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2. ESTADO DE LA CUESTIÓN

2.1 Fórmulas de tratamiento

2.1.2 Panorama histórico de las fórmulas de tratamiento en

En español, los trabajos de índole diacrónica, basados principalmente en textos de lírica y narrativa medieval, aportan gran conocimiento sobre el sistema pronominal y verbal empleado en los estratos altos y bajos de la sociedad. La coexistencia de vos y tú, como sistema dual en el tratamiento de la segunda persona, no dejaba de ser un elemento conflictivo a la hora de la elección pronominal, como ha demostrado ser el caso en la historia y evolución del español (Cuervo 1885: 332):

Los pronombres de segunda persona están expuestos, más que los otros, a las oscilaciones que imponen las exigencias, razonables o ridículas, del trato social; y con frecuencia vemos que aquellos que con más precisión denotan la persona, por el hecho de ser signo de igualdad entre los interlocutores, se aplebeyan y aún se convierten en un insulto. Tú

dirigido a persona con quien no se tiene intimidad es tan ofensivo, que la frase venir a tú por tú significa llegar en una disputa a los términos más descorteses y descompuestos.

Así, podemos observar los tempranos intercambios entre las personas de singular y plural12, cuando vos se empleaba en ambos números, ya sea con su forma verbal reducida (vos querés) como con la plena (vos queredes).

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Siglo XIV

SINGULAR PLURAL

tú quieres

vos queredes vos queredes

vos querés vos querés

Este intercambio constante entre las personas singulares y plurales se vio favorecido por la pérdida de -d- en los presentes de indicativo y subjuntivo a principios del siglo XV, lo cual generó la aparición de formas desinenciales idénticas entre las personas de tú y vos. Esta alternancia fue la que repercutió decisivamente sobre la conjugación, ocasionando la confusión entre las flexiones verbales asociadas a cada persona (Garrido 1992; Lapesa 1968). Se cree que las desinencias que primero se vieron afectadas fueron las paroxítonas, supuestamente en la forma -edes (Cuervo 1901; Dworkin 1988a, b). Dworkin (1988b: 231) plantea que esta reducción en el sistema verbal de segunda persona comenzó a tomar forma incluso antes del siglo XV:

The short endings began to become widespread and acceptable in the first decades of the fifteenth century. Clearly, the processes underlying the reduction of -Vdes began even earlier. It would be simplistic and misleading to state that in a given text, the forms in -Vdes represent the choice of the author and that the short forms result from scribal modernization. Linguistic change does not take place overnight. The old and the new variants of the stressed second person plural verb ending could co-exist for a considerable length of time. For many speakers, - ades and -á(i)s, -edes and -é(i)s, -ides and -ís may have constituted sets of allomorphs in free variation, a situation which often indicates a change in progress. The analyst must also consider the possibility that in some instances -ades, -edes, and -ides may be but archaic spellingsmasking the new phonetic reality.

12

Todas las tablas usadas aquí con respecto a los procesos evolutivos en el paradigma de la segunda persona han sido adaptadas a partir del análisis morfológico de Rini (1996: 10-11).

El proceso derivativo mediante el cual las formas plenas se redujeron dio lugar al connotado sistema dual en la segunda persona mediante el intercambio de número gramatical (Dworkin 1988b: 223).

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a) -edes > -ees -és, -éis:

comedes > comees > comés, coméis

b) -ades > -aes > -ás, -áis:

tomades > tomaes > tomás, tomáis

c) -ides > -ís:

escribides > escribís

d) sodes > soes > sos, sois

Adentrado ya el siglo XV, la inestabilidad en el sistema era un hecho latente que esperaba con premura ser subsanado por medio de la división morfológica, de manera que las formas diptongadas se aplicaran en plural y las monoptongadas en singular, sin olvidar que las formas plenas aún resistían con sus últimas fuerzas dentro del paradigma. No obstante, la aplicación de esta norma no habría de tomar forma hasta el siglo siguiente, por cuanto las tres realizaciones verbales de vos subsistieron durante un largo período en alternancia de número.

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Siglo XV

SINGULAR PLURAL

tú quieres

vos queredes vos queredes

vos querés vos querés

vos queréis vos queréis

En estos casos de confusión desinencial en las formas reducidas, se implementó como medida la oposición acentual singular-plural por medio de la cual se esperaba poder recalcar la diferencia entre dos segmentos idénticos, como ocurría en el verbo cantar, cuyas formas de segunda persona singular y plural se distinguían sólo por la tonicidad:

(5)

(tú) cántas ≠ (vos) cantás

Así, se contrastaba entre los plurales cantad, cantá y el singular canta en el presente, o venid, vení y ven en imperativo.

Pese a lo general de este proceso, Lapesa (1968: 523) revisa la evolución en los verbos dar, estar, ir y ver que provocan esta alternancia entre tú y vos sin posibilidad de introducir oposiciones en el acento.

