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Del OTRO LADO de la

DIARIO DE CAMPO A pocas cuadras de mi casa

4. Los Pliegues del Alma

Ecuación Equina-Sueño metálico

La noche te cogió de sorpresa, viejo alazán. tomó tu anatomía,

la sembró de verde oliva, de oxido de hierro y una que otra gota de rocío en tu mirada. Es decir,

la sorpresa fue mía: casi a punto conceptual, tu bravura de equino fugaz

se quedó estática en el espacio-tiempo. Cada vez,

que alguien te contempla descubre el Alma

de todos los caballos trashumantes de este mundo.

Eduardo Cifuentes

Universidad Nacional de Bogotá. Febrero de 1998.

El anterior poema, escrito por mi padre, hace parte de un relato de infan- cia. Cuando yo era pequeña mis padres solían llevarme consigo a planes culturales en la Universidad Nacional de Bogotá, donde se conocieron siendo estudiantes. Al ser la menor de mis hermanos, mi infancia más que

caracterizarse por juegos infantiles y reuniones con primos o amigos, lo fue acompañándolos en sus recorridos culturales.

Los vínculos de mi familia han crecido al igual que este proyecto, pues sin creerlo, relatos y creaciones familiares, son llamados por este texto como ‘imágenes poéticas’, iltros de la experiencia, que ayudan a esta- blecer conexiones entre historias ajenas y propias, viéndome relejada en los ojos del otro.

Los poemas de mi padre son una experiencia del vínculo entre el arte y la vida misma, construidos en momentos que él consideraba mágicos. La poesía de mi padre, los relatos y las fotos de mi familia son componentes de la historia de mi vida que me han estructurado una mirada mas allá de la forma de las cosas.

Ecuación Equina-Sueñometálico es un poema que surge de la obra Caballo

del artista Colombiano Rodolfo Bodensiek, dispuesta en el campus de la Universidad Nacional de Bogotá. Esta escultura fue intervenida por un proceso natural en el cual crecieron enredaderas que treparon el alambre al igual que el pasto a su alrededor que al no estar podado parece invadir el interior de la escultura. La naturaleza fue dándole cuerpo transformado la obra (la vida interviene en el arte). Este encuentro llega a mi vida en un paseo a la Universidad Nacional, puesto que yo tenía 8 años (ignorando las causas naturales del proceso) le pregunté a mi padre qué había pasado, a lo que él me respondió que al ser un viejo amante del pasto, quedó arraigado a la tierra y después de su muerte, extinta su carne, se reveló en su interior

47 todo el pasto que comió en vida. En las noches su Alma, reacia a dejar el cuerpo, le daba movimiento para que siguiera comiendo el pasto del suelo. En mi infancia nunca percibí el Alma con miedo, tal como en los anteriores relatos -por fuera de dogmas religiosos- era más bien una fuerza de movimiento, estática ante los ojos del la razón, cinética ante la imaginación. En el poema el Alma da vida a un cuerpo casi inexistente para dejar el rastro de su acción en un indicio: la vegetación al interior del caballo. A su vez con este gesto de dejar el indicio de un movimiento impreso en la materia, dicha materia podía representar una fuerza de todos los caballos llamada Alma: “cada vez que alguien te contempla descubre el Alma de todos los caballos trashumantes de este mundo.”

Esperé a este momento para hablar del Alma (la cual he mencionado en repetidas ocasiones) y sus características, similares a los comportamien- tos de las formas auténticas del vivir, reacia a quien intenta encerrarla. Consideré importante manifestar los procesos de transformación de un territorio para relacionarlos a los movimientos de un Alma, que es tanto el centro articulador de este texto como la fuerza dinámica de este proyecto. Los anteriores acontecimientos que sufrió el barrio Belén, lo rodearon como fuerzas contradictorias que inscribieron pliegues por donde no entraba la luz (lotes baldíos, casas y ruinas sin vida). Para abordar lo que considero como ‘Pliegues del Alma’, primero hablaré del Alma, deinirla pondría límites a una fuerza que puede ser estudiada solo en su aparición fenomenológi- ca, por tanto abordaré algunas de las características de su aparición. Tomaré como referente las relexiones de los autores René Scherer y Guy Hocquenghem quienes postulan una nueva manera de conducirse frente a la estética con su libro El Alma Atómica.

