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Participación en la investigación a partir de la acción educativa (IAP).

Experiencias de IAP en América Latina Orientación y propósitos

5. Participación en la investigación a partir de la acción educativa (IAP).

Utilización del método científico: Se rompe con el método científico positivista. Interesa la reflexión cualitativa más que la comprobación empírica. Ejercicio del proceso dialéctico reflexión-acción..

Transformación en lo social: Todas las formas conllevan la acción como base del proceso. El tipo de la acción depende del tema problematizador que se investiga y de su grado de totalización temática.

Como ya se indicó en el capítulo anterior, este tipo de investigación activa, orientada al cambio social en su vertiente educativa, es conocida bajo la denominación genérica de investigación temática y sus raíces se encuentran en los trabajos, poco difundidos, de fines de los años 60, los cuales dan origen a una serie de proyectos cuyo eje común fue la explicitación de su opción e intencionalidad política. Su postulado era superar las dicotomías sujeto-objeto y teoría-práctica, sin importar la denominación utilizada, a saber: investigación-acción, investigación temática, investigación militante o investigación participativa.

Lo cierto es que las primeras experiencias de IAP en América Latina posibilitaron procesos de reflexión y acción sobre asuntos y problemas que interesaban a la comunidad. Buscaban, a partir del reconocimiento de su historia, su cultura y las estructuras sociales, económicas y políticas existentes, movilizar y potenciar los recursos comunitarios, reivindicando los derechos de los sectores marginados. A nivel estratégico, buscaban posibilitar que dichos sectores definieran e implementaran acciones dirigidas a lograr el cambio social, a través del impulso de la participación consciente (De Schutter, 1986; Fals, Borda, 2001; Montero, 2006).

En palabras de Schmelkes (1991) las experiencias de IAP pretendían, en sus inicios, alcanzar los siguientes propósitos: generar conocimientos que responden a los intereses de transformación de las clases populares; crear ciencia popular y, consecuentemente, fortalecer la lucha contrahegemónica; conducir a la transformación social real; y, como instrumento de educación popular, potenciar el poder de lucha y la negociación de los sectores populares.

En un análisis realizado por Zúñiga (1991), se identificaron los siguientes tipos de experiencias:

Tipos de experiencias de IAP

 Las que buscan promover y fundamentar, directamente, la acción política de los implicados.  Las que se orientan al desarrollo comunitario en general.

 Las dirigidas a la solución de problemas específicos de desarrollo, como salud, vivienda, reforma agraria, etc.

 Las que desarrollan acciones de educación de adultos.  Las que impulsan proyectos de educación popular.

De acuerdo con Gajardo (1985), los estilos o estrategias participativas de investigación gestadas en América Latina hasta la primera mitad de la década de los ochenta, se distinguen a partir de sus rasgos más característicos, bajo los cuales subyacen supuestos importantes acerca de la concepción de ciencia, de práctica científica, así como de la labor educativa que subyace a esta práctica. Estos supuestos se caracterizan por la crítica y el cuestionamiento que hacen de la investigación científica, así como de la actividad académica tradicional. Una crítica sobre todo en lo que concierne a la ausencia de explicitación de su opción e intencionalidad política frente a los grupos que pretende beneficiar, así como el tipo de sociedad que intenta desarrollar.

Así, las experiencias de IAP surgen como una expresión de la búsqueda por generar un estilo de trabajo científico que descubra y valide los conocimientos existentes en los grupos y

organizaciones populares que histórica y tradicionalmente han sido marginados de las esferas de decisión social (Gajardo, 1985; Fals-Borda, 1992 y 2001; Montero, 2006).

Rasgos característicos.

En términos generales, las experiencias de IAP buscan la intervención social a través de un proceso investigativo en y de la realidad de los sectores marginados. Su propósito es generar respuestas a las problemáticas que afectan a la comunidad. En este proceso, la acción y el papel de los agentes externos juegan un papel clave como instrumentos esenciales para promover el cambio en la comunidad:

La acción, porque es la que anima la intervención social. A través del proceso investigativo, lo que se busca es transformar la realidad social, evitando quedarse en el plano de un conocimiento descriptivo sobre la misma. Así, se busca saber para cambiar las estructuras sociales en un sentido de desarrollo y progreso... Así, la acción transformadora orienta y sustenta el proceso de conocer, como andamiaje que suscite, primero, y valide, después, el conocimiento socialmente válido (Barquera, 1991).

