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CAPITULO IV LA CUESTIÓN DE LA MORFOLOGÍA URBANA Y

CIUDADES ESTADOS

4.4 PERCEPCIÓN, CONCIENCIA E IMAGINARIO COLECTIVO

Para la sicología los seres humanos viven en la naturaleza, hablan o escriben sobre ella, separándola del observador, con auténtica objetividad y subjetividad, tratando de verla y descubrirla. Al contrario de otros seres que no se percatan de su entorno y sólo forman parte de él; de manera que el hombre puede diferenciarse de su entorno y modificarlo. Esta visión del mundo externo que consiste en la elaboración de formas

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mentales, es lo que los psicólogos denominan percepción. Para la sociología esta percepción es una construcción social objetiva, condicionada por la pertenencia a un grupo social a una comunidad, y que por lo tanto deja de ser una cuestión individual, de sujeto, para convertirse en una cuestión del grupo, algo compartido cuya significación es la misma para todos sus componentes. De todas formas el debate entre sicólogos (se centran en el individuo) y los sociólogos —con los sicólogos sociales entremedias— sigue viva alimentando posiciones ideológicas diferenciadas y hasta opuestas.

La percepción, es un proceso complejo, que comprende mucho más que el simple reconocimiento de los impulsos luminosos, sonoros o de otro tipo provenientes del exterior. Para comprender el contexto que existe fuera del individuo, este debe codificar y transformar interiormente la información. En otras palabras, la conducta de los seres humanos depende de sus opiniones y de sus perspectivas en torno a un estimulo externo, mas que a las propiedades físicas del mismo.

Las características esenciales de la percepción componen el supuesto que permite explicar la relación de percepción, en el contexto social. El medio ambiente físico y social interviene sobre la percepción, estableciendo causas diferenciales de forma cultural.

Según Santero (citado por Baron, Byrne y Kantowitz, 1995), la percepción social puede definirse como “la percepción del medio físico, la evaluación de la conducta de los demás y de los propios estados o expectativas.” (p.77) Que viene a ser lo mismo que decir que la percepción social es la percepción de los fenómenos sociales, como podrían ser los naturales. Esto es muy diferente de concebir la percepción dentro de marcos, o de a cuerdo con marcos construidos colectivamente y que todos compartimos.

Con respecto a la percepción social, se utilizó para demostrar la influencia de los aspectos sociales y culturales en la percepción; la manera en que el medio social afecta los proceso perceptuales. Luego el área se extendió incluyendo otros

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mecanismos de percepción, la formación de impresiones, el reconocimiento de las emociones, la percepción que el individuo tiene de su medio físico y social y más recientemente el mecanismo de atribución.

En el mismo orden de ideas, Baron, Byrne y Kantowitz (ob.cit.), “la percepción es un intrincado proceso psíquico, donde se percibe el mundo externo con respecto a las informaciones que aportan los transductores sensoriales” (p.79). Esta vez son operadores orgánicos.

De igual forma, Benavides (1998) sostiene que la percepción es un proceso global en el que el individuo capta la “realidad”, la organiza de acuerdo a sus valores y construye a partir de allí su “verdad”, en este caso es como concibe su relación hombre- ambiente. La cuestión es que sus valores son también una construcción social, ya que se inscriben en una cultura, en un régimen jurídico, bajo una soberanía: salvo que se trate de un sujeto anómico.

En relación con el concepto de percepción y parafraseando las ideas de Tabara (citado por García y Rivas (2000), en educación ambiental, sostiene que “cada grupo social se caracteriza por disponer de un conjunto de conocimientos, expectativas e intenciones que influyen en sus observaciones del espacio, el tiempo y los recursos naturales”. De esta forma, la percepción de los individuos pasa a convertirse en percepción colectiva y puede convertirse en el punto de partida de los programas o acciones de educación ambiental; permitiendo concienciar a las personas, sin importar el nivel social, para analizar causas y valorar vías de solución a los problemas ambientales en beneficio individual y colectivo hacia una mejor calidad de vida. Problemas ambientales o conflictos sociales, por supuesto.

Aquí de nuevo habría que recordar las aportaciones de Halbwachs a propósito de la memoria colectiva y los cuadros de representaciones sociales, bajo los cuales se establecen los patrones de valoración y de significación de los hechos, de los productos mercantiles y del propio espacio social en sus diferentes componentes. De hecho es a partir de esos marcos de referencia desde los que se establecen los

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criterios de valor —la economía política— de las viviendas en un espacio social, en un espacio de rentas, dominado por lógicas fetichistas. Es precisamente esa percepción de naturaleza social frente a la que deriva de las condiciones individuales del sujeto la que nos interesa recordar aquí con intenciones metodológicas. Por su influencia empíricamente demostrable sobre el espacio social en la configuración de los cambios morfológicos que nos interesan.

