Experiencias de EP en América Latina
5. Organización y poder popular
Contempla proyectos estrictamente políticos que se orientan a la implementación de actividades y recursos educativos para organizar y movilizar a la población excluida con el fin de desafiar las estructuras sociales establecidas. La premisa es que la educación aporta a la lucha; por tanto, su función es que el trabajo educativo (alfabetización) o de apoyo a la resolución de problemas (vivienda, trabajo), se dirija a afianzar la organización política y el poder popular.
Para García-Huidobro, esta estrategia tiene el mérito de subrayar algunas metas centrales de la EP, como por ejemplo: su inscripción en la lucha por la construcción de una sociedad alternativa y su contribución a una organización popular fuerte. Sus posibles límites procederían de una reflexión insuficiente sobre las mediaciones que las metas propuestas tengan a nivel del desarrollo de la subjetividad popular.
Algunas experiencias en América Latina 1970-1989
1) Dinamización cultural en Ecuador. Alfabetización, participación, organización, desarrollo de centros de alfabetización.
Objetivos: Elevar el bienestar de la población indígena y el diálogo de culturas. Fomentar el desarrollo rural. Disminuir el analfabetismo y la marginalidad política y económica. Crear un modelo educativo basado en las características socioculturales de las sociedades indígenas.
Resultados: Revalorización psicológica y cultural de la población indígena. Dinamización de procesos comunitarios en sus factores culturales, económicos, políticos y organizativos.
2) Valoración de la cultura popular en Perú. Participación, democracia, identidad popular, análisis del sistema capitalista.
Objetivos: Impulsar una EP que responda a las aspiraciones populares colectivas de mejorar condiciones de vida y propiciar una real participación en las decisiones que les afectan. Construir una democracia no sólo formal. Resultados: Apropiación del saber técnico en el marco de la experiencia educativa participativa.
3) Participación comunitaria (Proyecto Padres-Hijos) en Chile. Interacción padres-hijos, relaciones intrafamiliares, solución de problemas: nutrición, salud, alcoholismo.
Objetivos: Contribuir al desarrollo de los niños fomentando la interacción padres-hijos. Contribuir a nuevas relaciones intrafamiliares. Solucionar problemas inmediatos: nutrición, salud, alcoholismo.
Resultados: Inserción al proceso educativo de las familias de clases populares. Generación de una dinámica tendiente al mejoramiento de la realidad de vida de las familias y comunidades marginadas.
4) Potenciación de procesos de autoeducación en México. Participación-acción, educación ligada a la vida, educación básica, solidaridad.
Objetivos: Promover procesos de reflexión y acción en las comunidades. Promover la organización. Promover la conciencia crítica y la solidaridad en las organizaciones.
Resultados: Potencialidad autoeducadora del educando campesino en grupo.
5) Organización y poder popular en Colombia. Organización política, alfabetización, poder popular. Objetivos: Contribuir a la concienciación, organización, movilización y creación cultural propia. Resultados: Organización gremial y participación política.
Experiencias en la década de 1990
Las experiencias de EP de esta década, tienen como marco de referencia un análisis profundo de la hegemonía del mercado a nivel económico, de la crisis política con su respectiva ausencia de representatividad de las demandas ciudadanas, de la fragilidad de los sistemas democráticos y de la pérdida de credibilidad en los mismos por la misma ciudadanía. Desde este marco, se enfatiza la crisis de sentido en las propuestas educativas y la necesidad de desarrollar una educación pertinente a los desafíos éticos y culturales de nuestro mundo (Alfaro, 1995; Osorio, 1995).
Lo transversal en estas experiencias es la necesidad de construir redes para asumir la responsabilidad que nos toca a todos y cada uno de los actores sociales preocupados por la promoción del bienestar. Esto es: las comunidades, la sociedad civil y el poder público articulado por el Estado. Desde esta visión, el aprendizaje es concebido como procesos dialécticos que se desencadenan en distintos ámbitos de la vida cotidiana, a saber: la familia, los grupos de iguales, la escuela, el vecindario, la comunidad, las organizaciones, el mundo del trabajo, etc. Por tanto, estos son, precisamente, los escenarios de incursión de la EP (Kemmis, 1998).
