LA MÚSICA ORAL-TRADICIONAL Y POPULAR EN EL SALVADOR
A. Período pre-colombino.
Este inicia en el momento que se establecen los grupos huma- nos en el actual territorio salvadoreño y la arqueología americana ha calculado a partir de sus hallazgos que éste pudo iniciarse hace unos cinco/diez mil años a.C. hasta 1525 d.C. Este período comprende los horizontes: pre-cerámico, pre-clásico, clásico y post-clásico.
a.1. Horizonte pre-cerámico (1200 a.C)
Comprende el lapso que transcurrió, desde el primer asenta- miento de grupos humanos en nuestro territorio, hasta la invención de la cerámica. Según los estudios realizados, los primeros habitantes eran grupos culturales de cazadores y recolectores que practicaban actividades elementales de supervivencia. Con el tiempo, conocieron los usos de las plantas y animales (alimentación, cestería, tintes y me- dicinas) y se valieron de calendarios sencillos para la recolección de sus productos y almacenamiento. En todo caso, antes que los grupos migrantes conocieran el valor alimenticio y curativo de las primeras plantas y animales (lograda con base a ensayo y error) se considera que pasó un largo período.
Poco a poco las comunidades comenzaron a especializar activi- dades dentro de la cacería y la recolección de recursos silvestres y se comienzan a establecer rangos sociales. Uno de ellos, el más respeta- do es el chamán. Los chamanes (curanderos) descubrieron el valor terapéutico (y venenos) de especies de plantas y animales de esta zo- na y en sus rituales le dieron especial énfasis al cuerpo humano (gol- pes, saltos) y a la voz (gritos, sonidos guturales). Los cantos terapéu- ticos tenían el recurso de la repetición constante, reforzados con las sonajas o bastones rítmicos, tratando de ganar con ello la confianza y la fe del enfermo, mientras la medicina surtía efecto. Los instrumen- tos musicales fueron escogidos del hábitat existente tal cual se encon- traban o con muy poca elaboración de parte del ejecutante. De este
período surgen como instrumentos musicales: los raspadores de pie- dra y hueso, el carapacho de tortuga, los sartales de caracoles, flautas sin agujeros y el palo zumbador. Para entonces, las comunidades te- nían la agricultura como principal fuente de alimentación.
Las comunicaciones a distancia se inician golpeando troncos ahuecados (que en algunos casos en América llegaron a medir hasta 7 metros) que se escuchaban a kilómetros de distancia y los tambo- res simples (de un cuero), así también, las flautas con perforación y la concha de caracol.
a.2. Horizonte pre-clásico (1200 a.C. - 250 d.C.)
Los grupos humanos escogen y se establecen en la planicie cos- tera de nuestro país porque podían enriquecer su dieta alimenticia con la carne y fruta silvestre de la montaña y los recursos marinos de la costa.
El descubrimiento de este horizonte es la cerámica. Comienza a producirse gran cantidad de utensilios, artefactos sonoros sin men- guar el uso de otros materiales. Se crearon nuevos instrumentos mu- sicales y se reprodujeron los ya existentes: sonajas, raspadores y sarta- les de barro, timbales de parche simple (fondo cóncavo) con forma de olla, de vaso y los de parche doble con tabique intermedio. Otros instrumentos son las flautas de filo en "U", dobles, rectas o globulares con un solo canal de soplo, o doble; flautas globulares de una (ocari- na), dos o tres cámaras de resonancia interconectadas, silbatos sim- ples o dobles y vasos silbadores.
a.3. Horizonte clásico (250 - 900 d.)
Lo que caracteriza a este horizonte es la excelencia organológi- ca (instrumentos musicales que resulta de la fusión de la estética al empirismo ritual. La producción descomunal de instrumentos y la va- riedad y multiplicidad de artefactos sonoros es coetánea (participan instrumentos de diversas épocas), enriquece la experiencia adquirida hasta entonces. El cántaro (recipiente para transportar líquidos) adopta, como instrumento musical, la doble función de ser simultá- neamente, un idiófono (instrumento musical que se golpea con la ma-
no, en la boca, produciendo una vibración propia, y, por ende, no ne- cesita materiales adicionales) y aerófono al comprimirse el aire inter- no. Entre los aerófonos (instrumentos musicales de soplo) encontra- mos gran cantidad y variedad de flautas de barro hasta de seis aguje- ros, flautas rectas de émbolo interno y las trompetas (de 1.5 m. aprox.); y entre los membranòfonos, el timbal de agua.
a.4. Horizonte post- clásica (900 - 1525 d.C)
La principal característica de este horizonte es que el instru- mental se enriqueció con el uso de la metalurgia. Esta fue aprendida por los nahuas (mexicanos) hacia el año 800 d.C. de los pueblos que existieron en ese entonces en los territorios de los actuales países de Perú y Colombia. El estrecho contacto comercial que hubo entre nuestros pueblos y esos pueblos del sur permitió que nos llegara la avanzada técnica de sus orfebres. Según el investigador mexicano, Humberto Castellanos, de este período es también el Tepunahuaste.
