El colón salvadoreño fue fijado extraoficialmente a una tasa de 8,75 por dólar a partir de 1993. La inflación tuvo un promedio de 10% al año durante el período 1993-1996, de modo que la tasa de cambio real se apreció considerablemente frente al dólar de Estados Unidos. Desde entonces, la tasa de inflación se ha aproximado a la de ese país. En 2001, el gobierno salvadoreño adoptó el dólar de Estados Unidos como segunda moneda legal, emprendiendo varias acciones para estimular su uso. En 2003, el dólar era la moneda utilizada para la mayoría de las transacciones financieras en el país, circulando el colón solamente en las áreas rurales.
En efecto, se puede afirmar que está en marcha un proceso de integración monetaria con Estados Unidos. Como país, El Salvador es un candidato altamente conveniente para dicha integración. Una mayoría importante del comercio salvadoreño se realiza con Estados Unidos y las remesas de los salvadoreños residentes en ese país representan alrededor de US$ 2 billones en flujos financieros anuales.
En general, la política económica salvadoreña favorece el crecimiento económico y el desarrollo del comercio. Hay obstáculos a un crecimiento económico más rápido en el país, pero éstos obedecen menos a la política que a las condiciones ambientales. Las dos más obvias son las malas condiciones de la infraestructura y la falta de educación de la fuerza laboral.
La infraestructura vial, particularmente en las áreas rurales, sufrió durante la guerra civil debido tanto a la falta de mantenimiento como a la falta de nuevas inversiones que hubieran ocurrido en tiempo de paz. Por otra parte, también los puertos son inadecuados y el bajo nivel promedio de educación de la fuerza laboral limita las oportunidades para el desarrollo y el mejoramiento de las habilidades que requieren las industrias de exportación. Estos problemas son sólo susceptibles de solución a largo plazo, contando con inversiones apropiadas.
Política comercial
A partir de 1990, los sucesivos gobiernos salvadoreños se han esforzado por establecer y mantener una política comercial muy abierta y transparente, viendo el libre comercio como un factor importante para el crecimiento económico, a largo plazo. Una característica vinculada a ello es una política muy liberal para la inversión extranjera, particularmente la inversión destinada a la exportación. Los principales elementos de política relacionados con el comercio se presentan a continuación.
Estructura arancelaria.
El Salvador emprendió una importante reforma de su sistema arancelario a comienzo de los años noventa, reduciendo notablemente los aranceles máximos. El
gobierno había propuesto dirigirse hacia un arancel único de 6% para todas las importaciones, con el fin de eliminar las distorsiones que resultarían de las variaciones en las tasas efectivas de protección a las diferentes mercancías. Sin embargo, enfrentado a la resistencia de los industriales y de otros miembros del Mercado Común Centroamericano (MCCA), una nueva estructura arancelaria fue aprobada con tasas que variaban de 0 a 15%, que entró en vigor en el año 2000. Esta estructura establecía un alza escalonada, teniendo los bienes de capital y las materias primas no producidas en Centroamérica tasas bajas o iguales a 0 y los bienes de consumo una tasa de 15%. No obstante, esta es una dramática reducción del arancel común proteccionista del MCCA, bajo el cual los bienes de consumo estaban sujetos a aranceles entre 40% y 80%.
Inversión extranjera.
El Salvador promulgó una ley liberal de inversión extranjera en 1990 y ha buscado activamente la inversión extranjera como parte importante de su programa de promoción de exportaciones. Aun cuando algunas empresas nacionales operan en las Zonas de Procesamiento de las Exportaciones (ZPE), la mayoría son extranjeras. Los responsables de la formulación de la política creen que las empresas extranjeras traen consigo tecnología de importancia y ventajas de mercadeo que pueden aumentar el dinamismo de las exportaciones. Es así como el país ha podido atraer cantidades sustanciales de inversión durante los últimos años para la exportación y para la infraestructura interna. Tanto el sistema nacional de energía como la empresa telefónica se vendieron a empresas extranjeras, lo que condujo a un flujo neto de inversión extranjera de más de US$ 1 billón en 1998. La inversión extranjera directa ha crecido en los últimos años, alcanzando una respetable suma de US$ 317 millones en 2002, según con cifras de la CEPAL. Sin embargo, cualquier inversionista extranjero potencial que visite el país seguramente notará la presencia de guardias armados frente a la mayoría de los negocios. A este respecto cabe señalar que el alto nivel de criminalidad y de inseguridad personal puede ser un obstáculo muy importante para la inversión extranjera.
