En el gráfico que sigue podemos observar qué entendemos por ES FERA, SEMIESFERA o HEM1ESFERA y CUADRANTE.
D. Rayo de similitud
Definición del Prof. J.A. Martínez (citado por Morel, pág. 91): "Se establece entre dos objetos similares una corriente de radiaciones que los une. Pasando el péndulo o la varilla entre ambos, reacciona como si se pasara sobre los objetos.
Tratándose de sustancias de diferente volumen o peso, se puede determinar los de cada uno por la reacción de equilibrio y la distancia en que se produce, que es proporcional a los pesos o volúmenes".
Este rayo es de suma utilidad práctica. No entiendo por qué es tan poco empleado por los radiestesistas actuales. Probablemente se deba a que muchos de los practicantes de Radiestesia no son buenos ami- gos de las matemáticas.
El rayo de similitud permite conocer magnitudes desconocidas, en función de otras conocidas correspondientes a un objeto equivalente. Por ejemplo, si uno quiere conocer el peso de un objeto, puede calcu- larlo radiestésicamente empleando un objeto similar de peso conocido. De igual manera pueden calcularse otras magnitudes, como la super- ficie, el volumen, la capacidad, la temperatura, el punto de fusión, la
temperatura de ebullición, la cantidad de un componente que forma parte de un compuesto, la cantidad de un determinado color dentro de un tono compuesto, la edad o antigüedad, etc.
Gráfico N° 56
En este gráfico se representan dos ejemplos de empleo del rayo de similitud o equivalencia según el método del Arq. López Quiroga.
El ejemplo superior corresponde a una aplicación donde la carac- terística de referencia es la superficie. Puede apreciase que el elemento de la izquierda tiene una superficie de 12 centímetros cuadrados (SI = 12 cm2), el de la derecha 3 centímetros cuadrados (S2 = 3 cm2), la distancia entre S1 y el centro de equivalencia es de 1 centímetro y 6 milímetros (d1 = 1,6 cm) y entre el centro de equivalencia y S2 es de 6 centímetros y 4 milímetros (d2 = 6,4 cm). El rayo de equivalencia está representado por la línea horizontal que une los centros de ambas cir- cunferencias y, en cuanto al centro de equivalencia, está señalado por la intersección del trazo vertical con el rayo de equivalencia. Se puede comprobar que se cumple la regla fundamental del rayo de equivalen- cia: "El producto entre cada magnitud y su distancia al centro de equi- valencia es una constante": S 1 x d 1 = 1 2 x l , 6 = 19,2 y también S2 x d2 = 3 x 6 , 4 = 19,2.
En el ejemplo inferior, la característica de referencia empleada es el volumen y se demuestra nuevamente el cumplimiento de la regla fundamental del rayo de similitud.
El rayo de equivalencia también resulta muy eficaz para la locali- zación de objetos perdidos, si uno cuenta con un objeto similar (en algún aspecto) al buscado.
Por ejemplo, supongamos que debemos localizar radiestésicamente una canilla (grifo) de bronce que pesa 250 gramos.
a. Comenzamos eligiendo algún elemento similar (en algún aspecto) para emplear como objeto vinculante; adoptamos un tomillo de bronce (similitud de material) que pesa 25 gramos. Es fundamental hacer uso de las mismas unidades para expresar las magnitudes del objeto vinculante y el buscado (ej. gramo, litro, metro cúbico, etc.), también para expresar las distancias (ej. metro, milímetro, etc.).
b. Colocamos en un punto fijo el tornillo, adoptamos la convención mental: "Que el péndulo gire en sentido dextrógiro cuando pase sobre el rayo de similitud que une el tornillo vinculante con la canilla perdida" y buscamos alrededor con el péndulo, hasta localizar el rayo de similitud. El rayo localizado nos indica la dirección en que se encuentra la canilla. Falta determinar ¿a qué distancia?
c. Adoptamos la convención mental: "Que el péndulo gire en sentido dextrógiro cuando esté encima del punto de equivalencia entre el tornillo vinculante y la canilla buscada" y recorremos el rayo de similitud, alejándonos del objeto vinculante hasta que el péndulo indique la posición del punto de equivalencia.
d. Entonces medimos la distancia que existe entre el centro del objeto vinculante (tornillo de bronce) y el punto de equivalencia. A esa medida la denominamos "d1". Supongamos que es 40 metros. Aplicando matemática, estamos en condiciones de determinar con precisión la ubicación del objeto buscado (canilla).
