La ollita
Instrumento indio que Briton vio cuando pasó por Nicaragua y leyendo su obra se ve lo siguiente: "Es un instrumento que todavía se recuerda en Nicaragua, y la obra dialecto mangue, a la que me he re- ferido anteriormente y que lleva este nombre, demuestra que era muy conocida en Managua a principios de este siglo... Su sonido es des- crito como grave y apropiado para las emociones serias.. esta reliquia desapareció durante los disturbios de la República."
Por su nombre y por lo que se decía de sus poderes, evidente- mente, no se trata solamente de un pito, sino de un tipo de flauta ce- rámica. Tales pitos fueron conocidos en Perú y, precisamente, en Ni- caragua en la Isla de Ometepe, habitada al tiempo de la conquista por los Nahua.
Herman Beredt describe el instrumento de la siguiente manera: "Sostenida por las dos manos, la parte inferior vuelta hacia arriba; y los cuatros hoyos manejados con dos dedos a cada lado, soplando en la boquilla produce seis diferentes notas. Al cubrir dos hoyos cuales- quiera, da la tónica; cubriendo uno solo, la segunda, todos abiertos la tercia y soplando fuertemente, una cuarta forzada; mientras todos los hoyos cerrados producen el dominante en una octava inferior. Tres hoyos cerrados producen notas en discordancia con las demás, va- riando entre una sexta imperfecta y una séptima disminuida en la oc- tava inferior. (ver ilustración). No poseo datos que informe acerca de si existe en la actualidad el instrumento, pues en las colecciones par- ticulares y museos que he visto no hay dicho especimen.
Teponatztli
Este instrumento es conocido en México así, pero en el Salva- dor se llama Tepunahuaste y Tun en Guatemala.
Es un instrumento tallado en el tronco de árbol, de forma cilín- drica, menos por la base que es plana, tiene un pequeño agujero en uno de sus lados y en la parte superior cilíndrica dos lengüetas, una más larga que otra, abierta y angosta, las cuales al golpearlas con dos
palillos forrados con cera daban un sonido inconfundiblemente abo- rigen.
En los Tepoonatztli o Tepunahuastes Pre-cortesiano, había algu- nos de forma completamente arcaica y de usos muy especiales. El Gran Tun de Guerra y el Oxi Gran Tambor. Se ve este instrumento des- de México hasta Bolivia. Según algunos estudiosos, este instrumento alcanzó un perfeccionamiento maravilloso y la importancia que tuvo en nuestros aborígenes, es de resaltar. Se lee en las crónicas y manus- critos de todos los clásicos americanistas desde Fray Benardino de Sa- hagún pasando por Fray Jerónimo Mendieta, Gonzalo de Oviedo y otros tantos más que han hecho perfectas descripciones.
En el Salvador se conservan varios de ellos de mucha antigüe- dad.
El cacho
Es una especie de trompeta construida de un cuerno animal, es el instrumento más sencillo y su sonido podía ser escuchado a gran- des distancias de ahí que se hubiese convertido en medida de longi- tud. "A la legua de un cacho" significaba la distancia a la cual podía oírse al cuerno cuando era tocado. Su uso primitivo se ve en toda América.
La marimba (Piano Indio)
Este instrumento como el tambor y el cuerno son poligénos por que tienen como cuna a muchos pueblos tanto de culturas anteriores a la nuestra como contingentes extraños (Asia y África)
Sin embargo, a pesar de ser de uso mundial, nuestros aborígenes tenían una idea aproximada de dicho instrumento, aunque la actual marimba sea más compleja y evolucionada.
Briton cita lo que escribió Von Tempsky acerca de ella: "Son ellos (los indios de Centroamérica) muy aficionados todavía a la danza y muy buenos músicos. Al ejecutar un peculiar instrumento, invención de sus naturales y muy antiguos, la marimba, una larga vara horizontal soporta una cantidad de jícaras (calabazas largas y cilíndricas), alineadas unas
cerca de las otra, conforme su tamaño, desde dos pies de pro- fundidad hasta 4 ó 3 pulgadas. Sobre la boca de cada una de ellas se extiende un trozo delgado de vejiga y sobre él, a una distancia de pulgada, algunas piezas planas de madera muy dura, ordenadas en forma similar al clavijero de un piano. Estas piezas oblongadas de madera son soportadas por un marco de madera liviana, unido por debajo a la va- ra larga que soportadas por un marco de madera liviana unido por debajo a la vara larga que soporta la fila de jíca- ra, dos patas y un arco lo une al ejecutante, quien se sienta sobre el arco presionándolo contra la silla". (Briton, p 11). Dos largos bolillos coronados por bolas de caucho de la In- dia están en las manos del ejecutante, quien golpea notas en cada contacto con el teclado, con las jícaras por debajo, ha- ciendo la función de caja de resonancia.
La marimba nicaragüense da la escala diatónica completa (o sea las siete notas musicales) pero sin los bemoles y sin los sostenidos que lleva el piano, los marimberos de diversos lugares de América se acompañan de otras marimbas como en Guatemala. Es en Nicaragua y en la zona del Guanacaste costarricense que se acompaña de guita- rra y guitarrita.