Posición sobre las negociaciones comerciales.
Muchos países en desarrollo ven las negociaciones comerciales multilaterales como secretas y más allá de su capacidad de influencia. Este no ha sido el caso en El Salvador o en otros países centroamericanos. Tanto funcionarios como dirigentes del sector privado salvadoreño fueron explicitos en su apoyo al establecimiento de lazos más estrechos con la economía mundial y, particularmente, con el principal socio de exportación, Estados Unidos. Sin embargo, El Salvador y Costa Rica han sido los dos promotores más activos del Tratado de Libre Comercio entre los cinco países centroamericanos y Estados Unidos. Las negociaciones sobre este Tratado se iniciaron a principios de 2003 y la fecha meta establecida para completar estas negociaciones era finales de 2003. Parece que El Salvador se está movilizando para cumplir la mayor parte de sus compromisos con la OMC. Sus regulaciones sobre inversiones aparentemente otorgan el mismo tratamiento a la inversión extranjera que a la nacional, incluyendo el sector seguros y la administración de los nuevos fondos de pensiones salvadoreños. También se han modernizado los procedimientos aduaneros, permitiendo la presentación por medios electrónicos de los formularios aduaneros así como la autodeclaración de impuestos.
La política comercial es, en general, favorable para el desarrollo comercial. El gobierno salvadoreño tiene un claro sentido de dirección de la política y ha trabajado para ponerlo en práctica.
Instituciones comerciales
El Salvador ha desarrollado un conjunto de instituciones –públicas, privadas y sin fines de lucro– que proveen información y otros servicios para promover la competitividad en los mercados mundiales. Unas pocas organizaciones tienen larga historia de apoyo al desarrollo de la tecnología y a la promoción de exportaciones de algunos productos en particular (ej.: café, algodón y azúcar). Sin embargo, para productos no tradicionales, la mayoría de las instituciones de apoyo a las exportaciones se han establecido durante los últimos quince años.
Ministerio de Economía.
El Ministerio de Economía tiene la responsabilidad primaria dentro del gobierno tanto de las negociaciones comerciales como de la promoción de las exportaciones y de la inversión, una responsabilidad que adquirió de nuevo después de la abolición del Ministerio de Comercio Exterior durante los años noventa. Un Viceministro está a cargo de las negociaciones comerciales y la integración regional centroamericana y otro está a cargo de la promoción de las exportaciones y la inversión extranjera. Esto parece dar a la política comercial mayor coherencia que cuando la responsabilidad estaba repartida entre dos ministerios.
La función de competitividad está en manos de la oficina del Viceministro a cargo de las exportaciones y promoción de la inversión, una pequeña dependencia con menos de una docena de profesionales encargada, principalmente, de la promoción de clusters.
Organizaciones no gubernamentales.
Durante los últimos quince años se ha desarrollado en El Salvador un conjunto de útiles instituciones en apoyo al desarrollo comercial. Estas instituciones proveen los medios para comunicar las ideas de los diversos actores del sector de exportación e interactuar. Los clusters del sector privado pueden identificar los obstáculos a la exportación y captar la atención del gobierno con mayor capacidad que las empresas individuales. Los clusters privados principales han demostrado tener capacidad de sostenibilidad y un enfoque realista en la prestación de servicios, a un costo mínimo.
Asociación Salvadoreña de Industrias - ASI.
La Asociación Salvadoreña de Industrias, o Cámara de Industria, ha sido la organización más importante del sector industrial del país y, aunque continúa desempeñando ese papel, ha empezado gradualmente a ocuparse de apoyar el aumento de la productividad entre las empresas de la Asociación, ofreciendo programas de capacitación sobre las normas internacionales aplicables a sus miembros.
Corporación de Exportadores de El Salvador - Coexport.
La Corporación de Exportadores de El Salvador fue establecida originalmente a comienzos de los años ochenta como un Comité de la Asociación Salvadoreña de Industrias (ASI). A mediados de los años ochenta, Coexport se estableció como una entidad separada para ofrecer a los exportadores una voz institucional. Provee
diversos servicios a los exportadores y a los compradores extranjeros, incluyendo una página en la red, un directorio de exportadores y una variedad de servicios especializados. La institución recibe financiamiento para operaciones básicas de más de las 300 empresas miembros y usa financiamiento de donantes para proyectos orientados a la promoción de las exportaciones. Ha recibido financiamiento de USAID, del BID y de la Unión Europea, entre otros.
