MUSEOS Y COLECCIONES DE HUMANIDADES
RELACIÓN DE MUSEOS DE LA UPM
Es fácil comprender que, con las características antedichas, se haga difícil siquiera enumerar los museos que la Uni- versidad posee. Ni todas las colecciones guardadas tienen las características de un museo, ni es evidente que cada Escuela tenga un museo. Las hay que tienen varios, y las hay que no tienen ninguno. Puede decirse que, en conjunto, la Universidad cuenta con unos 30 museos, muy distintos entre sí, con patrimonios diversos en cuanto a número de piezas, estado de conservación, catalogación, utilización para la docencia, asignación presupuestaria por las diversas direcciones, facilidad para visitas, etc.
Es preciso destacar también que, como se ha dicho al principio de este breve resumen, la conservación del patri- monio científico, tecnológico y cultural no ha sido ni es una prioridad en las Escuelas, por lo que se debe, en muchas ocasiones, a la voluntad generosa y tenaz de algunas per- sonas, la conservación de los instrumentos y objetos, su puesta en valor y su exposición al público. Se ha perdido mucho patrimonio cultural en esta Universidad, como en otras. No existe en España la tradición conservacionista que se puede ver en otros países de Europa. A título de ejemplo, si se visita el Museo de Geología de Londres, o los museos de Historia Natural de Viena, Berlín, Praga, la Escuela de Minas de París, etc. puede seguirse nítidamente el desa- rrollo de la Mineralogía, la Geología, la Paleontología, la Petrología en Europa a lo largo de los doscientos cincuenta últimos años. No ocurre igual, desafortunadamente, en los museos de la UPM, y eso que el Museo de minerales de la Escuela de Minas es una joya rara porque no ha sufrido saqueos sistemáticos ni deterioros por bombardeos en las guerras y revueltas que asolaron España a lo largo del siglo XIX y primera mitad del XX.
Los museos que a continuación brevemente se reseñan son aquéllos que se relacionan en la página web de la Universidad Politécnica de Madrid. No son todos, segura- mente no son siquiera los que guardan los materiales más destacables, pero sin duda son los más accesibles al públi- co. Los textos que siguen están tomados, en gran medida, de las páginas web de los respectivos museos.
ESCUELA TéCNICA SUPERIOR DE INgENIEROS DE MINAS Y ENERgíA. Museo Histórico Minero Don Felipe de borbón y grecia
http://www.minasyenergia.upm.es/es/museo-fbg.html El edificio histórico que es sede social de la Escuela de In- genieros de Minas de Madrid desde 1893 se encuentra en la calle Ríos Rosas, nº 21. Fue construido expresamente a finales del siglo XIX para albergar dicha Escuela, que había tenido varias sedes de alquiler, desde su traslado a Madrid
en 1835. Es obra del arquitecto Ricardo Velázquez Bosco, que ya tenía merecida fama por las diversas construccio- nes que había realizado en Madrid. De forma general, el edificio, que en su totalidad es la sede del Museo Histó- rico Minero Don Felipe de Borbón y Grecia, es un edificio singular, calificado como Monumento Histórico Artístico de carácter nacional por Real Decreto 549/1985, de 11 de fe- brero, con una concepción clásica y muy racional, pensado minuciosamente por el arquitecto para dar el mejor servicio de docencia teórica y práctica a los escasos alumnos y pro- fesores que constituían la plantilla a principios del siglo XX. Desde el punto de vista ornamental, es uno de los mejores testimonios de las artes aplicadas, que tanto florecieron en España en esa época: forja, vidrio, madera, estuco, cerámica, entelados, alfombras… Todas las artesanías de la época se dan cita en este notable edificio, que conserva el sabor clásico de un tiempo ya pasado, combinado con la racionalidad que permite su perfecto aprovechamiento. Las grandes composiciones cerámicas de las fachadas, obras de Daniel de Zuloaga, son alegóricas, con arreglo a los cartones del pintor Manuel Domínguez, la de oriente, y al escultor Vicente Oms, la occidental.
La colección de libros que se guardan en la biblioteca histórica es muy valiosa y poco conocida. No se dispone de muchos datos sobre la procedencia de la mayor parte de las obras, aunque están documentados dos legados de gran importancia. Uno de ellos es el de Lorenzo Gó- mez Pardo, primer profesor de Metalurgia y Docimasia de la Escuela de Madrid. Otro es el debido a Peñuelas. Es fácil suponer que muchos de los primeros profesores (Elhúyar, La Garza, Larrañaga, Ezquerra del Bayo, Amar de la Torre, Schulz, Policarpo Cía…) cederían sus libros a la Escuela. Se conserva una gran cantidad de obras en alemán y en francés, entre ellas las que sirvieron de texto en la Academia de Freiberg, en Schemnitz y en París en sus primeros tiempos, posiblemente usadas por algunos de estos ingenieros.