Los sones que se ejecutan actualmente con ella son muy anti- guos pero los hay de facturas más recientes. En muchos de ellos va implícito el acento indio.
De esta música se ha perfilado el estilo musical del son nicara- güense típico musical que va a ser cultivada en todo el siglo XIX y co- mienzos del XX, exiten alrededor de 50 pero una gran parte han de- saparecido. Entre las que se pueden enumerar están: El Son d la Va- ca, El Zapateado, La Novia, El Zopilote, El Cuartillado, Dos Bolillos, El Zanatillo, La Miel Gorda, Aquella, El Garañón, La Concheña, Los Agua- cates, La Estrella, La Tortuga, La Tortuga Vieja, La Suegra, Danza Negra, Mamá Chilindrá, Me Gusta el Arroz con Chancho, La Casa de Mi Sue- gra y El Sapo. Cardenal nombra, además de estas, un aire anónimo porque no tienen ningún titulo.... como se podrá observar muchas de ellas tienen nombres mezcla de los hispanos como: La Estrella, Son de la Vaca; otros tienen mezcla de los criollo y lo indio como: Danza
Negra, El Cuartillado, Mamá Chilindrá y algunos nombres de algunos animales nicaragüenses como: El Zanatillo y el Zopilote, pueden ob- servarse la cantidad de nombres alusivos hasta para nuestras cocinas nicaragüenses como el Arroz con Chancho, reflejo del modo vivencial de nuestros compositores anónimos.
De los ritmos que abarca este género de múscia están Los Jara- bes, Las Jaleas, Los Corridos (Zopilote y Zanatillo) y según la clasifica- ción de Don Santiago Ortegaray ritmos como: El Saracuaco, Saranda- jo, Chapandoga y la Chinampera. En el siglo pasado se hubiera reco- gido un número mayor que pudo haber pasado de los 100. Salvador Cardenal menciona dos muy populares: el Garañón y Dos Bolillos. De la Mamá Ramona hay muchas dificultades en clasificarlas, pues tiene letras muy anterior a este siglo y se supone que Vega Matus la trans- cribió o le hizo un arreglo especial. El Zopilote filtra en su nombre y en su letra, -pues también se canta- como corrido el carácter totémi- co del indio y está emparentado con los cuentos y consejos colonia- les de Tío Coyote y Tío Conejo, por su sentido irónico y de moraleja, ya que fue utilizado en diversas ocasiones, como ocurrió cuando Don Pedro Joaquín Chamorro fue derrotado en las elecciones para diputa- do de Granada, de madrugada sus adversarios políticos le cantaron el Zopilote, téngase pues de ejemplo para satirizar al derrotado o al per- dedor.
Este género musical es digno de hacer mayores estudios sobre él y es una lástima el que no se hallen actualmente los intérpretes que ejecutaban esta música en el siglo pasado que mucha luz pudo haber arrojado sobre el tema.
El atabal granadino
Expresión folklórica típicamente granadina, única en su género y no ha sido imitada en ninguna otra localidad del país; está ligada al Barrio Santa Lucía que según la tradición dio origen a él. Se ejecuta en el mes de octubre para celebrar a la Virgen del Rosario, saliendo a recorrer las calles de la ciudad desde las 10 de la noche hasta la ma- drugada.
Consiste en un conjunto de ocho a quince instrumentos de per- cusión, perfectamente acoplados y bien ejecutados; siete a los cator-
ce tambores y dos bombos. Sus sones son muy agradables a oídos, po- see diversas variantes y registros, atenuando la monotonía caracterís- tica de este instrumento.
Durante el recorrido, los atabaleros van ejecutando con alegría y entusiasmo por todas las calles y al llegar a una parte, se detienen y callan cuando el grupo interrumpe los dos poesiyeros en un duelo de coplas de la mejor inspiración colonial. Estas van, por lo general, en octosílabos y elogia o satiriza a la persona visitada.
Hay personas que en su devoción acompañan al atabal en todo su recorrido. La gente del pueblo dice "tabal", eféresis de Atabal, ins- trumento árabe llevado a España por estos y que al exportarse a Ni- caragua, adquirió una nueva expresión. Esta obra no posee coreogra- fía como las otras de esta época.
Los Sones en total son siete:
1. Llamado de Personal o de devotos para congregar al pueblo. 2. Iniciación del Callejero (tocando cuando inicia su marcha calle-
jera).
3. Frente al altar de María actualmente llamado el Callejero por la prohibición que quisieran las autoridades Eclesiásticas hace mu- cho tiempo.
4. Trago de aguardiente, Chica de Coyol, éste se identifica por el acento rítmico de las sílabas de un verso que dice: Trago de Aguardiente, Chicha de Coyol.
5. Son de los Palitos o de los Bolillos.
6. Un Bolillo (antiguamente el son de los promesantes, por el mo- tivo religioso que representaba).