Fundación Salvadoreña de Desarrollo Económico y Social - FUSADES.
La Fundación Salvadoreña de Desarrollo Económico y Social es una organización no gubernamental que opera principalmente como una institución de investigación económica y social, pero que también ha promovido las exportaciones, la inversión extranjera y la investigación agrícola. Cabe señalar en apoyo a esta afirmación que los miembros núcleo del grupo más exitoso –plantas ornamentales– empezaron como investigadores de tales productos para una subsidiaria de FUSADES. Al igual que Coexport, la Fundación ha recibido financiamiento de USAID, del BID y de la Unión Europea, entre otras instituciones.
El recuadro 2 describe la reciente experiencia de Asociación de Bancaria Salvadoreña - ABANSA, otra asociación de negocios en ese país, que ha evolucionado de manera no lineal, lejos del tradicional modelo de cabildeo por favores especiales del gobierno para la prestación de servicios a sus miembros.
Recuadro 2
Evolución de la Asociación Bancaria Salvadoreña - Abansa
En 1966, al igual que en años anteriores, el informe anual de la Asociación Bancaria Salvadoreña –como cualquier informe de una asociación similar– en un documento de alrededor de 15 páginas recogía las actividades de cabildeo, las operaciones del comité y la ejecución del presupuesto de la Asociación. En 1997, el informe creció a 54 páginas, expresando, entre otras cosas, que Abansa había cambiado su carácter legal y re-definido el papel de la Asociación. El informe incluía más información acerca de las actividades de la Asociación: describía el trabajo de siete comités y mencionaba cuatro seminarios, cinco programas de capacitación técnica y seis conferencias organizadas por la Asociación, al igual que hacía mención de un estudio de la Asociación sobre las tasas de interés y los costos de intermediación. El informe anual dio también una amplia cobertura a las tendencias financieras durante el año, incluyendo un cuadro comparativo de las tasas de interés y los costos de intermediación en El Salvador en relación con las de otros países latinoamericanos. El informe mencionaba que 10 de los bancos más grandes de Centroamérica estaban en El Salvador.
Para 1998, el informe anual había crecido a 108 páginas e incluía, por primera vez, cuadros sobre las operaciones de los bancos, así como información de dos años de los bancos miembros. También agregaba cuadros sobre las tendencias financieras y económicas nacionales.
En 1999, el informe llegó a 131 páginas, e incluía seis años de información financiera de los bancos miembros. También discutía la posición relativa de El Salvador en el mundo, de acuerdo con informes recientes del Instituto Fraser y la Fundación Heritage, así como clasificaciones del país por agencias de evaluación, además de anunciar la creación de cinco nuevos comités: cumplimiento, recursos humanos, estrategia crediticia, construcción y compensación electrónica, e informar que la Asociación había trabajado activamente en promover una ley contra el lavado de dinero y había presionado por la instalación de una subsede regional de INTERPOL en El Salvador. El informe expresó que la asociación había trabajado con la Escuela de Negocios local (ESEN) para la creación de un diploma en Banca y finanzas y que éste había evolucionado hacia un programa de estudios en Administración de riesgos. La Asociación también describió el trabajo de promoción de la liquidación electrónica de cheques y publicó cuatro estudios, incluyendo uno que pedía la dolarización de la economía.
En 2002 el informe anual se redujo ligeramente a 127 páginas pero agregó material adicional, incluyendo los estados financieros de los bancos miembros y diez páginas de estadísticas financieras y económicas nacionales.
El informe anunciaba que el Diploma en Banca y Finanzas había iniciado operaciones con 37 estudiantes y señalaba que la Asociación había iniciado un programa con INSAFORP, la organización salvadoreña de capacitación en aprendizaje, para desarrollar un programa de especialización bancaria que debía iniciarse en 2001. También patrocinó un conjunto de talleres sobre normas internacionales de contabilidad, abrió una página en la red y fue anfitriona de la reunión de Banqueros Latinoamericanos, FELABAN.
La experiencia de Abansa muestra la evolución de una asociación hacia una mayor capacidad técnica y un nivel más alto de servicio a sus miembros. Al mismo tiempo, la aguda disminución del financiamiento y la actividad pone de relieve la fragilidad y vulnerabilidad de tales organizaciones.