de buenos oficios”, LP, 9-III-1961; “Cuba
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estaría complacido en tener la oportunidad de discutir con el gobierno de Vuestra Excelencia este problema hemisférico.14
Kennedy decidió llevar a cabo la invasión de Cuba por la pequeña fuerza de exiliados cubanos entrenados por la CIA. El 17 de abril de 1961 el contingente desembarcó en Bahía de Cochinos pero, contrariamente a lo esperado, no se produjo un levantamiento popular en su favor. El presidente norteamericano desistió de dar apoyo aéreo y la operación fracasó. A partir de ese momento el gobierno de Kennedy renunció al ataque armado y reinició la búsqueda de consenso en el continente para una acción colectiva contra el gobierno cubano.