SUPERVIVIENTE DEL MUNDO DE LAS SEMEJANZAS
2.5 LA PALABRA Y SU SILENCIO
En su texto titulado “El retiro de la palabra”61, escrito en 1967 un año después de “Las palabras y las cosas” de Foucault, George Steiner ofrecía una visión dolorosa de la situación por la que pasaba el lenguaje62. Entre la mentira del totalitarismo y la decadencia de una cultura afectada por los apetitos impuestos por una sociedad de
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Esta definición ha sido obtenida de la definición que dan de episteme Jean-Paul Resweber –Ibid- y Judith Revel en “Le vocabulaire de Foucault” Editions Elipses. Paris 2002. p 25
60Revel, Judith. Op. cit
consumo63, el deterioro que había tenido el lenguaje podía apreciarse en la descomposición que había en el intercambio de las relaciones humanas y en el empobrecimiento de sus formas de expresión. Paralelamente se observaba, ya desde entonces, el avance acelerado de un lenguaje cada vez más especializado en el campo de la ciencia. De esta forma, el uso simbólico de lenguaje en campos como el de las matemáticas, la física, la biología, la química, reflejaba un momento de transformación dramática en el siglo de la tecnología con una repercusión doble; Por una parte, el empobrecimiento brutal del uso del lenguaje en la vida cotidiana, reflejado entre otras cosas en la disminución considerable del número de palabras de las que una persona dispone para referirse a su realidad, lo que de acuerdo a este autor, ha tenido desde entonces consecuencias desfavorables en los vínculos sociales considerando que las palabras son algo más que herramientas para la comunicación. Por otra parte, y por el mismo motivo de su empobrecimiento, el lenguaje ha permanecido en un espacio escindido al intentar dar cuenta de la realidad subjetiva, perdiendo el poder que le caracterizó durante mucho tiempo. Con una excelente visión Steiner escribió sobre el dramático paso que se dio de la primacía del verbo a la del silencio.
En la historia de la humanidad, la concepción clásica y cristiana del mundo se esforzó por hacer acorde la realidad con el dominio del lenguaje. En el campo de la creación literaria, el imperio del lenguaje que predominó en el periodo clásico, tenía como función la de enriquecer el intercambio de las relaciones sociales, favorecer la comunicación y al mismo tiempo contar con la capacidad de servir como el mejor medio para dar cuenta de la experiencia. Sin embargo, tras un largo periodo de
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tiempo la palabra se fue depreciando en todos estos campos, y los costos de la perdida de su efectividad se hicieron notar en las áreas que perdieron unidad después de permanecer juntas por mucho tiempo. Fue tal la afectación en el vínculo social, en los diferentes niveles de comunicación y los distintos órdenes de la realidad que surgieron nuevas formas de lenguaje especializado en áreas con código propio e incompatible entre sí.
En este trabajo Steiner coincide con Foucault en que fue durante el curso del siglo XVII cuando ciertas regiones significativas de la verdad, de la realidad y de la acción se alejaron del dominio verbal. Hasta entonces el contenido de las ciencias naturales era descriptivo64. Como humanista, Steiner enfatiza que la primacía de la palabra en la comunicación fue característica del genio griego y del genio judío, llegando hasta el cristianismo y dominando toda la escolástica medieval, pero en el siglo XVII zonas significativas de verdad, de la realidad y de la acción se separaron de la esfera del predicado verbal, hasta entonces todas las ciencias eran descriptivas, pero fue en este momento histórico cuando se produjo una fractura. Áreas importantes de la cultura empezaron a trabajar sobre dispositivos en los que se podían reconocer otro tipo de lenguajes, rompiéndose algo que había prevalecido durante siglos y que dio comienzo a la revolución que transformó para siempre el pensamiento del ser humano y su experiencia de la realidad.
Es posible afirmar que en el siglo XVII el desarrollo de las ciencias tuvieron un elemento común; todas eran traducibles al lenguaje, no obstante fue a partir de este periodo que tuvo comienzo la historia de una intraducibilidad, Newton, Leibniz se
podían glosar pero la física cuántica, la teoría de la relatividad dejaron de ser susceptibles de traducibilidad, de esta forma los puentes sostenidos desde el lenguaje se fueron debilitando hasta desmoronarse65.
Las zonas del saber se fueron aislando ante la complejidad creciente que alcanzaban los lenguajes específicos. Lo que antes fue un inmenso imperio presidido por un solo orden, pasó a convertirse en regímenes parciales en los que cada uno podía ofrecer y recibir de los otros nuevos elementos. Los códigos verbales aún cuando distaran mucho unos de otros seguían siendo deducibles, pero en cambio idiomas como el de las matemáticas dejaron de tener la posibilidad de ser verbales, abriéndose así un abismo entre científicos y humanistas, desde entonces las descripciones sobre la experiencia de la realidad quedaron en dominios completamente separados.
En la época moderna las evidencias sugieren que las formas de la realidad son matemáticas, que el cálculo integral y el cálculo diferencial son alfabetos de la percepción verdadera. Ahora lo insalvable es ¿cómo dar cuenta de la experiencia en lo moldes de un lenguaje que es demasiado estrecho?
El culto a lo positivo de la exactitud y de la deducción ha invadido la historia, el cambio decisivo sobrevino en el siglo XIX, con la obra de Ranke, de Compte, de Taine. A finales de este siglo la economía matemática comenzó a desarrollarse, la sociología se apropió, en la medida de lo posible, de los métodos de las ciencias exactas. Pero sobretodo en el campo de la filosofía, que durante mucho tiempo fue
65Cfr. Seminario de Jorge Belinski. Universidad Complutense de Madrid. Doctorado Fundamentos y desarrollos
el reino del lenguaje, se produjo el “retiro de la palabra”. La filosofía clásica y medieval estuvo determinada por completo por las fuentes del lenguaje, de la escritura, de su transmisión, y aún cuando existían diferentes perspectivas bajo las que se estudiaba y desarrollaba la poesía, también había un área común, desde la cual se daba por hecho que eran las palabras las que organizaban y engendraban la percepción de la verdad66.
La transformación dio comienzo con Descartes y Spinoza en el siglo XVII, a través de la identificación de la verdad y de la prueba matemática respectivamente, porque fue durante este siglo cuando la esfera del lenguaje englobaba casi todo lo concerniente a la experiencia y la realidad.
En nuestros días el dominio es más estrecho, existe un fuerte desarrollo en el campo del conocimiento, en los lenguajes no verbales como es el caso de las matemáticas y de la lógica simbólica, también se pueden incluir en este apartado al lenguaje de las artes no figurativas y al de la música, lo que ha representado por lo menos desde hace cuarenta años, un gran retroceso en el lenguaje hablado: “Antes de este debilitamiento no había sobre la tierra nada de lo que Shakespeare, Donne y Racine no pudiesen hablar naturalmente, es decir a lo que ellos no pudieran acceder naturalmente por las palabras”67.
En cuanto a la noción de autor, ella siempre ha encontrado su delimitación en el contexto de la riqueza del lenguaje, en el poder trazar y transformar la realidad con palabras. En los años sesenta del siglo pasado Steiner se lamentaba de que en esa
época, en sentido estricto, ya no era posible hacer referencia a muchos autores debido a que la pobreza del lenguaje había alcanzado también al campo de las letras.
CAPÍTULO 3