Una de las colecciones más extensas y representativas del Museo, tal vez la más conocida por ser objeto de exposición permanente, es la de los minerales. Se trata, en realidad, de un conjunto de colecciones, de las que algunas conservan su identidad histórica, y otras no, pues fue sacrificada por criterios didácticos o estéticos. Por su antigüedad y por el valor intrínseco de muchas de sus piezas es una de las mejores colecciones de España. Así ha sido reconocido en muchas publicaciones nacionales e internacionales. La parte sur del museo, es decir la mitad izquierda según se accede desde la galería de la planta superior, se dedica a los minerales. Son éstos el testimonio de la riqueza minera de España y del resto de Europa des- de el siglo XVIII y también de la vinculación existente entre la Escuela y las explotaciones, porque gran parte de los minerales expuestos se deben a donaciones o encargos
hechos a las principales minas, en explotación a lo largo del siglo XIX (y parcialmente el XX), pero en su mayoría inactivas en la actualidad. Por tanto, los minerales unen a su valor científico indudable, a su rareza o calidad, el valor histórico que les da el haber sido encontrados, regalados y estudiados por ilustres ingenieros que contribuyeron de forma decisiva a la geología y la minería españolas. Este valor histórico prima, a juicio de los gestores del museo, sobre cualquier otra consideración didáctica o estética, por lo que se han tratado de reagrupar colecciones dispersas, y preservar su unidad.
La parte derecha del museo, o sea la mitad norte, está dedicada a los fósiles. La disposición es en todo similar a la de los minerales. En las vitrinas adosadas a la pared de la sala central se disponen, con criterios estratigráficos, fósiles pertenecientes a las distintas eras geológicas. Mu- chos de ellos proceden de una sola colección, adquirida en Alemania a principios del siglo XX. Por tanto, hay entre éstos pocos fósiles españoles. En las vitrinas centrales de esta misma sala se han dispuesto también fósiles del Neógeno, de la colección anterior, y otros ejemplares de reciente adquisición, que pretenden completar la dotación paleontológica del museo, con criterios eminentemente didácticos.
El torreón norte tiene, como el sur, un carácter mono- gráfico, pero dedicado éste a la Paleontología. Alberga en la actualidad una colección de osos fósiles y actuales, donación del catedrático de la Escuela y actual subdirector del Museo, Trinidad de Torres Perezhidalgo.
El Museo Histórico Minero Don Felipe de Borbón y Grecia reúne características variadas: es, a la vez, museo histórico (por la antigüedad de sus colecciones), universi- tario (por su carácter didáctico y la constante presencia de estudiantes), privado (porque la gestión de su patrimonio siempre ha correspondido a la Escuela de Minas y a sus profesores), público (porque su titularidad es de la Univer- sidad Politécnica de Madrid), abierto (porque se pretende su conocimiento por el público de Madrid y se promueven visitas semanales y gratuitas de estudiantes de Bachille- rato) y restringido (porque su tamaño, su disposición y su estructura desaconsejan las visitas masivas e impiden prácticamente la investigación). Es, por tanto, en cierta for- ma, un museo paradójico, a la vez colección monográfica y gabinete de estudio. También pretende aunar la conser- vación de un patrimonio histórico y el contacto permanente con las Ciencias de la Naturaleza actuales.
Existe en el Museo Histórico Minero una notable colec- ción de lámparas de mina, algunas verdaderas reliquias arqueológicas, procedentes de las donaciones de Casiano de Prado o Schulz, otras de procedencia desconocida, usadas en minas de Alemania, Inglaterra, Francia y Es- paña. En su conjunto, las lámparas que se guardan en la Escuela son testimonio de la evolución de los sistemas de
iluminación en las explotaciones de interior, metálicas o de carbón.
En las décadas finales del siglo XIX y durante la primera mitad del siglo XX la Escuela de Minas se fue dotando de unas 130 maquetas ilustrativas de procesos industriales, máquinas, modelos a escala de labores mineras, pliegues, fallas y otros fenómenos geológicos, modelos cristalográfi- cos en madera y otras representaciones, dedicadas sobre todo a la enseñanza de las distintas asignaturas y a las prácticas de los alumnos. Hoy día, aunque algunas de ellas tienen todavía una función didáctica, lo que causa admira- ción de estos mecanismos y modelos es la perfección de su construcción, el detalle con el que se reproducían los procesos, hasta el punto de que la mayor parte de estas maquetas funcionan todavía.
