se vendieron a la Luis Ángel Arango. En conclusión, aunque en el listado Alfa no figura la edición, sí es útil para dar algunas pautas generales sobre la formación y los gustos gomezdavilianos.
Sobre el inventario que vio en su redacción original, Halim Badui ha escrito que: «Gracias al inventario realizado durante casi dos años por sus hijos después de la muerte de Gómez Dávila, se evidencia la riqueza de sus ejemplares: 143 volúmenes con toda la obra de Goethe, 28 textos inéditos de Rousseau, miles de libros de autores como Aristóteles, Platón, Anaxímenes, Tales de Mileto, Anaxágoras, Séneca, Santo Tomás de Aquino, Espinosa, Kant, Schopenhauer, Heidegger, Kierkegaard, Hegel, Engels; Marx, Nietszche...»23.
La primera evidencia es que la mayor parte de la biblioteca está en francés. Según Rabier son 7106 títulos. Esto es evidente respec to a los autores franceses que son mayoría pero también respecto a los clásicos grecolatinos, muchos están en ediciones francesas con preferencia a las alemanas o inglesas, y por supuesto respecto a los autores de lenguas que don Colacho no dominaba. En este punto no hay ninguna duda. Dostoievski o Tolstoi o Gogol están en francés, que es el idioma en el que parece manejarse especialmente bien Gómez Dávila. Cierto es además que en los momentos de su formación no hay color entre las traducciones al francés o al espa ñol de clásicos, por ejemplo rusos.
Los otros dos idiomas en los que hay más libros, considerando que Gómez Dávila intentaba en lo posible leer en lengua original, son el inglés en segundo lugar con 4937 títulos y el alemán con 2816. En ambos se encuentra el grueso de los clásicos de estas lenguas, aunque hay un claro desequilibrio a favor del inglés en literatura del siglo XX por la presencia casi completa del renaci
23. Ba d u i- Qu esada, H., «Apuntes para una biblioteca imaginaria», 2007, p. 181.
miento católico inglés con Chesterton, o Belloc. Como curiosidad hay que señalar el gusto de don Colacho por P. G. Wodehouse.
A continuación se situarían las obras en español con 718 títu los y en italiano con 454. En estas lenguas hay predominio litera rio. Por ejemplo, en español se observa un claro desequilibrio entre los autores que podríamos denominar de formación del idioma, está todo Azorín y mucho Eugenio D’Ors, respecto a obras de pensamiento. Por otra parte, este desequilibrio no puede sorpren der en ninguna biblioteca.
Todos los que le trataron insisten en el dominio de los clásicos en los idiomas originales griego y latín, y en efecto, suman 298 títulos. Finalmente, hay 69 títulos en portugués.
No hay presencia destacada de libros en otros idiomas, aunque, tal como se ha dicho, aparecen algunas excepciones. Por ejemplo, si bien las obras de Kierkegaard se tienen preferentemente en edi ciones francesas, es cierto que hay también ediciones danesas, por lo que parece que no es una leyenda su empeño en intentar acer carse a este autor en su difícil idioma original. Este empeño es, desde mi punto de vista, muy indicativo del modo en el que Gó mez Dávila valora la superación de la crisis filosófica y religiosa, y da cuenta de la ambivalencia de la posición religiosa gomezdavilia na, en el sentido de que es un cristiano románico que realiza una aproximación antiescolástica o al menos extraescolástica24.
Una clasificación por materias resulta muy difícil de realizar, pues los gustos de Gómez Dávila son muy diversos y van desde la arquitectura a la economía o psicología. De nuevo con afán de con traste respecto a lo que se ha señalado en los resúmenes biográficos se observa una gran presencia de la poesía en la biblioteca, eviden temente en los idiomas originales. Por ejemplo, de Pessoa solo está la poesía. En este punto no falta ninguno de los grandes autores de
la poesía occidental y es la faceta donde probablemente hay más textos en español. Como contraste a sus gustos en otras áreas hay que señalar su preferencia por Antonio Machado entre los poetas en español del siglo XX, tal como relata su hija Rosa Emilia y corrobora
Francisco Pizano al referirse al final de una de sus tertulias: «Acabamos leyendo a Antonio Machado. Siempre que lee mos versos acabamos en Machado, que además Hernando lee admirablemente»25.
Casi tan importantes como las presencias son las ausencias. Halim Badui-Quesada vuelve sobre otro tópico de nuestro autor, en este caso, dato indiscutible: el extrañamiento al mundo latino americano:
«La literatura estaba presente con la obra completa en espléndi das ediciones príncipes de autores como Cervantes, Lope de Vega, Shakespeare, Víctor Hugo, Paul Valery, Marcel Proust, Stephan Mallarmé, Julio Verne, Bertolt Brecht, Thomas Mann y James Joyce. De literatura latinoamericana no poseía casi nada, ningu
no de los autores del boom estaba representado, ni siquiera García Márquez. Sólo dos libros de Cortázar y dos de Borges, además de algunas obras de sus amigos colombianos Alvaro Mutis y Juan Gus tavo Cobo Borda quien también posee una espléndida biblioteca que no debe perderse de vista»26.
La biblioteca se ha salvado, en cierta medida, del destino de muchas otras bibliotecas reunidas por grandes lectores: el des membramiento. La familia para mantenerla unida la vendió a la