El esquema de producción y programación de la grilla de la radio era decidido directamente por el equipo de autoridades liderado por Divisnky y completado por Rubén Zanoni, Jorge Palacios y Ricardo Horvath, quienes evaluaban las contrataciones para la realización de los diferentes programas. Luego ofrecían esos programas a la cartera de un productor publicitario. Es decir que estos últimos no tenían injerencia en el armado o diseño de los proyectos y de los programas en sí. Es importante recordar que en aquellos momentos era de uso muy habitual que las emisoras privadas y públicas (sobre todo las intervenidas) vendieran los espacios a los productores publicitarios y que estos decidieran qué utilidad le daban y qué contenidos desarrollaban. Gracias a esas estrategias de trabajo y dirección, Radio Belgrano durante esta gestión –sobre todo en 1984 y 1985–, mantuvo una coherencia ejemplar en toda su programación, para sostener ciertas cualidades y características.
Para el mediodía se pensaron dos programas opuestos y atractivos para diferentes públicos: por un lado, uno destinado a la mujer y en el otro extremo un programa de periodismo deportivo, sumando luego en 1985 otro realizado por mujeres, destinado a incluir en la programación de
Belgrano a la periodista Julia Chiquita Constenla, quien –meses después–, sería nombrada como
nueva interventora de la radio. Constenla tenía una muy cercana relación con Raúl Alfonsín y era amiga personal del propio Daniel Divinsky, su hija con Pablo Giussani, Laura, era secretaria privada de Divinsky.
Ana María Muchnick y Marta Merkin estuvieron a cargo del programa de género Ciudadanas, destinado a aportar temáticas que estaban absolutamente ausentes de todos los medios de comunicación en esos momentos. No eran tema de debate en la sociedad y contribuyeron con un análisis profundo y amplio del feminismo asociado a los derechos de las mujeres. El otro programa integrado con mujeres se llamó Tiempo de Mujeres y estuvieron Julia Chiquita Constenla, Nora Lafón y Lidia Bianchi. ―Éramos tres personas con diferentes criterios que
analizábamos la realidad. Nora se ocupaba más de espectáculos, yo me ocupaba más de una visión política-costumbrista y Lidia Bianchi, una socióloga de primer nivel, se ocupaba más de un análisis académico y profesional de la sociología. Eran temáticas sociales, políticas y económicas con ojos de mujer, paralelo a un programa que conducía Marta Merker y Ana María
Musnik también diario‖306, caracterización de ese programa de Chiquita Constenla.
En la vereda de enfrente una serie de hombres y periodistas (Diego Bonadeo, Carlos Juvenal, Alejandro Fabbri, Marcelo Manuele y Ezequiel Fernández Moores) afincados en la popular temática futbolera, realizaban un supuesto programa típicamente deportivo cruzado por la
305Kapszuk, Elio. Lion, Marcos. ―Recién el ajuste comienza‖. Revista Nueva Sion, 11 agosto 1989, p.p. 6-7. 306Entrevista exclusiva a Julia Constenla. (Marzo de 2005)
109 abundante realidad política del momento: ―el fútbol en Los Buenos y Los Malos era nuestra
excusa para hablar de todo. El deporte lo metíamos de prepo o no lo metíamos, por eso se ponía nervioso Divinsky y mandaba memos diciéndonos que teníamos que ocuparnos del deporte y nosotros ni pelota. Qué sé yo, venía Carlos Héller, la excusa era que quería ser dirigente de Boca. La historia de ese programa había nacido en Sport 80, en Radio Mitre, durante la
dictadura‖307, cuenta Diego Bonadeo.
