LA POLÍTICA DEL ACUERDO La redefinición de una práctica tradicional
IV- 4 La política del Acuerdo como eje del debate político.
Los autonomistas y los liberales, tras muchos años de fuertes enfrentamientos que incluyeron luchas armadas, habían iniciado desde 1889 un proceso lento de acercamiento, con diferentes resultados, pero que en 1909 se tradujo en la firma del “primer pacto político de gobernabilidad“. Esta política adquirió una nueva dimensión a partir de ese momento, marcando una ruptura con la tradicional práctica de los acuerdos propia de los partidos de notables para institucionalizarse acorde a los nuevos tiempos y a las exigencias de transparencia política que imponía el nuevo clima de ideas de los años del centenario de mayo. El pacto de 1909 fue
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Sobre la ruptura del pacto y sus consecuencias políticas pueden consultarse: M. del M. Solís Carnicer “La crisis política en Corrientes durante el Gobierno de Benjamín S. González (1925- 1929)”. En: XVIII Encuentro de Geohistoria Regional. IIGHi- Conicet, Resistencia (Chaco),1998. p 539- 553 y M. del M. Solís Carnicer. “La política durante el gobierno de Benjamín González. (1925- 1929)”. En: Nordeste. Segunda época. Serie Investigación y Ensayos. N°10. Historia. Universidad Nacional del Nordeste. Facultad de Humanidades. Resistencia - Chaco-. 1999. P 118 – 142.
presentado a la opinión pública como una forma más de celebración del centenario de la revolución de mayo, representación del progreso político de Corrientes:
“En vísperas del aniversario glorioso de la emancipación nacional, cuando están dándose cita los festejos más grandiosos que hayan podido verse en el país, cuando están ejercitándose las primeras clarinadas para saludar al gran Sol de nuestras redenciones patrias, Corrientes podrá dignificar también esa fecha magna, exhibiendo entre sus progresos generales, la augusta majestad de La Paz y del Trabajo, que son las grandezas supremas a que aspiran los pueblos civilizados de la tierra”42
La firma de este acuerdo entre autonomistas y liberales martinistas profundizó la división entre las filas liberales pues los autonomistas primero se habían aliado a los disidentes para derrocar al gobierno de Martínez y luego habían abandonado a sus aliados para unirse nuevamente a los martinistas. La oposición de los liberales disidentes fue muy importante, pues creyeron ver en él no sólo una traición de los autonomistas sino también de los mismos liberales. Esta situación crítica del partido liberal fue aprovechada por los autonomistas para conseguir un lugar de árbitro en los conflictos:
“La vergonzosa alianza concertada y mantenida en las tinieblas en un principio, confesada a medias después, no ha podido menos que exteriorizarse brutalmente luego, exhibiéndose en toda su impúdica desnudez.
Al martinismo le ha faltado el valor moral necesario para confesar con la frente alta esta alianza contra – natura.
Concientes de la traición cometida a los más sagrados intereses de la provincia sirviendo de escala al funesto partido autonomista a quien tantos días de luto y sangre debe Corrientes, han temido a la mueca de desprecio con que todo ser consciente miraría esa actitud y se han ocultado en la sombra y en el misterio hasta el día de la pública exhibición unidos tristemente al yugo autonomista.”43
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La Opinión. Corrientes, 12 de junio de 1909. p. 2. 43
Además, es importante tener en cuenta el incentivo que significó para los autonomistas y liberales martinistas la organización del radicalismo en Corrientes, que en ese mismo año firmó su carta orgánica y se preparaba para ingresar con todas sus armas en la lucha electoral. Tanto autonomistas como liberales, a pesar de seguir existiendo como partidos independientes y hasta con diferencias y conflictos importantes, frente al radicalismo se sentían cercanos en la lucha. Impedir que el radicalismo ocupara los principales espacios de poder en la provincia fue un objetivo compartido por ambas agrupaciones que vieron en el cumplimiento de ese cometido la defensa de la provincia y su tradición.
La política del acuerdo, a partir de la presencia del radicalismo en la competencia interpartidaria, se transformó, para los conservadores, en la forma más civilizada de hacer política y más acorde con la tradición y así la defendió Vidal en una sesión de la Cámara de Senadores de la Nación:
Esa es la forma de hacer política en todos los países civilizados: la concordia, el acuerdo, la armonía de voluntad, para servir los intereses públicos; esa es la forma de hacer política en todos los países más adelantados del mundo; esa es la verdadera política de la civilización. [...] La política del acuerdo es la política de la tradición argentina, que ha resuelto todos los problemas nacionales en el país; es la política que han seguido hombres como Mitre, Alsina, Avellaneda, Roca y Pellegrini, y todos los grandes estadistas que han dado los mejores días de prosperidad y de gloria al país.44
Los conservadores veían en la política del acuerdo la forma más natural de hacer política, pues reflejaba las características mismas de la vida cotidiana en la que constantemente se debían realizar acuerdos y concesiones para evitar conflictos. Además, creían que ante la presencia de un número significativo de partidos políticos, la solución para poder conseguir un gobierno de concordia era llegar a establecer acuerdos entre todos los sectores de manera de que todos ellos estuvieran
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ARGENTINA. Congreso Nacional. Cámara de Senadores. Diario de Sesiones. (En adelante DSCSN) Sesión del 24 de agosto de 1917. P 596.
representados en el gabinete. La imposición de un gobierno solo por una mayoría relativa era mal visto, más aún, si las minorías sumadas hacían mayoría absoluta45.