Entre los objetos sonoros metálicos que datan de este horizon- te, encontrados en nuestro país se mencionan los siguientes: sonajas, cencerros y cascabeles. De los instrumentos musicales precolombi- nos podemos estudiar sus notas, efectos sonoros, su extensión, pero no la clase de música que tocaban, ni su interpretación. Veamos lo que sucedió desde el inicio de la colonia y la mezcla cultural que pro- pició.
B.
Período del mestizaje cultural (1525 - 1950 d. C.)
Este comprende los períodos políticos: Conquista, Colonias, Fe- deración y República.
Por razón de nuestro estudio, haremos a un lado la cronología política para hacer espacio a nuestra interpretación de orden cultural. La música oral tradicional salvadoreña tuvo tres fuertes vertien- tes culturales que a su vez fueron portadoras de la mezcla de muchos afluentes. La música americana (mesoamericana) fue producto de muchas etnias que se entremezclaron; la europea fue permeada entre sí por todos los pueblos, dadas las periódicas ocupaciones militares, con un fuerte componente asiático y, por último, la africana cuyos es-
clavos fueron sacados violentamente de sus lugares de origen lo cual afectó a muchas etnias.
A lo sincrético de estas tres corrientes madres, agreguemos la afluencia de otros sectores que vinieron después, más, el intercambio de toda esta amalgama en territorio salvadoreño durante los últimos quinientos años.
No olvidemos el predominio que tuvo la música religiosa sobre cualquier otro tipo de música, bajo el recelo supersticioso, sádico, prepotente, miope y prejuicioso de la iglesia católica. Este predomi- nio real y formal obligó al indígena a encontrar formas camufladas que le permitieran seguir con sus ritos. Como ejemplo de ello, men- cionaremos la cruz de palo de jiote, el baile del cajón, el santo tingo, etc.
Sobre la música tradicional que ha llegado hasta nuestros días, el musicólogo mexicano Vicente Mendoza, nos hace una interesante observación sobre la "presencia de tresillos y dosillos, mezclados con valores de un tiempo y de medio tiempo de tal manera que ningún instrumento ni la voz coinciden, obteniéndose una gran riqueza poli- rrítmica". Por ello, muchos que hemos tenido la experiencia de trans- cribir música tradicional de pito y tambor constatamos su dificultad sobre otras.
Durante este período, el cancionero se enriqueció por: 1. Las canciones españolas como villancicos, pastorelas, can-
tos de cuna, marchas, rondas infantiles, pregones, tonadi- llas y un buen repertorio de coplas.
2. Como resultado del mestizaje se da la canción criolla, en ella se encuentra plasmada la visión de una segunda patria. 3. Los cantos académicos, que vinieron de Europa, en su ma-
yoría fue música polifónica de los siglos XV, XVI y XVII. 4. Música africana. En nuestro país existe una cantidad res-
petable de instrumentos musicales de origen africano que, en su momento, cumplieron una función. La música que tocaban con ellos, prácticamente, se perdió. Histórica-
mente no hubo condiciones adecuadas para que esa cul- tura pudiera arraigarse y sobrevivir como en la mayoría de los países latinoamericanos. En El Salvador, el negro fue asimilado en su sangre y cultura y la única huella de su presencia, es el instrumental musical que acompaña las fiestas patronales de nuestro país.
Los instrumentos musicales, que vinieron a nuestra tierra, tuvie- ron las siguientes características: lograron mezclarse tanto entre sí co- mo con los nuestros mesoamericanos; sustituyeron a otros existentes; los que no lograron adaptarse con las nuevas prácticas culturales o que se utilizaban en ceremonias que ya no se iban a efectuar, decaye- ron; otros han desaparecido o han dado origen a otros.
