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Origen de los santos africanos

In document El Camino de Osha (página 163-171)

En África, como en todas partes, las creencias se fundan en algo original e histórico.

Se dice que antiguamente Dios estaba en la Tierra y. cuando Olodumare andaba por el mundo, en este planeta no había tierra, ni árboles, ni nada, únicamente rocas en llamas y esto sucedió por muchos siglos. Como consecuencia del vapor producido por las llamas, se acumuló en el espacio una gran cantidad de vapor -o sea, nebulosas- que ya no se sostenían en el mismo. Esto sucedía porque ya Olofi quería que todo se hiciera y entonces descargó esas nebulosas, o vapor, ya convertido en 3gua, sobre las llamas; apagadas éstas, la parte donde más ardió la candela se quemó mucho, quedando más honda que la otra y son los grandes océanos de hoy día. Es donde nacen todos los "Yemayases" del mar desde "Ecuté" hasta "Olokun". El africano cree que esa llama que había en este planeta y que ya no existe, es cumpliéndose la voluntad de "Olo-dumare", quien ahora está en el cielo iluminando todo con su sol.

"Algayú". Antiguamente este santo era más temido y respetado que hoy. Después de muchos días, las cenizas de aquellas rocas encendidas se fueron acumulando hacia las partes más altas y así se fue formando una masa fangosa (era la Tierra), este es el "Orishaoko". su nacimiento. Después, esta masa de tierra fangosa trajo como consecuencia pudridores y fetidez (origen de las epidemias): donde nace San Lázaro. Pasó el tiempo y ya la Tierra era una masa compacta y fértil y empezaron a surgir las plantas y las hierbas: ahí nace "Ozaín". Como consecuencia de las ma

sas terrenales y buscando su desahogo el vapor terrenal, se formaron los ríos de donde nacen los "Oshunes" de nuestros días desde Icolé hasta Oshún-lbú-Indo. Como estas rocas no fueron totalmente quemadas o destruidas, quedaron grandes cordilleras muy altas y muy firmes, que ni los huracanes ni los meteoros pueden destruirlas, estas grandes cordilleras son "Oque".

Oque, nuestro gran Oque, que única- mente Olofi la destruye. De Oque nace Oggún de la loma, que es la parte de la tierra donde más se originan los volcanes, por donde sale toda clase de metralla de Oggún y este es el volcán, el que parió a Algayú. De ahí sale todo para los santos fuertes, porque a su mamá se le llama "Oro-iñan, porque es hijo de las entrañas de la tierra, de donde nace el volcán, que a su vez es el mismo Algayú. razón por la cual se le considera en África el más fuerte de los santos, porque para ellos el volcán es más temible que el mar, que es donde nació la poderosísima "Olokun".

Orula

Orula u Orúmila como muchos dicen es un santo, pero Orula nació después de Obatalá haber maldecido no tener más hijos varones. Orula nació primero que Shangó, con su virtud de adivino, poder que le dio Olofi para que no se cumpliera la profecía maldiciente de Obatalá, de no tener hijos varones, ni siquiera uno; después de Orula nació Shangó. El Oddum donde nació Orula es en el 10-Ofún- mafún, que es en el que nacieron los fenómenos la maldición y Ananagú. ¿Quién es Ananagú? Nosotros los cristianos, los hijos de Olofi los hijos de Dios, Ofún, de oddum que parió a Irosun. Por eso muchos creen que Ozun es el bastón de Obatalá están

Equivocados. Ozun es un santo igual a otro cualquiera. Ozun es el que comunica todo a Obatalá o a Olofi (un heraldo).

