5. MATERIAL Y MÉTODOS
5.2. Procedimientos docentes tradicionales
Para el trabajo de campo planteado en esta Tesis hemos seleccionado seis de los procedimientos docentes que se utilizan tradicionalmente en la formación de enfermeras, en la Universidad de Alcalá, desde hace más de 25 años y con los que, docentes y estudiantes, se encuentran muy familiarizados. Nos detendremos muy brevemente en describirlos.
5.2.1. La Clase Magistral
Representa la técnica de comunicación didáctica más utilizada tradicionalmente en las universidades y, también, la más criticada desde los planteamientos participativos. Si bien la extensión de su utilización guarda relación con el elevado número de estudiantes por profesor y la dificultad de utilizar otras técnicas o métodos en los que el estudiante tenga mayor participación, conviene no infravalorar su importancia para el aprendizaje significativo de los estudiantes.
Consiste en la exposición, por parte del docente, de un tema del programa de la asignatura. En él se procura hacer hincapié en los aspectos teóricos que requieren un
mayor esfuerzo de abstracción y comprensión por parte del estudiante. En ella, el docente también puede proponer una visión general y sistemática del tema de estudio, destacar los aspectos más importantes del mismo o analizar y aclarar los de más difícil comprensión. Su duración aproximada es de 45 a 50 minutos, aunque cada vez son más los profesores que agrupan dos clases magistrales en una.
BLIGH (1980) resalta su eficacia en la transmisión de información, la facilitación de la
comprensión de temas complejos, la motivación del estudiante y la síntesis de
informaciones diversas y que resultan de difícil acceso para él mismo. CRUZ (1981)
señala, además, que esta actividad académica facilita la relación personal básica sobre la que debe sustentarse una futura acción tutorial.
Entre las limitaciones de la lección magistral, CRUZ (1981) reconoce el riesgo de reducir
las fuentes de información del estudiante a las palabras del docente y de las funciones de este si no se utilizan métodos complementarios. Así mismo, favorece la pasividad del estudiante, no permite adecuar la enseñanza a las diferencias individuales de cada alumno y resalta su incongruencia con alguno de los objetivos de la enseñanza universitaria.
Según HOWE (1977), para que los estudiantes aprendan a partir de la lección magistral,
esta debe tener riqueza de contenido y estar estructurada de manera significativa, ganar y mantener la atención del estudiante y presentar ideas y hechos que guarden relación con sus conocimientos previos.
La forma en la que cada profesor desarrolla la clase magistral es muy variada y responde a la personalidad de cada docente. En este sentido pueden desarrollarse clases más o menos dinámicas, entretenidas, con introducción de materiales de apoyo como presentaciones y videos, con preguntas directamente formuladas a los estudiantes para mantener su atención y hacerlas más participativas, con entrega inicial o final de los materiales audiovisuales utilizados, con resúmenes o recopilaciones a cargo del profesor o de los estudiantes, etc.
5.2.2. Los Seminarios
Se trata de uno de los procedimientos docentes de los que existen mayor pluralidad de formas. Algunos docentes los asocian a la formación teórica y entienden el seminario como una extensión de la clase magistral, con la misma metodología y desarrollo, solo que con un menor número de estudiantes. En este tipo de seminarios se profundiza en contenidos ya tratados en la clase magistral o en otros que no han sido abordados. Otros docentes aprovechan los seminarios para realizar una tutoría de dudas.
Comienza a extenderse la concepción del seminario como un espacio reflexivo en el que el estudiante, individualmente o en grupo, analiza y debate las cuestiones planteadas por el docente. En esta opción, mucho más activa y participativa, se exige que el estudiante haya realizado algún tipo de breve preparación previa que suele consistir en la búsqueda de información, la lectura de algún texto o la elaboración de algún resumen. El seminario, propiamente dicho, consiste en actividades de análisis, reflexión y debate. Todos ellos tienen en común que se realizan en grupos más reducidos que la clase magistral. El tamaño de los grupos depende de múltiples factores, como la consideración de la disciplina, experimental o no experimental, por parte de la Universidad (a mayor grado de experimentación se reconoce la necesidad de contar con un menor número de alumnos), la dotación de recursos del departamento o la experiencia y capacidad docente del profesorado.
De esta forma, y así se les transmitió a los encuestados en esta Tesis, se entiende como grupo grande al compuesto por más de 20 alumnos por profesor y, por grupo pequeño, los constituidos por entre 10 y 20 alumnos. En la organización docente pueden plantearse sesiones de más de 20 alumnos, siempre que en esta participe más de un profesor. La duración de los mismos es, en todos los cursos, de dos horas.
5.2.3. Las Prácticas de Laboratorio
Las actividades experimentales desempeñan un papel que va más allá de apoyar exclusivamente las clases teóricas de cualquier área del conocimiento; su función es esencial por despertar y desarrollar la curiosidad de los estudiantes, ayudándoles a resolver problemas y a explicar y comprender los fenómenos con los cuales interactúan en su cotidianidad.
Para TAMAYO y SANMARTÍN (2007) y TAMAYO (2009), las prácticas de laboratorio ayudan a
los estudiantes a evolucionar hacia conceptos más elaborados y cercanos a los principios científicos desarrollando el aprendizaje por descubrimiento.
Para GARCÍA SASTRE et al., (2003), en el modelo de transmisión-recepción, el tiempo
dedicado a las prácticas es reducido y su objetivo principal es poder dar ejemplos sobre la teoría, por el contrario, en el aprendizaje por descubrimiento, aumenta la dedicación y su objetivo es aprender ciencia haciendo ciencia.