Si bien no se puede hacer una categorización del Alma -lo cual según los autores seria caer en un error-, se pueden dar indicios de sus cualidades: “estética, poética, utópica, ligada a los destinos del universo […] adjetivos, que lejos de ser meros caliicativos, expresan su esencia” (Hocquenghem & Scherer, 1987, p. 16). Dicha esencia dinámica se encuentra en la misma espontaneidad de la vida, en momentos mágicos (como la aparición del mural indígena en la vida de Joaquín). Scherer y Hocquenghem llaman Alma a una fuerza de movimiento que aparece y deja marcas en los espa- cios de transcurso de la existencia.

Según los autores, en la antigüedad, el Alma era representada con la igura del círculo, la más perfecta y armoniosa del pensamiento de la época. Actual- mente, para los ilósofos, el Alma se encuentra en conlicto, nuestra Alma

(atómica) se rige hoy por el dinamismo, es fragmentaria, atmosférica y múltiple. Si se pudiera representar el Alma actual, dicen ellos, se haría con la igura de la “hipérbola”:

“En la hipérbola, de acuerdo con la deinición de Pascal en el Tratado de las iguras cónicas, el círculo escondido en dos, proyecta su imagen con excepción de dos ‘puntos ausentes’. Son los puntos de fuga en los que rompe la imperecedera e inmutable circular- idad cuando se la deforma por proyección mediante un movimiento continuo. El alma moderna se asemeja a este estallido de la imagen. Se une al mundo y se disuelve en él sin tanto círculo; si algo conserva de éste, son solamente los puntos ausentes, no el cierre de una fe asegurada. Atravesada, perforada, solo puede responder a quien la busca bajo su forma eterna y cerrada” (sic) (Hocquenghem & Scherer, 1987, pgs. 17,18).

El Alma se encuentra en un torbellino, como lo describen Scherer y Hocquenghem, que acosa permanentemente penetrarla. Estas fuerzas, que son los puntos de fuga que halan a los extremos y la alejan de su cen-

Developable Column (1942). Antoine Pervsner (1888-1962). Escultura

48 tro, no son diferentes a los intereses del capital “El peso de lo razonable, de lo modernista que allana todos los relieves” (Hocquenghem & Scherer, 1987, p. 18). Encontré una fuerte de relación de sentido de dichas fuerzas contradictorias con las obras de urbanización que han atentado los límites del barrio Belén. En la obra del escultor ruso, altamente inluenciado por la ingeniería, Antoine Pervsner, encontramos una similitud al estallido del Alma, y a la trayectoria de sus movimientos, como las líneas que giran sobre un eje circular que se abre en su proyección a los extremos, estas realizan un movimiento elíptico, dinámico y helicoidal.

Pervsner hace evidente en los títulos de sus obras la producción de for- mas a partir de la progresión geométrica que conllevan la expresión de materiales en ‘desarrollo’, (por ejemplo: Developable Surface, Developable Column). Puede que la forma en desarrollo exprese un rasgo típico del

‘progreso’, esto sugiere pensar en cómo el ‘valor de cambio’ ha sido el prin- cipal transformador de la antigua espontaneidad del ‘valor de uso’ que ha conllevado a la dispersión de las relaciones humanas, fragmentándolas y cuantiicándolas en cifras. Un ejemplo de este ‘estallido de la imagen’, es el uso dado por disciplinas de consumo, como la publicidad y el periodismo que, disfrazados de Alma, atrapan mediante un esteticismo ilusorio el afán de status de sus consumidores, promoviendo la división del continuum de la vida en estratos (clases sociales, estilos de vida, pautas de gusto). Hallé una compleja relación entre el ‘Alma atómica’ y la situación del bar- rio -y de la zona Centro Occidental-, pues sentí que su Alma había sido fuertemente trastocada por fuerzas contrarias a ella creando hendiduras, que, como arrugas o pliegues oscuros del cuerpo, dejaron fuertes marcas. Precisamente el barrio fue rodeado en sus límites geográicos con obras de avenidas y construcciones de nuevas ediicaciones, y en su centro se concentra la fuerza del ser (sobre la carrera sexta llamada ‘La Principal’). Si bien el Alma se ha fugado por fuerzas opuestas a ella, debemos intentar volver a su centro, “proyectar el ininito de un círculo, de una unidad pos- tergada por su esencia” (Hocquenghem & Scherer, 1987, p. 18). Puede que no entienda en totalidad el signiicado de las palabras de los autores, pero estas me suscitan relexiones sobre una necesidad de halar el Alma al cen- tro, ‘entregar el alma’, que aunque sea una fuerza dinámica en movimiento, movediza en la medida que crea curvaturas, dándole dinamismo al cuer- po (mediante la actitud y el ánimo), debe girar en torno al Ser. Cuando hablamos de ‘pliegues del Alma’ nos referimos a movimientos que, me- diante ‘inlexiones’ (puntos decisivos que cambian la dirección), realizan recorridos en forma de curva.