Los agentes externos, porque son ellos los que ofrecen el apoyo metodológico para diagnosticar las necesidades, problematizar la realidad, promover un análisis crítico de los problemas de la comunidad, formular los planes, proyectos, estrategias y acciones de solución, en un palabra, porque son quienes pueden contribuir al mejor control de los

recursos internos y externos del grupo social en cuestión (Durston y Miranda, 2002).

Del mismo modo, la metodología de la IAP ha demostrado su capacidad para impulsar la participación de la comunidad. Este hecho permite superar las contradicciones sujeto-objeto y teoría-práctica, generando relaciones horizontales y dialógicas entre agentes internos y externos a la comunidad. De este modo, ha permitido diagnosticar, intervenir y evaluar los procesos socioculturales, poniendo especial énfasis en los códigos de los participantes.

El eje clave del proceso de la IAP, se orienta a la creación de grupos de discusión y reflexión crítica, en los cuales participan los sujetos de la propia comunidad. Estos se involucran e implican en un proceso investigativo sobre su realidad y el impacto de la misma sobre sus vidas, con el fin de impulsar acciones que, desde sus códigos, se orienten a promover el cambio social. El elemento que posibilita esta reflexión es la participación consciente y comprometida de los agentes internos y externos desde el principio hasta el final de cada una de las etapas que conforman a la IAP.

El gran propósito de este proceso es el empoderamiento, en la práctica, de los sectores oprimidos, aprovechando y potenciado sus propios recursos, saberes y capacidades, para definir, ejecutar y evaluar acciones orientadas a propiciar su desarrollo personal, local y comunitario que, en conjunto, promueva el cambio social. Esta intención de dar poder a las personas para que asuman el control de sus propias vidas tiene como fin último la autogestión. Esto es, que la comunidad debe alcanzar el grado de desarrollo y autonomía necesarios para mantener y llevar a cabo sus procesos de transformación personal, social y comunitaria (Montero, 1994, 2004, 2005 y 2006).

Las técnicas utilizadas en la IAP, acordes con todo lo anterior, son participativas, en respuesta a los métodos y técnicas tradicionales que poco aportaban a la comprensión de un objeto que, visto desde la IAP es, ante todo, sujeto (Fals-Borda, 2001).

Con lo anterior, se confirma que el gran fundamento de las experiencias de IAP es la búsqueda de intervención social a través de la investigación como instrumento de cambio para

la comunidad, en donde el gran intento es el de vincular la investigación de la realidad social con su transformación (Durston y Miranda, 2002; Leiva, 2000).

Así, para Contreras (2002), las experiencias de IAP muestran su viabilidad para descubrir y entender el conocimiento y el saber local (ya sea en torno a lo productivo como a lo cultural), como claves para la sustentabilidad de los proyectos de intervención, así como para fortalecer el empoderamiento de los sectores marginados social, política y económicamente, asegurando así su validación como sujetos de derechos y actores de su desarrollo.

En este sentido, las experiencias de IAP presentan los siguientes rasgos característicos:

Rasgos característicos de las experiencias de IAP

a. La explicitación de su intencionalidad social y política y su opción de trabajo con los grupos o clases que comparten una situación de dominio y pobreza, con vistas a generar acciones de transformación social.

b. La combinación de investigación, educación y participación como momentos de un mismo proceso de producción de conocimientos que permitan una comprensión global de la realidad social, económica y cultural, centrando el análisis en aquellas contradicciones que muestran con mayor claridad las determinantes estructurales de la realidad vivida y enfrentada como objeto de estudio.

c. La incorporación de investigadores y población, (sujetos-sujetos), como actores de un proceso en el cual los problemas se definen en función de una realidad concreta y compartida; los grupos definen la programación del estudio y las formas de encararlo insertando, en una misma línea de objetivos, el análisis de la propia realidad y la acción en que el grupo se encuentra involucrado.

d. La sustentación de las actividades investigativas y de acción educativa en una base (o grupo) organizado en tanto la actividad no culmina en una respuesta de orden teórico sino en la generación de propuestas de acción expresadas en una perspectiva de cambio social (Gajardo, 1985).

Algunos ejemplos de experiencias de IAP en América Latina se muestran a continuación:

1) Participación campesina, educación de adultos y reforma agraria en Chile, 1975. Planificación, aplicación y evaluación de proyectos de educación de adultos en el medio rural.

Objetivos: Incrementar la producción. Incrementar el nivel de unión y organización, consolidando así el movimiento campesino en su totalidad.

Resultados: Oportunidad de que los campesinos estudiaran su propia comunidad. Distribución y función de la tierra. Organización del trabajo productivo. Integración de comités locales.

