CAPÍTULO II: APROXIMACIÓN TEÓRICA AL DEPORTE EN EDAD
5. Pros y contras del Deporte en Edad Escolar
5.2. Posibles inconvenientes del DEE
El deporte es presentado en la opinión pública como un gran medio para el desarrollo integral del ser humano. Sin embargo, no debemos defender el deporte e integrarlo como medio educativo de gran importancia sin un análisis de lo que realmente representa y está representando en el momento actual. Monjas (2008:47) hace una extensa e interesante reflexión de los inconvenientes que puede conllevar la mala utilización del deporte a nivel escolar:
• Algunos padres, parten de las frustraciones acumuladas en su interior, de sus vivencias propias, y así desde sus fracasos personales proyectan para sus hijos aquellos objetivos que ellos no fueron capaces de alcanzar. Imponer a los niños metas no realistas, en ocasiones fuera del alcance de su nivel de competencia y sin tomar en consideración sus motivaciones y aficiones quizá no sea la decisión más acertada desde el prisma pedagógico para el futuro de nuestros hijos.
• Algunos entrenadores utilizan las competiciones de DEE como trampolín para sus intereses personales. Conciben estos campeonatos como la posibilidad para promocionarse en su trayectoria como preparador. Entienden que se les valora únicamente en función del resultado y del ranking que ocupe su equipo en la tabla clasificatoria al final de la temporada. Sólo les preocupa el rendimiento, las victorias y el que alguno de sus pupilos llegue a despuntar como una estrella.
• Algunas asociaciones deportivas e incluso centros educativos tratan de rentabilizar sus actividades deportivas utilizándolas para elevar el prestigio, la popularidad de la institución. Con tal fin, entienden que deben encauzar sus energías únicamente a mimar a los mejor dotados a corto plazo. Entienden que una medalla, un puesto en la final, una foto en los medios de comunicación rentabiliza la inversión destinada a esta sección. Parece innecesario recordar las directrices de los Proyectos educativos de Centro, la oferta para la totalidad de los alumnos, que todos puedan desarrollar su potencialidad de modo individualizado, el respeto a los distintos
ritmos de aprendizaje y toda esa parafernalia de frases rimbombantes.
• Alegar que para preparar a nuestro alumnado para la sociedad competitiva en la que vivimos es imprescindible entrenarlos en un caldo de cultivo extremo dirigido a fomentar la selección natural más salvaje en la que sólo hay cabida para una elite privilegiada, supone echar por tierra las tesis mayoritarias por las que se rige nuestro sistema educativo. Conlleva aceptar las miserias implantadas en nuestra sociedad y renunciar a tratar de mejorarlas desde el marco educativo.
• Entendemos que la práctica deportiva durante la infancia debe impulsar valores como el trabajo en equipo, el compañerismo, la socialización…interpretaciones erróneas del espíritu de superación mal contextualizadas en estas edades pueden dar pie a prácticas poco educativas y con repercusiones contrarias a los objetivos que supuestamente se persiguen en estas actividades formativas.
• Conceder responsabilidades excesivas en edades con nivel de maduración todavía débil puede resultar muy nocivo para el equilibrio emocional de los niños. El grado de exigencia debe estar acorde con su madurez psicológica y capacidad para afrontar la frustración.
• En ocasiones podemos observar las recriminaciones que reciben en público y delante de sus amigos. Los adultos debemos de ser capaces de contener nuestras emociones primarias y dirigirles feed- backs adecuados, dirigidos a su mejora y no a satisfacer nuestras necesidades. Humillarles ante los demás no resulta justificable desde ningún enfoque.
• Podemos observar casos en los que se le niega a un niño el derecho a ser singular, a poseer sus propias características y ritmos de aprendizaje, y a cada actividad que realiza lo comparamos con algún compañero, amigo o hermano.
• Hay niños a los que negamos su derecho a disfrutar jugando, pues por una parte les imponemos una presión enorme con el resultado, y por otra anulamos su poder de decidir y elegir opción alguna, pues les marcamos desde el exterior de modo rígido las jugadas a ejecutar una vez que se hagan con la pelota.
• Algunos entrenadores limitan la actividad motriz de sus pupilos en una sola especialidad deportiva e incluso hay quienes los encasillan en un puesto determinado, hipotecando su riqueza motriz futura, la posibilidad de un aprendizaje integral y variado, y la opción de poder elegir en el futuro entre un amplio abanico de ofertas.