Ozun madubule duroganga la bozu

Ozun no puede estar acostado, sino parado firme (he aquí el suyere que canta- mos):

Ozuroboso madubule duroganga la bozu

Ozuroboso madubule duroganga la bozu oguó

Entonces, si esto es así resulta ser un intérprete de Olofi. de Orula y de Obatalá; Un heraldo que lo ve todo y dice de nosotros a Olofi. De Olofi a Obatalá de Olofi a Orula, ese es el papel de Ozun, por lo que no puede estar acostado, ni puede caerse siempre tiene que estar firme. Ahora bien si Ozun comunica nuestra situación a Obatalá o a Olofi, de Olofi a Orula para nosotros, ¿qué es Orula en el campo de esta religión? Pues el Supremo, el máximo adivino, éste es su verdadero papel en esta religión. Por eso el Babalocha o lyalocha, para aclarar un asunto importante, debe apelar a Orula el supremo adivino de la religión. Pero no debe hacerlo con Opkelé, sino con tres o más Olúos o Babalawos, a esto se llama "Junta o plante de Babalawos1*. Reunión de los jueces de Orula.

Bogué - oguó - omocalabé - Mofa -Orula

El santero no debe trabajar con Ozun, no es de su competencia; ésto es del Babalawo.

Elegguá

Nombre que le damos a todo lo que coloquemos detrás de la puerta de nuestra casa para que nos cuide como guardián principal, pero que su nombre principal es

ESHU los eshus son siete y cada uno

Tiene tres caminos distintos, que hacen 21 caminos.

Sus nombres son:

Eshú "Añaguí". Es la madre de todos los Eshús.

Eshú "Ocuboron. Es el de la Vida y la Muerte.

Eshú "Aracuana". Es el que está en todas partes.

Eshú "Alalliqui". Nadie sabe como empiezan y acaban las cosas, sólo el "Alalliquí".

Eshú "Larollé". Es el que siempre está peleando; de él salen la discusión y la pendencia.

Eshú "Babelle". Es el que acaba con todo de cualquier forma, buena o mala.

Eshú "Odemare". Es el del momento. lo mismo para el bien que para el mal es el de las 4 esquinas, el arisco, el sin amigos.

Estos son los siete Elegguaces o Eshús. Como cada uno tiene 3 caminos, nacen de esos caminos otros Elegguaces como: Eshú "Llelú", Eshú ^Anguó*'. Eshú "Baraquiquí", entre otros, fcdos estos nacidos en un segundo orden, representados por uno de los siete primeros y nacidos como los Oddums.

Cómo nació Elegguá

Había en una tribu africana un Obá (Rey) que se llamaba Ocuboro y su mujer Añagui, y tuvieron un primer hijo al que llamaron Elegguá.

Creció Elegguá y, como era príncipe, le pusieron un séquito palaciego -o sea su guardia. Un día, hecho ya un muchachón, Elegguá salió con sus guardias a pasear y. al llegar a un lugar donde había cuatro caminos, se detuvo de pronto y su séquito -sin saber la causa- se paró también. Segundos después. Elegguá dio unos pasos

y se detuvo otra vez. Esta operación la repitió tres veces y siguió hasta llegar al lugar donde vio algo que lo hizo detenerse Porque era una luz como de dos ojos relumbrantes que estaban en el suelo. Esto asombró a su séquito pues cuando llegaron al lugar, vieron que Elegguá se agachó y cogió un coco seco.

Aquel muchacho que era tan travieso, que en todo intervenía -fuera malo o bueno-que no le temía a nada ni a nadie, que tan pronto era tu amigo como tu enemigo, que estaba envalentonado por ser príncipe, ¿cómo le había temido a aquel insignificante coquito? Elegguá llevó el coco para su casa y le contó a sus padres lo que había visto, pero nadie lo creyó. Entonces tiró el coco detrás de la puerta y allí lo dejó.

Pero un día estaba reunida La Casa Real y su séquito en una fiesta, y vieron con asombro las luces del coco. Todos se horrorizaron de aquello y aconteció que tres días después de la fiesta Elegguá murió. Durante todo el tiempo del velorio, aquel coco estuvo alumbrado, siendo respetado y temido por todos.

