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PROGRESO INTERVENCIÓN

In document Adolescentes Siglo XXI- Roberto Pereira (página 135-141)

Trabajo en el Primer Cuadrante (Comportamiento)

PROGRESO INTERVENCIÓN

¿Kdms l mrts a l 6? Entender a los adolescentes en terapia famililar 135

Padre: ¿con quién vas a estar?

Adolescente: con los de siempre. Padre: ¿qué vais a hacer?

Adolescente: No sé.

Padre: ¿cuando vuelves?

Adolescente: no tardaré

mucho.

El contenido informativo de esta conversación es de una ambigüedad extraor- dinaria, sin embargo podemos decir que el mensaje relacional, por parte del ado- lescente está clarísimo: No te metas en mis asuntos, y no me intentes controlar. Secuencias parecidas existen en Terapia. La utilización de “no sé” es directamen- te proporcional a la definición complementaria de la relación con el/a terapeuta: entre nosotros existen las máximas diferencias. O dicho de manera más colo- quial: tu mundo y mi mundo no tienen nada que ver.

¿Por qué entonces el KDMS L MRTS AL 6 es tan importante? Marshal mc

luhan citado por celiS (2011) se percató en los años sesenta del impacto de

las nuevas tecnologías y acunó con la famosa frase “El medio es el mensaje” la era de la globalización informática. Este importante renovador de ideas sobre la comunicación constató de manera pragmática la circularidad entre el medio de comunicación y nuestras mentes. La emergencia del lenguaje hablado transfor- mó las estructuras cerebrales, la transmisión de información escrita hizo lo mis- mo, la divulgación digital coincide con una explosión de cambios socioculturales, y la era informática solo acaba de empezar. En el Cuadro adjunto encuentran de manera orientativa los años cronológicos que corresponden a las adolescencias de los padres, abuelos, bisabuelos e hijos actuales.

Cuadro 7.1. Edad adolescente 13-15(1995-1997) 16-18(1992-1994) 16-18(1985-1989) Edad de los padres Aprox. 40(1970) Adolescentes de los 80/90 Aprox. 45 (1965) Adolescentes de los 70/80 Aprox. 50 (1960) Adolescentes de los 60/80 Edad de los

abuelos Aprox. 65(1945) Aprox. 70(1940) Aprox. 75(1935)

Edad de los

bisabuelos Aprox. 85(1925)

Las mentes de nuestros adolescentes están trasformadas porque crecieron con la televisión en color y el teléfono móvil. Los seres humanos formamos nues-

tras herramientas de comunicación y luego éstas nos forman a nosotros. Los adolescentes actuales hablan lenguajes tecnificados, se comunican por SMS (Short messages, mensajes breves), y chatean (Chat: Conversación amistosa; actualmente utilizado para conversaciones on-line por medio de ordenadores). El imperativo es poder teclear rápido, con el mínimo de caracteres posibles, y sin confusión. Eso conlleva hasta cambios de ortografía: y abreviaciones común- mente aceptadas; salu2, hla k tl,... (para los menos habituados: subvocalizando lo que se ve, se da con el sentido). Las redes sociales han cambiado el mundo de los adolescentes y los adolescentes cambian el uso de las redes sociales. Twitter,

Tuenti, Facebook,... ha desplazado la comunicación directa en la vida cotidiana

como la tarjeta de crédito ha desplazado el dinero en efectivo como modalidad de pago. El dilema que emerge entonces es que los adolescentes son muy hábi- les con las máquinas, y analfabetos en el contacto directo, tanto con sus iguales, como con sus padres, como con nosotros, los terapeutas. En sesión psicotera- péutica, estas habilidades on-line no valen: aquí hay que hablar, y para muchos adolescentes eso es “en realidad”, quedarse sin lenguaje (marin, 2004). Es más:

los adolescentes reaccionan a la comunicación no verbal en directo (prosodia, tono de voz, miradas, etc.) con la misma inmediatez que los adultos, pero ahora con menos entrenamiento en la interpretación.

Lo que sigue a continuación es un fragmento trascrito de una primera sesión con toda la familia. La chica había estado en tratamiento individual cognitivo con- ductual por un Trastorno de Alimentación (en remisión). Están presentes el padre, la madre, el hermano de 23 años, y la paciente identificada de 19 años.

Después de la fase de “joining” o acomodación a la familia, la terapeuta pide a la familia que defina el problema por el cual han pedido ayuda.

Padre: ¿Esto es lo primero?

Terapeuta: Sí.

Padre: ¿Puedo yo?

Terapeuta: Sí, cualquiera puede empezar.

Padre: Hablar con sinceridad con disposición a arreglar las cosas, que se esclarezcan dudas, que todos salgamos satisfechos, que salgamos con buenos propósitos y que nos escuchemos y nos comprendamos en todo.

Terapeuta: Y ¿qué no puede ocurrir?