La población salvadoreña siempre ha sido práctica: toma lo que le es útil y desecha lo que no. A continuación, de los muchos otros instrumentos musicales que vinieron, veamos cuáles se quedaron for- mando parte de nuestro instrumental tradicional.
La música (vocal o instrumental) en nuestro país ha sido una ex- presión incesante. Sin embargo, se ha creído durante mucho tiempo que las bandas populares tuvieron su origen durante la colonia. Una vasija precolombina, encontrada en nuestro país, prácticamente bota esta tesis. En ella se encuentra dibujado un grupo de músicos con su respectivo instrumento musical (Trompetas) en posición de ejecu- ción y, al frente de estos, otro que toca un membranófono, que, al pa- recer, también funge como director de dicho grupo. No olvidemos, que los instrumentos rituales, prácticamente, fueron perseguidos y destruidos por la iglesia católica durante la Inquisición.
La milicia y la iglesia contribuyeron -desde su perspectiva- a for- talecer grupos musicales (instrumentales y corales) que amenizaron sus ritos (no olvidar que tanto la marcha como la procesión son espe- cies distintas de danzas antiguas).
En la época de la Independencia se interpretaba coplas, valses, romances y, por supuesto, canciones patrióticas. Un par de décadas después de la Independencia (1841) se organiza la primera banda (tal y como se conceptúa actualmente) y desde entonces la milicia ha contado con personal profesional que ha formado musicalmente a nuevos miembros y los ha integrado a las bandas militares de los dife- rentes destacamentos durante su servicio militar. Para entonces, la ha- banera cubana llegó a nuestro país y su ritmo quedó impreso en algu- nas piezas tradicionales, entre las que se destaca "Me levanto de ma- ñanita".
Finalizando el siglo XIX vienen, como el último grito de la mo- da tecnológica, las vitrolas y los fonógrafos que funcionaban a cuerda. En los cascos de las haciendas y las casas veraniegas comienzan a es- cucharse las piezas de la moda europea, americana, mexicana y sura- mericana. Dichas melodías comenzaron a ser interpretadas por las marimbas criollas y la bandas pueblerinas.
A finales del siglo XIX y principios del XX, el piano y el violín se ponen de moda cuando los altos estratos sociales salvadoreños son in-
INSTRUMENTOS EUROPEOS INSTRUMENTOS ASIÁTICOS INSTRUMENTOS AFRICANOS SINCRÉTICOS • Cadena, • Norias, • Campanas, • Espadas, • Monedas, • Polainas, • Serrucho, • Tambor, • Peine, • Contrabajo, • Guitarra, • Guitarrilla, • Mandolina, • Calambo. • Acial, • Carraca, • Cayado, • Matraca • Cacho • Claves • Güiro • Sabumba • Sacabuche • Caramba • Butute • Quijada de burro • Mesoamericano- Europeo: Atahualné • Mesoamericano- Africano: Cajón Tamborcito • Afro-Mesoamericano: Marimba de arco • Afro-Criollo: Marimba criolla.
fluenciados en sus viajes por Europa por la cultura italiana y france- sa.
Entre los años 1900 a 1930 la "Marimba Centroamericana" gra- bó muchas piezas para los sellos discográficos: Víctor, Columbia y Brunswick, logrando por ello gran popularidad internacional. De es- tos discos las bandas regimentales hicieron sus propias versiones y las tocaban durante los conciertos en los Kioscos de la plaza central del lugar. En 1926 se instala la A.Q.M. en San Salvador, la primera radiodi- fusora de Centro América. En esa época se popularizaron las cajas musicales y las pianolas que funcionaban con cuerda. En los años treinta destaca la segunda generación de compositores nacionales: Fe- lipe Soto, Wenceslao Rodríguez, David Granadino, José Napoleón Ro- dríguez y otros.
En 1940 se instala la Y.S.P. primera radiodifusora en El Salvador y como proyecto nacional, el 1942 la Compañía de alumbrado eléctri- co instala los primeros contadores para medir la entrada de flujo eléc- trico en las viviendas. A partir de ese momento, la radio comienza a transmitir de 12:00 a 2:00 p.m. y de 5:00 a 10:00 pm. Se instalan otras radiodifusoras:YSO,YSI,YSU,YSC. La transmisión y la competencia se amplía y para tener mayor audiencia, las radios crean noticieros e in- vitan a los artistas nacionales a interpretar sus propias composicio- nes. Los cantantes y marimbas más famosas fueron invitadas a parti- cipar en algunos programas en vivo.