Pasó mucho tiempo después de la muerte del Príncipe y el pueblo pasaba por una situación desesperada, por lo que los Agua (mayores) se reunieron y sacaron en consecuencia que era el estado de aban- dono de aquel coco dejado por el Príncipe para rendirle holocausto, pero. al acercarse allí vieron que el coco estaba vacío y comido por los bichos. Entonces deliberaron acerca de aquel objeto que tenía que perdurar a través de los siglos, vieron y pensaron que el coco no servía para venerarlo en esa forma; entonces pensaron sustituirlo por las piedras (Ocutá) y fue aceptado. Lavaron la Ota (piedra) y la pusieron en un rincón, que es lo que se hace hoy hasta nuestros días. Ese es el naci

miento y origen de Elegguá. por eso se le dice: "Ikú-loví-Ochá" (el muerto parió al Santo), si no hay muerto no hay santo, porque si el Príncipe no se muere, no se sigue adorando al coco, que resultó ser inservible porque se pudre y la piedra no. causa esta de por qué se utiliza en el secreto de Elegguá y de los demás santos.

Ozaín

Ozaín es un santo, pero no es un simple santo. Ozaín es un santo de los más impor- tantes; este santo lo es más que lo que fue San.Juan Bautista para Jesús. San Juan Bautista bautizó a Jesús y a muchos de sus feligreses y terminó; mientras que Ozaín para esta religión, no termina su obra mientras exista alguien en esta vida que haga algo con Ewes (yerbas).

f Cuando usted vaya a dar de comerá su

Osha, tiene que hacer Ozaín con siete suyeres (cantos). Cuando vaya a poner unos collares, así sea lo que sea, tiene que hacer Ozaín. Cuando vaya a hacer un Oshá, tiene que hacer Ozaín con dieciséis suyeres.

Ozainistas pueden ser hombres y mu- jeres pero las mujeres no pueden recibirlo hasta pasado su período de menstruación, es decir, hasta que no haya llegado a una edad de reposo y tranquilidad. Esto no quiere decir que la mujer no pueda tener un guía de Ozaín -un guía es un resguardo de Ozaín- pero no está facultada para entregárselo a nadie.

Ozaín es dueño de todas las plantas y yerbas que existen en este mundo. Si existe algo sobrenatural, este santo es uno de los que existen. El ozainista puede o no tener Santo hecho, según el caso lo requiere. Pero es imprescindible que conozca muchas plantas, hierbas, palos y bichos.

Ozain no va a cabeza de nadie, no se hace se entrega; a un ozainista se le hace Shangó u Oshún.

Origen de la maldición de Oggún Se dice que Obatalá vivía con Yembó. Su mujer; junto a ellos vivían Elegguá, Oggún, Ochosi, Ozun y también tenían a Dada. Pero no vivía con ellos. Obatalá salía todos los días a trabajar dejando a sus hijos en la casa y. cuando regresaba. Ozun era el que tenía que decirle lo que había pasado. Oggún era el que más trabajaba en la casa, por eso era muy mimado y todos tenían que obedecerle.

Oggún viendo que Elegguá le estorba- ba para sus planes, empezó a darle menos comida, ya que él era el cocinero de la casa. Oggún se enamoró de su mamá Yembó y quiso violarla muchas veces y obligarla a hacer algo indigno de un hijo bueno; pero Elegguá siempre estaba vigilando, se lo decía a Ozun y este le llamaba la atención a Oggún. Cuando este se dio cuenta de que Elegguá se lo había dicho a Ozun buscando tragedia con Elegguá. lo echó de la casa. Elegguá se quedó en la esquina dando vueltas sin entrar, mientras. Oggún cogió cuatro sacos de maíz y se los dio a Ozun para entretenerlo comiendo y así no pudiera delatarlo, pero Elegguá no perdía de vista a Ozun.

Todos los días Oggún. a una misma hora. cerraba la puerta; como Ozun estaba comiendo, no veía nada. Un día Elegguá esperó a Obatalá y le dijo: "Papá, yo tengo algo que decirle, hace muchos días que yo no como". "¿Porqué?", respondió Obatalá y Elegguá le dijo: "Porque Oggún me echó de la casa". Entonces Obatalá le dijo: "¿Por qué? y Elegguá respondió: "Porque Oggún no quiere que yo vea lo malo que él está haciendo en la casa". Obatalá le preguntó:

"¿Y cómo Ozun no me ha dicho nada?".