Padre: Faltarnos al respeto o enfadarnos.

Terapeuta: Faltar al respeto, cuando tú piensas en la forma habitual en tu casa

que te hace daño ¿Qué sería faltar al respeto? Insultar, atacar… ¿Cuál es la forma de no faltar al respeto? Que tú dices :”esto aquí no tiene que ocurrir”.

Padre: Si puede ser, más que insultar es una salida de tono.

Terapeuta: Dame un ejemplo, porque yo no conozco como sois habitualmente,

por ejemplo algo que te molestaría a ti, donde tú sientes que yo por ejemplo te falto al respeto, ¿Qué tendría que hacer para faltarte al

¿Kdms l mrts a l 6? Entender a los adolescentes en terapia famililar 137 respeto en ese sentido? Respecto a salida de tono. ¿Alguien me puede ayudar? Me dices, si le haces eso a mi padre ha terminado contigo.

Padre: Bueno, pues que alguien diga algo y que otra persona diga... pues ¿Qué dices?

Terapeuta: ¿Qué dices? Eso es faltarte al respeto.

Padre: O... bueno, insultos, palabras insultantes no se dicen en casa, pero contestaciones y hablar mal sí.

Terapeuta: Eso ocurre en toda las familias, ahora necesito entender lo que quie-

res decir cuando dices faltar al respeto, porque cuando los padres que me hablan, con hijos jóvenes, adultos y adolescentes, faltar al respeto implica que a veces vives que lo que te dice tu hijo es ofensivo, que te desprecia, y lo que dice es una crítica injustificada, que puede ser o no puede ser. Que es esto, yo puedo vivirlo así y no es, eso es muy importante. Cuando eres padre tienes que dejar de serlo, porque todos los hijos crecen y tienes que dejar de serlo, esa parte a veces es muy difícil de aguantar, ¿Es eso lo que tú quieres decir? En cuanto a la falta de respeto, porque eso es muy difícil para mí porque tus hijos van a tener críticas hacia ti, como mis hijos tienen críticas hacia mí, y también va ha haber parte que no les guste ni de mi forma de ver el mundo, ni de mi manera de estar con el mundo o con otra gente y me lo van a decir y me lo suelen decir bastante crudo, porque su lenguaje es raro...

Padre: No, no me refiero a eso.

Terapeuta: No es eso.

Padre: No, yo... estoy... acepto todo lo que me puedan decir, asumo todo lo que...

Terapeuta: OK, si ocurre tú me vas a decir “esto me gustaría que lo dijera de otra

manera”. Porque tú me estás diciendo que no es el contenido, no es un insulto, es la forma. Entonces, si alguien piensa que la forma pue- de mejorar me lo dices ¿De acuerdo?

Padre: Vale.

Terapeuta: Y como ha empezado el papá vas a seguir tú, que eres la mamá. Madre: Pues que podamos hablar los cuatro, sin ningún temor y diciendo lo

que realmente sienten o siento yo, (la madre se emociona y se pone a

llorar) poder decir sus preocupaciones y lo que les gustaría que fuera

su familia en casa.

Terapeuta: Noto que realmente quieres eso de corazón y que lo estás esperando

desde hace mucho tiempo y a muchas madres les pasa eso, porque sienten a partir de un momento que los hijos ya no quieren eso y que se ha perdido. (a la hija) ¿Tú me puedes ayudar? Creo que hay unos pañuelos ahí encima de la mesa, entonces no tengo que salir. (La hija

también parece emocionada, le da un pañuelo a la madre). Muchas

gracias, mil gracias.

Y a veces en esta etapa de la vida uno siente que nadie puede hablar en la casa, a veces puedes hablar con los iguales, los hermanos en- tre ellos, los padres entre ellos, hablarse entre iguales, los hombres

entre ellos, las mujeres entre ellas, pero los cuatro a la vez casi nunca es posible, pero entiendo que te gustaría, es algo que realmente te aliviaría y una parte tuya tiene que sentir que si eso no ocurre casi nada ha valido la pena, es cierto, ¿sí?

Madre: Que no se hablen o que se sigan sin decir las cosas...

Terapeuta: OK.

Hermano: ¿Yo? Yo, puesto primero que debemos implicarnos e involucrarnos

en la terapia, para solucionar los problemas que teníamos y así poder vivir mucho mejor.

Terapeuta: ¿Qué significa eso para ti?

Hermano: Pues no sé, porque cuando tenemos problemas y tal, todo está mal

entre nosotros, no sé...

Terapeuta: Yo sé que tú te llevas mal con tu hermana. Hermano: Mal no.