Los dos acuerdos que firmaron autonomistas y liberales en el período estudiado trataron sobre la alternancia en el gobierno de los dos partidos y la equidad en el reparto de los cargos provinciales y nacionales. Sin embargo, y a pesar de los esfuerzos por mantenerlos en el tiempo, tuvieron la efímera duración de seis años, el primero se quebró en 1915 y el segundo en 1927. Los motivos que llevaron a la ruptura en ambos casos estuvieron relacionados con los espacios de poder que cada uno de los partidos creía que le correspondía. De ese modo, los grupos que se veían sin representación presionaban al gobierno y terminaban retirándole su apoyo. Estos conflictos generaron, a su vez divisiones internas dentro de las agrupaciones, situación que se repitió en las dos ocasiones. Sin embargo, y a pesar de ello, uno de los argumentos más utilizados tanto por liberales como autonomistas, para defender la política del acuerdo fue que con ella se suprimían las diferencias externas de opinión y facilitaban el juego normal y tranquilo de las instituciones46.
En oposición a esa práctica coalicionista de los partidos conservadores, el radicalismo proclamó la intransigencia. Se opuso a la política del acuerdo y así lo declamó en todas sus convenciones. Consideraban a la política del acuerdo anti – radical y solidaria con el régimen que ellos venían a transformar47:
“Afirmamos nosotros que la política de la coalición, hecha por dos agrupaciones antitéticas, que antes y después de la coalición se empeñan en mantener sus diferencias, no es una política buena, porque divide la eficacia de la benéfica acción común y establece el antagonismo interno en la dirección de la cosa pública. No obstante, la coalición se mantiene. Pero se mantiene a nombre de intereses subalternos, que no son los del gobierno en su verdadera significación. [..]
La prueba es palmaria, hay aflojamiento de vínculos cada vez que se trata de la adquisición de puestos y de influencias, y los vínculos no se robustecen cuando hay aceite para evitar el chirrido molesto de los
45El Liberal. Corrientes, 20 de junio de 1919. p. 1.
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Mensaje del Gobernador Benjamín González al inaugurar las sesiones de la Honorable Legislatura de la Provincia de Corrientes en 1926. En: CORRIENTES. La Palabra… Op. Cit. p. 19.
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instrumentos de la máquina. [..] Contra todo esto va el Partido Radical […]”48
Sin embargo, más allá del discurso, se ha constatado que en las ocasiones que vio beneficioso el acercamiento a alguna de las fuerzas tradicionales, no vaciló en hacerlo49.
De acuerdo con todo lo expresado hasta aquí, puede afirmarse que la política del acuerdo entre las dos fuerzas conservadoras provinciales (autonomistas y liberales) más allá de sus avatares y conflictos, cumplió su objetivo principal: permitió a sus aliados mantenerse en el poder político provincial durante toda la etapa estudiada, tal como puede verse en el resultado de las elecciones gubernativas de este período.
En todas ellas, incluso la que se realizó después de una intervención radical, resultó ganadora una fórmula conservadora con un representante de cada partido. En 1909 triunfa Juan RamónVidal (autonomista) y José R. Gómez (liberal), en 1913 es elegido gobernador Mariano I. Loza (liberal) y vicegobernador Eugenio Breard (autonomista); en 1919, luego de una intervención radical, resulta ganadora la fórmula Adolfo Contte (liberal) - Edmundo Resoagli (autonomista); en 1921 asumió el gobierno el binomio José E. Robert (liberal) - Pedro Díaz Colodrero (autonomista) y en 1925 obtuvo la gobernación Benjamín S. González (autonomista) acompañado por Erasmo Martínez (liberal).
Los dos pactos sellados en el período (1909 y 1921) tratan exclusivamente sobre cuestiones políticas, reparto de cargos y alternancia en el poder. No surgen de su lectura y análisis otros propósitos por debajo de ellos, de allí que, al producirse algún desequilibrio en los espacios de poder que cada uno de los partidos aliados ocupaba en el gobierno provincial, la consecuencia inmediata era la ruptura del pacto. Esta práctica, propia de la política tradicional se redefinió en estos años ante la competencia electoral del radicalismo y el peligro de que este nuevo partido pudiera acceder al poder provincial. El principal propósito de estos acuerdos fue, entonces,
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Alem. Corrientes, 12 de febrero de 1913. p. 2. 49
Tal como se vio en el capítulo anterior, en 1916, se acusó a Ángel Blanco de haber firmado un acuerdo secreto con Vidal que en ese momento formaba parte de la oposición. Fruto de ese acuerdo, fue la elección de Pedro Numa Soto (radical) como senador nacional, con los votos de los legisladores radicales y autonomistas unidos. Los vidalistas, por su parte, fueron recompensados con algunos empleos públicos durante la intervención radical de 1917.
mantener alejado al radicalismo del gobierno y permitir a los conservadores seguir ocupando los principales lugares de poder en la provincia.
Desde esa perspectiva, la propuesta de la política del acuerdo fue exitosa en Corrientes para los sectores conservadores, y anexada al sistema de representación proporcional y la elección indirecta del gobernador, les permitió mantenerse en el gobierno e impedir el acceso del radicalismo a los principales lugares del poder provincial. Temas que se abordarán en los próximos capítulos.