2) Formas de organización social, de la producción y de la comercialización de comunidades rurales en México, 1980. Apoyo a las acciones concretas de la comunidad. Discusión y análisis de los problemas y necesidades de la comunidad. Apoyo a las organizaciones de la comunidad en la programación de sus acción en relación con los recursos disponibles.

Objetivos: Detectar, describir y analizar junto con la población, las formas de organización social para la producción y comercialización existentes en la Zona Lacustre de Pátzcuaro. Establecer pautas y estrategias de educación de adultos acordes a las necesidades de las comunidades, en el marco del desarrollo rural integrado. Estudiar la relación entre las formas de organización social de las comunidades y las actividades de producción y comercialización Fomentar la capacidad para lograr una organización autogestionaria que responda a las necesidades básicas y a los intereses de la población en el marco del desarrollo integral de estas zonas rurales.

Resultados: Refuerzo y dinamización de la organización de la comunidad. Integración de la comunidad con agencias promotoras. Formulación de elementos de juicio, surgidos de la base, para la planeación y programación de acciones. Generación de acciones a partir del análisis crítico de planes, programas, necesidades y recursos, por medio de las organizaciones de base.

3) La lucha por los servicios públicos en Colombia, 1980. Diseño de estrategias de acción, a través de la socialización de experiencias individuales en escenarios colectivos. Ampliación del conocimiento sobre la problemática de la energía. Detección y reelaboración de códigos estratégicos para la acción, a través de la revisión colectiva de la historia de lucha de los pobladores de la región.

Objetivos: Desarrollar las potencialidades de los sujetos intervinientes para vivir su realidad, en aras de potenciar su inserción en el contexto y mejorar sus relaciones con él. Provocar un efecto movilizador en la gente, reafirmándola como sujetos capaces de transformar la realidad, ejerciendo un efecto disolvente sobre la estructura del poder.

Resultados: Acumulación de conocimiento sobre la problemática de la energía. Base de la fundamentación para la negociación exitosa con la empresa. Recreación de sociedad civil, ampliación de la democracia de base y ampliación de la participación social. Conciencia del efecto de la acción organizada sobre situaciones que afectan a una población y de la importancia de acceder directamente a los niveles de decisión. Desarrollo de las siguientes capacidades en la gente: investigar, reflexionar, criticar, deliberar, negociar, cooperar, participar. 4) Apoyo social y autoayuda en Chile, 2000. Trabajo de apoyo Técnicas de relajación Apoyo mutuo Talleres de intercambio de vivencias, emociones e información relativa a la enfermedad.

Objetivos: Estudiar y potenciar procesos psicosociales involucrados en una experiencia de autoayuda con pacientes crónicos con la finalidad de aumentar el impacto de la autoayuda sobre el bienestar biopsicosocial de los afectados y de evaluarlo.

Resultados: Cuidados especiales frente a la enfermedad actitudes positivas frente a la enfermedad y sus implicaciones Conocimientos y competencias en relación al manejo de la enfermedad Percepción de apoyo social Relación positiva con los profesionales Comunicación interpersonal, cooperación y ayuda mutua Participación activa en las reuniones y en la toma de decisiones Clima emocional positivo.

5) Prevención del delito y transformación comunitaria en Cuba, 2000. Indisciplina social y delito. Estado higiénico sanitario de viviendas. Gestión institucional Otros problemas de diversa naturaleza surgidos también del diagnóstico grupal de necesidades.

Objetivos: Promover el inicio de un cambio en el desarrollo del trabajo de prevención social de una comunidad cubana capitalina. Motivar a la comunidad por su participación en la investigación. Caracterizar las condiciones comunitarias de vida, la situación delictiva y elaborar su perfil sociodemográfico. Identificar las necesidades o problemas prioritarios normativos y percibidos, y reflexionar sobre su correspondencia o no. Determinar, según la percepción de la comunidad, los segmentos poblacionales más afectados por los problemas, analizar sus causas y definir los recursos necesarios y existentes para afrontarlos. Conocer el sentir de la comunidad acerca de su participación en la prevención del delito y reflexionar acerca del contenido y las vías del trabajo preventivo que venían desarrollando.

Resultados: Salud mental y física. Convivencia. Socialización. Imagen positiva. Participación comunitaria. 6) Política de seguridad para la democracia en Guatemala, 2001. Participación ciudadana.

