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CAPÍTULO III. MODELO DE COMPLEJIDAD DE TRES NIVELES DE CIBERESPACIO Y DE DISEÑO PARTICIPATIVO

PROCESO GLOBAL

del Ciberespacio definida en los dos niveles inferiores, en otro sistema, el social, mucho más complejo y variado, caracterizado por su falta de estructuración.

PROCESO GLOBAL

PERSPECTIVA INTERPRETATIVISTA, INCORPORACIÓN DEL FACTOR SOCIAL EN EL CIBERESPACIO

Figura 3.4TERCER NIVEL DE COMPLEJIDAD EN EL CIBERESPACIO PROCESO GLOBAL

PROCESO SISTÉMICO

PROCESOS INDIVIDUALES

Es claro, que ninguna de estas aproximaciones puede considerarse de forma aislada, no por formar parte de un modelo global más amplio, sino por la dependencia directa entre ellas. Sólo percibiéndolas de esta forma se puede intentar llegar a una concepción más clara de lo que es el Ciberespacio, e intentar entonces organizar los procesos orientados a solucionar sus necesidades.

Con la descomposición realizada se puede abordar el problema del estudio de cualquier entorno de actividad, sin limitarlo al Ciberespacio, aunque éste sea el objetivo principal. Se evita además, perder de vista aspectos importantes ante el impacto social que supone el Diseño Participativo, algo que se verá con más detalle en posteriores capítulos. No se puede emprender este estudio desde un punto de vista puramente social, de la misma forma que tampoco se puede hacer desde un punto de vista totalmente tecnológico. Es difícil imaginar cómo implementar un sistema integrado de Ciberespacio tomando como base única el papel en el entorno, las decisiones o la lingüística, lo cual es una muestra más de que estas perspectivas, aunque útiles, son sólo parciales y el mejor servicio que se les puede hacer es integrarlas en un todo.

Por el contrario, si se engloban dentro de una teoría más general, como la propuesta por Sáez Vacas, que además permite localizar los niveles de complejidad del problema, se obtiene una visión del Ciberespacio mucho más homogénea, concreta y potente. Estos niveles se pueden ver incluso como un principio orientativo de diseño, ya que abarcan toda la problemática a tratar y al mismo tiempo la separan en partes diferenciadas, dando lugar a una serie de pautas para el tratamiento de su complejidad. Para tal diseño habría que tener en cuenta que cada uno de los tres niveles presentados (Figura 3.5) es a su vez descomponible en otros subniveles de complejidad, cada uno relacionado con su núcleo particular (procesos individuales, procesos globales y sistema de relaciones), y siguiendo el mismo esquema de tratamiento.

Con el modelo propuesto es posible abordar el estudio del Ciberespacio, seguros de considerar todos los niveles de complejidad implicados. Este modelo proporciona además un método muy potente para clasificar otros trabajos sobre el Ciberespacio y darles la dimensión exacta de su alcance respecto a los niveles que se han considerado. Se utilizará este mismo modelo para estudiar la tecnología aplicada al Ciberespacio y obtener una visión complementaria con esta.

El punto de partida para establecer el modelo ha sido la complejidad. Utilizando conceptos de Sáez Vacas (1983), se han establecido tres niveles de complejidad en el Ciberespacio: el de Procesos Individuales, relacionado con las actividades de carácter individual y generalmente operativas; el de Procesos Sistémicos, relacionado con las funciones que realizan los grupos de trabajo, en el que la noción más importante es la de sistema compuesto por las actividades elementales que se estudiaban en el nivel inferior; y el de Proceso Global, último nivel del modelo que comprende lo que se denomina complejidad antropotécnica, la que emerge al poner en contacto los sistemas tecnológicos y la sociedad. Estos tres niveles abarcan teóricamente toda la problemática del Ciberespacio y presentan la ventaja de alcanzar un grado de abstracción suficientemente elevado como para no perder generalidad. A través de ellos se puede considerar cualquier tema referente al Ciberespacio con la seguridad de poder ubicarlo dentro de un nivel y tener así una idea clara de su posición respecto al esquema general del Ciberespacio y, como se verá más adelante, de cómo ha de aplicarse la tecnología para solucionarlo.

El haber utilizado una clasificación previa de los estudios del Ciberespacio, sitúa al modelo frente a otros planteamientos y se considera que los supera al abarcar a la gran mayoría de ellos y paliar sus deficiencias, sobre todo en el aspecto sociotécnico. Un aspecto interesante del modelo es su potencial como métrica para analizar metodologías y propuestas concretas en el campo de los sistemas de Diseño Participativo, y no sólo en el plano teórico.