Entre estos programas que se continuaban en la programación de Belgrano se dio una serie de enfrentamientos y cruces verbales entre sus protagonistas. Al respecto Diego Bonadeo establece su mirada sobre el tema: ―estábamos Enrique Vásquez, Silvia Puentes, Hugo Paredero y yo,
después llegaba la brigada ovárica... mi entrañables y recordadas amigas Marta Merkin y Ana María Muchnik que hacían un programa que se llamaba Ciudadanas y en algún momento apareció por ahí Julia Constenla haciendo un programa con Nora Lafón, que se dedicaba a cuestiones del espectáculo, a chimentos. Julia Constenla, una supuesta intelectual progre, que se ponía loca, hablo de ella, no de Merkin y Muchnik. Nosotros hacíamos un programa que se llamaba Los Buenos y Los Malos y recibíamos montones de llamados telefónicos, ellas no
recibían ninguno, inventaban llamados telefónicos.‖308 En la vereda de enfrente, Julia Constenla
–quien después no le renovó el contrato a Bonadeo, cuando fue interventora de la radio–, se defiende: ―Bonadeo agredía al programa siguiente sistemáticamente por ser un programa de
mujeres. Cuando entregaba el programa, con frecuencia refería al programa siguiente en los
peores términos, de un machismo más desenfrenado.‖309.
La tarde de Belgrano fue polémica y costó encontrar el rumbo acorde al resto de la programación. Según narra Ricardo Horvath, Daniel Divinsky dijo en una de esas primeras reuniones de trabajo, para armar la programación de Belgrano, que para la tarde quería ―poner
música‖ y comentó ―que para ese espacio quería traerlo a Hugo Guerrero Marthineitz‖310. El
conocido locutor y conductor peruano representaba a las ya consagradas y tradicionales generaciones de profesionales de la radio, y el tándem Aliverti-Vázquez —con sus equipos— eran las voces jóvenes y valientes que se habían escuchado durante el Proceso de Reorganización
Nacional, a pesar de la censura y de la falta de libertades. El Peruano Parlanchín había
conquistado el éxito de los oyentes y de los televidentes de diferentes generaciones con un extraño personaje temperamental y agresivo poseedor de un estilo muy personalista en lo profesional, con un manejo no habitual del silencio y de la seducción. No era sólo una buena voz con una excelente dicción, generó sus propios tiempos para la radio y la televisión. Jorge Palacios describe claramente la intensión inicial de su incorporación: ―Bueno, yo creo que allí se buscó
tener una figura importante. El peruano es muy ambiguo, un tipo terriblemente complicado, pero desde el punto de vista de cómo estaba configurado ese programa iba a jerarquizarlo, además
después de una mañana muy intensa venía una tarde más plácida.‖311
307Entrevista exclusiva a Diego Bonadeo. (Noviembre de 2004) 308Entrevista exclusiva a Diego Bonadeo. (Noviembre de 2004) 309Entrevista exclusiva a Julia Constenla. (Marzo de 2005) 310Entrevista exclusiva a Ricardo Horvath. (Marzo de 2002) 311Entrevista exclusiva a Jorge Palacios. (Diciembre de 2004)
110 ―Lo primero que dije —recordó Horvath— fue que Hugo Guerrero Marthineitz es un
excelente profesional pero sus programas los hace grabados en su casa con un cronómetro, arranca con el top de la hora y no para, por eso no falla y dice la hora oficial, no lo viene hacer en vivo.‖312 Divinsky le contestó, siempre según Horvath: ―conmigo lo va hacer en vivo, me
prometió que lo iba hacer en vivo.‖313 En ese intercambio de posturas, Divinsky manifestó su idea de intentar convencerlo ofreciéndole tener un operador de radio, antiguo trabajador de la emisora, famoso por sus elogios a Guerrero Marthineitz. En ese momento, Horvath le adelantó que no lo persuadiría con eso porque tiene toda una técnica desarrollada: ―Yo le insistí que no lo
iba hacer en vivo y al final lo hizo grabado‖.314
Reencuentro se llamó el programa porque representaba una nueva vuelta importante para la
tradicional Radio Belgrano, que ya lo había tenido en su grilla en otras oportunidades. Pero regresaba a una Belgrano distinta, con otros proyectos e ideas en danza. Para Divinsky fue otro gran paso para seguir dejando implícito ese modelo de diversidad ideológica que estaba bien manifestado por el propio Alfonsín. Con Guerrero Marthineitz buscaban sumar otra voz diferente ya que se lo podía ubicar ideológicamente dentro de un tradicional reaccionario y conservador, defensor de la democracia liberal-capitalista norteamericana, con una triste actitud de resentimiento por su tierra natal y de desprecio por toda la cultura latinoamericana. Tanta divergencia y polarización de ideas terminara jugando en contra dentro de la integralidad de la programación.
