Capítulo 2. Función y sentido de la lógica bajo el prisma de un “escepticismo”
4. Lógica y escepticismo La legitimación de un conocimiento metafísico
4.4. La reflexión filosófica como mediación entre lo finito y lo infinito
4.4.3. Los productos del entendimiento como imitación de la razón
Ahora bien, la peculiar forma de reflexión que hemos caracterizado sólo es posible en la medida en que exista un vínculo entre la reflexión y el conocimiento infinito, sólo si nuestro modo de conocer se encuentra esencialmente conectado con la razón. Posiblemente influido por el neoplatonismo205, Hegel denomina este vínculo como imitación (Nachahmung), un término emparentado semánticamente con el de “apariencia”: “El entendimiento imita a la razón en su finitud cuando se
205 K. Düsing, Hegel und die Geschichte der Philosophie, op. cit., pp. 132–159; W. Beierwaltes, Platonismus und Idealismus, 2 ed (Frankfurt a.M.: Vittorio Klostermann, 2004), pp. 144–153. Para una lectura de Plotino desde la perspectiva de una teoría de la autoconsciencia, A. Vigo, ‘Intelecto , pensamiento y conocimiento de sí. La estructura de la autoconciencia en Plotino ( V 3 )*’, Acta Philosophica, 1999, 45–68.
empeña en llevar a la unidad sus formas; pero la unidad que él puede producir es sólo una unidad formal o ella misma una unidad finita, porque él se basa en la contraposición absoluta, en la finitud” (GW 5: 272). La razón es un “poner absoluto” porque es la negación y la trascendencia de lo puesto —tal es su modo de ponerse—; contrariamente, el entendimiento busca poner absolutamente, pero lo hace absolutizando un ser-puesto, i.e. negando exteriormente todo lo demás. Por este motivo aquel ser-puesto queda inmediatamente contrapuesto y se configura como una unidad formal, vacía: una identidad del entendimiento (A=A).206 Esta operación mimética es caracterizada como una transformación del “negar” racional en un “producto” (Produkt) que actúa dogmáticamente sobre algo exterior.207 La idea se expresa nítidamente en Logica et Metaphysica:
“El conocer finito o la reflexión sólo abstrae de la absoluta identidad aquello que en el conocimiento racional se encuentra uno a otro referido, o igualmente puesto [gleichgesetz] mutuamente; sólo a través de esta abstracción deviene un conocer finito. En efecto, en el conocer racional o de la filosofía está la materia de este conocer finito, mientras que sus formas también están puestas como formas finitas, pero al mismo tiempo está también aniquilada su finitud, en la medida en que en la especulación las formas finitas son referidas unas a otras. Lo que ellas son —a saber, ellas son meramente por medio de la contraposición— se encuentra asumido en la especulación, al igual que la contraposición; como ellas son puestas idénticamente, entonces su finitud está al mismo tiempo también asumida. Pero la mera reflexión conoce las formas sólo en el interior de la contraposición, y entonces sólo las tiene en la forma de su finitud” (GW 5: 271-272).
Como se advierte, precisamente porque la reflexión se encuentra ya vinculada de algún modo a la razón, puede ser utilizada por la razón para combatir los productos del entendimiento en su propio terreno. Ahora es la razón quien “utiliza” la reflexión para ponerse a sí misma en el individuo, para darse un lugar en el plano de la efectividad: por una parte, i) la reflexión filosófica toma cada producto limitado o aislado y disuelve la acción limitante del entendimiento porque pone cada determinación finita en relación con otra determinación al mostrar su devenir o dejar-de-ser; pero al mismo tiempo, ii) otorga subsistencia o consistencia a tal determinación limitada al reconocerla como parte de lo incondicionado, al referirla a la razón; entonces se reconoce a la apariencia como reflejo (Reflex, Widerschein) de lo absoluto.208 Con esto queda perfilada la labor de la reflexión filosófica
206 vid. Düsing, Das Problem der Subjektivität, op. cit., p. 87.
207 Así p.ej.: “Lo infinito, en la medida en que es contrapuesto a lo finito, es algo racional que como tal es puesto por el entendimiento; en tanto racional, sólo expresa para sí el negar de lo finito; mientras que el entendimiento fija a lo infinito, lo contrapone absolutamente a lo finito; y la reflexión, que se había elevado a la razón al superar lo finito, se ha rebajado nuevamente al entendimiento al fijar el hacer de la razón en una contraposición” (Diff, GW 4: 13).
208 El razonamiento de Hegel es el siguiente: Por una parte, la reflexión es opuesta, exterior, al absoluto. Pero ella, como todo, subsiste en lo absoluto. Luego la reflexión sólo puede subsistir destruyéndose en lo absoluto, dejando de ser lo que es: lo opuesto al absoluto. Lo absoluto es, de esta forma, la presencia de esa aniquilación; el subsistir en el desgarro de lo finito.
dentro del contenido de la conciencia, la tarea de la lógica: “ha de mostrarse en qué medida la reflexión es capaz de captar lo absoluto” y “operar como especulación” (Diff, GW 4: 16).
Hemos podido apreciar diversas dimensiones contenidas en el concepto de “introducción a la filosofía”, pero debemos añadir una más. Tal como se dijo, la introducción puede ser vista como la actividad de la razón encargada de unificar lo presupuesto por lo absoluto y lo presupuesto por la reflexión. Precisamente porque esta operación de asunción del conocer finito es necesaria para el ingreso en la ciencia, una “introducción” es el presupuesto de la ciencia, algo que su interioridad comporta como asumido. En caso contrario, el individuo trasladaría la limitación propia de su Standpunkt hacia el contenido del saber especulativo, con lo cual éste devendría un conocer determinado por la reflexión. Así vista las cosas, una “introducción” no es sino una reducción sistemática de la totalidad las determinaciones finitas dadas acríticamente en la conciencia. Ello tiene un doble rendimiento: i) en primer lugar, es eliminado aquello que la conciencia tenga de finito, aislado y empírico en el contexto de un conocimiento infinito; b) en segundo lugar, el Standpunkt de la infinitud —el reconocimiento de las determinaciones del pensar finito, depuradas de su finitud y limitación, como determinaciones inmanentes del absoluto, la unidad pensamiento y ser— es construido gradualmente en la conciencia que se va liberando de su reflexionar abstracto y contingente. En cierto sentido, esto equivale a la destrucción del entendimiento mismo y su poder de fijación.
Ahora podemos acudir a la referencia implícita a la equipolencia (isosthéneia) escéptica anunciada al comienzo del punto.