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Relaciones con el Sistema Financiero.

In document UNIVERSIDAD INCA GARCILASO DE LA VEGA (página 109-114)

3.2 Las relaciones con el Estado Bueno es señalar previamente que al referirnos al Estado, entendemos que éste es la estructura jurídica de la Nación,

3.2.6. Relaciones con el Sistema Financiero.

El sistema financiero está integrado por el Sistema Bancario como un subsistema de financiación indirecta y la Bolsa de Valores como un subsistema de financiación directa.

3.2.6.1 El sistema financiero indirecto está constituido por entidades bancarias y financieras que realizan intermediación entre quienes tienen excedente dinerario (ahorros) y quienes necesitan dichos recursos. El subsistema actúa recibiendo esos excedente y pagando por ello tasa pasiva y luego los coloca entre los demandantes de dinero para sus actividades empresariales, cobrándoles tasa activa. Es obvio que la tasa activa es muy superior a la tasa pasiva debido a que la entidad intermediaria debe sufragar el coste de sus servicios y además tener ganancia o beneficio.

3.2.6.2 El sistema financiero directo, constituido por la Bolsa de Valores, formado como asociación civil sin fines de lucro con carácter de servicio público, que desarrolla un mercado de valores, al que concurren los que tienen excedentes y los que necesitan dinero para emplearlo en sus actividades económicas.

Este se divide en mercado primario en el que se negocian por primera vez valores recién emitidos por determinadas personas o empresas, valores que recién salen a la circulación sean de renta fija o renta variable y, mercado secundario en el que se negocian valores que antes han circulado en el primario, reingresando a nueva circulación.

y el mercado extra bursátil que realiza las mismas operaciones de compra -venta de valores, pero sin apego a las normas reguladoras del mercado bursátil.

En este mercado de valores diariamente concurren tanto los agentes de bolsa como las sociedades agentes de bolsa (SAB), como intermediarios bursátiles, en representación de los inversionistas que les comisionan comprar o vender valores según instrucciones precisas en órdenes que especifican los valores que les interesan, cantidades a negociar y propuesta de precios.

Dentro de los mecanismos de negociación en la Bolsa, encontramos operaciones al contado (liquidable en plazo de tres días), a plazo (a fecha futura: desde 30 hasta 180 días) de reporte -ya mencionado en líneas precedentes-, y doble contado plazo (realizable en mesa de negociación en las que se negocian básicamente letras y pagarés, con ausencia de límites de garantías), es decir, una variedad de posibilidades a elección del inversionista.

En resumen, la Bolsa inscribe y registra valores para su negociación dentro de ella, fomenta la transacción de valores, procurando el desarrollo del propio mercado; propone a la CONASEV la incorporación de nuevos títulos para negociar; publica y certifica la cotización de los valores que se negocian en ese mercado; ofrece información sobre cotizaciones de valores y transacciones efectuadas, sus emisiones acerca de los agentes de intermediación y las diferentes operaciones bursátiles, entre otras funciones.

Este sistema financiero integral (directo e indirecto) que está en el entorno de las empresas, se vincula a éstas, proveyendo dinero a sus titulares para financiar las actividades económicas propias del objeto social. Con el dinero obtenido podrán adquirir todos aquellos bienes y servicios necesarios a sus fines empresariales, como por ejemplos máquinas, equipos, materiales, insumos, servicios profesionales diversos, mano de obra en general, cumplir obligaciones tributarias y contractuales.

Por otro lado están los Bancos o Financieras que otorgan préstamos a las empresas, exigiéndoles garantías reales o personales y fijándoles tasas de interés según la modalidad del préstamo o mutuo contratado.

Para esto los Bancos tienen una clasificación y tipos de créditos, se guían por principios básicos de política crediticia y políticas generales, comprendiendo análisis cuantitativo y cualitativo y evaluación de créditos y clientes, establecen los mecanismos y procedimientos aplicables en su otorgamiento, en especial prevén los riesgos crediticios, de liquidez, cambiario y de tasa de interés en sus posibles colocaciones.

Puede ocurrir que los socios de la persona jurídica titular de una empresa en marcha que pretende ampliar actividades, no deseen aportar más capital, pese a poder hacerlo por contar con los recursos suficientes pero no quieren arriesgar más y optan por financiar sus actividades recurriendo a préstamos, caso este en el que su riesgo está limitado al aporte inicial o anterior a las nuevas exigencias del monetario. Pero también, es posible que se encuentren limitados en liquidez y por ello deciden acudir ante un banco o financiera para obtenerlo.

En el caso de constitución de nueva empresa, existe la alternativa de emisión de acciones ofertándolas a terceras personas, sobre la base del programa suscrito por los fundadores, cumpliendo los requisitos exigidos en los artículos 57 y siguientes, de la Ley General de Sociedades, sin necesidad de oferta pública propia de las sociedades anónimas abiertas, pero a veces se rechaza esta posibilidad por el criterio de no hacer participar a más personas en el proyecto empresarial por iniciar.