Las prácticas de laboratorio tienen como objetivos que los estudiantes adquieran las habilidades propias de los métodos de la investigación científica, amplíen, profundicen, consoliden, realicen y comprueben los fundamentos teóricos de las materias mediante la experimentación y el contacto con los métodos procedimentales.
Las prácticas de laboratorio potencian competencias relacionadas con el conocimiento conceptual y procedimental, aspectos relacionados con la metodología científica, la promoción de capacidades de razonamiento, de pensamiento crítico y creativo, y el desarrollo de actitudes de apertura mental y de objetividad y cuestionamiento de aquellos juicios que carezcan de las evidencias necesarias.
Las prácticas de laboratorio favorecen el aprendizaje autónomo y motivador ya que, al ser los estudiantes los protagonistas del desarrollo del trabajo, construyen poco a poco la abstracción de las leyes que gobiernan los diferentes procesos analizados.
En estas prácticas imperan la observación y la experimentación en condiciones controladas, lo que determina que el trabajo requiera la utilización de métodos y procedimientos específicos. En relación con estos destacan habilidades generales de carácter intelectual y docente (observación, explicación, comparación, elaboración de informes, entre otras), y fundamentalmente en la formación y desarrollo de habilidades propias de cada materia que utilice esta forma de organización del proceso de enseñanza-aprendizaje.
En los estudios de Grado en Enfermería programan prácticas de laboratorio las disciplinas de Anatomía, Citología e Histología, Bioquímica y Fisiología.
5.2.4. Las Salas de Demostración
Las salas de demostración son una de las actividades de mayor tradición en la formación de enfermeras. En ellas, y en grupos de 10 estudiantes por profesor, se llevan a cabo la demostración de procedimientos y su entrenamiento con modelos, antes de la realización de los mismos sobre personas durante las prácticas clínicas tutorizadas. Su importancia radica principalmente en la adquisición de habilidades y actitudes, la integración de conocimientos dentro del contexto preclínico y el desarrollo de un aprendizaje por imitación.
En este método el docente presenta la realización del procedimiento paso a paso, desde la preparación del material, el ambiente y la persona, hasta la realización del procedimiento siguiendo las normas de calidad y seguridad del paciente. A continuación, solicita a los estudiantes que desarrollen el mismo procedimiento sobre el modelo o, en su caso, sobre otros estudiantes, corrigiendo errores y fomentando actitudes de relación de ayuda.
Una particularidad de la sala de demostración son las, cada vez más extendidas, aulas de simulación clínica que se caracterizan porque los modelos utilizados, de gran desarrollo tecnológico, reproducen las respuestas de las personas ante la intervención
realizada, lo que permite reproducir situaciones clínicas complejas, difícilmente experimentables en la práctica y a las que los estudiantes deben dar respuesta. Por lo general estas experiencias se reservan a los estudiantes de cursos superiores.
La duración de cada sala es de aproximadamente dos horas y su programación se centra en las asignaturas de las enfermerías clínicas. Al final de cada semestre los estudiantes son evaluados por su habilidad y actitud en una muestra de las salas impartidas.
5.2.5. Las Prácticas Clínicas
No existe formación de enfermeras, y probablemente de ninguna otra disciplina de ciencias de la salud, que no requiera la puesta en práctica de los conocimientos, habilidades y actitudes aprendidas en la atención directa a personas, de forma tutorizada por profesionales enfermeros.
En el plan de estudios del Grado en Enfermería se programan, siguiendo la Orden CIN/2134/2008 de 3 de julio, 90 ECTS de formación práctica que equivalen, como posteriormente veremos con más detalle, a un 60% de la presencialidad. Los 78 créditos ECTS del Prácticum (los otros 12 ECTS corresponden al Trabajo Fin de Grado), se dividen en cinco asignaturas de carácter obligatorio, a lo largo de los cursos de 2º (primer y segundo semestres, 18 ECTS), 3º (segundo semestre, 18 ECTS) y 4º (primer y segundo semestre, 42 ECTS) del Grado. Las prácticas clínicas se programan, salvo una excepción en el primer semestre de segundo, de manera integrada con el aprendizaje en la Facultad, destinando unos días a unas actividades y otros a otras, lo que permite debatir en las aulas las experiencias vividas durante las prácticas, intentando conciliar teoría y práctica.
Los centros sanitarios en los que se desarrollan las prácticas clínicas son, preferentemente, hospitales y centros de salud; sin embargo, se programan también rotaciones por residencias de ancianos y, durante el Prácticum Específico de 4º curso, por otros centros de atención a la dependencia, unidades de cuidados paliativos, colegios, ayuntamientos y otros recursos de la comunidad.
Las prácticas se desarrollan en jornadas de 7 horas, similares a la de los profesionales sanitarios que las tutorizan. Junto a la figura de la Enfermera que, en todo momento, supervisa y evalúa la acción práctica, el estudiante dispone de un tutor, de entre los profesores del Departamento de Enfermería, que actúa como referente, vela por la adquisición de las competencias y evalúa finalmente el aprendizaje.
Conviene precisar que, en realidad, las prácticas clínicas no son una metodología docente, sino un conjunto de actividades formativas (recogida de datos, valoraciones,
elaboración de planes de cuidado, atención a las personas, reflexión sobre la acción, etc.) destinadas a que el estudiante desarrolle un conocimiento experiencial, similar al que encontrará durante su práctica profesional.
El aprendizaje práctico del alumno en situaciones reales proporciona indudables ventajas tanto en el terreno cognitivo, como en el afectivo y en el psicomotor: promueve la acción del estudiante, desarrolla sus capacidades de observación y de toma de decisiones, acerca al alumno a los problemas de salud de la población y a la realidad profesional facilitándose el análisis crítico de la misma. Le permite relacionar la teoría con la práctica, aumenta su destreza y la seguridad en sí mismo y favorece la diversidad.