En esta perspectiva, las experiencias desarrolladas en esta década están orientadas por el enfoque de las necesidades básicas de aprendizaje formulado en la Conferencia „Educación para Todos‟ celebrada en Jomtien, en 1990. Este enfoque responde a la necesidad de preparar a los ciudadanos para enfrentar las exigencias del capitalismo tardío que viven los países de América Latina, así como par asumir crítica y responsablemente los nuevos requerimientos para la construcción de un mundo de igualdades y diferencias, esto es, formar sujetos autónomos, solidarios, comunicativos, críticos, íntegros, sociales y con sentido ético.
Esta „nueva pedagogía‟ alude a un cambio de paradigma en la educación en los siguientes términos (Ferguson, 1994):
Antiguo Paradigma Nuevo Paradigma
Énfasis en el contenido. Énfasis en el aprendizaje.
Aprender como producto. Aprender como proceso.
Insistencia en el mundo exterior.
Insistencia en el mundo interior.
Se disuade el uso de la conjetura y del pensamiento divergente.
Se fomenta la conjetura.
Insistencia en el pensamiento analítico, lineal, del hemisferio cerebral izquierdo.
Procura educar tomando en cuenta la potencialidad de ambos hemisferios cerebrales.
El profesor imparte conocimiento vía única.
El profesor es un aprendiz reflexivo.
Algunos contenidos centrales, llamados también „dimensiones emergentes‟ „aspectos constitutivos‟ „temas tansversales‟ o „contenidos de relevancia social‟, que acompañan a los proyectos de EP en esta década, son los siguientes: género, derechos humanos, educación indígena, medio ambiente, educación ciudadana, salud, equidad, etc.
En los siguientes párrafos podemos observar ejemplos de experiencias de esta década:
1) Proyecto de Fortalecimiento Integral de Jóvenes en Guatemala. Liderazgo, autoestima, género. Formación de promotores juveniles comunitarios. Fortalecimiento de la organización juvenil.
Objetivos: Mejorar el acceso de jóvenes en situación de riesgo a programas y ofertas calificados y aumentar su participación ciudadana.
Resultados: Mejora del acceso de jóvenes en situación de riesgo a programas y ofertas integrales. Aumento de la participación ciudadana de mujeres y hombres jóvenes. Prevención de la drogadicción, violencia y callejización de la juventud. Mejora de la capacidad técnica de organizaciones e instituciones vinculadas al sector juvenil. Asesoramiento en política juvenil orientado a las necesidades.
2) Proyecto Centros Juveniles en Uruguay.
Objetivos: Promover el nucleamiento de jóvenes en torno a una propuesta sociocultural que implique la promoción de la calidad de vida de éstos y su entorno familiar. Dinamizar el tejido social de la zona, particularmente de aquel sector involucrado con la temática de lo joven.
Resultados: Desarrollo integral de diferentes sectores sociales, fortaleciendo su capacidad crítica, autonomía y autoestima, favoreciendo procesos de formación y capacitación sociolaboral, ocupacional y técnica, que potencie sus oportunidades de inserción laboral y social.
3) Proyecto Hacia la Nueva Escuela en Colombia.
Objetivos: Mejorar cualitativa y cuantitativamente la educación básica en el área rural colombiana y en poblaciones menores. Extender la escolaridad en el área rural
Reforzar la relación escuela-comunidad. Organizar el gobierno escolar como elemento importante en el desarrollo afectivo y social del niño.
Resultados: Capacitación y seguimiento del maestro. Implementación de escuelas con materiales propios y biblioteca para niños, maestros y comunidad. Promoción flexible de los alumnos. Adaptación del currículo al medio y a las necesidades del niño y de la comunidad. Fortalecimiento de las comunidades campesinas. Fortalecimiento de la relación escuela-comunidad.