Es cierto también que esta posibilidad de emisión de acciones presentan limitaciones de colocación, debido a que los destinatarios de la oferta no pública

interés fijo, como por ejemplo adquirir Bonos a plazo determinado, a cuyo vencimiento recibirá su colocación más el interés pactado, frente a la adquisición de acciones cuyos dividendos dependen de la obtención de utilidades al término del ejercicio económico, corriendo el riesgo inclusive de pérdidas continuas durante varios ejercicios, caso en el que el valor de sus acciones estarán muy por debajo del valor nominal de adquisición.

Sin dejar de mencionar que existen consideraciones negativas acerca de la condición de accionista minoritario con desventajas obvias frente al grupo mayoritario o también por la duda derivada del desconocimiento personal de quienes están al frente del proyecto empresarial.

La Ley General de Sociedades en vigencia, contempla también la posibilidad de constituir sociedades anónimas abiertas, cumpliendo las condiciones señaladas en su artículo 249º; mediante oferta pública primaria de acciones u obligaciones convertibles en acciones, inscribiendo todas las acciones en el Registro Público del Mercado de Valores. Además, la misma ley establece la supervisión y el control de la Comisión Nacional Supervisora de Empresas y Valores (CONASEV), a las sociedades anónimas abiertas con arreglo a lo dispuesto en el artículo 253º y la ley de creación modificada y el Estatuto de esta Comisión.

Para el caso de aumento de capital por nuevos aportes a la sociedad anónima abierta, rigen las disposiciones contenidas en el artículo 259º de la ley 26887, debiendo realizarse auditoria anual a cargo de auditores externos escogidos, hábiles e inscritos en el Registro Único de Sociedades de Auditoria de CONASEV, para asegurar transparencia en las operaciones empresariales de la sociedad anónima abierta.

Pero también existe la posibilidad de acudir a la Bolsa de Valores para colocar otros títulos valores negociables en ese Mercado de Valores. Es el caso de sociedades que han adquirido acciones de otras sociedades como inversión, que

forma parte de su activo, y deciden colocarlas en el mercado secundario al que nos hemos referido antes.

Estas acciones vendidas se convierten en líquido que necesitan para continuar la propia actividad empresarial. Se trata del intercambio de titularidad de valores “viejos”, según calificación de Jorge G. Galcerán26.

Haciendo un alto al tema en desarrollo, el mismo Jorge G. Galcerán, al historiar esta institución bursátil, señala su origen en las bolsas de comercio o auténticos mercados de productos, que los griegos denominaban “emporiom” y los romanos

“collegium mercatorum”; y que en cuanto al término bolsa’ existen diversas

versiones acerca de su origen.

Unos lo atribuyen al apellido de la influyente familia de la ciudad de Brujas, Vader Burse o Terburse, en cuyo escudo de armas figuraban tres bolsas; otros opinan que procede del símbolo representativo del comercio, consistente en una bolsa que sostenía el dios Mercurio en una de sus manos; otra versión alude al término bolsa al referirse a las bolsas o bolsillos en los que los mercaderes italianos guardaban lo metales amonedados.

Agrega Galcerán, que el auténtico concepto de Bolsa que llega hasta nuestros días no aparece hasta el siglo XVI. En este sentido surgen las primeras sociedades anónimas la cuales emiten valores mobiliarios en masa, que lentamente se constituyen en el objeto principal de contratación de las bolsas o lonjas, término este último usado en aquella época

Retomando el tema, debe agregarse, para finalizar, que a veces se emiten obligaciones de diverso orden como por ejemplo bonos, sean del Estado, corporativos, convertibles, arrendamiento financiero y subordinados o letras hipotecarias de amortización directa o de amortización indirecta, certificados de depósito bancario, cédulas y otros que apruebe el consejo directivo; aceptándose

solo valores que la Comisión Clasificadora de Inversiones les atribuye categorías I, II y III, que generan renta fija, que no comprometen el ahorro por no haber riesgo alguno en su colocación, susceptibles de negociarse vía operaciones de reporte, previa inscripción del valor en este mecanismo, aún cuando es posible que vayan directamente a la mesa de negociación sin el requisito de inscripción previa, produciéndose mediante el sistema de de negociación electrónica; a diferencia de la adquisición de acciones de otras sociedades anónimas, cuya renta depende del resultado del ejercicio económico en el que puede haber pérdidas o utilidades y, solo en este segundo caso habrá dividendos que constituirán renta a favor.

Hay pues una generación de recursos financieros a través del mercado de valores que bien puede calificarse como una valiosa fuente de apalancamiento de capitales que beneficia al sector empresarial, que se ha visto reforzado con la participación de los inversionistas institucionales como las AFP, los fondos mutuos de inversión autorizadas por la CONASEV, fondos de pensiones, bancos de inversión, compañías de seguros, fundaciones sin fines de lucro, fondos de fideicomiso comunes, formando carteras muy diversificadas que son administradas con mucho profesionalismo, que participan con otros inversionistas valiéndose de información que pueda proporcionarles las empresas clasificadoras de riesgos, las que evalúan la rentabilidad y seguridad de los instrumentos ofertados por primera vez, otorgando determinada categoría al valor en vía de negociación.

Cabe agregar que la intervención de las empresas clasificadoras de riesgos, en número de dos a más, evita la intervención de la CONASEV para la aprobación de emisión de valores mediante la oferta pública primaria.

In document UNIVERSIDAD INCA GARCILASO DE LA VEGA (página 109-114)