La gran preocupación de Horvath y Palacios pasaba por cómo sostener esa imagen de radio centrada en la información con programas grabados. Horvath manifiesta que le advirtió a Divinsky sobre lo que podía suceder: ―Bueno, nos bancamos eso, pero contame qué vamos a
hacer si hay un quilombo, que cada dos por tres días hay. ¿Nosotros qué hacemos? ¿Seguimos pasando música? ¿Somos una radio periodística o qué somos? A los pocos días viene Isabel (Martínez de Perón) a reunirse con Alfonsín, sale la noticia que pusieron una bomba en el avión de Isabel, le cortamos el programa a Guerrero, sin consultarle a Divinsky y a nadie, se armó un quilombo padre. Divinsky se enojó pero dijo que teníamos razón. Entonces Guerrero empezó una
campaña contra la radio al aire.‖315
Con el paso del tiempo, y en el momento de la entrevista para este trabajo, Divinsky manifestó su equivocación: ―Lo de Hugo Guerrero Marthineitz fue un error mío derivado de que lo conocía
desde hace mucho tiempo como un tipo simpático, divertido, curioso, culto y me pareció que era inevitable darle un espacio y realmente se convirtió en un problema, creo que por su propia
vocación de provocador, no por otra cosa‖316. Zanoni —también en la distancia— reconoce el
error de incluir a Guerrero Marthineitz, sobre todo por sus comportamientos de ataque a la emisora, tema que se desarrollará con posterioridad en este trabajo. Jorge Palacios reflexiona con el paso del tiempo: ―Quizás fue un pecado de ingenuidad haberlo llevado al peruano. Después
312Entrevista exclusiva a Ricardo Horvath. (Marzo de 2002) 313Entrevista exclusiva a Ricardo Horvath. (Marzo de 2002) 314Entrevista exclusiva a Ricardo Horvath. (Marzo de 2002) 315Entrevista exclusiva a Ricardo Horvath. (Marzo de 2002) 316Entrevista exclusiva a Daniel Divinsky. (Marzo de 2002)
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tuvimos otro programa bárbaro que lo reemplazó, que se llamó Poco ruido y muchas nueces, y lo sacamos en cuarenta y ocho horas. Además él nos plantó, se fue como se va y se ha ido siempre de todos lados. Como un día está en el centro, otro día está a la derecha, otras días se hace el
izquierdoso, es un personaje caprichoso, cosa que nunca ha podido resolver en su cabeza‖317.
Las noches de Belgrano estuvieron dedicadas a la juventud con un programa creado, producido, conducido y realizado por los jóvenes periodistas Jorge Dorio y Martín Caparrós, denominado Sueños de una noche de Belgrano, totalmente innovador e imposible de encasillar en algún genero radiofónico de esos momentos. El programa que ganó un premio en España318, siempre fue muy bien considerado por todos los colegas en Belgrano, por ejemplo, para Diego Bonadeo ―era una hermosura‖319. Ricardo Horvath lo define como ―chicos muy brillantes. El
programa no se levantaba porque era brillante, estábamos muy contentos con ellos más allá de
los problemas que tuvimos por lo zarpados que eran‖320.
Martín Caparrós recuerda cómo surgió la posibilidad de trabajar en Radio Belgrano: ―Casi de
casualidad. En algún momento del año me crucé con Daniel Divinsky quien yo conocía por relaciones familiares. Fue en diciembre del ‘83, en alguna situación que no recuerdo, y me hizo la propuesta. A mí se me ocurrió que podía ser interesante, atractivo hacerlo con Dorio con quien nos habíamos hecho bastante amigos en los pocos meses que hacía que nos conocíamos. Y entonces empezamos a pensar qué podríamos hacer. Teníamos que hacer una propuesta, no es que nos hubiera dicho él ‗bueno, por qué no hacen tal o cual cosa‘, sino que ‗piense en algún programa, quizás para la noche tarde‘, primero fue totalmente difuso. Y ahí empezamos a pensar algo. Nos reunimos en un departamento que a mí me habían prestado, en el mes de enero supongo. Y ya en febrero, si no recuerdo mal, fuimos con la propuesta. A Divinsky es a quien se le ocurrió el nombre del programa, cosa que no sé si circula mucho. Sueños de una noche de
Belgrano era gracioso, era interesante‖321. El nombre del programa es una directa alusión a la
comedia de William Shakespeare, Sueño de una noche de verano322.