Experiencias actuales
Las experiencias actuales de EP enfatizan la „opción por los pobres‟, esto es: asumir la pobreza como el principal reto de nuestra época, optando por el impulso de un desarrollo que priorice la integridad de la persona. Ante los modelos de desarrollo centrados en el factor económico, se torna insoslayable impulsar un desarrollo humano que rescate la ética y los derechos; así, temas como educación ciudadana, protección de la salud, derechos humanos, participación, conciencia ambiental, diversidad cultural, interculturalidad, etc., constituyen los temas emergentes de la EP.
En el XXXI Congreso Internacional sobre Educación Popular, Comunidad y Desarrollo Sustentable, celebrado en Lima, Perú en 2000, se asumió a la EP como una “propuesta ética, política y pedagógica para transformar la sociedad, de modo que los excluidos se conviertan en sujetos de poder y actores de su vida y de un proyecto humanizador de sociedad y de nación”. Se propone que la pedagogía popular, como acompañamiento de las personas y de las comunidades, deberá contar entre sus elementos fundamentales, los siguientes:
Una visión del mundo y una afirmación de la utopía, desde y con los pobres, en el que se desarrolla su capacidad de leer la realidad, de decir la propia palabra y de escribir la historia de la liberación personal y comunitaria. Una visión de la persona que se quiere formar, con una alta valoración de lo que es y trae el educando, buscando el desarrollo de todas sus capacidades creativas, de modo que cada uno se auto-responsabilice de sí mismo; dotado de compasión, amor, sentido de justicia actuante. Pedagogía que acompaña a la persona, a las comunidades y a nuestros pueblos a construir su identidad.
Una visión del educador, de su persona, como militante de la esperanza, de la justicia y de la solidaridad; compañero de los aprendizajes de los educandos. Por tanto, será una pedagogía del diálogo y de la crítica que se nutre del amor, humildad, esperanza, fe, confianza entre el educador y educando.
Una concepción del aprendizaje, en el que se enseñe a aprender, con unas sólidas competencias básicas y en el que se enfrente el reto de la producción de bienes, servicios y sociedad.
Una conciencia clara, en participación y democracia, del papel pedagógico de las estructuras de organización, de dirección, de los consejos, del personal y miembros de la comunidad educativa en los procesos de aprendizaje. Una actitud de búsqueda de respuestas, con audacia, inconformidad, autocrítica, con una adecuación constante de las prácticas educativas a las exigencias y retos de la realidad cambiante y al tremendo reto del creciente empobrecimiento y exclusión de nuestros pueblos.
En un análisis realizado en el citado Congreso, las dimensiones centrales de las experiencias de EP actuales son y deben ser:
(a) la formación de herramientas y actitudes para seguir aprendiendo; (b) la formación humana para la configuración de una nueva identidad;
(c) la formación socio política y cultural para la comprensión de la realidad local y mundial, y
(d) la formación pedagógica para la construcción de sentidos de lo educativo.
Así, la intencionalidad de la propuesta plantea claramente “la transformación de la actual sociedad marcada por la injusticia, el desequilibrio, la desigualdad y la inequidad, que pasa por potenciar el desarrollo integral de los actores de los procesos educativos, para que se responsabilicen de su propia transformación personal y la de su comunidad, profundizando la
conciencia de su dignidad humana, favoreciendo la libre autodeterminación y promoviendo su sentido de servicio”.
Sin importar la modalidad, el contexto o el programa, esta propuesta articula un conjunto de dimensiones que son considerados para planificar y organizar los centros y programas educativos, así como para orientar la práctica de los educadores populares, independientemente del grupo poblacional (alumnos del sistema regular, niños de la calle, campesinos, indígenas, adultos, adolescentes o jóvenes en espacios de formación no formal) y el contexto en el cual se realiza la intervención (rural, urbano, urbano-marginal, indígena, etc.); pues dichas dimensiones son concebidas como principios y orientaciones prácticas para promover conocimientos, competencias, soluciones, habilidades y valores, según el modelo de persona y de sociedad que se busca. Las dimensiones aludidas son las siguientes:
Dimensiones de las nuevas prácticas de EP
1. La dimensión psicoafectiva, con una pedagogía de la solidaridad y el afecto positivo.
2. La dimensión espiritual, con una pedagogía evangelizadora (téngase en
cuenta el contexto de creencias en que surge esta propuesta).
