Partiendo de que ni tú ni yo, somos santos varones, y sabiendo que los periodos largos de escasez sexual son muy jodidos de llevar, a toro pasado y sabiendo por qué te lo digo, te recomiendo que te mates a pajas antes que pagar por sexo. ¿Por qué? Sencillamente porque no te hace falta, y salvando casos muy particulares, excepcionales o graves… Y cuando digo graves me refiero a realmente graves, que supongan notables y apreciables dificultades para relacionarse de forma normal con una mujer, como puedan ser anomalías físicas apreciables o notables, que puedan en verdad suponer una barrera para las relaciones sociales. En ese caso tan particular y delicado podría excusarlo, pero a ti, que tienes 25 años y eres virgen, o a que tengas 45 años y lleves dos años sin acostarte con tu mujer con la que llevas veinte años de casado, no.
No tienes excusa razonable para pagar por sexo en ningún caso. Lo que tienes que hacer, es preguntarte por qué no follas y ponerle remedio, o mejor aún… Dejar de preguntarte, salir a calle y poner en práctica lo que has aprendido con este puto libro, que ni siquiera yo querría haber escrito (y te lo digo muy en serio). O meterte en un chat de contactos… ¡Tío, haz el favor de quererte un poco! A lo mejor es que debido a la escasez, piensas que la mujer solamente es una vagina andante y no puedes mirar a una sola, sin pensar en follártela o hacerte una paja en cuanto te quedes a solas.
Eso no lo arregla este libro, lo arregla un psicólogo y la paciencia del mismo contigo, pero en ningún caso pagar 100 € por media hora de sexo comprado con una prostituta. Hacer eso no va a arreglar, ni a cubrir tus carencias sexuales… Quizás solamente por esa media hora, pero después volverás a estar igual, o peor. ¿Peor? ¿Después de irme de putas? Me puedes preguntar… Si, peor porque verás que si no es pagando, no puedes estar con una mujer, te lo creerás así, y de esta forma, es como te engancharás siempre a pagar. Cumplirás cincuenta años y serás un pureta de los que van los jueves por Castellana 8, toman gin-tonics en copa de balón, y les pagan las copas a las prostitutas que van allí a mostrarse, para después volver a pagar 200 € por un poco de sexo. Eso no es ligar, es irse de putas por más bonito que sea el decorado, más buena que esté la chica que te sonríe, y por más ojitos que te ponga la que te toque. No es una sonrisa de verdad… Imbécil, cuando te ve una prostituta solamente ve billetes, que con la suficiente habilidad, acabarán en su bolso en un par de horas como mucho. ¿Quieres llegar a esto?
Voy a ponerme en plan cabrón, ya te dije al principio y te vuelvo a decir al final que palmaditas en la espalda y compasión… ¡ni una! Abreviando: es preferible que te mates a pajas, antes que entres en el juego de pactar cualquier cosa para obtener sexo, ya sea con tu amiga, con una prostituta, con tu novia o con tu mujer, aunque quizás ésta última es la que tiene más dominio en el arte de que entres en el tablero de juego antes que en la
cama con ella, ya que te conoce mejor y sabe cuáles son tus puntos flacos, y por dónde te tiene que entrar para sacarte algo con la mano izquierda.
Ahora va una verdad de Perogrullo, esto es así: tú tienes un pene desde el día en que naciste, es tuyo y de nadie más, así que al igual que tienes boca para comer y comes por ti mismo sin pedirle permiso a nadie, con tu sexo debería pasar igual. Es tuyo, así que no delegues el gobierno del mismo en manos de ninguna mujer. Lo dicho, mis querido hermano esclavo de la polla, en el momento que entras al trapo de una negociación ya sea más o menos aparente, o estés empezando a sentir que “tienes que ganarte el sexo” ya sea con tu pareja, o con la vecina… ¡Deja de jugar! Así de simple y deja de contribuir a tu propia esclavitud y a que siga existiendo la prostitución dentro y fuera de las parejas, en las calles y en las casas. Pagar 100 € a una prostituta a cambio de sexo, o comprarle una joya a tu mujer (por interés) para impresionarla y que se abra de piernas después de dos años de sequía, es exactamente lo mismo.