317Entrevista exclusiva a Jorge Palacios. (Diciembre de 2004)
318Sueños de una noche de Belgrano obtuvo en 1984 el Premio Internacional España de Radiodifusión, una distinción de la Radio Nacional Española (RNE) En nota periodística en el quincenal El Periodista de Buenos Aires, firmada por Mónica Sabatiello, se
cuenta como se logró el galardón. ―Para alzarse con la estatuilla de un escultor catalán que próximamente acudirán a recibir a
Madrid, Dorio y Caparrós envasaron una síntesis de sus delirios noctámbulos en un cassette que fue preferido por la RNE entre cientos de concursantes de decenas de países, entre otros de Estados Unidos, Inglaterra, Suiza y Japón‖. Allí también se reflexiona sobre el porqué del premio: ―El programa gustó a los españoles porque, sin proponérselo, se acerca a una fórmula que hoy tiene los mayores ratings en la península. Dorio y Caparrós conforman con sus modos radiofónicos una versión nativa de la corriente libertaria que acuña aquella juventud española que no está políticamente encuadrada en las alternativas partidarias, ya sean parlamentarias o extraparlamentarias. En España, todo lo situado a la izquierda del Partido Socialista Obrero Español (PSOE) prácticamente desapareció sumido en las contradicciones y el desencanto. Pero los vitalistas, los jóvenes de cualquier edad, siguen reivindicando la utopía, presagiando un futuro creador, con ilusiones. En cualquier caso, el paraíso existe en tanto no se lo puede alcanzar; en otro caso, dejaría de ser paraíso‖.
―Los españoles, seguramente, se quedaron prendados de una manera de hacer radio que no reconoce esquemas previos y se
estructura en base a chisporroteo verbal, al encabalgamiento de ideas o vocablos que van progresando caprichosamente hacia el disparate o la reflexión‖. Sabatiello, Mónica. ―Premio para un seño cooperativo‖. Revista El Periodista de Buenos Aires. Urraca,
año 1, 7, 27 octubre al 2 noviembre 1984, p. 41.
319Entrevista exclusiva a Diego Bonadeo. (Noviembre de 2004) 320Entrevista exclusiva a Ricardo Horvath. (Marzo de 2002) 321Entrevista exclusiva a Martín Caparrós. (Abril de 2005)
322Sueño de una noche de verano (A Midsummer Night's Dream) es una comedia en cinco actos, escrita en verso y prosa por el
famoso escritor inglés William Shakespeare, alrededor de 1595. Está considerada como uno de los grandes clásicos de la literatura teatral mundial y está ambientada en Atenas, Grecia. Cuenta relaciones y vínculos amorosos obligados y deseados, mezclados con
112 Caparrós continúa el relato con la descripción de las características: ―La idea básica era que
fuera monográfico donde en cada emisión del programa íbamos a hablar de un tema. Además de hacer como variaciones sobre el contenido. El rango de temas era amplísimo, política hasta cultura pasando por sociedad, espectáculos, música, lo que fuera, o incluso una palabra. Eso a mí me daba mucho gusto, por los oyentes que tuvieron la confianza de escucharte sin saber qué ibas a hacer.Los temas eran basados más que nada en nuestra preparación, lo que íbamos consiguiendo y lo que íbamos asociando. La música tenía que ver con el programa. Esa también era una característica particular, la música formaba parte del desarrollo narrativo del programa. Cosa que en el periodismo no se ha vuelto a hacer mucho. La música en vez de ser, como suele suceder en los programas de radio, una especie de momento de interrupción y de relax que separa o distienda, seguía siendo parte del relato, o sea, buscábamos quince o veinte
canciones que se integraran al tema que estábamos tratando y los poníamos por eso‖323.