Elegguá le contesto; "porque oggun le da a Ozun mucha comida y éste se queda dormido". Entonces Obatalá le dijo: "Impo- sible. Ozun no puede acostarse y mucho menos quedarse dormido". Elegguá le res- pondió: "Bueno, papá no diga nada de esta conversación y mañana, levantándose como de costumbre, sale para su trabajo y. a la hora regresa a casa para que con sus propios ojos lo vea". Aquello dejó muy triste a Obatalá quien aquella noche no pudo dormir con tranquilidad, soñando y delirando toda la noche. Al otro día. Obatalá salió para su trabajo como de costumbre, pero se escondió detrás de los matorrales del mangle que había allí y desde aquel lugar vio a Ozun acostarse y quedarse dormido al instante y también a Oggún cuando cerró la puerta. Obatalá lloró de sentimiento, cogió un bastón de mangle para apoyarse, porque le faltaban las fuerzas, y poco a poco se acercó a la puerta de su casa. Faltándole las fuerzas alzó el cayado y tocó a la puerta. Yembó oyó y dijo:

"¿Tú ves. Oggún?, ¿qué necesidad tenía yo de buscarme este lío?". Añadiendo:

"Qué se va a hacer, yo abriré la puerta". Oggún viendo que Yembó no era culpable, dijo: "Esto no. mamá, yo soy un hombre, seré el que abrirá la puerta", pero al hacerlo encontró que Obatalá tenía levantada la mano para maldecirlo y otra vez se anticipó y le dijo: "Papá, no hables, no me eches maldición, yo mismo me voy a mal decir y mi maldición será que mientras que el mundo sea mundo, todo el trabajo que yo haga en éste yo, Oggún Aguanillé, Oggún ñanañile. Oggún cobú cobú, Ogún Tucumbó; yo. Papá. de día y de noche trabajaré sin cesar para sostenerme". Obatalá dijo: "Aché" (así sea); entonces Obatalá entró y dijo:

"Yembó"; mas Oggún contestó: "No, papá mamá es inocente, no la culpes". Entonces Obatalá dijo a Oggún: "Tú no puedes vivir dentro de esta casa"; llamó a Ozun y le dijo:

"Yo confiado en tí y tú por la comida te has vendido. Desde ahora en adelante Elegguá estará de guardián y si Elegguá no come nadie comerá en mi casa. Tú. Elegguá no pasarás más hambre y en esa puerta para entrar y salir hay que contar contigo; lo bueno y lo malo tú eres quien lo deja entrar y salir. Y tú. Yembó no voy a maldecirte, pero sí te digo que cualquier hijo varón que tengamos, yo, Obatalá lo mataré"; Yembó lloró, sin decir ni una sola palabra. Oggún se fue y se hizo Oggún Alaguedé y empezó a trabajar en una herrería.

Pasa el tiempo y nace Orula. Obatalá lo coge. sin decir una sola palabra, se lo lleva lejos de allí; pero Elegguá lo sigue. Obatalá llega a un lugar donde había una mata de Ceiba (araba), abre un hoyo y entierra a Orula hasta la cintura con los brazos hacia abajo, dentro de la tierra. Elegguá ve todo eso y se lo cuenta a Yembó; ésta llorando le mandaba a escondidas todos los días comida a Orula con Elegguá, pero desde el momento en que Obatalá enterró a Orula se olvidó de todo.

