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Reborde anterior maxilar fibroso (Lynde y col., 1995)

SÍNDROME DE COMBINACIÓN

B. Reborde anterior maxilar fibroso (Lynde y col., 1995)

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Las propiedades que presentan las mucosas son:

1) Depresibilidad: capacidad que tiene para hundirse.

La mucosa normal es depresible en muy pequeño grado. Tomando un instrumento romo (ejemplo, el mango de un espejo), se puede deprimir la mucosa entre 1 a casi 2 mm. Pero si presionamos una prótesis bien hecha, por la condición de que la mucosa se comporta como una bolsa de agua, apenas se instruirá de 2 a 3 décimas de milímetros (Le Pera, 1987).

El grado de depresibilidad de la mucosa es de gran importancia en la toma de las impresiones. En casos de mucosas poco depresibles (submucosa delgada), la impresión deberá tomarse con materiales livianos que ejerzas muy poca presión; en caso contrario, se puede usar un material que ejerza una mayor presión.

2) Resiliencia: mayor o menor velocidad con que la mucosa vuelve a la normalidad después de haber cesado la compresión.

3) Consistencia: se refiere a la solidez o trabazón que existe entre los tejidos blandos y duros y que depende del tipo de tejido conjuntivo que se interponga entre submucosa y hueso. Un tejido conjuntivo denso nos da una mucosa de mucha consistencia; un tejido conectivo laxo, a la inversa, nos da una mucosa con mayor o menor movilidad, de acuerdo a la cantidad de tejidos interpuestos.

Cuando la submucosa está firmemente unida al periostio del hueso subyacente del reborde, soporta la presión de la prótesis sin inconveniente. Si la mucosa es floja, el tejido es fácilmente desplazable y resulta desfavorable para el soporte y estabilidad de la prótesis.

El espesor y la consistencia de la submucosa son, casi por entero, los responsables del soporte que los tejidos blandos proporcionan a las dentaduras. La mucosa que recubre las crestas del reborde residual inferior es, generalmente, más delgada que la superior y por ello, menos favorable. El hueso subyacente de la cresta, contrariamente al superior, es de naturaleza más esponjosa y sufre, mayor reabsorción que puede dar lugar a la formación de mucosa de inserción floja, crestas filosas no aprovechables para soporte o la desaparición, en casos extremos, del reborde quedando, solamente, el hueso basal.

La repisa vestibular inferior, es decir aquella zona de la superficie de asiento ubicada detrás del frenillo lateral y que se extiende desde la cresta hasta la línea oblicua externa, tiene una mucosa de inserción más laxa y es menos fortificada y que no es tan adecuada como soporte; sin embargo, el hueso subyacente, es compacto lo que, unido a su disposición horizontal, se convierte en una superficie de soporte adecuada.

Los efectos del envejecimiento en los pacientes geriátricos desdentados, incluyen (Bourcher, 1946 – Massler, 1956):

1. Cambios en la mucosa bucal: se produce atrofia con un progresivo adelgazamiento de las capas epiteliales que disminuyen de número, lo que torna vulnerables los tejidos a la mayor agresión. Disminuye la capacidad de

123 queratinización. La habilidad de los tejidos conectivos para cicatrizar está grandemente reducida y la pérdida de elasticidad parece resultar de la degeneración del tejido conectivo elástico. Las células están difícilmente alimentadas y la desviación del equilibrio líquido del comportamiento intracelular al extracelular y, la función renal disminuida, dan por resultado la deshidratación de la mucosa. Así se vuelve delgada, poco elástica, isquémica con facilidad y tiene una apariencia glaceada (friable) y es fácilmente traumatizable.