3. La dimensión corporal, con una pedagogía de la salud y la valoración y el respeto del cuerpo.
4. La dimensión intelectual, con una pedagogía de la pregunta y de la investigación.
5. La dimensión sociopolítica, con una pedagogía del diálogo y la participación.
6. La dimensión productiva, con una pedagogía del trabajo y el desarrollo sustentable.
7. La dimensión estética, con una pedagogía de la expresión y la creatividad. 8. La dimensión cultural, con una pedagogía de la inculturación, la
interculturalidad y la multiculturalidad.
9. La dimensión ética, con una pedagogía de los valores. 10. La dimensión histórica, con una pedagogía de la identidad.
Algunos ejemplos de experiencias actuales son los siguientes:
1) Educación integral en Bolivia. Educación intercultural bilingüe (aimara y castellano), primaria alternativa popular.
Objetivos: Favorecer la formación integral del educando contribuyendo al desarrollo de las dimensiones biológica, cognitiva, socioafectiva, productiva, cultural, de equidad y ecológica. Desarrollar habilidades y capacidades humanas desde la propia identidad de las comunidades campesinas aimaras. Incentivar nuevas formas de desarrollo de la vocación productiva. Generar condiciones (fortalecer la autoestima y desarrollo de la identidad personal, adquisición de valores) que permitan a los sectores populares alcanzar y hacer realidad sus proyectos de vida.
Resultados: Consolidación del currículum alternativo popular intercultural bilingüe en los niveles inicial y primario. La autogestión de los grupos productivos de la región. Reconocimiento y confianza de la población. 2) Comités educativos en Guatemala. Alfabetización, preprimaria, primaria y secundaria.
Objetivos: Proporcionar servicios educativos a las comunidades que no los tienen. Promover y facilitar la participación de padres y madres, como responsables de la educación de sus hijos e hijas. Fortalecer la organización local. Descentralizar el servicio educativo hacia las comunidades.
Resultados: Interés de las comunidades por participar en la educación de sus hijos e hijas. Interés de las municipalidades por la integración de comités organizados que ayuden al desarrollo educativo del municipio. La participación de la comunidad en la gestión de proyectos de desarrollo local. Presencia permanente de maestros, maestras y promotores. Aumento de la promoción escolar y disminución en la deserción.
3) Educación en valores en Perú. Derechos del niño y del adolescente. Conciencia ambiental y calidad de vida. Interculturalidad peruana. Identidad personal y relaciones de género. Trabajo y productividad. Ética y cultura de paz. Ciudadanía y democracia.
Objetivos: Defensorías escolares. Creación de centros de atención para la desnutrición. Comunidades locales sensibilizadas con el tema de género o maltrato infantil. Biohuertos para el autoconsumo escolar. Bibliotecas en la mayoría de las comunidades. Talleres productivos a comunidades locales.
Resultados: Rescate y promoción de valores como la solidaridad, el respeto, la honestidad, entre otros. Respuestas éticas a los problemas de manera conjunta niños niñas, jóvenes, padres, madres, maestros y comunidad. Formación de personas con conciencia y para la paz.
4) Consorcios sociales para la urbanización de los barrios en Venezuela. Programas educativos para promover la reflexión, organización y capacitación comunitaria. Talleres de vivienda. Rehabilitación urbana.
Objetivos: Promover el desarrollo urbanístico habitacional en barrios pobres, que permitan la creación de un espacio digno de vida, integrado a la ciudad y en donde se promuevan distintos esfuerzos comunitarios por superar la situación de pobreza y marginación.
Resultados: Apoyo al proceso de urbanización de 22 comunidades. 15 unidades de diseño urbano. Asociaciones civiles comunitarias.