Poco después nació Shangó, era un niño muy hermoso. Obatalá lo cogió entre sus manos, se compadeció de él y no quiso hacerle daño. Entonces pensó que Dada -su hija mayor- podía cuidarlo ya que vivían separados, y así -no viendo a Shangó- no podía hacerle daño; y se lo llevó para que lo criara Dada. Pasaron los primeros años. Un día Dada quiso que Shangó viera a sus padres; lo vistió con un traje muy limpio y se lo llevó a Obatalá. Cuando éste la vio se puso contento, en cambio Yembó estaba triste, porque se acordaba de Orula. Shangó estaba vestido de colorado. Obatalá se lo sentó en las piernas y Shangó le preguntó por qué su mamá lloraba y no estaba contenta con él. Obatalá le respondió: "Yo te lo diré con calma, hijo mío", y le dijo a Dada:

"Quiero que todos los días me traigas a Shangó" y Dada asi lo hizo. De ahí nace el

Canto de shango, que dice: acha guo guó..." (Siendo chiquito Shangó. Obatalá le contaba toda su vida). Dada traía diariamente a Shangó junto a Obatalá y éste sentándolo en sus piernas, le contaba día a día lo que Oggún había hecho.

Así creció Shangó pero con odio y rencor hacia Oggún. Ya hecho un hombre. Shangó tenía muy mal genio. Siempre estaba peleando, pero no tenía armas y se fue donde su padrino Ozaín y éste le dio un güirito y le dijo: "Cuélgalo en un rincón de la casa y todos los días por la mañana, antes de salir, te haces una cruz en la lengua"; así lo hizo Shangó cada día, por eso es que cuando usted lo saluda y él le contesta, por su boca le salen llamas de candela y es por eso que cuando truena decimos: "Olueco osí Ozain", porque la llama es el relámpago y el trueno es la voz de Shangó que cuando grita todo tiembla, eso es "Guotiloni soró allá". Según grita, así es de grande.

Pasado mucho tiempo la situación se puso muy mala y Obatalá como estaba desmemoriado desde que enterró a Orula no acertaba con nada para aliviar la situación de todos. Yembó aunque se daba cuenta, no decía nada. Shangó, viendo el apuro de Obatalá y queriendo salvar a Orula de su cautiverio involuntario, aprovechó que estaban juntos él, Obatalá, Elegguá y Yembó, y se puso a hablar, mientras que Obatalá en silencio contemplaba la situación y meditaba sobre los trabajos que estaba pasando para remediarla. Elegguá y Shangó se querían mucho y se comprendían de lo mejor; Elegguá le hizo una seña a Shangó para que él afrontara lo que a Obatalá le daba tanto trabajo, porque ya ellos habían hablado sobre ese asunto y Orula lo sabía también (recordemos que Elegguá desenterró a Orula salvándolo de la muerte, lo alimentó y cuidó a espaldas de Obatalá, hasta hacerlo un hombre y comunicarle el secreto a Shangó). Shangó

Aprovechó la ocasión de la meditación de Obatalá y le dijo: "Papá yo siempre he tenido buena aceptación; cada vez que te he dicho o hecho algo tú has salido adelante"; Obatalá le respondió: "Es verdad, hijo mío". Shangó siguió diciendo: "Tú, antes de yo nacer, juraste no criar hijos varones y te nació Orula y lo enterraste" Obatalá, le contestó: "¿Y eso qué tiene que ver?"; y Shangó le dijo: "Espera, papá después de Orula nací yo y aún me tienes ante tú presencia. Tú sabes que Olofi lo oye todo y todos los varones son iguales ante él. no tiene nada de particular que esa sea la causa de todos los trastornos que estamos pasando". Obatalá le respondió: "Hijo mío, nada puede hacer ya. Orula ya no es de este mundo, ya él está en manos de Olofi". y Shangó le contestó: "Tal vez no. papá. Como tú eres tan bueno, quizás Olofi haya tenido compasión de ti. En eso dijo Elegguá: "Papa, yo creo que Orula vive"; Obatalá le contestó: "¿Y cómo lo sabes?"; y Elegguá dijo: "Un día, al cruzar yo por donde hay una mata de ceiba, vi a un hombre enterrado hasta más arriba de la cintura, me compadecí de él y desde ese día me dediqué a llevarle la comida a diario y como vi que Shangó dijo de un enterrado creo ahora que el hombre enterrado sea Orula". Entonces Obatalá respondió: "Es verdad, ese es Orula"; Shangó dijo: "Pues, es Orula papá quien puede salvarla situación. Él tiene la virtud

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