Desde sus comienzos en marzo de 1984, fue clasificado como transgresor por las temáticas que trataron. El periodista Eduardo Aliverti lo define como un programa ―que aún hoy sería
osado en el tratamiento de lo sexual, con eso te digo todo‖324. Al respeto Martín Caparrós recuerda algunas de esas temáticas desarrolladas: ―Un programa de radio que hablaba desde los
montoneros, las drogas o el travestismo, —supongo que fue la primera vez que se discutió el tema en la radio argentina—, hasta repasar la discografía de Jim Morrison. En el medio de eso había política y revisión histórica. Teníamos desde una larga entrevista con Beatriz Sarlo, hasta una asamblea en el estudio, qué sé yo. Muchas veces los viernes con el tiempo empezamos a hacer musicales porque todos queríamos algo más relajado. Un programa especial periodístico sobre las elecciones de Estados Unidos, hasta un programa que nos gustó mucho hacer sobre la invasión norteamericana a una isla del Caribe que habíamos inventado absolutamente, tanto la isla, como la invasión, como su cultura, como sus consecuencias económicas, internacionales y demás etcéteras. Un poco antes, no sé cuánto antes, había sido la invasión de Granada y entonces inventamos una isla que se llamaba Santa Juana. Un rato instruimos al público acerca de su cultura, sus canciones, sus poemas, su historia. Después contamos las noticias de invasión, etcétera, etcétera, tanto así, que en un par de diarios levantaron la información y la dieron al día siguiente. Cosa que nos puso en una situación un poco embarazosa porque un par de colegas nos querían matar‖325.
Sin embargo, Caparrós entiende que esa fórmula de transgresores que se la pasan pensado cómo transgredir no fue tan exacta: ―El día siguiente a la salida al aire estuvieron a punto de
echarnos, entre otras cosas porque habíamos dicho parece un par de malas palabras. Pero lo que recibimos en el memorándum que nos mandó el director de artística de la radio, un tipo que todavía estaba de la época de los militares, que no podíamos despedir el programa diciendo chau, cómo habíamos hecho porque es una falta respeto al oyente que había que decirle buenas
el rey y las reinas de las hadas del bosque. Los sueños del título refiere a cierta flor mágica cuyo jugo, vertido en los ojos de quien duerme, hará que se enamore del primer ser a quien vea cuando despierte.
323Entrevista exclusiva a Martín Caparrós. (Abril de 2005) 324Entrevista exclusiva a Eduardo Aliverti. (2004) 325Entrevista exclusiva a Martín Caparrós. (Abril de 2005)
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noches o alguna fórmula consagrada. Yo a veces lo recuerdo y no lo puedo creer, porque ahora decir chau es como casi formal. En ese momento nos querían llegar al punto de sancionar por haber saludado diciendo chau, cosa que por supuesto volvimos a hacer al día siguiente y en todos los demás días. Yo no podía creer que hubiera tanto límite para el laburo‖.
―Yo siempre dije que nosotros hicimos un programa de radio distinto, no por habernos propuesto superar límites o ignorar límites, sino por no haber pensado que existían. No decíamos chau porque éramos unos transgresores bárbaros, decíamos chau porque no se nos ocurría otra manera de saludar. Eso en sí es una tontería, pero es como un ejemplo de todo el resto. Hablábamos como hablábamos todo el tiempo, si había que soltar una puteada soltábamos una puteada. Pocos días después un periodista que tenía mucha influencia en esa época trató de convencer a Alfonsín de que nos hicieran echar porque habíamos dicho una puteada y salió en diarios del momento que nuestro programa peligraba porque decíamos malas palabras. Es una época difícilmente pensable desde lo que es ahora la radiofonía. Los que querían de alguna manera romper, tenían como claro cuáles eran los límites que querían romper. Yo creo que nuestra ventaja era que como Jorge nunca había hecho radio y yo no sólo había hecho muy poca radio sino que había estado mucho tiempo fuera de la Argentina, no teníamos idea de cuáles eran esos límites. Entonces no era que tratábamos de romperlos, simplemente no nos llegábamos