2. Cambios en la piel: ésta adquiere un aspecto flácido y arrugado o bien a la inversa, estirada, lisa y delgada. A medida que la piel envejece, pierde su textura y su elasticidad. Los músculos, el tejido adiposo y los tejidos conectivos, disminuyen de volumen y conducen a cambios faciales muy evidentes. Hay más piel que la necesaria y así se producen pliegues y se exageran las arrugas. Alrededor de la boca, la piel sufre pérdida de la elasticidad que se traduce en una red de arrugas (especialmente verticales), que son acentuadas. Estas transformaciones de los tejidos no pueden compensarse mediante prótesis.

3. Alteraciones de la lengua: a menudo, la lengua se vuelve lisa y brillante o adquiere un aspecto rojizo e inflamado. Una variedad de síntomas asientan en la lengua y que pueden causar dolor, ardor y sensación de gusto anormal. Estas sensaciones son comunes en mujeres post-menopáusicas. La perdida de los dientes produce una forma lingual más ancha en virtud del sobredesarrollo de algunas partes de la musculatura intrínseca de la lengua.

4. Factores sistémicos: muchos factores sistémicos y locales afectan la tolerancia tisular de las dentaduras como son los factores nutricionales, especialmente los concernientes a la absorción y metabolismo de las vitaminas, factores hormonales, enfermedades, metabolismos de las grasas, proteínas, carbohidratos, el balance electrolítico, etc. La edad puede influenciar los factores nutricionales, psicológicos y hormonales. El alcoholismo es particularmente significativo porque, generalmente, los alcohólicos tienen deficiencias nutricionales, especialmente del complejo vitamínico B. Las enfermedades debilitantes en general y la mal nutrición son, a menudo, las causales de la infección moniliásica.

Modiolo

Llamado así del latín “modiolus” que significa “eje de carro”, porque los músculos que de él irradian, semejan los rayos de una rueda. Es un nudo muscular, considerablemente fuerte, que forma una eminencia cónica cerca de la comisura o ángulo de la boca. En él convergen ocho músculos para separar funcionalmente, el vestíbulo labial del vestíbulo bucal. Los músculos más importantes son el orbicular de los labios y el buccinador. A él también llegan los músculos cigomáticos, el canino y el triangular de los labios; estos últimos forman, en su conjunto, un músculo único en forma de “X” que, cuando se contrae, fija el modiolo.

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Cuando hay fijación del modiolo, el músculo buccinador puede contraerse isométricamente (*) para colocar el bolo alimenticio sobre las superficies masticatorias; se fija así este músculo en sus dos extremos de modo que, cuando se contrae, forma una joroba en su parte media y empuja el repliegue contra los molares, contrarrestando la acción interna de la lengua y mantenimiento el alimento en posición entre las arcadas.

La contracción del buccinador con ausencia de fijación del modiolo hace que el ángulo de la boca se desplace posteriormente como cuando pronunciamos la letra “E”. Una situación inversa ocurre cuando se contrae el orbicular sin fijación del modiolo; el ángulo de la boca se dirige hacia adelante como cuando pronunciamos la letra “O”. Puede desalojar la dentadura mandibular y también la maxilar.

De allí la importancia de ubicar correctamente el plano de oclusión de la futura prótesis. Las comisuras se marcan en los rodetes para registrar la marca anterior para la altura de los 1º premolares. La ubicación de los premolares y el espesor de la prótesis no deben interferir con el libre movimiento del modiolo. La contracción del modiolo presiona la comisura labial contra los premolares; éstos y los molares desmenuzan así los alimentos y no se escapan por las comisuras. El modiolo da la sensación de una nuez, si se coloca el pulgar por dentro de la comisura y al índice por fuera y, después, se contraen los labios y las mejillas. (Figuras 2-109, 2-110 y 2- 111).

Figura 2-109 Figura 2-110

(*) Contracción isométrica: contracción muscular en el cual no hay cambios en el largo del músculo durante la contracción (GTO, 1994).

125 Figura 2-111

A. Risorio de Santorini. B. Buccinador. C. Cigomático. D. Canino. E. Incisivo superior.

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