Si lo haces una vez y pasas por el aro, la siguiente vez, el precio va a subir… Si a la primera ha salido bien para ella, seguirá probando a ver hasta donde puede subir. Es simple, si le ha funcionando una vez, le va a seguir sacando partido mientras le funcione. ¿Ves ahora quién es el culpable de que exista la prostitución? Lo que más me jode de todo esto, es que de verdad muchas veces le damos más peso al pene que a nuestra propia libertad, y el que está casado lo sabe mucho mejor que yo. ¿Qué pasa? ¿Qué no hay un solo hombre casado que esté satisfecho con su vida sexual? Por favor… Si tú eres uno de ellos podrás pensar “Este niñato habla mucho pero no comparte mi situación”. Pues no, no estoy casado, pero desde luego no me corto a la hora de decir “no, por ahí no paso”… Alto y claro. Quizás esto sea lo que nos diferencia a ti y a mí. Yo no vendo mi alma por un polvo mal echado con condiciones, promesas o como si me estuvieran haciendo un favor. Y te diré una cosa más, la cuenta pendiente que tiene el hombre con la mujer es amarla de verdad, y la cuenta pendiente de la mujer para el hombre, es el respeto. Pero es que este respeto depende mucho de si tú te respetas a ti mismo, si eres capaz de mentir, engañar, exagerar, pagar, comprar, regalar o forzar para conseguir sexo, es que te tienes a la altura de la mierda y te has perdido el respeto, por eso estás dispuesto a cualquier cosa para estar en la cama con una mujer. Y si tú no te respetas a ti mismo, menos te va a respetar ella.
Por cierto, una mujer que te ofrece un “intercambio de bienes y servicios” o te da a entender que tienes que ganarte el sexo de alguna forma, se está prostituyendo aunque esté casada contigo. Y para eso, qué quieres que te diga… Casarte, te sale más caro que contratar los servicios de una prostituta, así que tú verás. El sexo solamente se intercambia por sexo. Es simple, cuanto más tranquilo estés, mejor te van a ir las cosas y no sólo sexualmente… que siempre andamos igual, sino en todos los sentidos, porque mantener la
cabeza fría desde el principio, ya es una ayuda. Para ello conviene que aprendas a decir la palabra “no”.
¿Sabes decirle que “no”? Pues a veces hay que hacerlo por el propio bien de la relación y sobre todo por el tuyo propio. ¡Qué borde estás tío! Me puedes decir. Pues yo te respondo que conviene que aprendas a decir “no” y a no dejar pasar ni una, cuando la pueda haber. No se trata de que estés a la defensiva, se trata de quererte a ti mismo más y mejor, eso no quiere decir que te tengas que enfrentar a nadie.
Ayer hablando de esto con uno de mis mejores amigos, que hasta hace muy poco estaba “negociando” volver a una relación, uno de sus argumentos de peso más fuerte era la cama con ella… ¡Joder! Esto me cabrea… Siempre con lo mismo y me respondía “¡Entonces… qué! ¿Paso de las tías?”. Pues no, no tienes que pasar de las tías, pero a lo mejor necesitas una temporadita a solas contigo mismo… No por nada en especial, ni porque te tengas que volver un súper machote... Te lo digo para que veas que a uno mismo estando solo, no le pasa absolutamente nada. Cuando te creas esto, estés a gusto contigo mismo, te gustes y dejes de mirar porno 8 horas diarias, para vivir un poco más, empezarás a follar más, porque estarás más seguro de ti mismo y no tendrás que recurrir a libros como éste.
En este libro ya tienes un buen empujón, si lo tuyo es pereza, puedes esperar sentado. Si lo tuyo es miedo, ya te dije que los testículos no venían incluidos en el libro. Si tienes miedo a quedar mal, entonces no salgas de casa ¿Qué quieres que te diga? ¿Qué va a venir la mujer de tus sueños a follarte vivo a casa? Pues no, eso es ciencia ficción. Y no… La culpa no la tienen ellas. Ellas se acuestan con quien que les da la gana.
Ya me callo, pero quiero que entiendas que debo darle toda la importancia necesaria este tema y a las dependencias, te mereces ser el hombre que siempre has querido ser, y no solamente una polla con patas.