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SEGUNDA PARTE EXPERIENCIAS REGIONALES

V. PROCESO DE AUTOESTUDIO Y ACREDITACION.

La ADAA está formada por un grupo de universidades privadas y la pertenencia a ella es voluntaria. La acreditación otorgada por ella no tiene efectos legales sobre terceros, sino los morales provocados por la acogida y receptividad que genere la calidad de la asociación y del proceso y la fuerza moral proveniente del reconocimiento concebido por la sociedad.

La ADAA no acredita en el sentido de ser una agencia especializada, que llega a la institución, la analiza, y decide conceder o negar la acreditación.

La acreditación surge de la autoevaluación que se efectúa la institución a sí misma como una proceso interno, sobre parámetros presentes previamente en la normativa, en la filosofía y cultura institucionales. La ADAA actúa sobre los resultados alcanzados, logrados por la institución en el proceso de autoevaluación, y confirma o rechaza la congruencia del proceso a partir de la documentación presentada y de su verificación directa en la institución. La ADAA no añade o impone, sino que da validez social al proceso institucional realizado.

El proceso de autoestudio y acreditación comienza con una manifestación institucional de someterse al proceso, claramente identificada por la ADAA en las autoridades. Sin esa conciencia institucional, la ADAA no formaliza ninguna relación tendiente a emprender el proceso, pues es muy difícil lograr resultados estimables sin una voluntad decidida de autoevaluarse.

Realizadas las formalidades de la solicitud, la ADAA efectúa varias visitas a la institución con la finalidad de comprobar si en ella existe una entidad que responda al concepto de universidad descrito en los Criterios de Excelencia. Solamente si reúne esas condiciones, la ADAA la considerará como candidata a la acreditación. Cuando de las visitas se desprende que la universidad cuenta con esencias y formas universitarias, la ADAA hace los arreglos de lugar para iniciar el asesoramiento y entrenamiento necesario

Esa asistencia está destinada a la preparación del plan del autoestudio con su cronograma y determinación de los insumos correspondientes. Una vez terminado el proyecto, la ADAA procede a su estudio y aprobación.

Internamente, la institución designa los responsables de las diferentes comisiones de trabajo de acuerdo a las divisiones consideradas más apropiadas a las características institucionales. En todo momento, la ADAA está disponible para proporcionar a la institución la asesoría que considere necesaria, y sobre todo, el entrenamiento preciso.

La ADAA considera que es fundamental, para llegar con éxito al final del proceso, que la institución parta de una buena organización de todas las actividades, pero igualmente es imprescindible involucrar a todos los miembros de la institución en los trabajos. Sin esa participación de todos, se compromete una característica fundamental de la universidad, la de ser siempre una comunidad, y el proceso no ofrece las garantías necesarias para ser efectivo. La Comisión de Visita verificará el grado de participación, de institucionalidad del proceso.

Sin embargo, esa integración de la comunidad institucional no puede llevar a la institución a paralizar el ritmo de su quehacer cotidiano, o por el contrario, dejar el proceso para un tiempo institucional coyuntural o secundario. La dedicación ocasional del personal puede alargar la duración de los trabajos y dejar caer el proceso en apatía y puros formalismos.

La configuración correcta de los equipos de trabajo es un elemento fundamental. Sin una buena distribución de las personas y determinación precisa de las tareas se hace difícil conseguir los objetivos de la autoevaluación. Pero no sólo es necesaria, la formación de los equipos y la descripción de sus funciones, lo es también la disponibilidad y el fácil acceso a las fuentes institucionales de información.

Con una adecuada información es más fácil el seguimiento continuo, que el Coordinador debe ejercer todos los equipos de trabajo, y recibir de ellos los informes de sus avances progresivos.

En el proceso de autoevaluación correctamente manejado también se precisa una acogida constante, a nivel institucional, de todas las actividades.

El apoyo expreso que las autoridades decidan dar a los responsables de los diferentes niveles es fundamental para el buen desarrollo del proceso. Sin él se multiplican los trabajos y la carencia de transparencia de las actividades se reflejará en resultados truncos, incompletos, no muy confiables, que en realidad frustran el objetivo de la autoevaluación. El apoyo institucional debe ser conseguido por el Coordinador general basado en un liderazgo capaz, motivados y convergente de todas las inquietudes, e

inspirador de soluciones.

Los diferentes coordinadores de equipos de trabajo son responsables de preparar sus informes respectivos que serán discutidos por los grupos. Después de una redacción definitiva pasa el Coordinador General, que trabajará con ellos para redactar a su vez el informe final institucional.

Cuando el Coordinador ha logrado el primer borrador de la autoevaluación, es discutido como tal en las diferentes instancias internas. La redacción final y definitiva es enviada a la Asociación. En la preparación del Informe final, la ADAA brinda el asesoramiento conveniente, pues es el material fundamental para el resto del proceso.

Recibido el informe en la ADAA, el Consejo de Directores nombra los integrantes de la Comisión de Visitas, señalando la persona que la presidirá. La Institución debe aprobar los componentes de la Comisión de Visitas antes de proseguir a otras actividades. Sin esa aceptación de los miembros de la Comisión de Visitas por parte de la institución evaluada no se prosigue el proceso.

La institución deberá preparar una serie de documentos para la Comisión de Visitas, que realizará su trabajo conforme a un plan previamente analizado con ella. Al finalizar la misma, el Presidente de la Comisión prepara un informe que enviará a la ADAA y a la Institución, que debe contestar con su parecer institucional señalando su acuerdo u observaciones.

Posteriormente al recibo del informa final y con la reacción de la institución, el Consejo de Directores nombra la Comisión de Acreditación, que analizados con detenimiento y ponderación los documentos presentados, formalizará su parecer sobre la concesión de la Acreditación a la institución candidata. A su vez, el Consejo, vista la recomendación de la Comisión de Acreditación tomará la decisión final de conceder o rechazar la acreditación en las formas señaladas anteriormente y así lo hará saber formalmente a la institución.