No confundir con esa otra forma de percepción, según la cual el hombre se encuentra inmerso en un medio físico (y social), en el cual existe una organización y una formación socioeconómica que establece el tipo de dependencia con el medio y con las demás personas. Esta dependencia consta de factores constantes, relativamente permanentes tanto físicos (naturales o artificiales) como sociales. Estas constancias o regularidades se hallan también en las conductas que el individuo o el grupo desarrollan frente al medio. En ella, las propiedades del medio físico y la práctica del sujeto establecen cuáles aspectos del entorno van a tener importancia para la adaptación y supervivencia. El lugar que ocupe el individuo en el medio social y económico establecerá todo un campo de prácticas y conductas, que modificaran la forma como se percibe y actúa frente al medio. La cuestión es que ese lugar y su valoración se hace de acuerdo con marcos de valoración, de significación, establecidos socialmente para toda la colectividad que se reconoce en ellos.

En todo caso el enfoque de Halbwachs ha tenido hasta ahora menos seguidores y por tanto menos desarrollo que el defendido desde los supuestos de la sicología social. Las investigaciones efectuadas por Moos 1973, Insem y Moos en 1974 citado por Baron, Byrne y Kantowitz (ob.cit.), permiten constituir la diferencia entre el medio físico y objetivo, y el medio tal como es percibido por el hombre, y proponen una programación conformada por seis tipos de ambiente, los cuales realizan algún tipo de influencia sobre las cuestiones perceptuales estos son:

• Ecológico: Características geográficas, meteorológicas, físicas y

arquitectónicas en las cuales se presentan los sujetos. Presume una influencia respectivamente permanente. (se mezclan datos “naturales” con

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objetos artificiales)

• Organizacional: Las organizaciones con sus disposiciones y desempeño establecen los tipos de ambientes, que perturban de un modo u otro la conducta.

• Características personales: Los individuos de una determinada comunidad o cultura, tienen ciertas formas sobresalientes tanto en su aspecto físico como en sus rasgos de tipo demográfico (edad, sexo, etc.) en sus destrezas, organizaciones o grupos.

• Conductuales: En su dependencia con otros sujetos y con los objetos del medio ambiente, se forman determinados patrones de conducta que pueden ser típicos para un establecido contexto social, perturbando a sus miembros. Estas conductas se pueden considerar como unidades ecológicas que afectan los asuntos epistemológicos.

• Propiedades reforzantes: En cada medio influyen concertadas

eventualidades reforzantes, sistemas de recompensas y correctivos que generan un mecanismo de exclusión selectiva frente a la situación.

• Características psicosociales y clima organizacional: Trata de las

dimensiones preponderantes en la cultura que crean procedimientos de información y expectativas frente al contexto, perturbando la interacción de los sujetos y sus relaciones con el medio.

• Otro tipo de influencia sobre la percepción es la indirecta; el medio físico o sociocultural que perturba mecanismos biológicos, psicológicos o sociales intermediarios tal como lo señalan Montero, Santero y Villegas (1979), los cuales los sintetizaron en tres criterios: (a) Familiaridad. La mayor o menor relación (periodicidad y estabilidad) con algunos artefactos o estímulos típicos de una cultura confieren hábitos perceptuales. (b) Valor Funcional.

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La categoría que tienen para el sujeto o grupo las distintas propiedades del ambiente, las cuales desarrollan mecanismos de selectividad preferencia o repercusión respecto a la estimulación. (c) Sistema de Comunicaciones. Las investigaciones derivadas del medio, se agrupan en sistemas que suponen el uso de categorías; estas calidades lingüísticas suponen un tipo particular de segmentar o clasificar los estilos sensoriales. Se plantea entonces una correlación entre el número y tipo de categorías verbales y la fineza discriminativa de los componentes de una cultura.

Ya se ve la inspiración funcionalista y mecanicista de esta aproximación, en la que se intenta preservar la reciprocidad: la relación no es unidireccional; el medio afecta las percepciones de las personas; pero éstas, a su vez, perturban y convierten el medio ambiente, en función de su proceso cultural y social, en base a representaciones y métodos que suponen precogniciones y perspectivas sobre la realidad. Son las reglas inalterables de la interacción que no afectan a la naturaleza del concepto.

La psicología social cuenta actualmente con un conjunto de pautas, que definen las consecuencias del medio ambiente, provenientes de los estudios comparativos sobre la cultura, además se encarga de hacer un acto afectivo de conciencia de acciones, que se direcciona hacia el fortalecimiento de la socialidad, que ha conseguido justificar los mecanismos o características propias de cada cultura, y las de representaciones universales, tanto para la percepción, como de los otros aspectos psicológicos. Bien cada uno lo enfoca desde su peculiar ideología pero lo cierto es que el espacio es percibido en sus valores y, por lo que nos interesa aquí, según su significación social. Añadiríamos que el margen que esta construcción social deja al arbitrio del sujeto es muy estrecho.