NOCIONES BÁSICAS
3. PRINCIPIOS DE LA RADIESTESIA
Partiendo del presupuesto de que toda la realidad no es más que una intrincada red de energías (7) que todos los cuerpos emiten y reci- ben simultáneamente, el fundamento de la Radiestesia como ciencia práctica se define a través de la existencia de:
3.1. UN EMISOR
Todo cuanto existe emite radiaciones distintas, específicas y ca- racterísticas de cada uno de los cuerpos, sentimientos y emociones, hasta el punto de que podamos afirmar que las radiaciones que emiten son como su "impresión digital energética" (9 y 10).
3.2. UN RECEPTOR
Como ya lo indicamos en 1.2., todos los organismos vivientes han desarrollado un sistema de percepción y detección de las radiaciones para aprovecharse de las buenas y alejarse de la influencia de las ma- las radiaciones (6). En el ser humano, la percepción y la detección de las radiaciones está constituida por el SISTEMA NERVIOSO AUTÓNO- MO y dos instrumentos DE SINTONÍA en íntima conexión con él: * Uno, FÍSICO: una especie de condensador variable alojado en el ce-
rebro (5). Los condensadores variables varían su capacidad, por ello, se denominan también capacitores variables.
Esa variación de capacidad, cuando está incluida en un circuito, hace que este sintonice con una frecuencia determinada.
* Otro, MENTAL: constituido por la capacidad de sintonización y loca- lización de la mente (5).
Es interesante observar cómo existe una correspondencia entre las dos formas de Radiestesia que se practican normalmente, la física y la mental, con los dos instrumentos de sintonía que se supone que emplea el sistema nervioso: el Condensador Variable, físico, y la sintonía de la mente, mental.
Por otro lado, nuestra sensibilidad a los campos radiestésicos (3) ha sido comprobada electrocardiográficamente por los Dres. S. Tromp y S. Dorey. Esto quiere decir que, si una persona es portadora de un equipo de esos que realizan un electrocardiograma continuo de 24 ho- ras, aunque no sea radiestesista, cada vez que pasa sobre un campo energético patógeno (este concepto se desarrolla con amplitud en la Tercera Parte de este Manual), experimenta una resistencia física que es registrada por el equipo electrocardiográfico.
Cuántas veces entramos en una habitación y nos sentimos pertur- bados, incómodos, como alterados, fácilmente nerviosos y a disgusto. Esa es una señal que nos envía nuestro sistema nervioso autónomo
para indicarnos que, por algún motivo, ese ambiente es perjudicial para nosotros. Eso mismo puede acontecemos con la presencia de al-
gunas personas y, si hacemos caso omiso a la señal, perderemos la mayor parte de nuestra energía y nos sentiremos extrañamente ex- haustos y sin fuerzas.
Es suficiente con pisar una zona radiada geopáticamente, para que nuestra musculatura pierda la mayor parte de su energía. (Ver: P. Gerula, Energía Radiante, cap. 8o, págs. 225 - 244).
Es que existe algo más profundo en nosotros que la mera concien- cia externa que recibe la energía nociva y nos comunica esa informa- ción a través del sistema nervioso autónomo.
Las energías negativas provenientes de la tierra ingresan por un
pie y abandonan el cuerpo por la mano opuesta; y las energías positi-
vas procedentes del cielo, ingresan en el cuerpo por la cabeza y lo aban- donan por la mano y el pie opuestos a aquellos por los cuales ingresan
las energías de la tierra. (Recordemos que aquí los términos negativo y
positivo no expresan una valoración sino el signo matemático de las energías correspondientes).
vinos y quesos francés, el primero en emplear la Radiestesia para chequear la frescura de los alimentos.
Descubrió también (estamos hablando situados en nuestro hemis- ferio sur) que en la Tierra existen corrientes magnéticas que corren de SUR a NORTE y corrientes que lo hacen de ESTE a OESTE, confirman- do así los experimentos del Dr. ALBERT ABRAMS quien, en 1922, notó que al golpetear el abdomen de un hombre mientras miraba hacia el SUR, obtenía un sonido sonoro; en cambio, si lo hacía mientras el hombre se orientaba hacia el OESTE, el sonido se apagaba y se oía sordo y opaco.
Este experimento nos confirma, en relación con lo que venimos exponiendo, que nosotros somos RECEPTORES SENSIBLES de los campos electromagnéticos (3) hasta el punto de poder ser modificados, en algunos aspectos, al entrar en contacto con la polaridad y dirección de algunas de estas corrientes.
Notas importantes sobre
* La orientación de la cabecera de la cama con respecto a los POLOS GEOGRÁFICOS, CURSOS de AGUA y PENDIENTES.
En nuestro hemisferio sur, la cabecera de la cama debe orientarse generalmente hacia el SUR GEOGRÁFICO para obtener un descanso placentero. (Ver Gráfico N° 10, pág. 55).
Para entender mejor los párrafos que siguen, recomendamos leer detenidamente las notas: número 16. Conceptos de NORTE y SUR geo- gráfico - NORTE y SUR magnético y 17: Componente HORIZONTAL y VERTICAL de las fuerzas magnéticas terrestres.
Según el Arq. Luis H. López Quiroga, la conveniencia de dormir con la cabeza hacia el polo más cercano está indicada por la experien- cia, aunque no es fácil elaborar una explicación que sea duradera e inmodificable de por qué es así. La siguiente es una explicación muy probable: las líneas de fuerza del campo magnético principal de la tie- rra circulan desde el polo SUR GEOGRÁFICO (= polo norte magnético) hasta el polo NORTE GEOGRÁFICO (= polo sur magnético).
Estas fuerzas magnéticas tienen dos componentes: una horizontal y la otra vertical. (Ver Gráfico N° 11, pág. 56).
La componente horizontal va del SUR hacia el NORTE, en tanto que la vertical es ASCENDENTE en el hemisferio sur y descendente en el hemisferio norte.
En consecuencia, cuando las personas se encuentran de pie, en el hemisferio sur la componente vertical (ascendente) penetra por los pies, y en el hemisferio norte (descendente) por la cabeza.
Esta dirección energética, correspondiente a la postura de pie, es
Gráfico Nº 10