Sabemos que por la ley de similitud, que relaciona las magnitudes adoptadas con las distancias al punto de equivalencia: M1 x d1 = M2 xd2.
M1 es la magnitud del objeto vinculante (peso del tornillo de bron- ce) o sea, 25 gramos; d1 es la distancia desde el objeto vinculante al punto de equivalencia: 40 metros; M2 es la magnitud del objeto busca- do (canilla de bronce) o sea 250 gramos, y d2 es la distancia entre el punto de equivalencia y el centro del objeto perdido (nuestra incógnita).
Dicha distancia "d2"resulta igual a la magnitud "M1" multiplicada por la distancia "d1" y dividida por la magnitud "M2". Haciendo las cuentas resulta, 25 por 40 es igual a 1000; 1000 dividido 250 es igual
a 4. Por lo tanto, la distancia entre el punto de equivalencia y la canilla es 4 metros.
d2 = M1 xd1 / M2
d2 = 25 x 40 / 250 = 4 metros
O sea que el objeto perdido se encuentra en la dirección indicada por el rayo de equivalencia y a una distancia de (d 1 + d2 = 40 + 4 = 44 m) 44 metros del tornillo empleado como auxiliar de búsqueda.
El objeto vinculante puede ser también un testigo gráfico que ex- prese la similitud con el objeto buscado e indique una magnitud relacionable con algún dato conocido del elemento perdido o investiga- do.
Otro uso muy práctico y eficaz del rayo de equivalencia es el análi- sis de la composición de los colores. Para ello se emplean sucesiva- mente tres elementos vinculantes correspondientes a cada uno de los colores primarios (síntesis sustractiva tradicional = rojo, amarillo y azul; síntesis sustractiva perfecta = magenta, amarillo y cyan; síntesis aditiva = rojo, verde y azul). Dichos elementos son tres tarjetas de igual medi- da, generalmente circulares, cada una pintada con uno de los colores primarios del tipo de síntesis adoptada. La síntesis aditiva se utiliza cuando se estudia el color de luces o de elementos translúcidos; las síntesis sustractivas se utilizan para analizar colores opacos. Para la mezcla común de pigmentos se recurre a la síntesis sustractiva tradi- cional, mientras que para definir colores para imprenta o imágenes digitalizadas se utiliza la síntesis sustractiva perfecta.
Se toma una regla y se coloca en el extremo izquierdo, consecuti- vamente, cada uno de los testigos cromáticos vinculantes y, en el ex- tremo derecho, la muestra del color a analizar. En este caso, no hace falta buscar el rayo de equivalencia, puesto que coincide con el eje longitudinal de la regla.
Se adopta la convención mental: "Que el péndulo gire en sentido dextrógiro cuando esté sobre el punto de equivalencia cromático". En- tonces, con el péndulo se busca el punto de equivalencia para cada uno de los tres colores primarios (de la síntesis adoptada), con lo que se obtienen tres distancias entre el centro del testigo y dichos puntos, una para cada color. Si el punto de equivalencia cae fuera de la regla, debe aumentarse el tamaño de los testigos cromáticos. Si el tamaño de los testigos llega a superar al del objeto investigado y alguno de los centros de equivalencia no es localizable, implica que el componente correspondiente no existe en el objeto.
Supongamos que se emplea la síntesis sustractiva tradicional y 185
que la distancia de equivalencia para el color rojo resulta 36 centíme- tros (dr = 36 cm), para el amarillo 24 centímetros (dm = 24 cm) y para el azul 60 centímetros (dz = 60 cm).
Para calcular la composición del color de la muestra analizada se calcula un valor auxiliar sumando las tres distancias: x = dr + dm + dz = 36 cm + 24 cm + 60 cm = 120 cm
el porcentaje de rojo resulta: 100 x dr / x = 100 x 36 / 120 = 30 % el de amarillo: l00xdm/x = 1 0 0 x 2 4 / 1 2 0 =20% y el de azul: l 0 0 x d z / x = 1 0 0 x 6 0 / 1 2 0 =50%
Es decir que el color analizado está compuesto por un 30 por cien- to de rojo, un 20 por ciento de amarillo y un 50 por ciento de azul.