Terapeuta: Mal no, entonces lo he entendido mal yo, es posible, yo puedo estar

equivocada, mi idea es que te llevas mal porque me lo han dicho, hasta ahora, y quizás no es así. Y cuando hablas… porque hay dos que han hablado de vosotros, hay una regla para toda la sesión, la regla es que cada uno habla de sí mismo, no habla en plural, es una regla simple, muy sencilla y no difícil de mantener. Lo que a veces yo pienso los demás también lo piensan, pero a veces lo que es cierto para mi, para los demás no es cierto y eso significa que tanto la mamá puede decir “Yo realmente necesito que hablemos entre todos y nece- sito escucharos y necesito saber y necesito que los demás hablen de lo que ocurre”, como tú puedes decir “yo necesito mejorar las rela- ciones, quizás con unos más que con otros, pero necesito eso”. ¿Qué es lo que no debe de ocurrir aquí?

Hermano: Pues no acudir a la terapia, olvidarnos ¿? la rutina de siempre... Terapeuta: La rutina de siempre significa. ¿Qué?

Hermano: No sé, tal vez, pues igual que hay cosas que se distancian más... Terapeuta: ¿Cuanto sabes de la terapia de tu hermana? ¿Tú crees que ha mejo-

rado a lo largo de la terapia?

Hermano: Sí.

Terapeuta: ¿Sí? ¿Cómo sabes eso?

Hermano: Porque mis padres me lo han dicho.

Terapeuta: ¡Porque tus padres te lo han dicho! ¿Sólo por lo que te han dicho tus

padres o porque tu has observado o...?

Hermano: Por lo que yo he observado también.

Después de esta descripción sabemos: el hermano y la hermana no se hablan, probablemente existe un secreto que domina todas las conversaciones posibles, la forma de hablar puede llegar a ser hostil, y todos esperan que algo cambie por el sufrimiento que hay. Si la primeras sesiones de terapia (Fase de resolución) están dirigidas a disminuir, incluso ayudar a la familia a desprenderse del problema por el cual solicitan ayuda, el primer cuadrante focaliza la atención

¿Kdms l mrts a l 6? Entender a los adolescentes en terapia famililar 139 de todos sobre lo que ocurre en casa: ¿quién hace qué a quién en presencia de quién? Cuando se habla, de qué se habla, de qué se habla y con quién, de qué nunca se habla en presencia de quién, etc. Invitamos a observar lo que ocurre de un modo “desapegado” y hemos llamado a esta técnica “la técnica de la mosca en la pared”.

Instrucción: De aquí hasta la próxima sesión, todos van a intentar observar con la máxima exactitud lo que ocurre en casa con “ la comunicación” entre todos. Lo harán como si fueran una mosca en la pared que no sabe por qué los humanos hacen lo que hacen, ni tampoco el para qué hacen lo que hacen. La mosca solo observa lo que ocurre. Nos gustaría que nos apuntaran lo que ocurre a la hora de llegar y de salir, y a la hora de la cena. (lo que la mosca vé y oye) por ej., papá y mi hermano en la cocina, no hablan. Se pueden hacer registros

de comunicación verbal y no verbal (quién ve a quién donde [coincide]). La idea es una mayor concienciación de las reglas y pautas estructurales de comunica- ción, es más, de las reglas mismas de la comunicación humana. Sobre todo el aspecto circular, la irrepetibilidad, la irreversibilidad y los mensajes de relación y contenido. A modo orientativo, una Tabla sinóptica para las situaciones más frecuentes:

Tabla 7.1.

El adolescente Su definición del problema Intervención

No viene

Corte de comunicación No tengo problemas Registro por parte de los padres de pautas de comunicación en casa incluyendo grabaciones en audio, vídeo (móvil)

Viene pero se niega a participar (en casa y en sesión) en la con- versación

“yo no tengo ningún pro- blema”, son “ellos” los que tienen el problema

Prescripción de pasividad y registro de excepciones “es mejor que no participes a no ser que estés totalmente seguro/a de querer hacerlo”

Habla solo con una parte del sistema familiar, corte de comunicación parcial

“ESTA PERSONA” (mi pa- dre, mi madre, mi hermano) es el problema

Desbalancear las alianzas rígidas y transgeneracionales. Desafiar las pautas de interacción al utilizar técnicas activas no verbales

Habla cuando se le pide Puedo aportar algo a la

solución, aunque no es mi problema

Utilizar sus participaciones para diseñar acuerdos sobre alternativas

Pide ayuda Asume que necesita cam-

biar algo para mejorar “las cosas”

Integración en la definición del problema y en el diálogo sobre su solución de manera colaboradora

En nuestro modelo partimos de una actitud colaboradora de co-construcción de la realidad. Pensamos que nuestras familias clientes quieren cambiar a mejor, y que piden y necesitan ayuda para poder introducir la “diferencia que hace la diferencia” en sus interacciones, para parafrasear a Gregory bateSon.

Los profesionales, sobre todo y ante todo, tienen que entender a los padres, para que los padres puedan, así, entender a sus hijos (GöPfert, 2010).

In document Adolescentes Siglo XXI- Roberto Pereira (página 135-141)

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