El Plan Nacional de Aguas señala que el estado de conservación del pastizal que ocupa, por lo general, gran parte de la matriz de la cuenca
hidrográfica, repercutirá en los eco- sistemas acuáticos. En este sentido se
ve como una oportunidad construir evidencia para incorporar en los diferentes instrumentos de gestión
integrada de las aguas, sobre los
efectos (beneficios y perjuicios) que las diferentes acciones de manejo o sustitución del campo natural pudie- ran tener sobre la cantidad y calidad
del agua.
En una primera línea de base, la in- formación provista por la DINAMA nos señala que la calidad del agua (regu- lada a través del Decreto 253 y sus modificativos e informada a través del IQA) indica que el 94% de los cursos de agua en el Uruguay presentan una buena calidad. De los nueve paráme- tros que integran este índice, el fósfo- ro total (Pt) es el que presenta mayor incumplimiento, debido principalmente a los aportes provenientes de fuentes difusas. En adición, el Informe de aná- lisis de calidad de agua (2013) resume información del grado de eutrofización de diferentes cuerpos de agua dulce (sistematiza más de 35 investigaciones y monitoreos publicados desde 2007 a 2011) y los resultados para la concen- tración de fósforo total, nitrógeno total y clorofila a muestran que la mayoría de los diferentes cuerpos de agua ana- lizados se encuentran por encima del límite por el cual se les considera eu- tróficos, indicando un deterioro de su calidad. La ocurrencia de floraciones de cianobacterias se ha registrado desde 1982 en diversos ecosistemas eutrófi- cos, principalmente en verano, y se ha transformado en un fenómeno cada vez más frecuente en diversos cuerpos de agua, incluyendo lagunas naturales y lagos artificiales de todo el país. En relación con los metales pesados, no representan un problema a nivel nacio- nal. En relación con los agroquímicos, la normativa requiere actualización en tipos y estándares de agroquímicos,
86 Por accesible se refiere a la agregación de valor a metadatos —que se encuentran disponibles— con
pero la mayoría de las estaciones mo- nitoreadas no reporta trazas significati- vas de los productos más usados. Igual- mente, en la cuenca baja del río Santa Lucía se han realizado monitoreos de agroquímicos en agua con resultados positivos para AMPA, atrazina y glifosa- to, pero con valores significativamente inferiores al estándar (1,8 µg/l atrazina y 65 µg/l glifosato) (MVOTMA, 2017). En las instancias de consulta efectuadas para la realización de este trabajo fue mencionado el hecho de que la cali- dad de agua comienza a tener ciertas afectaciones y que los pastizales juegan un rol central en las cuencas hídricas, tanto por su transformación (cambios en el uso del suelo) como por otros manejos que favorecen la eutrofización de los cursos de agua (fertilizaciones, manejo del ganado) y/o por su rol en la amortiguación de eventos extremos (inundaciones o sequías), aspectos so- bre los que es necesario tener mayor información.
Algunas acciones identificadas en este sentido serían: i) promover recomen- daciones de buenas prácticas de mane- jo del campo natural con foco en los efectos que estas producen sobre la cantidad y calidad del agua, ii) integrar la información antes mencionada a los diferentes instrumentos de planifica- ción de la gestión integrada (por ejem- plo, planes de cuencas), iii) profundizar en las líneas de investigación a nivel nacional que generen información en torno a la relación pastizales-agua y cuyos resultados tengan utilidad para la gestión de una determinada cuenca.
Suelo
Se han dado avances en la determi- nación del stock de carbono orgáni- co del suelo (COS) para las condi-
ciones del Uruguay, pero aún no se cuenta con una línea de base país. No obstante, dada la relevancia de este indicador como informante del desempeño país para los procesos
de degradación y restauración de tierras, se entiende clave continuar la construcción de la línea de base, generar modelos de captura de carbono por ambiente y rubro y mo-
nitorear procesos en uno y en otro sentido. Se entiende que esto es una oportunidad no sólo para demostrar y evidenciar a todas las partes inte- resadas, a escala nacional e interna-
cional, sobre el valor de los campos naturales y su uso en forma sosteni-
ble, para la fijación de carbono, su mantenimiento o la reducción, sino también sobre su contribución en el balance en las emisiones a nivel del
país.
Como ya fue mencionado, es en 2017 que se logra el primer mapa de carbo- no continuo para el Uruguay, elabo- rado con métodos paramétricos y con una extensión que abarcó todo el país, que da información sobre el contenido original de carbono en los suelos del país y en particular en pastizales. Ese mismo trabajo concluye que es “posible calcular el stock de carbono total a 30 cm de profundidad de todos los suelos del país, valor que representaría una serie multitemporal, desde las primeras calicatas de la década de 1960 hasta las obtenidas en 1980 o años poste- riores. Sumada toda la información acumulada de suelos, laboratorio y la experiencia actual adquirida con digi- tal mapping, los técnicos de la DGRN del MGAP estiman posible realizar me- diante esta técnica de mapeo digital la predicción de otras propiedades del suelo como pH, capacidad de retención de agua, fósforo, etcétera. Esta se po- dría encarar en zonas estratégicas des-
de el punto de vista ambiental, como la cuenca del río Santa Lucía, utilizando además una resolución espacial mayor a la del mapa actual disponible para el Uruguay.
En adición a lo anterior, hay otras líneas de trabajo complementarias, como co- nocer el desempeño del campo natural uruguayo sobre otros agroecosistemas; o avanzar sobre los desafíos que debe enfrentar específicamente el campo na- tural para lograr su mejor desempeño, como conocer la degradación edáfica, las afectaciones de las propiedades físi- co-químicas del suelo —compactación por pisoteo, por ejemplo— y la presen- cia de erosión (erosión a consecuencia de lluvias en zonas de suelo descubierto o de cubierta vegetal pobre, en el caso de la ganadería relacionado al sobre- pastoreo). Como ya fuera mencionado, esos aspectos repercuten en la compo- sición florística del tapiz vegetal y en una merma de productividad primaria y secundaria, disminución de la altura del tapiz herbáceo y de la proporción de especies productivas y, por ende, de los servicios ecosistémicos que brinda el campo natural a la sociedad toda.