Objetivos: Facilitar la transformación de los marcos de seguridad del Estado, que se requiere como parte del doble proceso de tránsito del autoritarismo a la democracia y del enfrentamiento armado interno a la paz, que Guatemala ha venido atravesando desde hace más de una década. Readecuar los roles asignados al estamento militar con el propósito de adaptarlos al nuevo marco jurídico – político democrático que se está construyendo y eliminar cualquier contradicción o tensión, real o eventual, entre las funciones asignadas a las fuerzas armadas y las posibilidades de consolidación del sistema político. Fortalecer las instituciones estatales civiles encargadas de desempeñar funciones anteriormente cumplidas por las fuerzas armadas. Desarrollar los mecanismos jurídico- políticos de liderazgo y control sobre las distintas instituciones encargadas de administrar el poder coercitivo del Estado.

Resultados: Discusión fundamentada en la exploración teórica y empírica del tema realizada por un colectivo de investigación multisectorial. Recomendaciones de políticas en los temas asignados, que se caracterizaron tanto por la suficiencia técnica derivada de la aplicación del método científico, como por la legitimidad política que derivaba de la composición multisectorial de los Grupos. Política de Defensa. Política de Seguridad Ciudadana. Maestría en Estudios de Seguridad. Comisión de Defensa del Congreso de la República.

Análisis general de las experiencias de IAP

Cada una de las experiencias desarrolladas, posee sus propias características, así como su propio proceso de gestación y evolución. Estas particularidades son producto del conjunto de situaciones y condiciones propias de cada contexto en el cual se han desenvuelto, así como de los procedimientos y técnicas utilizados por cada una de ellas. Sin embargo, lo esencial es que estas experiencias reflejan los intentos por fortalecer los movimientos sociales propios de cada región, con elementos dinamizadores como los socioculturales y los sociopolíticos.

Al mismo tiempo, las experiencias son resultado de un conocimiento liberador que deviene de las vivencias cotidianas de sectores vulnerables. A su vez, cada una de las vivencias, contribuye de alguna manera al desarrollo de las capacidades requeridas para impulsar las transformaciones necesarias que permitan el cambio social (de Roux, 1990; Fals- Borda, 1992, 2001).

Cada experiencia demuestra que la realidad es la que da la posibilidad de generar las categorías de análisis a partir de las vivencias de los sujetos, lo que está mediatizado por los procesos de comunicación generados a través del diálogo, como procedimiento sine qua non en el proceso de generación de conocimiento.

La participación es el componente más importante de las experiencias, la cual se desarrolla en distintos niveles, tanto en el aspecto político, como en el económico y el cultural. En este sentido, la participación fluye gradualmente y de manera ascendente desde la formulación del tema-problema a investigar, hasta la recopilación, análisis e interpretación de información, así como en el momento de la evaluación. De hecho, se afirma que el análisis de este componente es clave para determinar tanto los efectos como la efectividad de este tipo de acción investigativa.

En relación con el compromiso, las experiencias demuestran que este elemento es el principal impulsor del trabajo con los sectores más vulnerables de la sociedad y, especialmente, con sus organizaciones; es decir, con diversos grupos y sectores populares, obreros y campesinos, así como con las organizaciones urbano-marginales y poblaciones heterogéneas.

Con respecto a los aspectos metodológicos, las experiencias de IAP parten de la realidad concreta de los sectores populares, basándose en los principios de la educación popular, los cuales son: diálogo, relaciones horizontales y antiautoritarias, uso de técnicas grupales participativas y, en general, mecanismos democráticos de participación. Buscan, como finalidad, potenciar el crecimiento personal, la toma de conciencia, así como la generación y apropiación de los conocimientos e instrumentos necesarios para diagnosticar, planificar, ejecutar y evaluar las acciones tendientes al beneficio colectivo (Gajardo, 1985; Fals-Borda, 2001; Montero, 2006).

De acuerdo con lo anterior, hay que destacar que las experiencias no siguen una serie de pasos secuenciados como la investigación científico-académica tradicional, sino más bien un conjunto de fases y etapas que comparten todos los involucrados y que se orientan, participativamente, a la planificación del desarrollo. Al respecto, Gajardo (1985) expone una síntesis comparativa de las diferentes fases que integran la investigación científica y la investigación-acción participativa.

Secuencias metodológicas entre la investigación científica tradicional y la investigación-acción participativa. INVESTIGACIÓN CIENTÍFICA TRADICIONAL INVESTIGACIÓN-ACCIÓN PARTICIPATIVA 1. Formulación del problema:

1.1 Antecedentes 1.2 Justificación 1.3 Definición e conceptos 1.4 Contenidos y alternativas 1.5 Limitaciones 2. Objetivos: 2.1 Generales 2.2 Específicos

3. Marco de referencia conceptual