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dades > daes > dais *das dedes > dees > deis *des dade > dad, da

estades > estaes > estáis, *estás estedes > estees > estéis, *estés estade > estad, está

vades > vaes > vais *vas

vaades > vades > vaes > vais, *vas veede > veees > veéis, veés > veis, *ves veedes > veed, *veé > ved, *ve

Esta confusión continuó extendiéndose en el habla, y ya en el siglo XVI confluían ambas formas, monoptongadas y diptongadas, en el singular. En cuanto a la reducción del paradigma, las formas plenas se mantuvieron todavía como vestigios reminiscentes de la antigua distinción de número, pero lentamente se fueron abandonando hacia un nuevo sistema, como destaca Lapesa (1968: 530):

El peligro de confusión entre el tú y el vos alcanzaba nada menos a que diez tiempos verbales… Ante riesgo tan grave la conciencia lingüística de las gentes cultas reaccionó aferrándose a las formas con -d-, todavía utilizables y prestigiosas; las mantuvo en la lengua escrita y frenó con ellas en el habla la generalización de las formas contractas. Cuando en la Península desaparecieron vos tomás, vos tenés y paralelamente vos tenías, vos cantabas, vos eras, vos fuesses, no hizo falta conservar por más tiempo las formas esdrújulas plenas, cuya –d- era minoritaria en el conjunto de frecuencias efectivas dentro de la conjugación.

Sobre esta escasez de la dental, Nebrija, en su Gramática de la lengua castellana (1492, libro V, “De lasintroduciones de la lengua castellana para los que de estraña lengua querrán deprender”)señala que “en la segunda persona del plural, las más vezes hazemos syncopa, i, por lo que aviamos de decir amades, leedes, oides dezimos amais, leeis, ois”.

El sistema de tratamiento de segunda persona fue de esta manera derivando en cambios y simplificaciones constantes.

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Segunda mitad del siglo XV

SINGULAR PLURAL

tú quieres vos querés

vos queréis vos queréis

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Principios del siglo XVI

SINGULAR PLURAL

tú quieres

vos querés vos queréis

No obstante, las formas plenas no fueron las únicas en desaparecer, sino que, al cabo de un período, las formas reducidas monoptongadas sufrieron la misma suerte en el lenguaje estándar. El panorama iba en desfavor de las formas monoptongadas (del tipo querés), que, como hemos visto en (7) y (8), ya habían tomado mucha fuerza en el singular, a la vez que las diptongadas se

restringían al plural ya a principios del XVI. El paradigma de segunda persona se iba modelando en una clara tendencia que respondía a los fines de la claridad y por consiguiente a la ausencia de ambigüedad. Es decir, se optaba por dar preferencia a una sola forma de tratamiento en singular, tú, y una sola forma para el plural, ideada a partir del pronombre vos. Encontramos aquí la causa causorum de la creación e introducción de la forma vosotros, conjugada con desinencia diptongada, y orientada exclusivamente como medida divisoria (especialmente en lenguaje literario).

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Siglo XVI (mediados)

SINGULAR PLURAL

tú quieres

vos querés ∼ vosotros queréis

Por otro lado, la historia y los procesos evolutivos del español nos demuestran que el sistema no quedó aquí estancado. Si bien se intentaba eludir la forma vos, ya en aquel momento desgastada y cargada de un valor claramente peyorativo (aunque originariamente procediera de una fórmula de respeto), se quitaba también a la lengua esta imprescindible ecuación de deferencia. La solución pasaba entonces por la creación de una nueva forma para el tratamiento deferente hacia la segunda persona, tal y como señala Penny (1991: 124):

In later old Spanish, it is evident that vos has widened its range of reference in such a way that it is used for many social relationships, and thus has lost much of its deferential value. By the fifteenth century, vos

has become so close in value to informal tú that new deferential forms of address are experimented with, based on abstract nouns such as merced

‘grace’, señoría ‘lordship’, etc. Although occasional examples of tu merced are found, it was vuestra merced that found favour, together with

vuestras mercedes, representing an entirely new plural deferential category.

La respuesta se halló, como vemos, en la forma vuestra merced, la cual, con el paso del tiempo, acabaría por convertirse en la fórmula de respeto por excelencia (Lapesa 1981; Alvar y Pottier 1987). Pla

Cárceles (1923: 245) nos habla sobre los usos corteses entonces adoptados, y de la alternancia entre otras formas:

Sabido es que el uso vino a rebajar de tal manera el valor galante del vocablo pronominal latino vos en nuestro idioma, que ya en el primer tercio del siglo XVI, vosear a una persona implicaba, cuando no un insulto, una íntima familiaridad o superior categoría social por parte del que hablaba. Aquélla, en consecuencia, debió de ser la época en que el compuesto vuestra merced se generalizó como tratamiento cortesano aplicable a personas principales, pero no pertenecientes a la nobleza, pues en este caso les correspondía el vuestra-señoría o el vuestra- excelencia. (Pla Cárceles 1923: 245)

Durante el Siglo de Oro, el paradigma de la segunda persona queda compuesto por las formas de uso coloquial y las de uso cortés. (10)

Siglo XVII

Uso SINGULAR PLURAL

No deferencial deferencial

tú quieres vos querés (menor uso)

vuestra merced

vosotros vuestras mercedes

Además, se observan discordancias entre la flexión verbal y el pronombre en las conjugaciones propias de tú, como ‘vos quieres’, ‘vos eras bivo’. Aquí se encuentra el antecedente peninsular de las construcciones de vos con una forma verbal de singular, extendida hoy por toda América, como apunta Lapesa (1968: 520): “Creo que la homomorfia de singular y plural, comprobada por ejemplos antiguos de presentes, imperativos e imperfectos, influyó decisivamente en la formación y consolidación del ‘voseo’ hispanoamericano”.

Por otro lado, Pla Cárceles (1923) propone un modelo evolutivo para nuestra actual forma de tratamiento, usted13, a partir del sintagma vuestra merced, el cual resumimos brevemente:

13

El valor semántico y social de usted varía en función de la región donde se emplea.

(11)

vuestra merced > voacé > vuacé > vosasted > vosançe > vuesançé > vuesançed > vuesansted > vuested > vusted > usted