También hay una notable colección de instrumentos to- pográficos, en número aproximado de 120, que se exponen en dos vitrinas del patio central de columnas. La colección está formada por astrolabios, barómetros, 14 brújulas de diversos tipos, 37 niveles, 6 planchetas, 19 taquímetros, 21 teodolitos, estereoscopios, pantógrafos y otros muchos instrumentos. Esta descripción numérica no da idea de la riqueza y variedad de los equipos, cuya fabricación se extiende desde la segunda mitad del siglo XVIII hasta nuestros días. Se ha publicado un libro del que es autor el profesor Ángel de las Heras, con el inventario completo de la colección y una interesante historia de la Topografía en España y, en particular, en la Escuela de Minas.
Una de las instalaciones más visitadas y curiosas del Mu- seo Histórico Minero Don Felipe de Borbón y Grecia es la “mina experimental Marcelo Jorissen”, así llamada en ho- nor del Director de la Escuela que ordenó su construcción, en 1963. Se encuentra en el jardín que hay entre el edificio histórico y el dedicado a aulas y laboratorios. La mina re- produce fielmente una galería y un pozo de una mina de carbón, con diversos tipos de sostenimiento, explotaciones en frente largo y por testeros, y dispone de vagonetas, vías, maquinaria de extracción, ventilación y desagüe.
FACULTAD DE INFORMáTICA. Museo histórico de la informática
http://www.upm.es/institucional/UPM/MuseosUPM/ MuseoHistoricoInformatica
El Museo conserva una colección de objetos, cercana a las 500 piezas, que muestran la evolución de la informá- tica y de las comunicaciones. En exposición se muestra un número menor de piezas (80 en total), combinada con paneles explicativos, en los que se muestra el desarrollo de los soportes físicos, los lenguajes de programación, la evolución de los sistemas operativos y el nacimiento de Internet.
Se muestra también, ordenada en ocho secciones, el progreso de la tecnología informática y de las telecomu- nicaciones. La exposición presenta unos claros y didácti- cos paneles explicativos, mediante los cuales se narra la evolución de esta tecnología. La muestra incluye objetos de especial relevancia histórica, como memorias de ferrita, válvulas, componentes electrónicos, obleas de silicio para la fabricación de microchips, perforadoras de tarjetas, computadores personales, estaciones de trabajo, relés, sistemas de almacenamiento, etc.
Un primer acercamiento al fondo expuesto se produce a través de un ordenador personal, que se muestra abierto, con sus principales elementos disgregados, pese a lo cual se mantiene en funcionamiento. Este espacio permite com- prender de manera intuitiva las distintas partes de las que consta la máquina y su modo de funcionamiento.
El desarrollo de la informática está estrechamente vinculado con los avances en electrónica y el diseño de componentes. El Museo dispone de una colección de éstos que ejemplifica su proceso de miniaturización y la incorpo- ración de nuevas tecnologías, desde los dispositivos elec- tromecánicos (los relés) a los electrónicos (como válvulas y transistores). La reducción de tamaño afecta también a los soportes físicos de la información; los voluminosos y pesados discos duros de los ordenadores de la década de 1970 dejan paso a formatos progresivamente más livianos y de mayor capacidad. De unos y otros se exhiben piezas en el Museo.
La exposición cuenta con una amplia presencia de equi- pos de informática doméstica, desarrollados en los años de la década de 1980. Estos ordenadores ejemplifican la difusión de las herramientas informáticas al conjunto de la sociedad. Desde los laboratorios de investigación, para los que inicialmente fueron diseñados, los equipos electrónicos generalizan su uso para muy diversas actividades, entre las que el ocio tiene un protagonismo especialmente activo. Los ordenadores Spectrum, Commodore, Amstrand y tan- tos otros, tan populares, se muestran aquí junto a algunos de sus elementos periféricos característicos: mandos de control para juegos, cintas de cassette, etc. El proceso de innovación tecnológica, en sus inicios centrado en el propio aparato, desembocó hacia el establecimiento de redes de telecomunicación informatizada. Los primeros elementos de estas redes, ya obsoletos, como los acopladores acústi- cos, están bien representados en esta exposición.
La explosión de la informática doméstica no oculta el desarrollo de una gama de productos específicamente di- señados como herramientas profesionales, de uso tanto en investigación como en gestión de grandes volúmenes de datos. Algunas de estas máquinas, antiguas y modernas, tienen su espacio en el Museo.
El Museo Histórico de la Informática no es sólo un con- tenedor de piezas, por importantes que éstas sean; es una
excelente herramienta didáctica, que encuentra su comple- mento en la página web de la institución, desde la que se permite un recorrido virtual por las instalaciones del Museo y desde la que se ofrece una detallada descripción de sus fondos. De manera adicional, la página aporta una bien elaborada información sobre la historia de la informática y sus protagonistas.
FACULTAD DE CIENCIAS DE LA ACTIVIDAD FíSICA Y DEL DEPORTE. Museo del INEF
(http://www.upm.es/institucional/UPM/MuseosUPM/ MuseoINEF)
El núcleo central de la colección del Museo es un gimnasio del siglo XIX (formado por José María Martínez en 1890, en Segovia), usado para preparar a los aspirantes al ingreso en la Academia de Artillería de Segovia.