• Algunas estrategias para seleccionar talentos mal diseñados no toman en consideración la influencia que pueden suponer para los no elegidos y en ocasiones llegan a originar un abandono de la práctica deportiva masiva.
Para concluir, a partir de la opinión de diferentes autores (Contreras et al., 2001; Devís, 1996; Fraile, 1996, 1998; Monjas, 2008; Sánchez-Gómez, 2003) vamos a destacar las principales deficiencias que se encuentran al aplicar el deporte en la escuela y en el DEE:
• Los contenidos son meras ejecuciones técnicas de diferentes deportes, imposibilitando la transferencia a otras actividades deportivas.
• Las finalidades más habituales se limitan a la mejora de las habilidades motrices, primando el producto sobre el proceso, es decir, la calidad de ejecución, el desarrollo físico o el desarrollo de valores como la disciplina o la superación personal.
• La concepción del cuerpo es mecanicista, el cuerpo al servicio del movimiento, se trata de conseguir el modelo de movimiento más eficaz, incluso de repetirlo las veces que sea necesario hasta conseguir la máxima perfección.
• El profesor es el encargado de dirigir todo el proceso de enseñanza y aprendizaje y es quien posee el conocimiento y diseña y controla todo el proceso de aprendizaje de las diferentes habilidades. Un conocimiento basado en los conceptos, definiciones, normas, estrategias tácticas, técnicas deportivas, métodos de entrenamiento, etc. que tienen un carácter más teórico que práctico.
• A los alumnos se les presenta exclusivamente los deportes que están socialmente más arraigados, sin tener en cuenta otros criterios:
o Criterio epistemológico, aquellos deportes que aporten un contenido motriz básico para el desarrollo y perfeccionamiento del movimiento humano: atletismo, natación, etc.
o Criterio educativo, aquellos que proporcionen un contenido motriz más completo tanto desde el punto de vista individual, como de relación.
o Criterio social, aquellos que puedan ser practicados frecuentemente por el alumno según su entorno socio- cultural. (Bueno et al., 1992: 126).
• Los alumnos menos capacitados, son normalmente discriminados de su práctica, sin ofrecerles alternativas. No se busca un modelo que propicie la participación y la integración de los participantes, sino que en muchas ocasiones se propicia la selección y la especialización prematura.
• El modelo de DEE se muestra muchas veces más cercano al deporte de competición que a planteamientos educativos, no favoreciendo el desarrollo integral del escolar.
En definitiva, debemos considerar el DEE desde una perspectiva multidimensional, siendo conscientes de sus problemas, dificultades y sepamos convertirle en un hecho educativo, aplicando unas metodologías apropiadas y unas pautas de actuación concretas, como se reflejaron en algunas conclusiones del I Congreso de DEE (2005) “Propuestas para un nuevo modelo”:
• Deporte y educación, son conceptos que no pueden ir separados en la escolaridad. Por eso abogamos por el modelo educativo del deporte.
• Es preciso educar al escolar como espectador, consumidor y practicante crítico y reflexivo, para que tenga su propia iniciativa y opinión ante el deporte como hecho cultural en sus diferentes manifestaciones.
• El deporte juega un papel importante en la socialización del escolar, trasmite habilidades sociales que contribuyen al desarrollo de su personalidad y fomenta valores como el esfuerzo personal, la convivencia y el trabajo en equipo, etc.
• Los padres deben procurar valorar más la constancia y el esfuerzo que los éxitos que puedan alcanzar. Tratar que sus hijos desarrollen un buen nivel de autoestima, que disfruten de la práctica y que encuentren en el DEE un espacio-tiempo que fomenten la amistad, la entrega, la cooperación y la solidaridad con sus iguales.
• El modelo tradicional basado en el rendimiento, la competición, presenta una serie de riesgos para los escolares, tales como el estrés que genera la importancia de la victoria, la presión para conseguir el éxito, la especialización temprana o la falta de cualificación técnica. Por otra parte, la excesiva presión ejercida por padres y entrenadores sobre el escolar puede provocar el abandono de su práctica.
• Los municipios deben orientar sus políticas de promoción deportiva hacia el deporte escolar con objetivos preventivos de la salud, sociales y por supuesto, educativos.
• La escuela debe ser la base de promoción del DEE, adaptándose a las necesidades individuales y sociales de los escolares.