Los niveles considerados se han asociado a entidades reales -individuos, grupos de trabajo y Cibersociedades-, lo que permitirá el estudio de los factores sociales que influyen en el Ciberespacio con un poco más de rigor con la seguridad de tener una referencia conceptual sobre la que se basen las conclusiones. La distinción hecha entre estos tres tipos de agentes en el Ciberespacio es especialmente importante desde el punto de vista de la interactividad y de la satisfacción del usuario, cada nivel tiene un usuario distinto frente al que tiene que responder.

Finalmente, y a partir de las propiedades del modelo de tres niveles de complejidad esbozadas en éste, se hará una nueva propuesta de enfoque de la tecnología aplicada al Ciberespacio basándose en los diferentes tipos de complejidad presentes. De todo ello se extraerán varias conclusiones importantes sobre el Ciberespacio y el Diseño Participativo, sobre la forma de abordar el problema de este último e incluso sobre el estado actual de la tecnología aplicada.

3.2 MODELO DE NIVELES (II)

Primeramente se vió el modelo de tres niveles de complejidad del Ciberespacio. Este es un modelo conceptual que intenta recopilar la estructura del Ciberespacio desde un punto de vista descriptivo y apto para servir de base a la aplicación de la tecnología en este tipo de entornos de actividad. Este apartado tratará de la aplicación de la tecnología al Ciberespacio desde un modelo paralelo al propuesto inicialmente. El punto de partida es que el Ciberespacio ha dejado de ser una actividad localizada en una parte muy concreta de la Cibersociedad, para pasar a ser la estructura de información sobre la que ésta se sustenta. Esto muchas veces no se tiene en cuenta cuando se planifican sistemas de este tipo. Por otro lado, la velocidad de cambio de la tecnología hace necesario disponer de un modelo conceptual de referencia que sirva de base para el análisis de las aplicaciones, independientemente del grado de accesibilidad conseguido en él. Con este criterio se desarrollará el modelo de tres niveles de complejidad del Diseño Participativo.

3.2.1 Perspectivas del Diseño Participativo

Una vez establecida una base de referencia en lo que respecta al Ciberespacio, se puede pasar a intentar aclarar en parte el segundo aspecto: la tecnología a aplicar en el Ciberespacio. En el caso de la tecnología para Diseño Participativo, el problema es muy similar al que se planteaba con el Ciberespacio. Existen muchas perspectivas y distintas formas de ver el mismo objeto. Además, al tratar con tecnologías de la información, aparece una complejidad adicional debida a su novedad, diversidad y velocidad de cambio. Al mismo tiempo, existen varios factores que conviene no perder de vista al tratar la tecnología; uno de estos importantes factores es su integración. Existe una gran confusión tanto en la definición de Diseño Participativo, término que incluso es origen de controversias- como en la relación de tecnologías que se aplican.

El propósito es utilizar la teoría de tres niveles de complejidad para establecer una clasificación muy especial de las tecnologías, o más exactamente, de los productos de esas tecnologías. De esta forma, y junto con el modelo de Ciberespacio al que se llegó en el apartado anterior, se podrá relacionar Ciberespacio y Tecnología de una forma más sistemática.

En primer lugar, se ha de tener en cuenta que las mismas perspectivas propuestas para el Ciberespacio, son aplicables aquí. La única diferencia es que de lo que se trata ahora es de

abordar el problema de la implementación de la tecnología tomando como base los modelos conceptuales propuestos desde dichas perspectivas. Muchos de los casos son aplicaciones concretas de la tecnología llevadas a cabo en una Cibersociedad real.

Por lo mismo que existen varias formas de abordarla, existen muchas definiciones de Diseño Participativo. Incluso, como se ha señalado ya, paralelamente al término “Diseño Participativo” se emplean muchos otros como “sistemas informáticos del Ciberespacio”, “sistemas inclusivos del Ciberespacio”, el “Ciberespacio Accesible”, etc., algo que no hace más que confirmar la confusión existente en este terreno y las diferentes soluciones que se buscan. En nuestro caso, se utilizará siempre el término Diseño Participativo.

Son muchas las perspectivas ofrecidas por los distintos grupos de trabajo más representativos del momento. Y no sólo es una cuestión de semántica. No son pocas las consultorías y asesorías de diseño norteamericanas y europeas que defienden la creación de "productos elegantes" a través del diseño centrado en el uso.

Estas discrepancias son para poner de manifiesto la gran disparidad de criterios y la dependencia de las definiciones con respecto a la perspectiva personal de cada autor. La mayoría de las definiciones están enfocadas a un problema concreto entre todos los que aparecen en un entorno de Ciberespacio, Como se muestra en el cuadro 3.2.