Otra parte importante de los fondos los constituyen jue- gos populares españoles y material deportivo de los siglos XIX y XX. Junto a objetos relacionados con el ejercicio físico, el Museo cuenta también con una colección de libros y folletos y un archivo audiovisual que tiene como objetivo documentar, investigar, reconstruir y divulgar el pasado y presente de la actividad deportiva.
El deporte ha tenido siempre un notable valor cultural y antropológico. Los elementos utilizados para la práctica deportiva han estado presentes en los distintos estratos so- ciales: las instalaciones para la alta burguesía comparten presencia con sencillos juegos para las clases populares.
El objetivo fundamental de este Museo es recoger, inves- tigar y difundir todas las modalidades de juegos deportivos de España, mediante la conservación de piezas testigo y la documentación de las prácticas deportivas y usos cultura- les asociados.
El contenido del Museo se organiza en torno a tres grandes bloques temáticos: un gimnasio del siglo XIX, una colección de juegos tradicionales populares y un conjunto diverso de material deportivo y juegos infantiles de finales del siglo XIX y principios del XX.
El gimnasio incluye dos grandes bloques de aparatos; por un lado los estrictamente orientados al ejercicio físico, como los aparatos de remo fijo, bicicleta ergométrica, jue- gos de mazas, barras paralelas, etc.; por otro, un conjunto de máquinas utilizadas en la rehabilitación: estiradores de brazos, piernas, ejercitadores de dedos, máquinas de masaje, etc. También guarda algunas piezas destinadas a medidas antropométricas.
La colección de juegos tradicionales populares españo- les es especialmente rica en bolos de diversas proceden- cias (Asturias, Cataluña, Valencia, etc). Guarda también una buena selección de juegos de pala, cesta-punta y otras modalidades de pelota. Esta sección incluye una
representación de juegos de lanzamiento (chaves, ranas, chito, etc).
Estos juegos se complementan con una muestra de trajes populares utilizados en manifestaciones deportivas y festivas, como los danzantes de palo o los danzantes de zancos.
Estas dos grandes colecciones se completan con una variada selección de material deportivo y juegos infantiles, aportado fundamentalmente por las investigaciones de campo realizadas por alumnos y profesores del INEF de Madrid.
El trabajo en el Museo se ve consolidado por una bue- na selección de elementos iconográficos, con un archivo audiovisual (grabados, dibujos, esculturas, pinturas, fo- tografías y videoteca) y abundante material bibliográfico, que incluye desde facsímiles de textos medievales hasta una interesante colección de folletos y material efímero de finales del siglo XIX y principios del XX.
El espacio dedicado a Museo se amplía con la existen- cia de una colección de paneles en los que se plasma la evolución histórica de la actividad deportiva en la Pe- nínsula Ibérica: desde sus primeros testimonios gráficos hasta la Edad Contemporánea. Esta sección, dispuesta a lo largo de los pasillos del entorno del Museo, extiende su acción cultural y difusora al conjunto de los alumnos del centro.
ESCUELA TéCNICA SUPERIOR DE INgENIERíA Y SISTEMAS DE TELECOMUNICACIONES. Museo de las Telecomunicaciones
(http://www.upm.es/institucional/UPM/MuseosUPM/ MuseoTelecomunicaciones)
Los materiales conservados en este Museo abarcan la evolución de los equipos y aparatos utilizados en las téc- nicas de telecomunicación. En la actualidad cuenta con más de seiscientas piezas; parte de ellas se exponen en zonas públicas del edificio de la Escuela, por lo que su visita es libre; otra parte de la colección está conservada en instalaciones propias del Museo, y requieren de visita concertada.
El Museo incluye un amplio conjunto de equipos y aparatos utilizados en los procesos de telecomunicación. Los fondos se exhiben ordenados en función de su uso: telegrafía, telefonía, radio, equipos electrónicos, sonido, televisión e informática.
La telegrafía fue el primer área de desarrollo tecnológico vinculado al ámbito de las telecomunicaciones y a ella pertenecen las piezas de mayor interés histórico conser- vadas en el Museo: un aparato receptor Foy-Breguet y un receptor Breguet, telégrafos de aguja, construidos en los años centrales del siglo XIX, procedentes de la Dirección
General de Correos y Telégrafos. Junto a estos ejemplares se conservan algunos receptores Morse, de fabricación francesa, alemana y española.
La sección de telefonía del Museo muestra la evolu- ción de esta tecnología a través de la propia historia de los aparatos: desde los primeros, que incluían una pila seca como fuente de energía, hasta modelos de los años finales del siglo XX. Junto a los teléfonos domésticos, el