CAPÍTULO 2: EL COMPORTAMIENTO DE LAS ESCUELAS EN EL MERCADO
2.1. Factores mediadores
2.1.3. La posición de la escuela en la jerarquía local
La manera en que las instituciones educativas son percibidas por el resto de actores involucrados en el mercado educativo, tanto familias como el resto de escuelas, es un
factor fundamental para entender cómo su capacidad de atracción se ve afectada y cómo condiciona las estrategias que estas escuelas son capaces de desarrollar. El nivel de reputación de la escuela determinado por múltiples factores, acaba desembocando en un proceso de jerarquización de las escuelas del contexto local (Taylor, 2001). La jerarquización es un fenómeno de carácter subjetivo y complejo de aproximar empíricamente ya que dependen de la percepción del estatus de las diferentes escuelas por parte de múltiples actores. Sin embargo, la literatura analizada utiliza dos elementos principales a la hora de aproximar los procesos de jerarquización. En primer lugar, la composición social del alumnado de las escuelas, es decir aquellas escuelas que atienden, mayoritariamente, a alumnos de menor nivel socioeconómico son situadas en la parte baja de la jerarquía local de escuelas, mientras que aquellas escuelas con un alumnado de mayor nivel socioeconómico se sitúan en la parte superior de dicha jerarquía. En segundo lugar, otro factor que puede generar un cierto grado de jerarquización entre las escuelas es sus resultados en pruebas externas cuando dichos resultados son publicados y mucho más cuando lo hacen en forma de ranking (Maroy, 2004).
Evidentemente, existe una correlación entre ambos factores, en el sentido en que aquellas escuelas con un alumnado de mayor nivel socioeconómico suelen obtener un mejor rendimiento académico. Maroy (2004) utiliza dos indicadores para determinar la posición en la jerarquía local de las escuelas situadas en los espacios educativos locales de seis ciudades europeas: el rendimiento medio de las escuelas y el nivel socioeconómico de sus alumnos. Como era esperable, se observa una elevada correlación entre ambos indicadores por encima del 0,75 en la mayoría de casos. Además, también observan que existe una relación entre la posición en la jerarquía local de escuelas y la situación geográfica de las escuelas, situándose en el centro de las ciudades analizadas aquellas con mejor posición. Por otro lado, Taylor (2009) define la posición de las escuelas en la jerarquía local en función de la capacidad de atracción de las escuelas (a partir del número de alumnos matriculados en la escuela pese a no ser la más cercana a su domicilio), observando una relación directa entre la posición que ocupan las escuelas en la jerarquía, sus resultados académicos y la proporción de alumnos de bajo nivel socioeconómico que matriculan.
Evidentemente, la posición en la jerarquía local de escuelas condiciona el comportamiento de las escuelas. Considerando aquellos mercados que se pueden considerar dinámicos, las escuelas situadas en la parte superior de la jerarquía local de escuelas desarrollan estrategias orientadas a proveer nuevas e innovadoras ofertas
educativas o la especialización en asignaturas determinadas con la intención de captar un alumnado de clase media atraído por este tipo de oferta educativa, y de este modo reforzar su composición social ventajosa y su posición en la jerarquía local. En cambio, las escuelas situadas en la parte intermedia o baja de la jerarquía local suelen desarrollar estrategias orientadas a diversificar su población escolar para poder mejorar su posición en dicha jerarquía (van Zanten, 2009).
Otros autores han utilizado el término reputación (Bagley et al., 1996; Woods et al., 1998; Jabbar, 2015b) para definir cómo las escuelas son percibidas por las familias y por el resto de instituciones educativas. En este sentido, aspectos como la localización geográfica de la escuela condiciona el proceso de elección de las familias y su capacidad para atraer alumnos y desarrollar estrategias orientadas a posicionarse en el mercado. Dado que la composición social del alumnado de la escuela es un factor determinante del proceso de elección de las familias, las escuelas situadas en zonas deprimidas económicamente se encuentran con mayores dificultades para poder atraer alumnado de clase media. Otros factores como los rumores en localidades relativamente pequeñas o el papel de los medios de comunicación a la hora de tratar posibles conflictos en ámbito escolar tienen una influencia determinante en la reputación de las escuelas.
El rendimiento académico de las escuelas también determina la necesidad y la capacidad de desarrollar estrategias. Aquellas escuelas con un rendimiento elevado no suelen realizar estrategias con la intención de atraer nuevo alumnado, ya que consideran que su alto rendimiento académico es un instrumento suficiente para asegurarse un nivel de demanda que les permita mantener una posición estable en el mercado educativo. Jabbar (2015b) ilustra con una cita de un responsable de una institución educativa como el alto rendimiento académico es una condición suficiente para atraer alumnado sin necesidad de realizar ningún otro tipo de estrategia “When you make your score, and people come in and do articles about you... That’s enough. I don’t have to go out and recruit.” (Jabbar, 2015b: 26). En cambio, las escuelas con bajo rendimiento no suelen adoptar estrategias de mejora académica ya que creen que no tienen capacidad para adoptar este tipo de cambios substantivos. Por último, las escuela con un rendimiento medio suelen desarrollar estrategias orientadas a la mejora de sus resultados académicos con la intención de mejorar su reputación (Jabbar, 2015b).