Para ampliar mi noción del pliegue indagué en los estudios del espíritu barroco, que el ilósofo francés Gilles Deleuze hace en su libro El Pliegue en el cual analiza los movimientos del Alma mediante recorridos curvos que inscriben pliegues en la materia.

La escultura Apolo y Dafne, el artista italiano Gianlorenzo Bernini, pre-

senta el momento en que el dios Apolo alcanza a la ninfa Dafne, mientras ella intenta escapar. En la escultura, Apolo es presentado con una corona de laurel que presagia la metamorfosis de Dafne en el árbol de laurel, mientras Dafne se encuentra en el proceso de transformación (que puede evidenciarse en sus manos que toman la forma de ramas). Toda la ex- travagancia, pliegue, temblor y sinuosidad es vista por Deleuze como “la libertad de añadir siempre un rodeo, convirtiendo todo un intervalo en el lugar de un nuevo plegamiento” (Deleuze, 1988, p. 28). La fuerza que hace que imaginemos el movimiento anterior y posterior de los cuerpos, es la del pliegue que causa un efecto de dinamismo en el mármol.

Apolo y Dafne (1622-1625). Gianlorenzo Bernini (1598-1680). Escultura en mármol

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Fatalidad (1893) Jan Toorop (1858-1928). Pintura

En la obra Fatalidad del pintor simbolista Jan Toorop, se presenta, en lo

que parece ser un cementerio, la actitud anímica del Alma representada en un ser femenino que realiza un trayecto curvo rodeando cuerpo de un hombre. Asimismo el Alma no está contenida en el cuerpo, por el con- trario, lo recorre distinguiéndose como fuerza movilizadora de la materia. El Alma aparece como el envoltorio de la materia, y no al revés (como lo asume la creencia cristiana).

El movimiento es deinido por trayectos curvos, negándose a un recorrido rectilíneo. La curvatura, según Deleuze tiene su máxima expresión en el espíritu barroco que presenta en sus obras, repliegues de la materia, pliegue sobre pliegue. Dichos pliegues, anulan la noción de vértice característica de iguras geométricas cuadradas y rectangulares (como las de la ilustración de los ediicios del POT), al no haber ilos ni límites, el ojo del espectador recorre un camino curvo sin in.

Para Deleuze el elemento genético lineal de la curvatura variable -o del pliegue-, es el ‘punto de inlexión’, es decir, el quiebre del ánimo, el cambio de un estado a otro, que produce los pliegues sobre el cuerpo. La inlexión deviene acontecimiento pues se relaciona con la espontaneidad dada en el caos, en sus propiedades intrínsecas y particulares, y en la concentración de individuo (Deleuze, 1988, p. 102).

El Alma se deine en el movimiento, pues cuando un cuerpo la apacigua, o retiene es fácilmente disuelto (como las casas del barrio Santa Bárba- ra). Para tener la fuerza suiciente de resistencia el Alma debe ser ‘ten- sión dinámica’, Scherer y Hocquenhem encuentran esta actitud en las características del ‘Animula’ de Adriano: “pequeña alma errante que sale de la crisálida” que no puede ser aprehendida por el individuo ni encerrada bajo ninguna forma.

Animula, vagula, blandula Hospes comesque corporis Quae nunc abibis in loca Pallidula, rigida, nudula, Nec, ut soles, dabis iocos...

Finalmente interpreto al Alma, ampliando la ‘Mirada-Conocimiento’, como un movimiento vital ligado a la resistencia, que en el caso del barrio Belén se ha convertido en un ‘movimiento social’ que deiende su territorio. Ya en el pasado quedaron los acontecimientos provocados por fuerzas de debilitamiento que, si bien dejaron hendiduras oscuras en el territorio (casas y terrenos abandonados), produjeron un cambio de dirección, que ahora se encamina a construir cumbres donde llegue la luz sol. En cierta parte, el acontecimiento son los mismos puntos de inlexión que cambian la dirección de los sucesos, ahora los ‘movimientos sociales’ han encontrado formas creativas de resistir que dan fuerza dinámica al pliegue, construido por zonas oscuras y luminosas. Después de relexionar sobre el destino de mi obra, me atreví a pensar que el deseo (tal vez desmesurado) era hallar los destinos y las huellas del Alma.

(Pequeña alma, blanda, errante Huésped y amiga del cuerpo ¿Dónde morarás ahora Pálida, rígida, desnuda Incapaz de jugar como antes...?) P. Aelius Hadrianus Imp. (Aelius)

IV

MOVIMIENTOS

LOS DONES DE LA CASA